MEMORIA DE ACTIVIDADES

Javierada 2011

ARRAIGADOS Y ANFIANZADOS EN CRISTO, COMO FRANCISCO JAVIER



El pasado 4 de Marzo, con el par de zapatillas puesto, el saco, y la mochila llena de comida, salimos desde el fortín del Bernabéu, rumbo a Navarra, al Castillo de Javier; pues que mejor forma de empezar a preparar la Cuaresma que peregrinando al Castillo del “Cristo Sonriente”.

A pesar de la lluvia que caía, el ánimo iba creciendo al encontrarnos con los amigos de otras parroquias, y con los niños de los campamentos (aunque más bien ya son jovencitos),pudiendo compartir con ellos la cena, en el momento de la parada del autocar. Y por fin al seminario de Navarra llegamos. Y como latas en sardina (me refiero, a que perfectamente ordenados), conseguimos aparcar nuestros bártulos y echar una cabezadita, cogiendo fuerzas para el camino que al día siguiente nos esperaba.

Empezamos el sábado con el rezo de laudes, y después el acto penitencial que nos permitiría ganar la indulgencia plenaria al llegar a Javier. Y es que el camino que nos esperaba tenía que ser camino de conversión.

Partimos desde Monreal. El sol había querido salir, y con él de compañero comenzamos a caminar todos juntos. Al mediodía, hicimos un alto en el camino para reponer energías y continuar una hora en el silencio de la oración. Y aunque el terreno estaba embarrado, y entre derrape y derrape hubo alguna caída; y aunque tuviésemos que retroceder y cambiar de dirección; y aunque el cansancio fuese haciendo mella, pudimos disfrutar del magnífico día y del precioso paisaje que el atardecer nos dejó en la Foz de Lumbier.

Y caminando caminando, llegamos al Monasterio de Leire, donde celebramos la Eucaristía. La oscuridad de la noche estaba de crecida, y el autobús nos llevó a Sangüesa, donde nos juntamos con otros peregrinos, que repartidos en polideportivos e iglesias, pasamos la noche.

Muy tempranito nos levantamos, y en procesión solemne enfilamos los últimos 8 km haciendo el Vía Crucis; hasta que al fin, llegamos al Castillo de Javier. La plaza estaba abarrotada, éramos muchos los que desde muchas partes de España, habíamos querido peregrinar hasta allí. El Obispo de Navarra nos dio la bienvenida, y tras la celebración de la Eucaristía, pudimos visitar el Castillo; y con la alegría de haber ganado la Indulgencia, y con el gozo de haber llegado a Javier, pudimos contemplar al “Cristo Sonriente” y devolverle agradecido, la misma sonrisa.



Celebrado del 4 al 6 de marzo.
Castillo de Javier. Navarra. (España)