RetrocesoA&ONº 177/2-IX-1999SumarioEspañaContinuar
Para comentar con los hijos
¿Cómo mejorar el rendimiento
en los estudios?

Una de las causas del fracaso escolar está en que nadie enseña a nuestros hijos cómo deben estudiar. Sin duda, cada uno es un mundo, pero hay unas normas de interés general que a todos pueden ser útiles.

Ahora, cuando el curso comienza, puede ser de interés que las comentemos con ellos.

TRES CONSEJOS


- Señálale horas fijas de estudio y respételas, con la alegría de que cuando concluyas podrás dedicarte a otras cosas que también necesitas: jugar, leer, estar con la familia, ver un programa interesante de televisión, etc... Disfrutará de todo esto mucho más si tiene la tranquilidad de saber preparadas sus clases del día siguiente.

- Que busque un lugar apartado donde pueda, en silencio y sin interrupciones, concentrarse. Te engañas si piensas que puedes estudiar frente al televisor o interviniendo en la conversación con tus hermanos o amigos. Lo que te hubiera costado diez minutos te llevará media hora y, lo que es peor, no profundizarás.

- Díle que dedique media hora al levantarse a un repaso rápido de lo que estudió la tarde anterior. Verás entonces, con la cabeza despejada, con qué claridad aparecen las cosas; y, sobre todo, esa media hora bien aprovechada te permitirá ir con las lecciones frescas a las clases del día.

TU MÉTODO DE ESTUDIO


Tienes que llegar a descubrir el modo de estudiar que más te va, porque cada persona, como cada materia, requieren su método. Acaso te sean de utilidad estas normas de carácter general:

- Lee rápidamente toda la lección para formarte una idea de conjunto. Por supuesto, en esta primera lectura habrá cosas que no entiendas: no importa, después se aclararán.

- Vuelve atentamente sobre la primera pregunta, fijándote bien y subrayando las frases que recogen el concepto fundamental de aquel trozo (no subrayes demasiado).

- Repite mentalmente, sin mirar al libro, lo esencial de esa pregunta, procurando grabártelo bien y resumiéndolo después, por escrito, en forma esquemática.

- Una vez cumplidos esos requisitos, y sólo entonces, pasa a la pregunta siguiente procediendo de modo análogo.

- Finalmente, guiándote por los esquemas parciales que has ido haciendo, procede a un repaso de conjunto de la lección resumiendo en breves líneas los puntos esenciales y anotando, para preguntarlas, las dudas que tengas.

TRES NORMAS QUE TE PUEDEN AYUDAR:


- Estudia con el diccionario en la mano. Así irás mejorando tu comprensión y enriqueciendo tu vocabulario.

- Estudia teniendo siempre a punto un lápiz y un papel: leer sin anotar es olvidar. Y ello puedes aplicarlo tanto al estudio de idiomas como al de geografía, al de matemáticas, etc...

- Estudia empleando el mayor número posible de sentidos: vista, oído, tacto... De esa forma mejorarás tu concentración y asimilarás la materia con mayor rapidez.

CADA COSA A SU TIEMPO


Debes organizarte de forma que tengas tiempo para el estudio, para el descanso, para distraerte, para practicar deportes y hacer excursiones, para cultivar el hogar y la amistad, para aficionarte a la lectura y a la música... Y no es que todos los días hagas todo esto, pero tiene que haber, a lo largo del curso, tiempo para todo. Y la clave está en que no mezcles las cosas, en que el tiempo de estudio, que tiene prioridad sobre lo demás, lo respetes por encima de todo. Porque pueden ser menos horas con tal de que las aproveches debidamente.

¿Que todo esto te supone esfuerzo y sacrificio? Indudablemente. Pero piensa que nada que merezca la pena se consigue sin trabajo, que tienes una misión que realizar en la vida y que los múltiples valores de que te dotó la Providencia no se te dieron para que los dejes estériles, sino para que fructifiquen: por tu bien y por el de cuantas personas, a lo largo de tu vida profesional, se crucen en tu camino.

Y es que puede haber circunstancias que favorezcan o dificulten el éxito de una persona, pero, por lo general, cada uno recoge aquello que ha sembrado. Lo que llamamos suerte -decía el doctor Marañón- no es otra cosa que la forma que la vida tiene de responder al esfuerzo y al sacrificio que se hizo quizá muchos años antes; lo que aplicado a tu caso concreto quiere decir que la suerte de los exámenes de junio tienes que comenzar a ganártela desde muchos meses antes: desde ahora, en septiembre, cuando el curso comienza.

Luis Riesgo Ménguez