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Holanda reconoce el «matrimonio» de los homosexuales
Una nueva indignidad
El Gobierno holandés pone en marcha la medida, no sólo ilícita moralmente,
sino con graves riesgos en el caso de adopción de niños
El Gobierno holandés ha aprobado un proyecto de ley que permite a las parejas homosexuales regular su situación transformando su registro en matrimonio. Lo afirma un comunicado del Gabinete de Gobierno holandés. El proyecto de ley gubernamental tendrá que ser aprobado por el Parlamento, pero -según informan las agencias de prensa- la aprobación se da casi por segura.
En el pasado, el Gobierno holandés había concedido a las parejas homosexuales la autorización para registrar su unión y hacerla así oficial. Hace algo menos de un mes, el Gobierno había emanado un decreto para autorizar a las parejas del mismo sexo, que convivan al menos durante tres años, la adopción de niños de nacionalidad holandesa. Sin embargo, negaba a las lesbianas la posibilidad de recurrir a la inseminación artificial para tener hijos. Si bien en varios países, durante los últimos meses, se ha dado una auténtica carrera para reconocer a las parejas homosexuales, Holanda está a punto de aprobar el primer proyecto legislativo de Europa que confiere la categoría de matrimonio a las parejas del mismo sexo. Término y concepto que han sido evitados por el Parlamento de Cataluña, quien recientemente aprobó una ley para reconocer las uniones de hecho hetero y homosexuales. El debate, como es sabido, está todavía abierto en Francia, donde un proyecto análogo, después de haber sido rechazado por la Asamblea nacional, fue presentado de nuevo con modificaciones y aprobado la semana pasada. Una batalla sin tregua Según el teólogo moralista Gino Concetti, comentarista de L'Osservatore Romano, en estos momentos, tanto en Europa como en Estados Unidos, la batalla para legalizar las uniones homosexuales no experimenta treguas. Movimientos y grupos elitistas ejercen una fuerte presión sobre los parlamentarios y sobre los Gobiernos para introducir un nuevo modelo de familia, que coexista con el modelo de familia consagrado por milenios de historia. Concetti considera que el caso de Holanda es significativo, pues aplicar el término «matrimonio» a las «uniones homosexuales» significa no sólo alterar sustancialmente el vocabulario de los pueblos sino también, y sobre todo, acabar con el estatuto originario del matrimonio y de la familia, ratificado desde los albores de la creación por el Creador mismo del hombre y de la mujer. Otro elemento inquietante, según el artículo aparecido en la edición del 16 de diciembre de L'Osservatore Romano, es la posibilidad reconocida a las parejas homosexuales de adoptar niños. Hasta ahora -constata_- los Estados que autorizan el registro han negado tal posibilidad, por fundadas motivaciones humanas y pedagógicas. Pero el ejemplo de Holanda podría llevar a una decisión diferente. El problema fundamental, según el padre Gino Concetti, está en la dignidad del niño con sus derechos inviolables. Los homosexuales _-añade- son naturalmente incapaces de asegurar la presencia paterna y materna de la que el niño tienen necesidad para crecer de manera equilibrada. En la sociedad moderna -concluye el artículo- ya existe un ejército de niños que sufren a causa de la disgregación familiar. Con la adopción por parte de los homosexuales, ese ejército estaría destinado a aumentar. Una civilización y una cultura jurídica que ignoraran la primacía del niño supondrían una derrota para la Humanidad. Jesús Colina. Roma |