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Abierto el Año Santo Compostelano 1999, pórtico del Jubileo del 2000
Peregrinar no es hacer turismo
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El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, abrió la Puerta Santa de la catedral compostelana la noche del pasado 31 de diciembre, con lo que estamos en plena celebración del Año Santo Compostelano, el 117º de la Historia, último del segundo milenio cristiano que estamos a punto de concluir.
Con este motivo, el arzobispo publicaba, en vísperas de Navidad, una carta pastoral en la que indica claramente cuál debe ser el sentido de la peregrinación: La peregrinación no es un turismo religioso, y ha de ayudar a confirmar en nosotros, cristianos de hoy, la fe en Dios revelado en Cristo, a mantener la esperanza en la espera activa de la vida eterna, y a ser constantes en la caridad. El objetivo espiritual de este Año Santo ha de quedar bien clarificado en el corazón y en el ánimo de los peregrinos y de la opinión pública, por encima de otros intereses culturales, pues la finalidad religiosa es la que originó el Camino. Uno de los objetivos de este Año Santo es la oración por los frutos del Jubileo del 2000: Cuidar la preparación y la celebración del Año Santo Compostelano 1999 como anuncio de la misericordia de Dios Padre, como camino de conversión personal y comunitaria y como pórtico del Jubileo del 2000. Para ganar el Jubileo de Santiago de Compostela, son necesarios los siguientes requisitos: - Visitar la catedral de Santiago de Compostela y su tumba apostólica. - Rezar alguna oración: por ejemplo: Padre Nuestro, Ave María, Credo - Recibir los sacramentos de la Penitencia (puede ser 15 días antes o después) y de la Eucaristía, con las condiciones que supone la indulgencia plenaria. (Esta indulgencia del Jubileo es aplicable a los difuntos). Respecto a quiénes pueden considerarse peregrinos y pueden ganar el Jubileo, se admiten los siguientes casos: - Los que hacen el camino a pie o a caballo (al menos 100 Km), o en bicicleta (al menos 200 Km). - También los que utilicen cualquier otro medio para llegar a Santiago, con intención cristiana de peregrinar. En cualquier caso, se requiere tener siempre sentido cristiano en la peregrinación, por cualquier medio que se haga. Durante los siglos, los peregrinos de Santiago han acostumbrado a realizar otras devociones voluntarias; además de lo primero y principal, después de la recepción de los sacramentos, que es visitar la tumba del Apóstol, centro de la peregrinación; podemos decir que es el dueño de la casa: - El abrazo a la imagen del Apóstol. Es encontrarse con el amigo, después de la peregrinación. - Otras visitas que pueden hacerse: En la capilla de la Comunión está el Santísimo permanentemente expuesto. Es un lugar obligado para adorar al Señor y hacer oración. La capilla de El Pilar, por la vinculación que tiene con Santiago. El Pórtico de la Gloria, que expresa y sintetiza la teología de Jesucristo y de la Iglesia. Muchos peregrinos colocan su mano en la columna de Jesé; el sentido cristiano sería afirmar: Creo en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Inma Álvarez |
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Según una vieja tradición hispánica, que recogen los calendarios mozárabes, siete discípulos del Apóstol Santiago: Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio, fueron enviados por san Pedro y san Pablo a evangelizar España. Las muchas tradiciones en torno a la cristianización de nuestro país atribuyen a éstos, conocidos como los siete varones apostólicos, hechos históricos que otros atribuyen a Santiago; la imprecisión se debe a la falta de fuentes documentales. No está claro si eran romanos, griegos o indígenas; tampoco la ubicación de las siete iglesias que fundaron, y de las que fueron obispos (la única que parece segura es Iliberis, Elvira, sede del famoso Concilio, cuyo primer obispo, según el Códice Emiliano, fue Cecilio). No obstante, parece probada la existencia de un texto original del siglo V, que sirvió de base al Martiriologio de Lyon (año 806), al relato de Rodrigo Cerrato (siglo XIII) y a la liturgia mozárabe, donde se recogían los primeros recuerdos de la Iglesia en España. Según la más depurada tradición hispánica, corroborada por varios documentos, los restos de san Torcuato y san Eufrasio descansan en Galicia; el primero estuvo mucho tiempo en la iglesia visigótica de Santa Comba de Baños, de Bande, y actualmente están en la iglesia de Celanova (Orense); los de san Eufrasio descansan en Santa María de Mao, en la diócesis de Lugo. |