El mundo americano está lleno de sorpresas. Si hay filósofos a los que les da por reflexionar sobre lo cotidiano, no faltan ingenieros capaces de escribir una historia sobre la estantería, ese soporte invisible de los libros sin el cual serían impensables en nuestra cultura occidental. Sin embargo, lo accidental del tema, que seguramente hará las delicias de los cultivadores de la nueva historiografía, no cae en el aburrimiento, sino que se convierte en una historia apasionante, de cantos, sujetalibros y anaqueles, desde las capsae, en la que se amontonaban los rollos antiguos, a la Biblioteca del Congreso de Washington.
Hubiera sido interesante analizar las implicaciones culturales del paso del rollo al códice, que no sólo supuso una mayor agilidad como señala el autor (ya no hacía falta desplegar todo el rollo para encontrar un texto), sino también una concepción más lineal de la literatura. A partir de entonces, esa manera de escribir introdujo una secuencia que afecto, por ejemplo, a los rollos bíblicos. Si entonces se agrupaban por temas (profetas, históricos
), a partir del códice tendieron a publicarse como continuidad.
De alguna forma este libro es un homenaje a ese compañero de aventuras a lo largo de la historia. Es sabido que, gran parte de los problemas de una biblioteca actual, incluso doméstica, consiste en optimizar los recursos del espacio y la comodidad en la consulta (en este sentido el anexo final sobre como ordenar la biblioteca resulta sugerente, sobre todo para particulares).
Petroski reconstruye una historia de forma amena e incluso divertida, plagada de anécdotas y de erudición. Resulta curiosa la explicación del origen de la estantería moderna, que aparece por necesidad del estudioso medieval de hacer acopio de fuentes en su scriptorium.
En cualquier caso, esta obra, de notable interés y bella construcción y edición (con numerosos grabados) nos distraerá por unas horas del eterno problema de cómo y dónde ordenar nuestros libros. Reto que nos abandonará nunca si sigue proliferando la edición de títulos.
Paloma Blanco