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| Dos cartas dirigidas al Papa desde España piden que san Benito Menni sea proclamado Patrono universal del voluntariado. La primera fue dirigida por el Superior General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Pascual Piles, y la Superiora General de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, María Camino Agós. Ambos señalan que san Benito Menni puede considerarse con derecho a ser presentado como Patrono del voluntariado, bien porque su vocación como religioso hospitalario de los Hermanos de San Juan de Dios surgió de una experiencia de voluntariado en Milán, entre los heridos de la batalla de Magenta (1859), o porque más tarde, ya religioso, militó durante tres años en los campos de batalla del Norte de España como voluntario de la Cruz Roja, habiendo recibido en enero de 1874 el ánimo y la paternal bendición de Pío IX.
La segunda carta ha sido enviada por el Presidente y la Vicepresidenta de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Jesús María Lecea y Asunción Codes, respectivamente. Los religiosos españoles, muy comprometidos en la acción a favor de los necesitados y que han creado numerosas organizaciones de voluntariado, verían con muy buenos ojos y se alegrarán sin duda de que este santo, que dio tan generosamente su vida en España en situaciones comprometidas, fuera nombrado Patrono de los voluntarios, se lee en la misiva en la que Lecea y Codes recuerdan también los motivos que concurren en el religioso hospitalario que reformó la Orden de San Juan de Dios en España y fundó las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús para elevar dicha petición. Estamos seguros de que la Cruz Roja, que ha llegado a ser la más poderosa organización internacional de voluntariado, se sentirá feliz de que el primero de sus voluntarios y socios activos que ha llegado a los altares sea nombrado Patrono de los voluntarios, escriben también Lecea y Codes. |
| Ángel Hércules Menni y Figini (Benito Menni) nació en Milán en 1841 y murió en Dinán (Francia) en 1914. Fue voluntario en la guerra francoaustríaca, en la guerra carlista en España y en la última de las epidemias de cólera que azotaron la península ibérica en 1885, donde organizó un voluntariado cualificado para aquella emergencia, movilizando autoridades, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos.
Durante la guerra de la independencia italiana se libró una cruenta batalla en Magenta, a pocos kilómetros de Milán, donde se trasladaron un gran número de heridos. Ángel y un grupo de amigos iban a la estación y, fruto de su solidaridad, colaboran en forma voluntaria en el traslado de heridos desde el andén del tren a las ambulancias y a los carruajes particulares. Después de su ingreso en la Orden de Hermanos de San Juan de Dios el 1 de mayo de 1860, y siendo restaurador de la Orden de San Juan de Dios en España, Benito Menni solicitó el permiso a sus superiores en Roma para ingresar como voluntario en la Cruz Roja (1873-1876) y, como enfermero, ayudar a los heridos de la tercera guerra carlista que se libraba en España, confortando, curando y asistiendo a cuantos se os presenten, sin distinción de partidos, como lo recuerda el Superior General de la Orden. Por eso, Benito Menni recibe la autorización para usar la insignia y la bandera de la Cruz Roja. Restaurador de la Orden Hospitalaria en España y fundador de la congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús en 1881, en Ciempozuelos (Madrid), para la atención de enfermos mentales, Menni fue beatificado el 23 de junio de 1985 y canonizado el 21 de noviembre de 1999 por Juan Pablo II, quien dijo de él: San Benito Menni descubrió su vocación precisamente cuando llevaba a cabo tareas de voluntariado en Milán. Muchos de los peregrinos que vinieron para su canonización son voluntarios en diversos centros hospitalarios y en otros centros asistenciales. Ese servicio enriquece su vida y hace crecer la capacidad de donación y acogida solidaria al prójimo, especialmente de los que sufren. Los animo a proseguir en esta labor iluminados por el ejemplo del padre Menni, imitándolo y siguiéndolo en el camino de misericordia que él practicó. |