![]() |
|||||||
| El fin del arte | |||||||
| Autor......................... Donald Kuspit Editorial.................... Akal Traducción.............. Alfredo Brotons Muñoz Fecha........................ Madrid 2006 ISBN.......................... 84-460-2341-5 |
|||||||
|
Esto se acaba Donald Kuspit, a lo largo de su obra, ha realizado un esfuerzo por adentrarse en las profundidades psicológicas que pudieran explicar el arte moderno y contemporáneo. Con los años se ha erigido en uno de los analistas más agudos no sólo de las tendencias, sino también de los artistas. En el presente libro alcanza un nivel de detalle que quizá sature al lector no acostumbrado a la crítica de arte. Ello no quita que la tesis presentada sea fascinante: el fin del arte, ¿estamos en esa etapa tantas veces anunciada? Para arrancar, Kuspit recuerda una anécdota acontecida en Nueva York. El artista británico Damien Hirst montó una “obra de arte” en la Gallería Mayfair. Se trataba de una colección de tazas de café medio llenas, ceniceros con colillas, botellas de cerveza vacías, papeles de periódico por el suelo, envoltorios de caramelos y otras guarrerías. La anécdota, lo divertido, y el leit motiv de reflexión vino cuando un encargado de la limpieza echó la “obra de arte” a la basura y “limpió” lo que creía ser una guarrería. La obra, cuyo precio se estimaba en cientos de miles de dólares, desapareció. Esta anécdota sirve a Kuspit para intentar revisar qué le está pasando al arte contemporáneo cuando ya no es capaz de distinguirse de lo que no es arte. Entre los síntomas del final de arte, el autor propondrá la banalización del gran arte tradicional. Actualmente se recurre con suma facilidad a retomar obras clásicas y remodelarlas a gusto de las tendencias de los postartistas. La vulgarización de los referentes clásicos incide en esa reducción del arte a lo cotidiano. Por otra parte, y en esto Kuspit es un experto, el arte contemporáneo ya no pretende remover el inconsciente: la obra debe ser vista como lo que es, no puede trascender a su propia cotidianidad. Otra de las tendencias analizadas es el dominio de ciertas técnicas (informática, vídeos, ...) sobre la propia obra de arte y el artista. Ello denota una muerte de la creatividad y de la originalidad. Quizá el síntoma más evidente, aunque menos pensado, de la muerte de la creatividad sea la aparición de la “mierda” como motivo omnipresente. Con sospechosa frecuencia los “postartistas” recurrirán a este elemento “artístico”. Ello, en palabras de Kuspit, denota que: “Cuando la mierda en estado bruto apareció en el horizonte del arte, el proceso posmoderno de desublimación regresiva había producido su más consumado postarte”. El libro, en un imbricado proceso de reflexiones artísticas, a veces complejas ara el lector medio, sirve de excusa para reflexionar sobre la época actual. Kuspit, acabando la obra, reflexiona: “Si ser moderno significa poner en cuestión la idea de inmortalidad e incluso dudar de su posibilidad ..., entonces ser posmoderno significa perder todo interés por la inmortalidad”. Alfonso Carlos Amaritriain |
|||||||