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| El crimen que desató la Guerra Civil | |||||||
| Autor......................... Alfredo Semprún Editorial.................... Libros Libres ISBN.......................... L84-96088-42-1 Fecha........................ Madrid 2005 Páginas.................... 241 |
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Alfredo Semprún es periodista y subdirector del diario La Razón. Ha escrito este libro a modo de ensayo, aunando los estilos periodístico e histórico. Por tanto, la lectura del libro es ágil y ayuda a enmarcar el horroroso crimen que desencadenó la Guerra Civil española. Sería iluso creer que la única causa de nuestra Guerra Civil fuera este “asesinato de Estado”. España ya estaba en vísperas de un enfrentamiento larvado desde el inicio de la II República. Pero sí es cierto que el asesinato de Calvo Sotelo, ejecutado el 13 de julio de 1936, fue un detonante lo suficientemente potente como para desencadenar el enfrentamiento. Los meses previos al Alzamiento del 18 de julio son descritos por Semprún como unos tiempos de miedo y tensión. El Gobierno republicano, tras el asesinato de Calvo Sotelo, no sólo no intentó callar el asesinato (se dio instrucciones a los periódicos para que no utilizaran la palabra “asesinato”), sino que además prepara la ilegalización de los partidos de derechas, acusados todos ellos de fascistas y contrarrevolucionarios. La “legalidad” democrática ya había sido dada por fenecida, tanto por las derechas, como sobre todo por las izquierdas. No en vano, el líder del socialismo, Francisco Largo Caballero, el “Lenin español”, ya había anunciado en numerosos discursos parlamentarios que la República burguesa estaba finiquitada. La Revolución que se aproximaba acabaría con las urnas, los partidos y todo lo que representase a la sociedad “burguesa”. La Revolución marxista ya estaba en marcha. En el Parlamento surgido de las elecciones de febrero del 36, Calvo Sotelo se transformó en el objetivo de las iras de la Izquierda. De ese Parlamento hubo de escuchar insultos, amenazas de muerte, provocaciones encarnadas en el canto de la Internacional. Pero sólo él fue el líder de la Derecha capaz de no amedrentarse y denunciar los atropellos de la Izquierda. Su claro discurso antibolchevique le convertía en el enemigo más odiado de las fuerzas revolucionarias. En los meses previos a la Guerra civil, se habían suspendido las libertades civiles. La censura, las multas y los requisamientos tenían oprimida la prensa. Sólo los discursos parlamentarios podían ser publicados por la prensa sin estar sometidos a la censura. Por eso, Calvo Sotelo aprovechaba esos resquicios para hacer llegar a la opinión pública sus denuncias de lo que estaba pasando en España. El “posibilismo” de Gil Robles, por parte de la derecha, había fracasado, al igual que el “izquierdismo moderado” de Indalecio Prieto (aunque alguno de sus guardaespaldas estuviera implicado en el asesinato de Calvo Sotelo). La República estaba sentenciada y alguien debía dar la señal de salida hacia una nueva etapa. Esta iniciativa la tomó la izquierda radical con el asesinato de Calvo Sotelo. La páginas más emocionantes de este libro las encontramos en el relato del asesinato de José Calvo Sotelo, según la versión de Aniceto Castro, uno de los policías testigos, ante los jueces. Menos Aniceto Castro, el resto de guardias de Asalto que detuvieron ilegalmente al líder monárquico y que lo asesinaron de dos tiros, estaban vinculados con el Partido socialista o con sus juventudes. Más de 30.000 personas asistieron al entierro de Calvo Sotelo espontáneas manifestaciones se celebraron en España, muchas de las cuales acabaron a tiros y enfrentamientos con la Izquierda. El 14 de julio, el Gobierno del Frente Popular puso en marcha un plan sistemático de detenciones de líderes derechistas, con el fin de desarticular la oposición de la Revolución. La Guerra Civil estaba en marcha.
Alfonso Carlos Amaritriain
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