Sagrada Escritura
LIBROS SAPIENCIALES
JOB
Job 1
1 Había una vez en el país de Us un hombre llamado Job: hombre cabal, recto, que temía a Dios y se apartaba del mal.
2 Le habían nacido siete hijos y tres hijas.
3 Tenía también 7.000 ovejas, 3.000 camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y una servidumbre muy numerosa. Este hombre era, pues, el más grande de todos los hijos de Oriente.
4 Solían sus hijos celebrar banquetes en casa de cada uno de ellos, por turno, e invitaban también a sus tres hermanas a comer y beber con ellos.
5 Al terminar los días de estos convites, Job les mandaba a llamar para purificarlos; luego se levantaba de madrugada y ofrecía holocaustos por cada uno de ellos. Porque se decía: "Acaso mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en su corazón." Así hacía Job siempre.
6 El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán.
7 Yahveh dijo al Satán: "¿De dónde vienes?" El Satán respondió a Yahveh: "De recorrer la tierra y pasearme por ella."
8 Y Yahveh dijo al Satán: "¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal!"
9 Respondió el Satán a Yahveh: "Es que Job teme a Dios de balde?
10 ¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean por el país.
11 Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te maldice a la cara!"
12 Dijo Yahveh al Satán: "Ahí tienes todos sus bienes en tus manos. Cuida sólo de no poner tu mano en él." Y el Satán salió de la presencia de Yahveh.
13 El día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa del hermano mayor,
14 vino un mensajero donde Job y le dijo: "Tus bueyes estaban arando y las asnas pastando cerca de ellos;
15 de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia."
16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: "Cayó del cielo el fuego de Dios, que quemó las ovejas y pastores hasta consumirlos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia."
17 Aún estaba hablando éste, cuando llegó otro que dijo: "Los caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos, se los llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia."
18 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: "Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor.
19 De pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto y sacudió las cuatro esquinas de la casa; y ésta se desplomó sobre los jóvenes, que perecieron. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia."
20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rapó la cabeza, y postrado en tierra,
21 dijo: "Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré.Yahveh dio, Yahveh quitó: ¡Sea bendito el nombre de Yahveh!"
22 En todo esto no pecó Job, ni profirió la menor insensatez contra Dios.

Job 2
1 El día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino también entre ellos el Satán.
2 Yahveh dijo al Satán: "¿De dónde vienes?" El Satán respondió a Yahveh: "De recorrer la tierra y pasearme por ella."
3 Y Yahveh dijo al Satán: "¿Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay nadie como él en la tierra: es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se aparta del mal! Aún persevera en su entereza, y bien sin razón me has incitado contra él para perderle."
4 Respondió el Satán a Yahveh: "¡Piel por piel! ¡Todo lo que el hombre posee lo da por su vida!
5 Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne; ¡verás si no te maldice a la cara!"
6 Y Yahveh dijo al Satán: "Ahí le tienes en tus manos; pero respeta su vida."
7 El Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
8 Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura.
9 Entonces su mujer le dijo: "¿Todavía perseveras en tu entereza? ¡Maldice a Dios y muérete!"
10 Pero él le dijo: "Hablas como una estúpida cualquiera. Si aceptamos de Dios el bien, ¿no aceptaremos el mal?" En todo esto no pecó Job con sus labios.
11 Tres amigos de Job se enteraron de todos estos males que le habían sobrevenido, y vinieron cada uno de su país: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamat. Y juntos decidieron ir a condolerse y consolarle.
12 Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces rompieron a llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre su cabeza.
13 Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande.

Job 3
1 Después de esto, abrió Job la boca y maldijo su día.
2 Tomó Job la palabra y dijo:
3 ¡Perezca el día en que nací, y la noche que dijo: "Un varón ha sido concebido!"
4 El día aquel hágase tinieblas, no lo requiera Dios desde lo alto, ni brille sobre él la luz.
5 Lo reclamen tinieblas y sombras, un nublado se cierna sobre él, lo estremezca un eclipse.
6 Sí, la oscuridad de él se apodere, no se añada a los días del año, ni entre en la cuenta de los meses.
7 Y aquella noche hágase inerte, impenetrable a los clamores de alegría.
8 Maldíganla los que maldicen el día, los dispuestos a despertar a Leviatán.
9 Sean tinieblas las estrellas de su aurora, la luz espere en vano, y no vea los párpados del alba.
10 Porque no me cerró las puertas del vientre donde estaba, ni ocultó a mis ojos el dolor.
11 ¿Por qué no morí cuando salí del seno, o no expiré al salir del vientre?
12 ¿Por qué me acogieron dos rodillas? ¿por qué hubo dos pechos para que mamara?
13 Pues ahora descansaría tranquilo, dormiría ya en paz,
14 con los reyes y los notables de la tierra, que se construyen soledades;
15 o con los príncipes que poseen oro y llenan de plata sus moradas.
16 O ni habría existido, como aborto ocultado, como los fetos que no vieron la luz.
17 Allí acaba la agitación de los malvados, allí descansan los exhaustos.
18 También están tranquilos los cautivos, sin oír más la voz del capataz.
19 Chicos y grandes son allí lo mismo, y el esclavo se ve libre de su dueño.
20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tienen amargada el alma,
21 a los que ansían la muerte que no llega y excavan en su búsqueda más que por un tesoro,
22 a los que se alegran ante el túmulo y exultan cuando alcanzan la tumba,
23 a un hombre que ve cerrado su camino, y a quien Dios tiene cercado?
24 Como alimento viene mi suspiro, como el agua se derraman mis lamentos.
25 Porque si de algo tengo miedo, me acaece, y me sucede lo que temo.
26 No hay para mí tranquilidad ni calma, no hay reposo: turbación es lo que llega.

Job 4
1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2 Si se intentara hablarte, ¿lo soportarías?Pero ¿quién puede contener sus palabras?
3 Mira, tú dabas lección a mucha gente, infundías vigor a las manos caídas;
4 tus razones sostenían al que vacilaba, robustecías las rodillas endebles.
5 Y ahora que otro tanto te toca, te deprimes, te alcanza el golpe a ti, y todo te turbas.
6 ¿No es tu confianza la piedad, y tu esperanza tu conducta intachable?
7 ¡Recuerda! ¿Qué inocente jamás ha perecido? ¿dónde han sido los justos extirpados?
8 Así lo he visto: los que labran maldad y siembran vejación, eso cosechan.
9 Bajo el aliento de Dios perecen éstos, desaparecen al soplo de su ira.
10 Ruge el león, brama la leona, mas los dientes de los leoncillos quedan rotos.
11 Perece el león falto de presa, y los cachorros de la leona se dispersan.
12 A mí se me ha dicho furtivamente una palabra, mi oído ha percibido su susurro.
13 En las pesadillas por las visiones de la noche, cuando a los hombres el letargo invade,
14 un temblor me entró, un escalofrío, que estremeció todos mis huesos...
15 Se escurre un soplo por mi rostro, eriza los pelos de mi carne.
16 Alguien surge... no puedo reconocer su cara; una imagen delante de mis ojos.Silencio..., después oigo una voz:
17 "¿Es justo ante Dios algún mortal? ¿ante su Hacedor es puro un hombre?
18 Si no se fía de sus mismos servidores, y aun a sus ángeles achaca desvarío,
19 ¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla, ellas mismas hincadas en el polvo!Se les aplasta como a una polilla;
20 de la noche a la mañana quedan pulverizados.Para siempre perecen sin advertirlo nadie;
21 se les arranca la cuerda de su tienda, y mueren privados de sabiduría."

Job 5
1 ¡Llama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿a cuál de los santos vas a dirigirte?
2 En verdad el enojo mata al insensato, la pasión hace morir al necio.
3 Yo mismo he visto al insensato echar raíces, y sin tardar he maldecido su morada:
4 ¡Estén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la Puerta!
5 Su cosecha la devora un hambriento, pues Dios se la quita de los dientes, y los sedientos absorben su fortuna.
6 No, no brota la iniquidad el polvo, ni germina del suelo la aflicción.
7 Es el hombre quien la aflicción engendra, como levantan el vuelo los hijos del relámpago.
8 Yo por mí a Dios recurriría, expondría a Dios mi causa.
9 El es autor de obras grandiosas e insondables, de maravillas sin número.
10 El derrama la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas a los campos.
11 Para poner en alto a los postrados, y que los míseros a la salud se eleven,
12 las tramas de los astutos desbarata, y sus manos no logran sus intrigas.
13 Prende a los sabios en su astucia, el consejo de los sagaces se hace ciego.
14 En pleno día tropiezan con tinieblas, a mediodía van a tientas cual si fuese de noche.
15 El salva al arruinado de sus fauces y al indigente de las manos del violento.
16 Así el débil renace a la esperanza, y cierra su boca la injusticia.
17 ¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues, la lección de Sadday!
18 Pues él es el que hiere y el que venda la herida, el que llaga y luego cura con su mano;
19 seis veces ha de librarte de la angustia, y a la séptima el mal no te alcanzará.
20 Durante el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra, del alcance de la espada.
21 Estarás a cubierto del punzón de la lengua, sin miedo a la devastación, cuando se acerque.
22 Te reirás de la sequía y de la helada, y no temerás a las bestias de la tierra.
23 Pues con las piedras del campo harás alianza, la bestia salvaje vivirá en paz contigo.
24 Sabrás que tu tienda está a cubierto, nada echarás en falta cuando revises tu morada.
25 Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus vástagos, como la hierba de la tierra.
26 Llegarás a la tumba vigoroso, como se hacinan las gavillas a su tiempo.
27 Todo esto es lo que hemos observado: y así es.A ti te toca escuchar y aprovecharte.

Job 6
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la balanza juntos!
3 Pesarían más que la arena de los mares: por eso mis razones se desmandan.
4 Pues las flechas de Sadday están en mí, mi espíritu bebe su veneno, y contra mí se alinean los terrores de Dios.
5 ¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al forraje?
6 ¿Se come acaso lo insípido sin sal? en la clara del huevo ¿hay algún gusto?

7 Lo que aun tocar me repugnaba eso es ahora mi comida de enfermo.
8 ¡Ojalá se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza,
9 que él consintiera en aplastarme, que soltara su mano y me segara!
10 Tendría siquiera este consuelo, exultaría de gozo en mis tormentos crueles, por no haber eludido los decretos del Santo.
11 ¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que aguante mi alma?

12 ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?
13 ¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda ayuda?
14 El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de Sadday.
15 Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual que el lecho de torrentes que pasan:
16 turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve;
17 pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se extinguen en su lecho.
18 Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se adentran y se pierden.
19 Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de Sabá.
20 Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan confundidos.
21 Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os amedrentáis.
22 ¿He dicho acaso: "Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros bienes;
23 arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos rescatadme?"
24 Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he equivocado.
25 ¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que critican vuestras críticas?
26 ¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el viento?
27 ¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con vuestro propio amigo!
28 Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara.
29 ¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi justicia!
30 ¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas malas?

Job 7
1 ¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son jornadas de mercenario sus jornadas?
2 Como esclavo que suspira por la sombra, o como jornalero que espera su salario,
3 así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de dolor.
4 Al acostarme, digo: "¿Cuándo llegará el día?"Al levantarme: "¿Cuándo será de noche?", y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.
5 Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se agrieta y supura.
6 Mis días han sido más raudos que la lanzadera, han desaparecido al acabarse el hilo.
7 Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la dicha.
8 El ojo que me miraba ya no me verá, pondrás en mí tus ojos y ya no existiré.
9 Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.
10 No regresa otra vez a su casa, no vuelve a verle su lugar.
11 Por eso yo no he de contener mi boca, hablaré en la angustia de mi espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma.
12 ¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas guardia contra mí?
13 Si digo: "Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis lamentos",
14 con sueños entonces tú me espantas, me sobresaltas con visiones.
15 ¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores!
16 Ya me disuelvo, no he de vivir por siempre; ¡déjame ya; sólo un soplo son mis días!
17 ¿Qué es el hombre para que tanto de él te ocupes, para que pongas en él tu corazón,
18 para que le escrutes todas las mañanas y a cada instante le escudriñes?
19 ¿Cuándo retirarás tu mirada de mí? ¿no me dejarás ni el tiempo de tragar saliva?
20 Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, oh guardián de los hombres? ¿Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿Por qué te sirvo de cuidado?
21 ¿Y por qué no toleras mi delito y dejas pasar mi falta?Pues ahora me acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.

Job 8
1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
2 ¿Hasta cuándo estarás hablando de ese modo, y un gran viento serán las razones de tu boca?
3 ¿Acaso Dios tuerce el derecho,Sadday pervierte la justicia?
4 Si tus hijos pecaron contra él, ya los dejó a merced de sus delitos.
5 Mas si tú a Dios recurres e imploras a Sadday,
6 si eres irreprochable y recto, desde ahora él velará sobre ti y restaurará tu morada de justicia.
7 Tu pasado parecerá insignificante el lado de tu espléndido futuro.
8 Pregunta, si no, a la generación pasada, medita en la experiencia de sus padres.
9 Nosotros de ayer somos y no sabemos nada, como una sombra nuestros días en la tierra.
10 Pero ellos te instruirán y te hablarán, y de su corazón sacarán estas máximas:
11 "¿Brota acaso el papiro sin marismas? ¿Crece sin agua el junco?
12 Aún en su verdor, sin ser cortado, antes que toda otra hierba se marchita.
13 Tal es el fin de los que a Dios olvidan, así fenece la esperanza del impío.
14 Su confianza es un hilo solamente, su seguridad una tela de araña.
15 Se apoya en su morada, y no le aguanta, se agarra a ella y no resiste.
16 Bien regado ante la faz del sol, por encima de su huerto salían sus renuevos.
17 Sobre un majano entrelazadas sus raíces, vivía en una casa de piedra.
18 Mas cuando se le arranca de su sitio, éste le niega: "¡No te he visto jamás!"
19 Y vedle ya cómo se pudre en el camino, mientras que del suelo brotan otros."
20 No, Dios no rechaza al íntegro, ni da la mano a los malvados.
21 La risa ha de llenar aún tu boca y tus labios el clamor de júbilo.
22 Tus enemigos serán cubiertos de vergüenza, y desaparecerá la tienda de los malos.

Job 9
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre?
3 A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil.
4 Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió bien librado?
5 El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor.
6 El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.

7 A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.
8 El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.
9 El hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur.
10 Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número.
11 Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.
12 Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: "¿Qué es lo que haces?"
13 Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.
14 ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!
15 Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar!
16 Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.
17 ¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis heridas,
18 y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!
19 Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso!Si de justicia, ¿quién le emplazará?
20 Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara perverso.
21 ¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!
22 Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.
23 Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los inocentes.
24 En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?
25 Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la dicha.
26 Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la presa.
27 Si digo: "Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre",
28 me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me tendrás por inocente.
29 Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?
30 Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,
31 tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de mí.
32 Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos en juicio.
33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,
34 y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.
35 Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.

Job 10
1 Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí, hablaré en la amargura de mi alma.
2 Diré a Dios: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!
3 ¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus manos, y el plan de los malvados avalar?
4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú?
5 ¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un hombre?,

6 ¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,
7 aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede de tus manos librar!
8 Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato, quieres destruirme!
9 Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has de devolverme.
10 ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
11 De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.

12 Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.
13 Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu mente quedaba:
14 el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.
15 Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!
16 Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a mi costa.
17 Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin tregua me asaltan tus tropas de relevo.
18 ¿Para qué me sacaste del seno?Habría muerto sin que me viera ningún ojo;
19 sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado hasta la tumba.
20 ¿No son bien poco los días de mi existencia?Apártate de mí para gozar de un poco de consuelo,
21 antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra,
22 tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es como la calígine.

Job 11
1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
2 ¿No habrá respuesta para el charlatán? ¿por ser locuaz se va a tener razón?
3 ¿Tu palabrería hará callar a los demás? ¿te mofarás sin que nadie te confunda?
4 Tú has dicho: "Es pura mi conducta, a tus ojos soy irreprochable."
5 ¡Ojalá Dios hablara, que abriera sus labios para responderte
6 y te revelara los arcanos de la Sabiduría que desconciertan toda sagacidad!Sabrías entonces que Dios olvida aún parte de tu culpa.
7 ¿Pretendes alcanzar las honduras de Dios, llegar hasta la perfección de Sadday?
8 Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú? más honda que el seol: ¿qué puedes tú saber?
9 Más larga que la tierra su amplitud, y más ancha que el mar.
10 Si él interviene, encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo impedirá?
11 Porque él conoce a los hombres de engaño, ve la iniquidad y atiende a ella.
12 El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre.

13 Pero si tú tu corazón arreglas y tiendes tus palmas hacia él,
14 si alejas la iniquidad que hay en tu mano y no dejas que more en tus tiendas la injusticia,
15 entonces alzarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.
16 Dejarás tu infortunio en el olvido como agua pasada lo recordarás.
17 Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia, como la mañana será la oscuridad.
18 Vivirás seguro porque habrá esperanza, aun después de confundido te acostarás tranquilo.

19 Cuando descanses, nadie te turbará, y adularán muchos tu rostro.
20 Mas los ojos de los malvados languidecen, todo refugio les fracasa; su esperanza es el último suspiro.

Job 12
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 En verdad, vosotros sois el pueblo, con vosotros la Sabiduría morirá.
3 Yo también sé pensar como vosotros, no os cedo en nada: ¿a quién se le ocultan esas cosas?
4 La irrisión de su amigo, eso soy yo, cuando grito hacia Dios para obtener repuesta. ¡Irrisión es el justo perfecto!
5 "¡Al infortunio, el desprecio! - opinan los dichosos -; ¡un golpe más a quien vacila!"
6 Mientras viven en paz las tiendas de los salteadores, en plena seguridad los que irritan a Dios, los que meten a Dios en su puño!
7 Pero interroga a las bestias, que te instruyan, a las aves del cielo, que te informen.
8 Te instruirán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces del mar.
9 Pues entre todos ellos, ¿quién ignora que la mano de Dios ha hecho esto?
10 El, que tiene en su mano el alma de todo ser viviente y el soplo de toda carne de hombre.
11 ¿No es el oído el que aprecia los discursos, como el paladar saborea los manjares?
12 ¿No está entre los ancianos el saber, en los muchos años la inteligencia?
13 Pero con él sabiduría y poder, de él la inteligencia y el consejo.
14 Si él destruye, no se puede edificar; si a alguno encierra, no se puede abrir.
15 Si retiene las aguas, sobreviene sequía, si las suelta, avasallan la tierra.
16 Con él la fuerza y la agudeza; suyos son seducido y seductor.
17 A los consejeros hace él andar descalzos, y entontece a los jueces.
18 Desata la banda de los reyes y les pasa una soga por los lomos.
19 Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que están más firmes.
20 Quita el habla a los más hábiles y a los ancianos arrebata el juicio.
21 Sobre los nobles vierte el menosprecio y suelta la correa de los fuertes.
22 Revela la profundidad de las tinieblas, y saca a la luz la sombra.
23 Levanta a las naciones y luego las destruye, ensancha a los pueblos y luego los suprime.
24 Quita el ánimo a los jefes del país, los hace vagar por desierto sin camino;
25 y andan a tientas en tinieblas, sin luz, se tambalean como un ebrio.

Job 13
1 ¡Oh!, mis ojos han visto todo esto, mis orejas lo han oído y entendido.
2 Sí, yo lo sé tan bien como vosotros, no os cedo en nada.
3 Pero es a Sadday a quien yo hablo, a Dios quiero hacer mis réplicas.
4 Vosotros no sois más que charlatanes, curanderos todos de quimeras.
5 ¡Oh, si os callarais la boca! sería eso vuestra sabiduría.
6 Oíd mis descargos, os lo ruego, atended a la defensa de mis labios.
7 ¿En defensa de Dios decís falsía, y por su causa razones mentirosas?
8 ¿Así lucháis en su favor y de Dios os hacéis abogados?
9 ¿No convendría que él os sondease? ¿Jugaréis con él como se juega con un hombre?
10 El os dará una severa corrección, si en secreto hacéis favor a alguno.
11 ¿Su majestad no os sobrecoge, no os impone su terror?
12 Máximas de ceniza son vuestras sentencias, vuestras réplicas son réplicas de arcilla.

13 ¡Dejad de hablarme, porque voy a hablar yo, venga lo que viniere!
14 Tomo mi carne entre mis dientes, pongo mi alma entre mis manos.
15 El me puede matar: no tengo otra esperanza que defender mi conducta ante su faz.
16 Y esto mismo será mi salvación, pues un impío no comparece en su presencia.
17 Escuchad, escuchad mis palabras, prestad oído a mis declaraciones.
18 Mirad: un proceso he preparado, consciente de que tengo razón.
19 ¿Quién es el que quiere litigar conmigo? ¡Pues desde ahora acepto callar y perecer!
20 Sólo dos cosas te pido que me ahorres, y no me esconderé de tu presencia:
21 que retires tu mano que pesa sobre mí, y no me espante tu terror.
22 Arguye tú y yo responderé; o bien yo hablaré y tú contestarás.
23 ¿Cuántas son mis faltas y pecados? ¡Mi delito, mi pecado, házmelos saber!
24 ¿Por qué tu rostro ocultas y me tienes por enemigo tuyo?
25 ¿Quieres asustar a una hoja que se lleva el viento, perseguir una paja seca?
26 Pues escribes contra mí amargos fallos, me imputas las faltas de mi juventud;
27 pones mis pies en cepos, vigilas mis pasos todos y mides la huella de mis pies.
28 Y él se deshace cual leño carcomido, como vestido que roe la polilla,

Job 14
1 el hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos.
2 Como la flor, brota y se marchita, y huye como la sombra sin pararse.
3 ¡Y sobre un ser tal abres tú los ojos, le citas a juicio frente a ti!
4 Mas ¿quién podrá sacar lo puro de lo impuro? ¡Ninguno!
5 Si es que están contados ya sus días, si te es sabida la cuenta de sus meses, si un límite le has fijado que no franqueará,
6 aparta de él tus ojos, déjale, hasta que acabe, como un jornalero, su jornada.
7 Una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará de echar renuevos.
8 Incluso con raíces en tierra envejecidas, con un tronco que se muere en el polvo,
9 en cuanto siente el agua, reflorece y echa ramaje como una planta joven.
10 Pero el hombre que muere queda inerte, cuando un humano expira, ¿dónde está?

11 Podrán agotarse las aguas del mar, sumirse los ríos y secarse,
12 que el hombre que yace no se levantará, se gastarán los cielos antes que se despierte, antes que surja de su sueño.
13 ¡Ojalá en el seol tú me guardaras, me escondieras allí mientras pasa tu cólera, y una tregua me dieras, para acordarte de mí luego
14 - pues, muerto el hombre, ¿puede revivir? - todos los días de mi milicia esperaría, hasta que llegara mi relevo!

15 Me llamarías y te respondería; reclamarías la obra de tus manos.
16 En lugar de contar mi pasos, como ahora, no te cuidarías más de mis pecados;
17 dentro de un saco se sellaría mi delito, y blanquearías mi falta.
18 Ay, como el monte acabará por derrumbarse, la roca cambiará de sitio,
19 las aguas desgastarán las piedras, inundará una llena los terrenos, así aniquilas tú la esperanza del hombre.
20 Le aplastas para siempre, y se va, desfiguras su rostro y le despides.
21 Que sean honrados sus hijos, no lo sabe; que sean despreciados, no se entera.
22 Tan solo por él sufre su carne, sólo por él se lamenta su alma.

Job 15
1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2 ¿Responde un sabio con una ciencia de aire, hincha su vientre de solano,
3 replicando con palabras vacías, con discursos inútiles?
4 ¡Tú llegas incluso a destruir la piedad, a anular los piadosos coloquios ante Dios!
5 Ya que tu culpa inspira tus palabras, y eliges el hablar de los astutos,
6 tu propia boca te condena, que no yo, tus mismos labios atestiguan contra ti.
7 ¿Has nacido tú el primero de los hombres? ¿Se te dio a luz antes que a las colinas?
8 ¿Escuchas acaso los secretos de Dios? ¿acaparas la sabiduría?!
9 ¿Qué sabes tú, que nosotros no sepamos? ¿qué comprendes, que a nosotros se escape?
10 ¡También entre nosotros hay un cano, un anciano, más cargado de días que tu padre!
11 ¿Te parecen poco los consuelos divinos, y una palabra que con dulzura se te dice?
12 ¡Cómo te arrebata el corazón, qué aviesos son tus ojos,
13 cuando revuelves contra Dios tu furia y echas palabras por la boca!
14 ¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿cómo ser justo el nacido de mujer?
15 Si ni en sus santos tiene Dios confianza, y ni los cielos son puros a sus ojos,
16 ¡cuánto menos un ser abominable y corrompido, el hombre, que bebe la iniquidad como agua!
17 Voy a instruirte, escúchame, voy a contarte lo que he visto,
18 lo que transmiten los sabios, sin pasar por alto nada de sus padres,
19 - a ellos solos les fue dada la tierra, sin que se mezclara extranjero entre ellos -:
20 "Todos sus días vive el malvado en tormento, contados están los años asignados al tirano.
21 Grito de espanto resuena en sus oídos, en plena paz el bandido le asalta.
22 No espera escapar a las tinieblas, y se ve destinado a la espada.
23 Asignado como pasto de los buitres, sabe que su ruina es inminente.La hora de las tinieblas
24 le espanta, la ansiedad y la angustia le invaden, como un rey pronto al asalto.
25 ¡Alzaba él su mano contra Dios, se atrevía a retar a Sadday!
26 Embestía contra él, el cuello tenso, tras las macizas gibas de su escudo;
27 porque tenía el rostro cubierto de grasa, en sus ijadas había echado sebo,
28 y habitaba ciudades destruidas, casas inhabitadas que amenazaban convertirse en ruinas.
29 No se enriquecerá, no será estable su fortuna, su sombra no cubrirá la tierra,
30 (ni escapará a las tinieblas).Agotará sus renuevos la llama, su flor será barrida por el viento.
31 No se fíe de su elevada talla, pues vanidad es su follaje.
32 Se amustiará antes de tiempo, y sus ramas no reverdecerán.
33 Sacudirá como la viña sus agraces, como el olivo dejará caer su flor.
34 Sí, es estéril la ralea del impío, devora el fuego la tienda del soborno.
35 Quien concibe dolor, desgracia engendra, su vientre incuba decepción"

Job 16
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¡He oído muchas cosas como ésas! ¡Consoladores funestos sois todos vosotros!
3 "¿No acabarán esas palabras de aire?"O: "¿qué es lo que te pica para responder?"
4 También yo podría hablar como vosotros, si estuvierais en mi lugar; contra vosotros ordenaría discursos, meneando por vosotros mi cabeza;
5 os confortaría con mi boca, y no dejaría de mover los labios.

6 Mas si hablo, no cede mi dolor, y si callo, ¿acaso me perdona?
7 Ahora me tiene ya extenuado; tú has llenado de horror a toda la reunión
8 que me acorrala; mi calumniador se ha hecho mi testigo, se alza contra mí, a la cara me acusa;
9 su furia me desgarra y me persigue, rechinando sus dientes contra mí.Mis adversarios aguzan sobre mí sus ojos,
10 abren su boca contra mí.Ultrajándome hieren mis mejillas, a una se amotinan contra mí.

11 A injustos Dios me entrega, me arroja en manos de malvados.
12 Estaba yo tranquilo cuando él me golpeó, me agarró por la nuca para despedazarme.Me ha hecho blanco suyo:
13 me cerca con sus tiros, traspasa mis entrañas sin piedad y derrama por tierra mi hiel.
14 Abre en mí brecha sobre brecha, irrumpe contra mí como un guerrero.
15 Yo he cosido un sayal sobre mi piel, he hundido mi frente en el polvo.
16 Mi rostro ha enrojecido por el llanto, la sombra mis párpados recubre.
17 Y eso que no hay en mis manos violencia, y mi oración es pura.
18 ¡Tierra, no cubras tú mi sangre, y no quede en secreto mi clamor!
19 Ahora todavía está en los cielos mi testigo, allá en lo alto está mi defensor,
20 que interpreta ante Dios mis pensamientos; ante él fluyen mis ojos:
21 ¡Oh, si él juzgara entre un hombre y Dios, como entre un mortal y otro mortal!
22 Pues mis años futuros son contados, y voy a emprender el camino sin retorno.

Job 17
1 Mi aliento se agota, mis días se apagan sólo me queda el cementerio.
2 ¿No estoy a merced de las burlas, y en amarguras pasan mis ojos las noches?
3 Coloca, pues, mi fianza junto a ti, ¿quién, si no, querrá chocar mi mano?
4 Tú has cerrado su mente a la razón, por eso ninguna mano se levanta
5 Como el que anuncia a sus amigos un reparto, cuando languidecen los ojos de sus hijos,
6 me he hecho yo proverbio de las gentes, alguien a quien escupen en la cara.
7 Mis ojos se apagan de pesar, mis miembros se desvanecen como sombra.
8 Los hombres rectos quedan de ello asombrados, contra el impío se indigna el inocente;
9 el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía.
10 Pero, vosotros todos, volved otra vez, ¡no hallaré un solo sabio entre vosotros!
11 Mis días han pasado con mis planes, se han deshecho los deseos de mi corazón.
12 Algunos hacen de la noche día: se acercaría la luz que ahuyenta las tinieblas.
13 Mas ¿qué espero? Mi casa es el seol, en las tinieblas extendí mi lecho.
14 Y grito a la fosa: "¡Tú mi padre!", a los gusanos: "¡Mi madre y mis hermanos!"
15 ¿Dónde está, pues, mi esperanza? y mi felicidad ¿quién la divisa?
16 ¿Van a bajar conmigo hasta el seol? ¿Nos hundiremos juntos en el polvo?

Job 18
1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
2 ¿Cuándo pondréis freno a las palabras? Reflexionad, y después hablaremos.
3 ¿Por qué hemos de ser tenidos como bestias, y a vuestros ojos somos impuros?
4 Oh tú, que te desgarras en tu cólera, ¿la tierra acaso quedará por ti desierta, se moverá la roca de su sitio?
5 Sí, la luz del malvado ha de apagarse, ya no brillará su ardiente llama.
6 La luz en su tienda se oscurece, de encima de él se apaga la candela.

7 Se acortan sus pasos vigorosos, le pierde su propio consejo.
8 Porque sus pies le meten en la red, entre mallas camina.
9 Por el talón le apresa un lazo, el cepo se cierra sobre él.
10 Oculto en la tierra hay un nudo para él, una trampa le espera en el sendero.
11 Por todas partes le estremecen terrores, y le persiguen paso a paso.
12 El hambre es su cortejo, la desgracia se adhiere a su costado.
13 Devora el mal su piel, el Primogénito de la Muerte roe sus miembros.
14 Se le arranca del seguro de su tienda, se le lleva donde el Rey de los terrores.
15 Se ocupa su tienda, ya no suya, se esparce azufre en su morada.
16 Por abajo se secan sus raíces, por arriba se amustia su ramaje.
17 Su recuerdo desaparece de la tierra, no le queda nombre en la comarca.
18 Se le arroja de la luz a las tinieblas, del orbe se le expulsa.
19 Ni prole ni posteridad tiene en su pueblo, ningún superviviente en sus moradas.
20 De su fin se estremece el Occidente, y el Oriente queda preso de terror.
21 Tan sólo esto son las moradas del impío, tal el lugar del que a Dios desconoce.

Job 19
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¿Hasta cuándo afligiréis mi alma y a palabras me acribillaréis?
3 Ya me habéis insultado por diez veces, me habéis zarandeado sin reparo.
4 Aunque de hecho hubiese errado, en mí solo quedaría mi yerro.
5 Si es que aún queréis triunfar de mí y mi oprobio reprocharme,
6 sabed ya que es Dios quien me hace entuerto, y el que en su red me envuelve.
7 Si grito: ¡Violencia!, no obtengo respuesta; por más que apelo, no hay justicia.
8 El ha vallado mi ruta para que yo no pase, ha cubierto mis senderos de tinieblas.
9 Me ha despojado de mi gloria, ha arrancado la corona de mi frente.
10 Por todas partes me mina y desaparezco, arranca como un árbol mi esperanza.
11 Enciende su ira contra mí, me considera su enemigo.
12 En masa sus huestes han llegado, su marcha de asalto han abierto contra mí, han puesto cerco a mi tienda.
13 A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de esquivarme.
14 Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me olvidaron.
15 Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un desconocido.
16 Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia boca.
17 Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi vientre.
18 Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla.
19 Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se han vuelto contra mí.
20 Bajo mi piel mi carne cae podrida, mis huesos se desnudan como dientes.
21 ¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de Dios la que me ha herido!
22 ¿Por qué os cebáis en mí como hace Dios, y no os sentís ya ahítos de mi carne?
23 ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se grabaran,
24 y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se esculpieran!
25 Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará sobre el polvo.
26 Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Dios.
27 Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro. ¡Dentro de mí languidecen mis entrañas!
28 Y si vosotros decís: "¿Cómo atraparle, qué pretexto hallaremos contra él?",
29 temed la espada por vosotros mismos, pues la ira se encenderá contra las culpas y sabréis que hay un juicio.

Job 20
1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
2 Por esto mis pensamientos a replicar me incitan: por la impaciencia que me urge.
3 Una lección que me ultraja he escuchado, mas el soplo de mi inteligencia me incita a responder.
4 ¿No sabes tú que desde siempre, desde que el hombre en la tierra fue puesto,
5 es breve la alegría del malvado, y de un instante el gozo del impío?
6 Aunque su talla se alzara hasta los cielos y las nubes tocara su cabeza,
7 como un fantasma desaparece para siempre, los que le veían dicen: "¿Dónde está?"
8 Se vuela como un sueño inaprensible, se le ahuyenta igual que a una visión nocturna.
9 El ojo que le observaba ya no le ve más, ni le divisa el lugar donde estaba.
10 A los pobres tendrán que indemnizar sus hijos, sus niños habrán de devolver sus bienes.
11 Sus huesos rebosaban de vigor juvenil: mas ya con él postrado está en el polvo.

12 Si el mal era dulce a su boca, si bajo su lengua lo albergaba,
13 si allí lo guardaba tenazmente y en medio del paladar lo retenía,
14 su alimento en sus entrañas se corrompe, en su interior se le hace hiel de áspid.
15 Vomita las riquezas que engulló,Dios se las arranca de su vientre.
16 Veneno de áspides chupaba: lengua de víbora le mata.
17 Ya no verá los arroyos de aceite, los torrentes de miel y de cuajada.
18 Devuelve su ganancia sin tragarla, no saborea el fruto de su negocio.
19 Porque estrujó las chozas de los pobres, robó casas en vez de construirlas;
20 porque su vientre se mostró insaciable, sus tesoros no le salvarán;
21 porque a su voracidad nada escapaba, por eso no dura su prosperidad.
22 En plena abundancia la estrechez le sorprende, la desgracia, en tromba, cae sobre él.
23 En el momento de llenar su vientre, suelta Dios contra él el ardor de su cólera y lanza sobre su carne una lluvia de saetas.

24 Si del arma de hierro logra huir, el arco de bronce le traspasa.
25 Sale una flecha por su espalda, una hoja fulgurante de su hígado.Los terrores se abalanzan sobre él,
26 total tiniebla aguarda a sus tesoros.Un fuego que nadie atiza le devora, y consume lo que en su tienda aún queda,
27 Los cielos ponen su culpa al descubierto, y la tierra se alza contra él.
28 La hacienda de su casa se derrama, como torrentes, en el día de la cólera.
29 Tal es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia de Dios para el maldito.

Job 21
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 Escuchad, escuchad mis razones, dadme siquiera este consuelo.
3 Tened paciencia mientras hablo yo, cuando haya hablado, os podréis burlar.
4 ¿Acaso me quejo yo de un hombre? ¿Por qué entonces no he de ser impaciente?
5 Volved hacia mí: quedaréis espantados y la mano pondréis en vuestra boca.
6 Que yo mismo me horrorizo al recordarlo, y mi carne es presa de un escalofrío.
7 ¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en poder?
8 Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su vista.
9 En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos.
10 Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare.
11 Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como ciervos.
12 Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten.

13 Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol.
14 Y con todo, a Dios decían: "¡Lejos de nosotros, no queremos conocer tus caminos!
15 ¿Qué es Sadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con aplacarle?"
16 ¿No está en sus propias manos su ventura, aunque el consejo de los malos quede lejos de Dios?
17 ¿Cuántas veces la lámpara de los malos se apaga, su desgracia irrumpe sobre ellos, y él reparte dolores en su cólera?
18 ¿Son como paja ante el viento, como tamo que arrebata un torbellino?
19 ¿Va a guardar Dios para sus hijos su castigo? ¡que le castigue a él, para que sepa!
20 ¡Vea su ruina con sus propios ojos, beba de la furia de Sadday!
21 ¿Qué le importa la suerte de su casa, después de él, cuando se haya cortado la cuenta de sus meses?
22 Pero, ¿se enseña a Dios la ciencia? ¡Si es él quien juzga a los seres más excelsos!
23 Hay quien muere en su pleno vigor, en el colmo de la dicha y de la paz,
24 repletos de grasa su ijares, bien empapado el meollo de sus huesos.
25 Y hay quien muere, la amargura en el alma, sin haber gustado la ventura.
26 Juntos luego se acuestan en el polvo, y los gusanos los recubren.
27 ¡Oh, sé muy bien lo que pensáis, las malas ideas que os formáis sobre mí!
28 "¿Dónde está, os decís, la casa del magnate? ¿dónde la tienda que habitaban los malos?"
29 ¿No habéis interrogado a los viandantes? ¿no os han pasmado los casos que refieren?
30 Que el malo es preservado en el día del desastre, en el día de los furores queda a salvo.
31 Pues, ¿quién le echa en cara su conducta y le da el merecido de su obras?
32 Cuando es llevado al cementerio, sobre el mausoleo hace vela.
33 Dulces le son los terrones del torrente, y detrás de él desfila todo el mundo.
34 ¿Cómo, pues, me consoláis tan en vano? ¡Pura falacia son vuestras respuestas!

Job 22
1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
2 ¿Acaso a Dios puede un hombre ser útil? ¡Sólo a sí mismo es útil el sensato!
3 ¿Tiene algún interés Sadday por tu justicia? ¿Gana algo con que seas intachable?
4 ¿Acaso por tu piedad él te corrige y entra en juicio contigo?
5 ¿No será más bien por tu mucha maldad, por tus culpas sin límite?
6 Porque exigías sin razón prendas a tus hermanos, arrancabas a los desnudos sus vestidos,

7 no dabas agua al sediento, al hambriento le negabas el pan;
8 como hombre fuerte que hace suyo el país, y, rostro altivo, se sitúa en él,
9 despachabas a las viudas con las manos vacías y quebrabas los brazos de los huérfanos.
10 Por eso los lazos te aprisionan y te estremece un pavor súbito.
11 La luz se hace tiniebla, y ya no ves, y una masa de agua te sumerge.
12 ¿No está Dios en lo alto de los cielos? ¡Mira la cabeza de las estrellas, qué altas!
13 Y tú has dicho: "¿Qué conoce Dios? ¿Discierne acaso a través del nublado?
14 Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los cielos."
15 ¿Vas a seguir tú la ruta antigua que anduvieron los hombres perversos?
16 Antes de tiempo fueron aventados, cuando un río arrasó sus cimientos.
17 Los que decían a Dios: "¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos Sadday?"
18 Y era él el que colmaba sus casas de ventura, aunque el consejo de los malos seguía lejos de él.
19 Al verlo los justos se recrean, y de ellos hace burla el inocente:
20 "¡Cómo acabó nuestro adversario! ¡el fuego ha devorado su opulencia!".
21 Reconcíliate con él y haz la paz: así tu dicha te será devuelta.
22 Recibe de su boca la enseñanza, pon sus palabras en tu corazón.
23 Si vuelves a Sadday con humildad, si alejas de tu tienda la injusticia,
24 si tiras al polvo el oro, el Ofir a los guijarros del torrente,

25 Sadday se te hará lingotes de oro y plata a montones para ti.
26 Tendrás entonces en Sadday tus delicias y hacia Dios levantarás tu rostro.
27 El escuchará cuando le invoques, y podrás cumplir tus votos.
28 Todo lo que emprendas saldrá bien, y por tus caminos brillará la luz.
29 Porque él abate el orgullo de los grandes, y salva al que baja los ojos.
30 El libra al inocente; si son tus manos puras, serás salvo.

Job 23
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido.
3 ¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada!
4 Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos.
5 Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera.
6 ¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo?No, tan sólo tendría que prestarme atención.
7 Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de mi juez para siempre.
8 Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto.
9 Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al mediodía.
10 Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro!
11 Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío;
12 del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno las palabras de su boca.
13 Mas él decide, ¿quién le hará retractarse?Lo que su alma ha proyectado lleva a término.

14 Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisiones suyas.
15 Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me espanta.
16 Dios me ha enervado el corazón,Sadday me ha aterrorizado.
17 Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de oscuridad mi rostro.

Job 24
1 ¿Por qué Sadday no se reserva tiempos, y los que le conocen no contemplan sus días?
2 Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor.
3 Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda.
4 Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del país.
5 Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el alba, y a la tarde, pan para sus crías.

6 Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado.
7 Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío.
8 Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a la roca.
9 Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del pobre.
10 Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas.
11 Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan la sed.
12 Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide auxilio, ¡y Dios sigue sordo a la oración!
13 Otros hay rebeldes a la luz: no reconocen sus caminos ni frecuentan sus senderos.
14 Aún no es de día cuando el asesino se levanta para matar al pobre y al menesteroso.Por la noche merodea el ladrón.
15 El ojo del adúltero el crepúsculo espía: "Ningún ojo - dice - me divisa", y cubre su rostro con un velo.
16 Las casas perfora en las tinieblas.Durante el día se ocultan los que no quieren conocer la luz.
17 Para todos ellos la mañana es sombra, porque sufren entonces sus terrores.
18 No es más que una paja sobre el agua, su hacienda es maldita en el país, nadie toma el camino de su viña.
19 Como el calor de sequía arrebata el agua de nieve, así el seol al que ha pecado.
20 El seno que le formó se olvida de él, y su nombre no se recuerda más.Así la iniquidad es desgajada como un árbol.
21 Maltrataba a la estéril, la que no da a luz, y a la viuda no trataba bien.
22 Pero Aquel que agarra con su fuerza a los tiranos se levanta, y va el otro no cuenta con la vida.
23 Le dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus caminos.
24 Se encumbró por un instante, y ya no existe, se abate como el armuelle que se corta, como la cresta de la espiga se amustia.
25 ¿No es así? ¿quién me puede desmentir y reducir a nada mi palabra?

Job 25
1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
2 Es soberano de temible fuerza el que hace reinar la paz en sus alturas.
3 ¿Puede contar alguien sus tropas? ¿Contra quién no se alza su luz?
4 ¿Cómo un hombre será justo ante Dios? ¿cómo puro el nacido de mujer?
5 Si ni la luna misma tiene brillo, ni las estrellas son puras a sus ojos,
6 ¡cuánto menos un hombre, esa gusanera, un hijo de hombre, ese gusano!

Job 26
1 Job tomó la palabra y dijo:
2 ¡Qué bien has sostenido al débil y socorrido al brazo inválido!
3 ¡Qué bien has aconsejado al ignorante, qué hábil talento has demostrado!
4 ¿A quién has dirigido tus discursos, y de quién es el espíritu que ha salido de ti?
5 Las Sombras tiemblan bajo tierra, las aguas y sus habitantes se estremecen.
6 Ante él, el Seol está al desnudo, la Perdición al descubierto.
7 El extiende el Septentrión sobre el vacío, sobre la nada suspende la tierra.
8 El encierra las aguas en sus nubes, sin que bajo su peso el nublado reviente.
9 El encubre la cara de la luna llena, desplegando sobre ella su nublado.
10 El trazó un cerco sobre la haz de las aguas, hasta el confín de la luz con las tinieblas,
11 Se tambalean las columnas del cielo, presas de terror a su amenaza.
12 Con su poder hendió la mar, con su destreza quebró a Ráhab.
13 Su soplo abrillantó los cielos, su mano traspasó a la Serpiente Huidiza,
14 Estos son los contornos de sus obras, de que sólo percibimos un apagado eco.Y el trueno de su potencia, ¿quién lo captará?

Job 27
1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
2 ¡Vive Dios, que justicia me rehúsa, por Sadday, que me ha amargado el alma,
3 mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis narices,
4 no dirán mis labios falsedad, ni mi lengua proferirá mentira!
5 Lejos de mí daros la razón: hasta mi último suspiro mantendré mi inocencia.
6 Me he aferrado a mi justicia, y no la soltaré, mi corazón no se avergüenza de mis días.
7 ¡Tenga la suerte del malvado mi enemigo, la del injusto mi adversario!
8 Pues ¿cuál es la esperanza del impío cuando suplica, cuando hacia Dios eleva su alma?
9 ¿Acaso Dios escucha su gemido, cuando viene sobre él una calamidad?
10 ¿Tenía él sus delicias en Sadday? ¿invocaba a Dios en todo instante?
11 Yo os muestro el proceder de Dios, sin ocultar los secretos de Sadday.
12 Y si todos vosotros ya lo habéis comprobado, ¿para qué esos vanos discursos al vacío?
13 Esta es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia que reciben de Sadday los violentos.
14 Aunque sean muchos sus hijos, son para la espada, y sus vástagos no tendrán pan con que saciarse.
15 Los que queden serán sepultados por la Peste, y sus viudas no los llorarán.
16 Si acumula la plata como polvo, si amontona vestidos como fango,
17 ¡que amontone!: un justo se vestirá con ellos, un inocente heredará la plata.
18 Se edificó una casa de araña, como garita que un guarda construye.
19 Rico se acuesta, mas por última vez; cuando abre los ojos, ya no es nada.
20 En pleno día le asaltan los terrores, de noche un torbellino le arrebata.
21 El solano se lo lleva, y desaparece, le arranca del lugar de su mansión.
22 Sin compasión por blanco se le toma, trata de huir de la mano que le hiere.
23 Bátense palmas a su ruina, doquiera se encuentre se le silba.

Job 28
1 Hay, sí, para la plata un venero, para el oro un lugar donde se purifica.
2 Se extrae del suelo el hierro, una piedra fundida se hace cobre.
3 Se pone fin a las tinieblas, hasta el último límite se excava la piedra oscura y lóbrega.
4 Extranjeros abren galerías de todo pie olvidadas, y oscilan, se balancean, lejos de los humanos.
5 Tierra de donde sale el pan, que está revuelta, abajo, por el fuego.

6 Lugar donde las piedras son zafiro y contienen granos de oro.
7 Sendero que no conoce el ave de rapiña, ni el ojo del buitre lo columbra.
8 No lo pisaron los hijos del orgullo, el león jamás lo atravesó.
9 Aplica el hombre al pedernal su mano, descuaja las montañas de raíz.
10 Abre canales en las rocas, ojo avizor a todo lo precioso.
11 Explora las fuentes de los ríos, y saca a luz lo oculto.

12 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
13 Ignora el hombre su sendero, no se le encuentra en la tierra de los vivos.
14 Dice el Abismo: "No está en mí", y el Mar: "No está conmigo."
15 No se puede dar por ella oro fino, ni comprarla a precio de plata,
16 ni evaluarla con el oro de Ofir, el ágata preciosa o el zafiro.
17 No la igualan el oro ni el vidrio, ni se puede cambiar por vaso de oro puro.
18 Corales y cristal ni mencionarlos, mejor es pescar Sabiduría que perlas.
19 No la iguala el topacio de Kus, ni con oro puro puede evaluarse.
20 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la Inteligencia?
21 Ocúltase a los ojos de todo ser viviente, se hurta a los pájaros del cielo.
22 La Perdición y la Muerte dicen: "De oídas sabemos su renombre."
23 Sólo Dios su camino ha distinguido, sólo él conoce su lugar.
24 (Porque él otea hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos.)
25 Cuando dio peso al viento y aforó las aguas con un módulo,
26 cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los truenos,
27 entonces la vio y le puso precio, la estableció y la escudriñó.
28 Y dijo al hombre: "Mira, el temor del Señor es la Sabiduría, huir del mal, la Inteligencia."

Job 29
1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
2 ¡Quién me hiciera volver a los meses de antaño, aquellos días en que Dios me guardaba,
3 cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo a su luz por las tinieblas caminaba;
4 como era yo en los días de mi otoño, cuando vallaba Dios mi tienda,
5 cuando Sadday estaba aún conmigo, y en torno mío mis muchachos,
6 cuando mis pies se bañaban en manteca, y regatos de aceite destilaba la roca!
7 Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y mi asiento en la plaza colocaba,
8 se retiraban los jóvenes al verme, y los viejos se levantaban y quedaban en pie.
9 Los notables cortaban sus palabras y ponían la mano en su boca.
10 La voz de los jefes se ahogaba, su lengua se pegaba al paladar.
11 Oído que lo oía me llamaba feliz, ojo que lo veía se hacía mi testigo.
12 Pues yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía valedor.
13 La bendición del moribundo subía hacia mí, el corazón de la viuda yo alegraba.
14 Me había puesto la justicia, y ella me revestía, como manto y turbante, mi derecho.
15 Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies.
16 Era el padre de los pobres, la causa del desconocido examinaba.
17 Quebraba los colmillos del inicuo, de entre sus dientes arrancaba su presa.
18 Y me decía: "Anciano moriré, como la arena aumentaré mis días.
19 Mi raíz está franca a las aguas, el rocío se posa de noche en mi ramaje.
20 Mi gloria será siempre nueva en mí, y en mi mano mi arco renovará su fuerza.
21 Me escuchaban ellos con expectación, callaban para oír mi consejo.
22 Después de hablar yo, no replicaban, y sobre ellos mi palabra caía gota a gota.
23 Me esperaban lo mismo que a la lluvia, abrían su boca como a lluvia tardía.
24 Si yo les sonreía, no querían creerlo, y la luz de mi rostro no dejaban perderse.
25 Les indicaba el camino y me ponía al frente, me asentaba como un rey en medio de su tropa, y por doquier les guiaba a mi gusto.

Job 30
1 Mas ahora ríense de mí los que son más jóvenes que yo, a cuyos padres no juzgaba yo dignos de mezclar con los perros de mi grey.
2 Aun la fuerza de sus manos, ¿para qué me servía?; había decaído todo su vigor,
3 agotado por el hambre y la penuria.Roían las raíces de la estepa, lugar sombrío de ruina y soledad.
4 Recogían armuelle por los matorrales, eran su pan raíces de retama.
5 De entre los hombres estaban expulsados, tras ellos se gritaba como tras un ladrón.
6 Moraban en las escarpas de los torrentes, en las grietas del suelo y de las rocas.
7 Entre los matorrales rebuznaban, se apretaban bajo los espinos.
8 Hijos de abyección, sí, ralea sin nombre, echados a latigazos del país.
9 ¡Y ahora soy yo la copla de ellos, el blanco de sus chismes!
10 Horrorizados de mí, se quedan a distancia, y sin reparo a la cara me escupen.
11 Porque él ha soltado mi cuerda y me maltrata, ya tiran todo freno ante mí.
12 Una ralea se alza a mi derecha, exploran si me encuentro tranquilo, y abren hacia mí sus caminos siniestros.
13 Mi sendero han destruido, para perderme se ayudan, y nada les detiene;
14 como por ancha brecha irrumpen, se han escurrido bajo los escombros.
15 Los terrores se vuelven contra mí, como el viento mi dignidad es arrastrada; como una nube ha pasado mi ventura.
16 Y ahora en mí se derrama mi alma, me atenazan días de aflicción.
17 De noche traspasa el mal mis huesos, y no duermen las llagas que me roen.
18 Con violencia agarra él mi vestido, me aferra como el cuello de mi túnica.
19 Me ha tirado en el fango, soy como el polvo y la ceniza.
20 Grito hacia ti y tú no me respondes, me presento y no me haces caso.
21 Te has vuelto cruel para conmigo, tu mano vigorosa en mí se ceba.
22 Me llevas a caballo sobre el viento, me zarandeas con la tempestad.
23 Pues bien sé que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser viviente.
24 Y sin embargo, ¿he vuelto yo la mano contra el pobre, cuando en su angustia justicia reclamaba?
25 ¿No he llorado por el que vive en estrechez? ¿no se ha apiadado mi alma del mendigo?
26 Yo esperaba la dicha, y llegó la desgracia, aguardaba la luz, y llegó la oscuridad.
27 Me hierven las entrañas sin descanso, me han alcanzado días de aflicción.
28 Sin haber sol, ando renegrido, me he levantado en la asamblea, sólo para gritar.
29 Me he hecho hermano de chacales y compañero de avestruces.
30 Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, mis huesos se han quemado por la fiebre.
31 ¡Mi cítara sólo ha servido para el duelo, mi flauta para la voz de plañidores!

Job 31
1 Había hecho yo un pacto con mis ojos, y no miraba a ninguna doncella.
2 Y ¿cuál es el reparto que hace Dios desde arriba, cuál la suerte que manda Sadday desde la altura?
3 ¿No es acaso desgracia para el inicuo, tribulación para los malhechores?
4 ¿No ve él mis caminos, no cuenta todos mis pasos?
5 ¿He caminado junto a la mentira? ¿he apretado mi paso hacia la falsedad?
6 ¡Péseme él en balanza de justicia, conozca Dios mi integridad!
7 Si mis pasos del camino se extraviaron, si tras mis ojos fue mi corazón, si a mis manos se adhiere alguna mancha,
8 ¡coma otro lo que yo sembré, y sean arrancados mis retoños!
9 Si mi corazón fue seducido por mujer, si he fisgado a la puerta de mi prójimo,
10 ¡muela para otro mi mujer, y otros se encorven sobre ella!
11 Pues sería ello una impudicia, un crimen a justicia sujeto;
12 sería fuego que devora hasta la Perdición y que consumiría toda mi hacienda.
13 Si he menospreciado el derecho de mi siervo o de mi sierva, en sus pleitos conmigo,
14 ¿qué podré hacer cuando Dios se levante? cuando él investigue, ¿qué responderé?
15 ¿No los hizo él, igual que a mí, en el vientre? ¿no nos formó en el seno uno mismo?
16 Me he negado al deseo de los débiles? ¿dejé desfallecer los ojos de la viuda?
17 ¿Comí solo mi pedazo de pan, sin compartirlo con el huérfano?
18 ¡Siendo así que desde mi infancia me crió él como un padre, me guió desde el seno materno!

19 ¿He visto a un miserable sin vestido, a algún pobre desnudo,
20 sin que en lo íntimo de su ser me bendijera, y del vellón de mis corderos se haya calentado?
21 Si he alzado mi mano contra un huérfano, por sentirme respaldado en la Puerta,
22 ¡mi espalda se separe de mi nuca, y mi brazo del hombro se desgaje!
23 Pues el terror de Dios caería sobre mí, y ante su majestad no podría tenerme.
24 ¿He hecho del oro mi confianza, o he dicho al oro fino: "Tú, mi seguridad"?
25 ¿Me he complacido en la abundancia de mis bienes, en que mi mano había ganado mucho?
26 ¿Acaso, al ver el sol cómo brillaba, y la luna que marchaba radiante,
27 mi corazón, en secreto, se dejó seducir para enviarles un beso con la mano?
28 También hubiera sido una falta criminal, por haber renegado del Dios de lo alto.
29 ¿Del infortunio de mi enemigo me alegré, me gocé de que el mal le alcanzara?
30 ¡Yo que no permitía a mi lengua pecar reclamando su vida con una maldición!
31 ¿No decían las gentes de mi tienda: "¿Hay alguien que no se haya hartado con su carne?"
32 El forastero no pernoctaba a la intemperie, tenía abierta mi puerta al caminante.
33 ¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi pecado,
34 porque temiera el rumor público, o el desprecio de las gentes me asustara, hasta quedar callado sin atreverme a salir mi puerta?
35 ¡Oh! ¿quién hará que se me escuche?Esta es mi última palabra: ¡respóndame Sadday!El libelo que haya escrito mi adversario
36 pienso llevarlo sobre mis espaldas, ceñírmelo igual que una diadema.
37 Del número de mis pasos voy a rendirle cuentas, como un príncipe me llegaré hasta él.
38 Si mi tierra grita contra mí, y sus surcos lloran con ella,
39 si he comido sus frutos sin pagarlos y he hecho expirar a sus dueños,
40 ¡en vez de trigo broten en ella espinas, y en lugar de cebada hierba hedionda!Fin de las palabras de Job.

Job 32
1 Aquellos tres hombres dejaron de replicar a Job, porque se tenía por justo.
2 Entonces montó en cólera Elihú, hijo de Barakel el buzita, de la familia de Ram. Su cólera se inflamó contra Job, porque pretendía tener razón frente a Dios;
3 y también contra sus tres amigos, porque no habían hallado ya nada que replicar y de esa manera habían dejado mal a Dios.
4 Mientras hablaban ellos con Job, Elihú se había mantenido a la expectativa, porque eran más viejos que él.
5 Pero cuando vio que en la boca de los tres hombres ya no quedaba respuesta, montó en cólera.
6 Tomó, pues, la palabra Elihú, hijo de Barakel el buzita, y dijo:Soy pequeño en edad, y vosotros sois viejos; por eso tenía miedo, me asustaba el declararos mi saber.
7 Me decía yo: "Hablará la edad, los muchos años enseñarán sabiduría."
8 Pero en verdad, es un soplo en el hombre, es el espíritu de Sadday lo que hace inteligente.
9 No son sabios los que están llenos de años, ni los viejos quienes comprenden lo que es justo.
10 Por eso he dicho: Escuchadme, voy a declarar también yo mi saber.
11 Hasta ahora vuestras razones esperaba, prestaba oído a vuestros argumentos; mientras tratabais de buscar vocablos,
12 tenía puesta en vosotros mi atención.Y veo que ninguno a Job da réplica, nadie de entre vosotros a sus dichos responde.
13 No digáis, pues: "Hemos hallado la sabiduría; nos instruye Dios, no un hombre."
14 No hilaré yo palabras como ésas, no le replicaré en vuestros términos.
15 Han quedado vencidos, no han respondido más: les han faltado las palabras.
16 He esperado, pero ya que no hablan, puesto que se han quedado sin respuesta,
17 responderé yo por mi parte, declararé también yo mi saber.
18 Pues estoy lleno de palabras, me urge un soplo desde dentro.
19 Es, en mi seno, como vino sin escape, que hace reventar los odres nuevos.
20 Hablaré para desahogarme, abriré los labios y replicaré.
21 No tomaré el partido de ninguno, a nadie adularé.
22 Pues yo no sé adular: bien pronto me aventaría mi Hacedor.

Job 33
1 Ten a bien, Job, escuchar mis palabras, presta oído a todas mis razones.
2 Ya ves que he abierto mi boca, en mi paladar habla mi lengua.
3 Mi corazón dará palabras cuerdas, la pura verdad dirán mis labios.
4 El soplo de Dios me hizo, me animó el aliento de Sadday.
5 Si eres capaz, replícame, ¡alerta, ponte en guardia ante mí!
6 Mira, soy como tú, no soy un dios, también yo de arcilla fui plasmado.
7 Por eso mi terror no te ha de espantar, no pesará mi mano sobre ti.
8 No has hecho más que decir a mis propios oídos, - pues he oído el son de tus palabras -:
9 "Puro soy, sin delito; limpio estoy, no hay culpa en mí.
10 Pero él inventa contra mí pretextos, y me reputa como su enemigo;
11 mis pies pone en el cepo, espía todas mis sendas."
12 Pues bien, respondo, en esto no tienes razón, porque Dios es más grande que el hombre.
13 ¿Por qué te querellas tú con él porque no responda a todas tus palabras?
14 Habla Dios una vez, y otra vez, sin que se le haga caso.
15 En sueños, en visión nocturna, cuando un letargo cae sobre los hombres, mientras están dormidos en su lecho,
16 entonces abre él el oído de los hombres, y con sus apariciones les espanta,
17 para apartar al hombre de sus obras y acabar con su orgullo de varón,

18 para librar su alma de la fosa y su vida de pasar el Canal.
19 También es corregido por el dolor en su camilla, por el temblor continuo de sus huesos,
20 cuando a su vida el alimento asquea y a su alma los manjares exquisitos,
21 cuando su carne desaparece de la vista, y sus huesos, que no se veían, aparecen;
22 cuando su alma a la fosa se aproxima y su vida a la morada de los muertos.
23 Si hay entonces junto a él un Ángel, un Mediador escogido entre mil, que declare al hombre su deber,
24 que de él se apiade y diga: "Líbrale de bajar a la fosa, yo he encontrado el rescate de su alma",
25 su carne se renueva de vigor juvenil, vuelve a los días de su adolescencia.
26 Invoca a Dios, que le otorga su favor, y va a ver con júbilo su rostroAnuncia a los demás su justicia,
27 canta así entre los hombres: "Yo había pecado y torcido el derecho, mas Dios no me ha dado el merecido.
28 Ha librado mi alma de pasar por la fosa, y mi vida contempla la luz."

29 He aquí todo lo que hace Dios, dos y tres veces con el hombre,
30 para recobrar su alma de la fosa, para que sea alumbrado con la luz de los vivos.
31 Atiende, Job, escúchame, guarda silencio, y yo hablaré.
32 Si tienes algo que decir, replícame, habla, pues yo deseo darte la razón.
33 Si no, escúchame, guarda silencio, y yo te enseñaré sabiduría.

Job 34
1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
2 Escuchad, sabios, mis palabras, vosotros los doctos, dadme oídos.
3 Porque el oído aprecia las palabras, como el paladar gusta los manjares.
4 Decidamos entre nosotros lo que es justo, sepamos juntos lo que es bueno.
5 Pues Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me quita mi derecho;
6 mi juez se muestra cruel para conmigo, mi llaga es incurable, aunque no tengo culpa."

7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el sarcasmo como agua,
8 que anda en compañía de malhechores, y camina con malvados?
9 Pues él ha dicho: "Nada gana el hombre con buscar el agrado de Dios."
10 Así pues, escuchadme, como hombres sensatos.Lejos de Dios el mal, de Sadday la injusticia;
11 que la obra del hombre, él se la paga, y según su conducta trata a cada uno.
12 En verdad, Dios no hace el mal, no tuerce el derecho Sadday.
13 ¿Quién, si no, le confió la tierra, quién le encargó del mundo entero?
14 Si él retirara a sí su espíritu, si hacia sí recogiera su soplo,
15 a una expiraría toda carne, el hombre al polvo volvería.
16 Si tienes inteligencia, escucha esto, presta oído al son de mis palabras.
17 ¿Podría gobernar un enemigo del derecho? ¿al Justo poderoso vas a condenar?
18 ¡Aquel que dice a un rey: "¡Inútil!", "¡Malvados!" a los nobles,
19 que no hace acepción de príncipes, ni prefiere al grande sobre el débil, ¡pues todos son obra de sus manos!
20 Mueren ellos de repente a media noche, perecen los grandes y pasan, y él depone a un tirano sin esfuerzo.
21 Pues sus ojos vigilan los caminos del hombre, todos sus pasos observa.
22 No hay tinieblas ni sombra donde ocultarse los agentes del mal.
23 No asigna él un plazo al hombre para que a juicio se presente ante Dios.

24 Quebranta a los grandes sin examen, y pone a otros en su sitio.
25 Es que él conoce sus acciones, de noche los sacude y se les pisa.
26 Como a criminales los azota, en lugar público los encadena,
27 porque se apartaron de su seguimiento, y no comprendieron todos sus caminos,
28 hasta hacer llegar a él el gemido del débil y hacerle oír el clamor de los humildes.
29 Mas si él sigue inmóvil, sin que nadie le perturbe, si vela su faz, sin que nadie le perciba, es que se apiada de naciones e individuos,
30 libra al impío del cepo de la angustia,
31 Cuando éste dice a Dios: "He sido seducido, no volveré a hacer mal;
32 si he pecado instrúyeme, si he cometido injusticia, no reincidiré".
33 ¿Acaso, según tú, tendría él que castigar, ya que rechazas sus decisiones?Como eres tú el que aprecias, y no yo, di todo lo que sepas.
34 Mas los hombres sensatos me dirán, así como todo sabio que me escuche:
35 "No habla Job cuerdamente, no son sensatas sus palabras.
36 Que sea Job probado a fondo, por sus respuestas dignas de malvados.
37 Porque a su pecado la rebeldía añade, pone fin al derecho entre nosotros, y multiplica contra Dios sus palabras."

Job 35
1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
2 ¿Crees que eso es juicioso, piensas ser más justo que Dios,
3 cuando dices: "¿Qué te importa a ti, o de qué me sirve a mí no haber pecado"?
4 Yo te daré respuesta, y contigo a tus amigos.
5 ¡Mira a los cielos y ve, observa cómo las nubes son mas altas que tú!
6 Si pecas, ¿qué le causas?, si se multiplican tus ofensas, ¿qué le haces?
7 ¿Qué le das, si eres justo, o qué recibe él de tu mano?
8 A un hombre igual que tú afecta tu maldad, a un hijo de hombre tu justicia.
9 Bajo la carga de la opresión se gime, se grita bajo el brazo de los grandes,
10 mas nadie dice: "¿Dónde está Dios, mi hacedor, el que hace resonar los cantares en la noche,
11 el que nos hace más hábiles que las bestias de la tierra, más sabios que los pájaros del cielo?"
12 Entonces se grita, sin que responda él, a causa del orgullo de los malos.

13 Seguro, la falsedad Dios no la escucha,Sadday no le presta atención.
14 Mucho menos, el decir que no le adviertes, que un proceso está ante él y que le esperas;
15 o también que su cólera no castiga nada, y que ignora la rebelión del hombre.
16 Job, pues, abre en vano su boca, multiplica a lo tonto las palabras.

Job 36
1 Prosiguió Elihú y dijo:
2 Espera un poco, y yo te instruiré, pues todavía hay palabras en favor de Dios.
3 Voy a llevar muy lejos mi saber, y daré la razón a mi Hacedor.
4 En verdad, no son mentira mis palabras, un maestro en saber está contigo.
5 Dios no rechaza al hombre íntegro,
6 ni deja vivir al malvado en plena fuerza.Hace justicia a los pobres,
7 y no quita al justo su derecho.El puso a los reyes en el trono, para siempre los asienta, mas se engríen,
8 y él los amarra con cadenas, y quedan presos en los lazos de la angustia.
9 Entonces les pone su obra al descubierto y sus culpas nacidas del orgullo.
10 A sus oídos pronuncia una advertencia, y manda que se vuelvan de la iniquidad.
11 Si escuchan y son dóciles, acaban sus días en ventura y en delicias sus años.
12 Si no escuchan, pasan el Canal, y expiran por falta de cordura.
13 Y los obstinados que imponen la cólera y no piden auxilio cuando él los encadena,

14 mueren en plena juventud, y su vida en la edad juvenil.
15 El salva al pobre por su misma pobreza, por la miseria el oído le abre.
16 También a ti te arrancará de las fauces de la angustia.Antes gozabas de abundancia sin límites, la grasa desbordaba de tu mesa.
17 Mas no hacías justicia de los malos, defraudabas el derecho del huérfano.
18 Procura, pues, que no te seduzca la abundancia, ni el copioso soborno te extravíe.
19 Haz comparecer al rico como al que nada tiene, al débil como al poderoso.
20 No aplastes a aquellos que te son extraños, para encumbrar en su puesto a tus parientes.
21 Guárdate de inclinarte hacia la iniquidad, que por eso te ha probado la aflicción.
22 Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él?
23 ¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: "Has hecho mal"?
24 Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los hombres.

25 Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos.
26 Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es incalculable.
27 El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor,
28 que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana.
29 ¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores de su tienda?
30 Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los montes.
31 Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en abundancia.
32 En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino.
33 Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.

Job 37
1 Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio.
2 ¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su boca!
3 Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos de la tierra.
4 Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos no retiene, mientras su voz retumba.
5 Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no comprendemos.
6 Cuando dice a la nieve: "¡Cae sobre la tierra!", y a los aguaceros: "¡Lloved fuerte!",
7 la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan su obra.
8 Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan.
9 Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte.
10 Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las aguas.
11 El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor,
12 y éste, gira girando, circula conforme a sus designios.Así ejecutan sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo.
13 Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él los envía.
14 Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios.
15 ¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el rayo?
16 ¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una ciencia consumada?
17 Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el viento del sur,
18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de metal fundido?
19 Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a las tinieblas.
20 Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un hombre ha dicho?
21 Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero pasa el viento y las despeja,
22 y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Dios,
23 ¡es Sadday!, no podemos alcanzarle.Grande en fuerza y equidad, maestro de justicia, sin oprimir a nadie.
24 Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los sabios de corazón!

Job 38
1 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
2 ¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?
3 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me instruirás.
4 Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra?Indícalo, si sabes la verdad.
5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre ella?
6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de todos los Hijos de Dios?
8 ¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno salía borbotando;
9 cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales;
10 cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos?
11 "¡Llegarás hasta aquí, no más allá - le dije -, aquí se romperá el orgullo de tus olas!"
12 ¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la aurora su lugar,
13 para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los malvados?
14 Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido.
15 Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que se alzaba.
16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el fondo del Abismo?
17 ¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas del país de la Sombra?
18 ¿Has calculado las anchuras de la tierra?Cuenta, si es que sabes, todo esto.
19 ¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde tienen su sitio?,
20 para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de su casa.
21 Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la cuenta de tus días!
22 ¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo,
23 que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y de combate?
24 ¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la tierra?
25 ¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un camino,
26 para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay un alma,
27 para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa hierba verde?
28 ¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío?
29 ¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo,
30 cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la superficie del abismo?
31 ¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión?
32 ¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus crías?
33 ¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra?
34 ¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te obedece?

35 A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: "Aquí estamos"?
36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo inteligencia?
37 ¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres de los cielos,
38 cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan entre sí?
39 ¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los leoncillos,
40 cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al acecho?
41 ¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan hacia Dios, cuando se estiran faltos de comida?

Job 39
1 ¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías? ¿has observado el parto de las ciervas?
2 ¿has contado los meses de su gestación? ¿sabes la época de su alumbramiento?
3 Entonces se acurrucan y paren a sus crías, echan fuera su camada.
4 Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes, salen al desierto y no vuelven más a ellas.
5 ¿Quién dejó al onagro en libertad y soltó las amarras del asno salvaje?
6 Yo le he dado la estepa por morada, por mansión la tierra salitrosa.
7 Se ríe del tumulto de las ciudades, no oye los gritos del arriero;
8 explora las montañas, pasto suyo, en busca de toda hierba verde.
9 ¿Querrá acaso servirte el buey salvaje, pasar la noche junto a tu pesebre?
10 ¿Atarás a su cuello la coyunda? ¿rastrillará los surcos tras de ti?
11 ¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza? ¿le confiarás tu menester?

12 ¿Estás seguro de que vuelva, de que en tu era allegue el grano?
13 El ala del avestruz, ¿se puede comparar al plumaje de la cigüeña y del halcón?
14 Ella en tierra abandona sus huevos, en el suelo los deja calentarse;
15 se olvida de que puede aplastarlos algún pie, o cascarlos una fiera salvaje.
16 Dura para sus hijos cual si no fueran suyos, por un afán inútil no se inquieta.
17 Es que Dios la privó de sabiduría, y no le dotó de inteligencia.
18 Pero en cuanto se alza y se remonta, se ríe del caballo y su jinete.
19 ¿Das tú al caballo la bravura? ¿revistes su cuello de tremolante crin?
20 ¿Le haces brincar como langosta? ¡Terror infunde su relincho altanero!
21 Piafa de júbilo en el valle, con brío se lanza al encuentro de las armas.
22 Se ríe del miedo y de nada se asusta, no retrocede ante la espada.
23 Va resonando sobre él la aljaba, la llama de la lanza y el dardo.
24 Hirviendo de impaciencia la tierra devora, no se contiene cuando suena la trompeta.
25 A cada toque de trompeta dice: "¡Aah!" olfatea de lejos el combate, las voces de mando y los clamores.
26 ¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo, despliega sus alas hacia el sur?
27 ¿Por orden tuya se remonta el águila y coloca su nido en las alturas?
28 Pone en la roca su mansión nocturna, su fortaleza en un picacho.

29 Desde allí acecha a su presa, desde lejos la divisan sus ojos.
30 Sus crías lamen sangre; donde hay muertos, allí está.

Job 40
1 Y Yahveh se dirigió a Job y le dijo:
2 ¿Cederá el adversario de Sadday? ¿El censor de Dios va a replicar aún?
3 Y Job respondió a Yahveh:
4 ¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder?Me taparé la boca con mi mano.
5 Hablé una vez..., no he de repetir; dos veces..., ya no insistiré.
6 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
7 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a preguntarte y tú me instruirás.
8 ¿De verdad quieres anular mi juicio?, para afirmar tu derecho, ¿me vas a condenar?
9 ¿Tienes un brazo tú como el de Dios? ¿truena tu voz como la suya?
10 ¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza, revístete de gloria y de esplendor!
11 ¡Derrama la explosión de tu cólera, con una mirada humilla al arrogante!
12 ¡Con una mirada abate al orgulloso, aplasta en el sitio a los malvados!
13 ¡Húndelos juntos en el suelo, cierra sus rostros en el calabozo!
14 ¡Y yo mismo te rendiré homenaje, por la victoria que te da tu diestra!
15 Mira a Behemot, criatura mía, como tú.Se alimenta de hierba como el buey.
16 Mira su fuerza en sus riñones, en los músculos del vientre su vigor.
17 Atiesa su cola igual que un cedro, los nervios de sus muslos se entrelazan.
18 Tubos de bronce son sus vértebras; sus huesos, como barras de hierro.
19 Es la primera de las obras de Dios: su autor le procuró su espada;
20 los montes le aportan un tributo, y todas las fieras que retozan en ellos.
21 Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas.
22 Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le rodean.
23 Si el río va bravo, no se inquieta, firme está aunque un Jordán le llegue hasta la boca.
24 ¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos, taladrar su nariz con punzones?
25 Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su lengua?
26 ¿Harás pasar por su nariz un junco? ¿taladrarás con un gancho su quijada?
27 ¿Te hará por ventura largas súplicas? te hablará con timidez?
28 ¿Pactará contigo un contrato de ser tu siervo para siempre?
29 ¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para juguete de tus niñas?
30 ¿traficarán con él los asociados? ¿se le disputarán los mercaderes?
31 ¿Acribillarás su piel de dardos? ¿clavarás con el arpón su cabeza?
32 Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver!

Job 41
1 ¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra!
2 No hay audaz que lo despierte, ¿y quién podrá resistir ante él?
3 ¿Quién le hizo frente y quedó salvo? ¡Ninguno bajo la capa de los cielos!
4 Mencionaré también sus miembros, hablaré de su fuerza incomparable.
5 ¿Quién rasgó la delantera de su túnica y penetró en su coraza doble?
6 ¿Quién abrió las hojas de sus fauces? ¡Reina el terror entre sus dientes!

7 Su dorso son hileras de escudos, que cierra un sello de piedra.
8 Están apretados uno a otro, y ni un soplo puede pasar entre ellos.
9 Están pegados entre sí y quedan unidos sin fisura.
10 Echa luz su estornudo, sus ojos son como los párpados de la aurora.
11 Salen antorchas de sus fauces, chispas de fuego saltan.
12 De sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al fuego.

13 Su soplo enciende carbones, una llama sale de su boca.
14 En su cuello se asienta la fuerza, y ante él cunde el espanto.
15 Son compactas las papadas de su carne: están pegadas a ella, inseparables.
16 Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino.
17 Cuando se yergue, se amedrentan las olas, y las ondas del mar se retiran.
18 Le alcanza la espada sin clavarse, lo mismo la lanza, jabalina o dardo.

19 Para él e hierro es sólo paja, el bronce, madera carcomida.
20 No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las piedras de la honda.
21 Una paja le parece la maza, se ríe del venablo que silba.
22 Debajo de él tejas puntiagudas: un trillo que va pasando por el lodo.
23 Hace del abismo una olla borbotante, cambia el mar en pebetero.
24 Deja tras sí una estela luminosa, el abismo diríase una melena blanca.

25 No hay en la tierra semejante a él, que ha sido hecho intrépido.
26 Mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo.

Job 42
1 Y Job respondió a Yahveh:
2 Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable.
3 Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido.Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro.
4 (Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.)
5 Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos.
6 Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
7 Después de hablar a Job de esta manera, Yahveh dijo a Elifaz de Temán: "Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.
8 Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo Job, y ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y, en atención a él, no os castigaré por no haber hablado con verdad de mí, como mi siervo Job."
9 Elifaz de Temán, Bildad de Sáaj, y Sofar de Naamat fueron a cumplir la orden de Yahveh. Y Yahveh atendió a Job.
10 Después Yahveh restauró la situación de Job, al paso que él intercedía en favor de sus amigos; y aumentó Yahveh al doble todos los bienes de Job.
11 Vinieron, pues, donde él todos sus hermanos y todas sus hermanas, así como todos sus conocidos de antaño; y mientras celebraban con él un banquete en su casa, le compadecieron y le consolaron por todo el infortunio que Yahveh había traído sobre él. Y cada uno de ellos le hizo el obsequio de un agno de plata y de un anillo de oro.
12 Yahveh bendijo la nueva situación de Job más aún que la antigua: llegó a poseer 14.000 ovejas, 6.000 camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
14 A la primera le puso el nombre de "Paloma", a la segunda el de "Canela" y a la tercera el de "Cuerno de afeites".
15 No había en todo el país mujeres tan bonitas como las hijas de Job. Y su padre les dio parte en la herencia entre sus hermanos.
16 Después de esto, vivió Job todavía 140 años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, cuatro generaciones.
17 Después Job murió anciano y colmado de días.

PROVERBIOS
Proverbios 1
1 Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
2 para aprender sabiduría e instrucción, para entender los discursos profundos,
3 para alcanzar instrucción y perspicacia, - justicia, equidad y rectitud -,
4 para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión,
5 Que atienda el sabio y crecerá en doctrina, y el inteligente aprenderá a hacer proyectos.
6 para descifrar proverbios y enigmas, los dichos de los sabios y sus adivinanzas.
7 El temor de Yahveh es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.
8 Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no desprecies la lección de tu madre:
9 corona graciosa son para tu cabeza y un collar para tu cuello.
10 Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no vayas.
11 Si te dicen: "¡Vente con nosotros, estemos al acecho para derramar sangre, apostémonos contra el inocente sin motivo alguno,
12 devorémoslos vivos como el seol, enteros como los que bajan a la fosa!;
13 ¡hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de botín,
14 te tocará tu parte igual que a nosotros, para todos habrá bolsa común!":
15 no te pongas, hijo mío, en camino con ellos, tu pie detén ante su senda,
16 = porque sus pies corren hacia el mal y a derramar sangre se apresuran; =
17 pues es inútil tender la red a los ojos mismos de los pajarillos.
18 Contra su propia sangre están acechando, apostados están contra sus propias vidas.
19 Esa es la senda de todo el que se entrega a la rapiña: ella quita la vida a su propio dueño.
20 La Sabiduría clama por las calles, por las plazas alza su voz,
21 llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:
22 "¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia?
23 Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a comunicar mis palabras.
24 Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi mano y nadie ha prestado atención,
25 habéis despreciado todos mis consejos, no habéis hecho caso de mis reprensiones;
26 también yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando llegue vuestro espanto,
27 cuando llegue, como huracán, vuestro espanto, vuestra desgracia sobrevenga como torbellino, cuando os alcancen la angustia y la tribulación.
28 Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán.
29 Porque tuvieron odio a la ciencia y no eligieron el temor de Yahveh,
30 no hicieron caso de mi consejo, ni admitieron de mí ninguna reprensión;
31 comerán del fruto de su conducta, de sus propios consejos se hartarán.
32 Su propio descarrío matará a los simples, la despreocupación perderá a los insensatos.
33 Pero el que me escucha vivirá seguro, tranquilo, sin temor a la desgracia."

Proverbios 2
1 Hijo mío, si das acogida a mis palabras, y guardas en tu memoria mis mandatos,
2 prestando tu oído a la sabiduría, inclinando tu corazón a la prudencia;
3 si invocas a la inteligencia y llamas a voces a la prudencia;
4 si la buscas como la plata y como un tesoro la rebuscas,
5 entonces entenderás el temor de Yahveh y la ciencia de Dios encontrarás.
6 Porque Yahveh es el que da la sabiduría, de su boca nacen la ciencia y la prudencia.
7 Reserva el éxito para los rectos, es escudo para quienes proceden con entereza,
8 vigila las sendas de la equidad y guarda el camino de sus amigos.
9 Entonces entenderás la justicia, la equidad y la rectitud: todos los senderos del bien.
10 Cuando entre la sabiduría en tu corazón y la ciencia sea dulce para tu alma,
11 velará sobre ti la reflexión y la prudencia te guardará,
12 apartándote del mal camino, del hombre que propone planes perversos,
13 de los que abandonan el recto sendero para ir por caminos tenebrosos,
14 de los que se gozan en hacer el mal, se regocijan en la perversidad,
15 cuyos senderos son tortuosos y sus sendas llenas de revueltas.
16 Ella te apartará de la mujer ajena, de la extraña de melosas palabras,
17 que ha dejado al amigo de su juventud y ha olvidado la alianza de su Dios;
18 su casa está inclinada hacia la muerte, hacia las sombras sus tortuosos senderos.
19 Nadie que entre por ella volverá, no alcanzará las sendas de la vida.
20 Por eso has de ir por el camino de los buenos, seguirás las sendas de los justos.
21 Porque los rectos habitarán la tierra y los íntegros se mantendrán en ella;
22 pero los malos serán cercenados de la tierra, se arrancará de ella a los desleales.

Proverbios 3
1 Hijo mío, no olvides mi lección, en tu corazón guarda mis mandatos,
2 pues largos días y años de vida y bienestar te añadirán.
3 La piedad y la lealtad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tablilla de tu corazón.
4 Así hallarás favor y buena acogida a los ojos de Dios y de los hombres.
5 Confía en Yahveh de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia;

6 reconócele en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.
7 No seas sabio a tus propios ojos, teme a Yahveh y apártate del mal:
8 medicina será para tu carne y refrigerio para tus huesos.
9 Honra a Yahveh con tus riquezas, con las primicias de todas tus ganancias:
10 tus trojes se llenarán de grano y rebosará de mosto tu lagar.
11 No desdeñes, hijo mío, la instrucción de Yahveh, no te dé fastidio su reprensión,
12 porque Yahveh reprende a aquel que ama, como un padre al hijo querido.
13 Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia;
14 más vale su ganancia que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del oro.
15 Más preciosa es que las perlas, nada de lo que amas se le iguala.
16 Largos días a su derecha, y a su izquierda riqueza y gloria.
17 Sus caminos son caminos de dulzura y todas sus sendas de bienestar.
18 Es árbol de vida para los que a ella están asidos, felices son los que la abrazan.
19 Con la Sabiduría fundó Yahveh la tierra, consolidó los cielos con inteligencia;
20 con su ciencia se abrieron los océanos y las nubes destilan el rocío.
21 Hijo mío, guarda la prudencia y la reflexión, no se aparten nunca de tus ojos:
22 serán vida para tu alma y adorno para tu cuello.
23 Así irás tranquilo por tu camino y no tropezará tu pie.

24 No tendrás miedo al acostarte, una vez acostado, será dulce tu sueño.
25 No temerás el espanto repentino, ni cuando llegue la tormenta de los malos,
26 porque Yahveh será tu tranquilidad y guardará tu pie de caer en el cepo.
27 No niegues un favor a quien es debido, si en tu mano está el hacérselo.
28 No digas a tu prójimo: "Vete y vuelve, mañana te daré", si tienes algo en tu poder.
29 No trames mal contra tu prójimo cuando se sienta confiado junto a ti.
30 No te querelles contra nadie sin motivo, si no te ha hecho ningún mal.
31 No envidies al hombre violento, ni elijas ninguno de sus caminos;
32 porque Yahveh abomina a los perversos, pero su intimidad la tiene con los rectos.
33 La maldición de Yahveh en la casa del malvado, en cambio bendice la mansión del justo.
34 Con los arrogantes es también arrogante, otorga su favor a los pobres.
35 La gloria es patrimonio de los sabios y los necios heredarán la ignominia.

Proverbios 4
1 Escuchad, hijos, la instrucción del padre, estad atentos para aprender inteligencia,
2 porque es buena la doctrina que os enseño; no abandonéis mi lección.
3 También yo fui hijo para mi padre, tierno y querido a los ojos de mi madre,
4 El me enseñaba y me decía: "Retén mis palabras en tu corazón, guarda mis mandatos y vivirás.
5 Adquiere la sabiduría, adquiere la inteligencia, no la olvides, no te apartes de los dichos de mi boca.

6 No la abandones y ella te guardará, ámala y ella será tu defensa.
7 El comienzo de la sabiduría es: adquiere la sabiduría, a costa de todos tus bienes adquiere la inteligencia.
8 Haz acopio de ella, y ella te ensalzará; ella te honrará, si tú la abrazas;
9 pondrá en tu cabeza una diadema de gracia, una espléndida corona será tu regalo".
10 Escucha, hijo mío, recibe mis palabras, y los años de tu vida se te multiplicarán.
11 En el camino de la sabiduría te he instruido, te he encaminado por los senderos de la rectitud.
12 Al andar no se enredarán tus pasos, y si corres, no tropezarás.
13 Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, que es tu vida.
14 No te metas por la senda de los perversos, ni vayas por el camino de los malvados.
15 Evítalo, no pases por él, apártate de él, pasa adelante.
16 Porque ésos no duermen si no obran el mal, se les quita el sueño si no han hecho caer a alguno.

17 Es que su pan es pan de maldad, y vino de violencia es su bebida.
18 La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día.
19 Pero el camino de los malos es como tinieblas, no saben dónde han tropezado.
20 Atiende, hijo mío, a mis palabras, inclina tu oído a mis razones.
21 No las apartes de tus ojos, guárdalas dentro de tu corazón.
22 Porque son vida para los que las encuentran, y curación para toda carne.
23 Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida.
24 Aparta de ti la falsía de la boca y el enredo de los labios arrójalo de ti.
25 Miren de frente tus ojos, tus párpados derechos a lo que está ante tí.
26 Tantea bien el sendero de tus pies y sean firmes todos tus caminos.
27 No te tuerzas ni a derecha ni a izquierda, aparta tu pie de la maldad.

Proverbios 5
1 Presta, hijo mío, atención a mi sabiduría, aplica tu oído a mi prudencia,
2 para que guardes tú la reflexión y tus labios conserven la ciencia.No hagas caso de la mujer perversa,
3 pues miel destilan los labios de la extraña, su paladar es más suave que el aceite;
4 pero al fin es amarga como el ajenjo, mordaz como espada de dos filos.
5 Sus pies descienden a la muerte, sus pasos se dirigen al seol.
6 Por no seguir la senda de la vida, se desvía por sus vericuetos sin saberlo.
7 Así pues, hijo mío, escúchame, no te apartes de los dichos de mi boca:
8 aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa;
9 no sea que ella dé tu honor a otro y tus años a un hombre cruel;
10 no se harten de tus bienes los extraños, ni paren tus fatigas en casa del extranjero;
11 no sea que gimas a la postre cuando tu cuerpo y tu carne se consuman,
12 y digas: "Ay de mí, que he odiado la instrucción, mi corazón ha despreciado los reproches,
13 no he escuchado la voz de mis maestros ni he prestado oídos a los que me instruían.
14 A punto he estado de cualquier desgracia, en medio de la asamblea y la comunidad."
15 Bebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo.
16 ¿Se van a desbordar por fuera tus arroyos, las corrientes de agua por las plazas?
17 Que sean para ti solo, no para que las beban contigo los extraños.
18 - Sea tu fuente bendita.Gózate en la mujer de tu mocedad,
19 cierva amable, graciosa gacela: embriáguente en todo tiempo sus amores, su amor te apasione para siempre.
20 ¿Por qué apasionarte, hijo mío, de una ajena, abrazar el seno de una extraña?
21 Pues los caminos del hombre están en la presencia de Yahveh, él vigila todos sus senderos.
22 El malvado será presa de sus propias maldades, con los lazos de su pecado se le capturará.
23 Morirá por su falta de instrucción, por su gran necedad se perderá.

Proverbios 6
1 Si has salido, hijo mío, fiador de tu prójimo, si has chocado tu mano con un extraño,
2 si te has obligado con las palabras de tu boca, si de la palabra de tu boca te has dejado prender,
3 haz esto, hijo mío, para quedar libre, pues has caído en manos de tu prójimo:Vete, póstrate, importuna a tu prójimo;
4 no concedas a tus ojos sueño ni a tus párpados reposo;
5 líbrate, como la gacela del lazo, como el pájaro de la mano del pajarero.
6 Vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio.
7 Ella no tiene jefe, ni capataz, ni amo;
8 asegura en el verano su sustento, recoge su comida al tiempo de la mies.
9 ¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿cuándo te levantarás de tu sueño?
10 Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados;
11 y llegará como vagabundo tu miseria y como un mendigo tu pobreza.

12 Un malvado, un hombre inicuo, anda con la boca torcida,
13 guiña el ojo, arrastra los pies, hace señas con los dedos.
14 Torcido está su corazón, medita el mal, pleitos siembra en todo tiempo.
15 Por eso vendrá su ruina de repente, de improviso quebrará, y no habrá remedio.
16 Seis cosas hay que aborrece Yahveh, y siete son abominación para su alma:
17 ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
18 corazón que fragua planes perversos, pies que ligeros corren hacia el mal,
19 testigo falso que profiere calumnias, y el que siembra pleitos entre los hermanos.
20 Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre y no desprecies la lección de tu madre.
21 Tenlos atados siempre a tu corazón, enlázalos a tu cuello;
22 en tus pasos ellos serán tu guía; cuando te acuestes, velarán por ti; conversarán contigo al despertar.
23 Porque el mandato es una lámpara y la lección una luz; camino de vida los reproches y la instrucción,
24 para librarte de la mujer perversa, de la lengua suave de la extraña.
25 No codicies su hermosura en tu corazón, no te cautive con sus párpados,
26 porque un mendrugo de pan basta a la prostituta, pero la casada va a la caza de una vida preciosa.
27 ¿Puede uno meter fuego en su regazo sin que le ardan los vestidos?

28 ¿Puede uno andar sobre las brasas sin que se le quemen los pies?
29 Así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno que la toque.
30 No se desprecia al ladrón cuando roba para llenar su estómago, porque tiene hambre.
31 Mas, si le sorprenden, paga el séptuplo, tiene que dar todos los bienes de su casa.
32 Pero el que hace adulterar a una mujer es un mentecato; un suicida es el que lo hace;

33 encontrará golpes y deshonra y su vergüenza no se borrará.
34 Porque los celos enfurecen al marido. y no tendrá piedad el día de la venganza.
35 No hará caso de compensación alguna; aunque prodigues regalos, no aceptará.

Proverbios 7
1 Guarda, hijo mío, mis palabras, conserva como un tesoro mis mandatos.
2 Guarda mis mandamientos y vivirás; sea mi lección como la niña de tus ojos.
3 Átalos a tus dedos, escríbelos en la tablilla de tu corazón.
4 Dile a la sabiduría: "Tú eres mi hermana", llama pariente a la inteligencia,
5 para que te guarde de la mujer ajena, de la extraña de palabras melosas.
6 Estaba yo a la ventana de mi casa y miraba a través de las celosías,
7 cuando ví, en el grupo de los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de juicio:
8 pasaba por la calle, junto a la esquina donde ella vivía, iba camino de su casa,
9 al atardecer, ya oscurecido, en lo negro de la noche y de las sombras.
10 De repente, le sale al paso una mujer, con atavío de ramera y astucia en el corazón.
11 Es alborotada y revoltosa, sus pies nunca paran en su casa.
12 Tan pronto en las calles como en las plazas, acecha por todas las esquinas.
13 Ella lo agarró y lo abrazó, y desvergonzada le dijo:
14 "Tenía que ofrecer un sacrificio de comunión y hoy he cumplido mi voto;
15 por eso he salido a tu encuentro para buscarte en seguida; y va te he encontrado.
16 He puesto en mi lecho cobertores policromos, lencería de Egipto,
17 con mirra mi cama he rociado, con áloes y cinamomo.
18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana, solacémonos los dos, entre caricias.
19 Porque no está el marido en casa, está de viaje muy lejos;
20 ha llevado en su mano la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena."
21 Con sus muchas artes lo seduce, lo rinde con el halago de sus labios.
22 Se va tras ella en seguida, como buey al matadero, como el ciervo atrapado en el cepo,
23 hasta que una flecha le atraviese el hígado; como pájaro que se precipita en la red, sin saber que le va en ello la vida.
24 Ahora pues, hijo mío, escúchame, pon atención a las palabras de mi boca:
25 no se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te descarríes por sus senderos,
26 porque a muchos ha hecho caer muertos, robustos eran todos los que ella mató.
27 Su morada es camino del seol, que baja hacia las cámaras de la muerte.

Proverbios 8
1 ¿No está llamando la Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz?
2 En la cumbre de las colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas se detiene;
3 junto a las puertas, a la salida de la ciudad, a la entrada de los portales, da sus voces:
4 "A vosotros, hombres, os llamo, para los hijos de hombre es mi voz.
5 Entended, simples, la prudencia y vosotros, necios, sed razonables.
6 Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios.
7 Porque verdad es el susurro de mi boca y mis labios abominan la maldad.
8 Justos son todos los dichos de mi boca, nada hay en ellos astuto ni tortuoso.
9 Todos están abiertos para el inteligente y rectos para los que la ciencia han encontrado.
10 Recibid mi instrucción y no la plata, la ciencia más bien que el oro puro.
11 Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, ninguna cosa apetecible se le puede igualar.
12 "Yo, la Sabiduría, habito con la prudencia, yo he inventado la ciencia de la reflexión.
13 (El temor de Yahveh es odiar el mal.)La soberbia y la arrogancia y el camino malo y la boca torcida yo aborrezco.
14 Míos son el consejo y la habilidad, yo soy la inteligencia, mía es la fuerza.
15 Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia.
16 Por mí los príncipes gobiernan y los magnates, todos los jueces justos.

17 Yo amo a los que me aman y los que me buscan me encontrarán.
18 Conmigo están la riqueza y la gloria, la fortuna sólida y la justicia.
19 Mejor es mi fruto que el oro, que el oro puro, y mi renta mejor que la plata acrisolada.
20 Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad,
21 para repartir hacienda a los que me aman y así llenar sus arcas."
22 "Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas.
23 Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra.
24 Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua.
25 Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada.
26 No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe.
27 Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo,
28 cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo,
29 cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra,
30 yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo,
31 jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres."
32 "Ahora pues, hijos, escuchadme, dichosos los que guardan mis caminos.

33 Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la despreciéis.
34 Dichoso el hombre que me escucha velando ante mi puerta cada día, guardando las jambas de mi entrada.
35 Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahveh.
36 Pero el que me ofende, hace daño a su alma; todos los que me odian, aman la muerte."

Proverbios 9
1 La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas,
2 ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa.
3 Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad:
4 "Si alguno es simple, véngase acá."Y al falto de juicio le dice:
5 "Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado;
6 dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia."
7 El que corrige al arrogante se acarrea desprecio, y el que reprende al malvado, insultos.
8 No reprendas al arrogante, porque te aborrecerá; reprende al sabio, y te amará.
9 Da al sabio, y se hará más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su doctrina.
10 Comienzo de la sabiduría es el temor de Yahveh, y la ciencia de los santos es inteligencia.
11 Pues por mí se multiplicarán tus días y se aumentarán los años de tu vida.
12 Si te haces sabio, te haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo lo tendrás que pagar.
13 La mujer necia es alborotada, todo simpleza, no sabe nada.
14 Se sienta a la puerta de su casa, sobre un trono, en las colinas de la ciudad,
15 para llamar a los que pasan por el camino, a los que van derechos por sus sendas:
16 "Si alguno es simple, véngase acá" y al falto de juicio le dice:
17 "Son dulces las aguas robadas y el pan a escondidas es sabroso."
18 No sabe el hombre que allí moran las Sombras; sus invitados van a los valles del seol.

Proverbios 10
1 = Proverbios de Salomón. =El hijo sabio es la alegría de su padre, el hijo necio entristece a su madre.
2 Tesoros mal adquiridos no aprovechan, mas la justicia libra de la muerte.
3 Yahveh no permite que el justo pase hambre, pero rechaza la codicia de los malos.
4 Mano indolente empobrece, la mano de los diligentes enriquece.
5 Amontonar en verano es de hombre sensato, dormirse en la cosecha es de hombre indigno.
6 Bendiciones sobre la cabeza del justo; pero la boca de los impíos rezuma violencia.
7 El recuerdo del justo sirve de bendición; el nombre de los malos se pudre.
8 El sensato de corazón acepta los mandatos, el hombre charlatán corre a su ruina.
9 Quien va a derecho, va seguro, quien va con rodeos es descubierto.
10 El que guiña de ojos, dará disgustos, quien reprende a la cara, proporciona paz.
11 Manantial de vida la boca del justo; la boca de los impíos rezuma violencia.

12 El odio provoca discusiones, el amor cubre todas las faltas.
13 En labios del inteligente se encuentra sabiduría, palo a las espaldas del falto de seso.
14 Los sabios atesoran conocimiento, la boca del necio es ruina inmediata.
15 La fortuna del rico es su plaza fuerte, la ruina de los débiles es su pobreza.
16 El salario del justo es para vivir, la renta del malo es para pecar.
17 Camina hacia la vida el que guarda las instrucciones; quien desatiende la reprensión se extravía.
18 Los labios mentirosos disimulan el odio; quien profiere una calumnia es un necio.
19 En las muchas palabras no faltará pecado; quien reprime sus labios es sensato.
20 Plata elegida es la lengua del justo, el corazón de los malos vale poco.
21 Los labios del justo apacientan a muchos, los insensatos mueren en su falta de seso.
22 La bendición de Yahveh es la que enriquece, y nada le añade el trabajo a que obliga.
23 Como un juego es para el necio cometer el crimen, la sabiduría lo es para el hombre inteligente.
24 Lo que teme el malo, eso le sucede, lo que el justo desea, se le da.
25 Cuando pasa la tormenta, ya no existe el malo, mas el justo es construcción eterna.
26 Vinagre para los dientes y humo para los ojos: así es el perezoso para quien lo envía.
27 El temor de Yahveh prolonga los días, los años de los malos son acortados.
28 La espera de los justos es alegría, la esperanza de los malos fracasará.
29 Fortaleza es para el íntegro la senda de Yahveh; pero ruina para los malhechores.
30 Jamás el justo será conmovido, pero los malos no habitarán la tierra.
31 La boca del justo da frutos de sabiduría, la lengua perversa será cortada.
32 Los labios del justo saben de benevolencia; la boca de los malos, de perversidad.

Proverbios 11
1 Abominación de Yahveh la balanza falsa, pero el peso justo gana su favor.
2 Detrás de la insolencia viene el insulto; mas con los modosos está la sabiduría.
3 A los rectos su integridad les guía; a los pérfidos les arruina su perversidad.
4 Nada servirán riquezas el día de la ira, mas la justicia libra de la muerte.
5 A los íntegros su justicia les allana el camino, pero el malo cae en su malicia.
6 A los rectos les salva su justicia, los pérfidos en su codicia son atrapados.
7 En la muerte del malo se esfuma su esperanza, la confianza en las riquezas se desvanece.
8 El justo es librado de la angustia, y el malo viene a ocupar su lugar.
9 Con la boca el impío pierde a su vecino, por la ciencia se libran los justos.
10 Con el bien de los justos la ciudad se regocija, con la perdición de los malos grita de alegría.
11 Con la bendición de los rectos, se levanta la ciudad; la boca de los malos la destruye.
12 Quien desprecia a su vecino es un insensato; el hombre discreto se calla.
13 El que anda calumniando descubre secretos, el de espíritu leal oculta las cosas.
14 Donde no hay buen gobierno, el pueblo se hunde; abundancia de consejeros, trae salvación.
15 El mal se busca quien avala al desconocido, quien no es amigo de chocar la mano está seguro.
16 Mujer graciosa consigue honor, y los audaces consiguen la riqueza.
17 A sí mismo se beneficia el que es compasivo, a sí mismo se perjudica el hombre cruel.
18 El malo consigue un jornal falso; el que siembra justicia, un salario verdadero.
19 Al que establece justicia, la vida, al que obra el mal, la muerte.
20 A los de corazón torcido abomina Yahveh; a los de camino intachable da su favor.
21 De cierto que el malo no quedará impune, mas la raza de los justos quedará a salvo.
22 Anillo de oro en nariz de un puerco, mujer hermosa pero sin gusto.
23 El deseo de los justos es sólo el bien, la esperanza de los malos, la ira.
24 Hay quien gasta y todavía va a más; y hay quien ahorra en demasía sólo para venir a menos.
25 El alma generosa será colmada, y el que sacia a otro la sed, también será saciado.
26 El pueblo maldice al que acapara trigo; bendición para la cabeza del que vende.
27 Quien busca el bien, se procura favor, quien va tras el mal, le saldrá al encuentro.
28 Quien confía en su riqueza, ése caerá, los justos brotarán como follaje.
29 Quien desordena su casa, hereda viento, el insensato será esclavo del sabio.
30 El fruto del justo es un árbol de vida; cautivador de las almas es el sabio.
31 Si el justo recibe su recompensa en la tierra, ¡cuánto más el pecador y el malo!

Proverbios 12
1 El que ama la instrucción ama la ciencia, el que odia la reprensión es tonto.
2 El bueno obtiene el favor de Yahveh; pero él condena al hombre taimado.
3 Nadie se afianza por la maldad, la raíz de los justos no vacilará.
4 Mujer virtuosa, corona del marido, mujer desvergonzada, caries en los huesos.
5 Las intenciones de los justos son equidad, los planes de los malos, son engaño.
6 Las palabras de los malos son trampas sangrientas, pero a los rectos su boca los pone a salvo.
7 Derribados los malos, no existen ya más, mas la casa de los justos permanece.
8 Se alaba al hombre según su prudencia, el de corazón torcido será despreciado.
9 Más vale hombre sencillo que tiene un esclavo, que hombre glorioso a quien falta el pan.
10 El justo se cuida de su ganado, pero las entrañas de los malos son crueles.
11 Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien persigue naderías es un insensato.
12 El placer del impío está en la maquinación de los malvados, pero la raíz de los justos producirá.
13 En el delito de los labios hay una trampa fatal, pero el justo saldrá de la angustia.
14 Por el fruto de su boca, se harta de bien el hombre, cada cual recibe el salario de sus obras.
15 El necio tiene por recto su camino, pero el sabio escucha los consejos.
16 El necio, al momento descubre su pena, el prudente oculta la ignominia.
17 Quien declara la verdad, descubre la justicia; el testigo mentiroso, la falsedad.
18 Quien habla sin tino, hiere como espada; mas la lengua de los sabios cura.
19 Los labios sinceros permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura un instante.
20 Fraude en el corazón de quien trama el mal; gozo para los que aconsejan paz.
21 Ninguna desgracia le sucede al justo, pero los malos están llenos de miserias.
22 Los labios mentirosos abomina Yahveh; los que practican la verdad alcanzan su favor.
23 El hombre cauto oculta su ciencia, el corazón del insensato proclama su necedad.
24 La mano diligente obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados.
25 Ansiedad en el corazón deprime al hombre, pero una palabra buena le causa alegría.
26 El justo enseña el camino a su prójimo, el camino de los malos los extravía.
27 El indolente no pone a asar su caza; la diligencia es la mejor fortuna del hombre.
28 En la senda de la justicia está la vida; el camino de los rencorosos lleva a la muerte.

Proverbios 13
1 El hijo sabio atiende a la instrucción de su padre, el arrogante no escucha la reprensión.
2 Con el fruto de su boca, come el hombre lo que es bueno, pero el alma de los pérfidos se nutre de violencia.
3 Quien vigila su boca, guarda su vida; quien abre sus labios, busca su ruina.
4 Tiene hambre el perezoso, mas no se cumple su deseo; el deseo de los diligentes queda satisfecho.
5 El justo odia la palabra mentirosa, pero el malo infama y deshonra.
6 La justicia guarda al íntegro en su camino, mas la maldad arruina al pecador.
7 Hay quien se hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna.
8 El precio de la vida de un hombre es su riqueza; pero el pobre no hace caso a la amenaza.
9 La luz de los justos alegremente luce, la lámpara de los malos se apaga.
10 La insolencia sólo disputas proporciona; con los que admiten consejos está la sabiduría.
11 Fortuna rápida, vendrá a menos, quien junta poco a poco, irá en aumento.
12 Espera prolongada enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido.
13 Quien desprecia la palabra se perderá, quien respeta el mandato se salvará.
14 La lección del sabio es fuente de vida, para sortear las trampas de la muerte.
15 Una gran prudencia alcanza favor, el camino de los pérfidos no tiene fin,
16 Todo hombre cauto obra con conocimiento, el tonto ostenta su necedad.
17 Mensajero perverso cae en desgracia, mensajero leal trae la curación.
18 Miseria e ignominia al que rechaza la instrucción, gloria al que acepta la reprensión.
19 Deseo cumplido, dulzura para el alma, los necios detestan abandonar el mal.
20 El que anda con los sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará malo.
21 A los pecadores los persigue la desgracia, los justos son colmados de dicha.
22 El hombre de bien deja herencia a los hijos de sus hijos, al justo se reserva la riqueza del pecador.
23 Las roturas de los pobres dan mucho de comer; pero hay perdición cuando falta justicia.
24 Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga.
25 Come el justo y queda satisfecho, pero el vientre de los malos pasa necesidad.

Proverbios 14
1 La Sabiduría edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye.
2 Quien anda en rectitud, teme a Yahveh; el de torcido camino le desprecia.
3 En la boca del necio hay una raíz de orgullo, pero los labios de los sabios los protegen.
4 Donde no hay bueyes, pesebre vacío; cosecha abundante con la fuerza del toro.
5 Testigo veraz no miente, testigo falso respira mentiras.
6 Busca el arrogante la sabiduría pero en vano, al inteligente la ciencia le es fácil.

7 Apártate del hombre necio, pues no conocerías labios doctos.
8 Sabiduría del cauto es atender a su conducta, la necedad de los tontos es engaño.
9 De los necios se aparta el sacrificio expiatorio, pero entre los rectos se encuentra el favor de Dios.
10 El corazón conoce su propia amargura, y con ningún extraño comparte su alegría.
11 La casa de los malos será destruida, la tienda de los rectos florecerá.
12 Hay caminos que parecen rectos, pero, al cabo, son caminos de muerte.
13 También en el reír padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor.
14 El perverso de corazón está satisfecho de su conducta, y el hombre de bien, de sus obras.
15 El simple cree cuanto se dice, el cauto medita sus propios pasos.
16 El sabio teme el mal y de él se aparta, el necio es presuntuoso y confiado.
17 El de genio pronto, hace necedades, el hombre artero es odiado.
18 La herencia de los simples es la necedad, los cautos son coronados de ciencia.
19 Los malos se postran ante los buenos, los malvados a la puerta de los justos.
20 Incluso a su vecino es odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico.
21 Quien desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los pobres.
22 ¿No andan extraviados los que planean el mal?; amor y lealtad a los que planean el bien.
23 Todo trabajo produce abundancia, la charlatanería sólo indigencia.
24 Corona de los sabios es la riqueza, la necedad de los insensatos es necedad.
25 Salvador de vidas es el testigo veraz, quien profiere mentira es un impostor.
26 El temor de Yahveh es seguridad inexpugnable; sus hijos tendrán en él refugio.
27 El temor de Yahveh es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.
28 Pueblo numeroso, gloria del rey; pueblo escaso, ruina del príncipe.
29 El tardo a la ira tiene gran prudencia, el de genio pronto pone de manifiesto su necedad
30 El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos.
31 Quien oprime al débil, ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre, le da gloria.
32 El malo es derribado por su propia malicia, el justo en su integridad halla refugio.
33 En corazón inteligente descansa la sabiduría, en el corazón de los necios no es conocida.
34 La justicia eleva a las naciones, el pecado es la vergüenza de los pueblos.
35 El favor del rey para el siervo prudente; y su cólera para el que le avergüenza.

Proverbios 15
1 Una respuesta suave calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira.
2 La lengua de los sabios hace agradable la ciencia, la boca de los insensatos esparce necedad.
3 En todo lugar, los ojos de Yahveh, observando a los malos y a los buenos.
4 Lengua mansa, árbol de vida, lengua perversa rompe el alma.
5 El tonto desprecia la corrección de su padre; quien sigue la reprensión es cauto.
6 La casa del justo abunda en riquezas, en las rentas del malo no falta inquietud.
7 Los labios de los sabios siembran ciencia, pero no así el corazón de los necios.
8 Yahveh abomina el sacrificio de los malos; la oración de los rectos alcanza su favor.
9 Yahveh abomina el camino malo; y ama al que va tras la justicia.
10 Corrección severa a quien deja el camino; el que odia la reprensión perecerá.
11 Seol y Perdición están ante Yahveh: ¡cuánto más los corazones de los hombres!
12 El arrogante no quiere ser reprendido, no va junto a los sabios.
13 Corazón alegre hace buena cara, corazón en pena deprime el espíritu.
14 Corazón inteligente busca la ciencia, los labios de los necios se alimentan de necedad.
15 Todos los días del pobre son malos, para el corazón dichoso, banquetes sin fin.
16 Mejor es poco con temor de Yahveh, que gran tesoro con inquietud.
17 Más vale un plato de legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio.
18 El hombre violento provoca disputas, el tardo a la ira aplaca las querellas.
19 El camino del perezoso es como un seto de espinos. la senda de los rectos es llana.
20 El hijo sabio es la alegría de su padre, el hombre necio desprecia a su madre.
21 La necedad alegra al insensato, el hombre inteligente camina en derechura.
22 Donde no hay consultas, los planes fracasan; con muchos consejeros, se llevan a cabo.
23 El hombre halla alegría en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo, ¡qué cosa más buena!
24 Camino de la vida, hacia arriba, para el sabio, para que se aparte del seol, que está abajo.
25 La casa de los soberbios la destruye Yahveh, y mantiene en pie los linderos de la viuda.
26 Yahveh abomina los proyectos perversos; pero son puras las palabras agradables.
27 Quien se da al robo, perturba su casa, quien odia los regalos, vivirá.
28 El corazón del justo recapacita para responder, la boca de los malos esparce maldades.
29 Yahveh se aleja de los malos, y escucha la plegaria de los justos.
30 Una mirada luminosa alegra el corazón, una buena noticia reanima el vigor.
31 Oído que escucha reprensión saludable, tiene su morada entre los sabios.
32 Quien desatiende la corrección se desprecia a sí mismo, quien escucha la reprensión adquiere sensatez.
33 El temor de Yahveh instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la humildad.

Proverbios 16
1 Al hombre, los planes del corazón; pero de Yahveh, la respuesta.
2 Al hombre le parecen puros todos sus caminos, pero Yahveh pondera los espíritus.
3 Encomienda tus obras a Yahveh y tus proyectos se llevarán a cabo.
4 Todas las obras de Yahveh tienen su propio fin, hasta el malvado, para el día del mal
5 Yahveh abomina al de corazón altivo, de cierto no quedará impune.
6 Con amor y lealtad se expía la falta; con el temor de Yahveh se evita el mal.
7 Cuando Yahveh se complace en la conducta de un hombre. hasta a sus enemigos los reconcilia con él.
8 Más vale poco, con justicia, que mucha renta sin equidad.
9 El corazón del hombre medita su camino, pero es Yahveh quien asegura sus pasos
10 Oráculo en los labios del rey: en el juicio no comete falta su boca.
11 De Yahveh son la balanza y los platillos justos, todas las pesas del saco son obra suya.
12 Los reyes aborrecen las malas acciones, pues su trono en la justicia se afianza.
13 El favor del rey para los labios justos; y ama al que habla rectamente.
14 El furor del rey es mensajero de muerte; pero el hombre sabio lo apacigua.
15 Si el rostro del rey se ilumina, hay vida; su favor es como nube de lluvia tardía.
16 Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro; adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17 La calzada de los rectos es apartarse del mal; el que atiende a su camino, guarda su alma.

18 La arrogancia precede a la ruina; el espíritu altivo a la caída.
19 Mejor es ser humilde con los pobres que participar en el botín con los soberbios.
20 El que está atento a la palabra encontrará la dicha, el que confía en Yahveh será feliz.
21 Al de corazón sabio, se le llama inteligente, la dulzura de labios aumenta el saber.
22 La prudencia es fuente de vida para el que la tiene, el castigo de los necios es la necedad.
23 El corazón del sabio hace circunspecta su boca, y aumenta el saber de sus labios.
24 Palabras suaves, panal de miel: dulces al alma, saludables al cuerpo.
25 Hay caminos que parecen rectos, pero al cabo son caminos de muerte.
26 El ansia del trabajador para él trabaja, pues le empuja el hambre de su boca.
27 El hombre malvado trama el mal, tiene en los labios como un fuego ardiente.
28 El hombre perverso provoca querellas, el delator divide a los amigos.
29 El hombre violento seduce al vecino, y le hace ir por camino no bueno.
30 Quien cierra los ojos es para meditar maldades, el que se muerde los labios, ha consumado el mal.
31 Cabellos blancos son corona de honor; y en el camino de la justicia se la encuentra.
32 Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades.
33 Se echan las suertes en el seno, pero la decisión viene de Yahveh.

Proverbios 17
1 Mejor es un mendrugo de pan a secas, pero con tranquilidad, que casa llena de sacrificios de discordia.
2 El siervo prudente prevalece sobre el hijo sin honra; tendrá, con los hermanos, parte en la herencia.
3 Crisol para la plata, horno para el oro; los corazones, Yahveh mismo los prueba.
4 El malo está atento a los labios inicuos, el mentiroso presta oído a la lengua perversa.
5 Quien se burla de un pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia no quedará impune.
6 Corona de los ancianos son los hijos de los hijos; los padres son el honor de los hijos.
7 Al necio no le sienta un lenguaje pulido, y aún menos al noble un hablar engañoso.
8 El obsequio es un talismán, para el que puede hacerlo; dondequiera que vaya, tiene éxito.
9 El que cubre un delito, se gana una amistad el que propala cosas, divide a los amigos.
10 Más afecta un reproche a un hombre inteligente que cien golpes a un necio.
11 El malvado sólo busca rebeliones, pero le será enviado un cruel mensajero.
12 Mejor topar con osa privada de sus cachorros que con tonto en su necedad.
13 Si uno devuelve mal por bien no se alejará la desdicha de su casa.
14 Entablar proceso es dar curso libre a las aguas; interrúmpelo antes de que se extienda.
15 Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh.
16 ¿De qué sirve la riqueza en manos del necio? ¿Para adquirir sabiduría, siendo un insensato?
17 El amigo ama en toda ocasión, el hermano nace para tiempo de angustia.
18 Es hombre insensato el que choca la mano y sale fiador de su vecino.
19 El que ama el pecado, ama los golpes, el que es altanero, busca la ruina.
20 El de corazón pervertido, no hallará la dicha; el de lengua doble caerá en desgracia.
21 El que engendra un necio, es para su mal; no tendrá alegría el padre del insensato.
22 El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos.
23 El malo acepta regalos en su seno, para torcer las sendas del derecho.
24 Ante el hombre inteligente está la sabiduría, los ojos del necio en los confines de la tierra.
25 Hijo necio, tristeza de su padre, y amargura de la que lo engendró.
26 No es bueno poner multa al justo, golpear a los nobles es contra derecho.
27 El que retiene sus palabras es conocedor de la ciencia, el de sangre fría es hombre inteligente.
28 Hasta al necio, si calla, se le tiene por sabio, por inteligente, si cierra los labios.

Proverbios 18
1 El que vive apartado, busca su capricho, se enfada por cualquier consejo.
2 El necio no halla gusto en la prudencia, sino en manifestar su corazón.
3 Cuando llega la maldad, también llega el desprecio; y con la afrenta viene la ignominia.
4 Las palabras en la boca del hombre son aguas profundas: torrente desbordado, fuente de sabiduría.
5 No es bueno tener miramientos con el malo, para quitar, en el juicio, la razón al justo.
6 Los labios del necio se meten en el proceso, y su boca llama a los golpes.
7 La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su vida.
8 Las palabras del delator son golosinas, que bajan hasta el fondo de las entrañas.
9 El que es perezoso en el trabajo, es hermano del que destruye.
10 El nombre de Yahveh es torre fuerte, a ella corre el justo y no es alcanzado.
11 La fortuna del rico es su plaza fuerte; como muralla inexpugnable, en su opinión.
12 El corazón humano se engríe antes de la ruina, y delante de la gloria va la humildad.
13 Si uno responde antes de escuchar eso es para él necedad y confusión.
14 El ánimo del hombre lo sostiene en su enfermedad; pero perdido el ánimo, ¿quién lo levantará?
15 Corazón inteligente adquiere ciencia, el oído de los sabios busca la ciencia.
16 El regalo de un hombre todo se lo allana, y le lleva hasta la presencia de los grandes.
17 Parece justo el primero que pleitea; mas llega su contendiente y lo pone al descubierto.
18 Las suertes ponen fin a los litigios y deciden entre los poderosos.
19 Un hermano ofendido es peor que una plaza fuerte, y las querellas son como cerrojos de ciudadela.
20 Con el fruto de la boca sacia el hombre su vientre, con los frutos de sus labios se sacia.
21 Muerte y vida están en poder de la lengua, el que la ama comerá su fruto.

22 Quien halló mujer, halló cosa buena, y alcanzó favor de Yahveh.
23 El pobre habla suplicando, pero el rico responde con dureza.
24 Hay amigos que causan la ruina, y hay quien ama con más apego que un hermano.

Proverbios 19
1 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de labios perversos y además necio.
2 Tampoco es bueno el afán cuando falta la ciencia, el de pies precipitados se extravía.
3 La necedad del hombre pervierte su camino, y luego en su corazón se irrita contra Yahveh.
4 La riqueza multiplica los amigos, pero el pobre de su amigo es separado.
5 El testigo falso no quedará impune, el que profiere mentiras no escapará.
6 Son numerosos los que halagan al noble, todos son amigos del hombre que da.
7 Los hermanos del pobre le odian todos, ¡cuánto más se alejarán de él los amigos!Persigue palabras, pero no hay.
8 El que adquiere cordura se ama a sí mismo, el que sigue la prudencia, hallará la dicha.
9 El testigo falso no quedará impune, el que profiere mentiras perecerá.
10 No sienta bien al necio vivir en delicias, y menos al siervo dominar a los príncipes.
11 La prudencia del hombre domina su ira, y su gloria es dejar pasar una ofensa.
12 Como rugido de león la indignación del rey, su favor, como rocío sobre la hierba.
13 El hijo necio, calamidad para su padre, goteo sin fin las querellas de mujer.
14 Casa y fortuna se heredan de los padres, mujer prudente viene de Yahveh.
15 La pereza hunde en el sopor, el alma indolente pasará hambre.
16 Quien guarda los mandatos se guarda a sí mismo, quien desprecia sus caminos morirá.
17 Quien se apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa.
18 Mientras hay esperanza corrige a tu hijo, pero no te excites hasta hacerle morir.
19 El iracundo carga con la multa; pues si le perdonas, se la tendrás que aumentar.
20 Escucha el consejo, acoge la corrección, para llegar, por fin, a ser sabio.
21 Muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Yahveh se realiza.
22 Lo que se desea en un hombre es la bondad, más vale un pobre que un mentiroso.
23 El temor de Yahveh es para vida, vive satisfecho sin ser visitado por el mal.
24 El perezoso hunde la mano en el plato, y no es capaz ni de llevarla a la boca.
25 Golpea al arrogante y el simple se volverá sensato; reprende al inteligente y alcanzará el saber.
26 El que despoja a su padre y expulsa a su madre, es hijo infamante y desvergonzado.
27 Deja ya, hijo, de escuchar la instrucción, y de apartarte de las palabras de la ciencia.
28 El testigo malvado se burla del derecho; la boca de los malos devora iniquidad.
29 Los castigos están hechos para los arrogantes; y los golpes para la espalda de los necios.

Proverbios 20
1 Arrogante es el vino, tumultuosa la bebida; quien en ellas se pierde, no llegará a sabio.
2 Como rugido de león la indignación del rey, el que la excita, se daña a sí mismo.
3 Es gloria para el hombre apartarse de litigios, pero todo necio se sale de sí.
4 A partir del otoño, el perezoso no trabaja, en la cosecha busca, pero no hay nada.
5 El consejo en el corazón del hombre es agua profunda, el hombre inteligente sabrá sacarla.
6 Muchos hombres se dicen piadosos; pero un hombre fiel, ¿quién lo encontrará?
7 El justo camina en la integridad; ¡dichosos sus hijos después de él!
8 Un rey sentado en el tribunal disipa con sus ojos todo mal.
9 ¿Quién puede decir: "Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?"
10 Dos pesos y dos medidas, ambas cosas aborrece Yahveh.
11 Incluso en sus acciones da el muchacho a conocer si sus obras serán puras y rectas.

12 El oído que oye y el ojo que ve; ambas cosas las hizo Yahveh.
13 No ames el sueño, para no hacerte pobre; ten abiertos los ojos y te hartarás de pan.
14 "¡Malo, malo!" dice el comprador, pero al marchar se felicita.
15 Hay oro y numerosas perlas, pero los labios instruidos son la cosa más preciosa.
16 Tómale su vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
17 El pan de fraude le es dulce al hombre, pero luego la boca se llena de grava.
18 Los proyectos con el consejo se afianzan: haz con táctica la guerra.
19 El que anda murmurando descubre secretos; no andes con quien tiene la lengua suelta.
20 Al que maldice a su padre y a su madre, se le extinguirá su lámpara en medio de tinieblas.
21 Herencia adquirida al principio con presteza, no será a la postre bendecida.
22 No digas: "Voy a devolver el mal"; confía en Yahveh, que te salvará.
23 Tener dos pesas lo abomina Yahveh; tener balanzas falsas no está bien.
24 De Yahveh dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino?
25 Lazo es para el hombre pronunciar a la ligera: "¡Sagrado!" y después de haber hecho el voto reflexionar.
26 Un rey sabio aventa a los malos y hace pasar su rueda sobre ellos.
27 Lámpara de Yahveh es el hálito del hombre que explora hasta el fondo de su ser.
28 Bondad y lealtad custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad.
29 El vigor es la belleza de los jóvenes, las canas el ornato de los viejos.
30 Las cicatrices de las heridas son remedio contra el mal, los golpes curan hasta el fondo de las entrañas.

Proverbios 21
1 Corriente de agua es el corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige donde quiere.
2 Al hombre le parecen rectos todos sus caminos, pero es Yahveh quien pesa los corazones.
3 Practicar la justicia y la equidad, es mejor ante Yahveh que el sacrificio.
4 Ojos altivos, corazón arrogante, antorcha de malvados, es pecado.
5 Los proyectos del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es indigencia.
6 Hacer tesoros con lengua engañosa, es vanidad fugitiva de quienes buscan la muerte.
7 La violencia de los malos los domina, porque se niegan a practicar la equidad.
8 Tortuoso es el camino del hombre criminal, pero el puro es recto en sus obras.
9 Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.
10 El alma del malvado desea el mal, su vecino no halla gracia a sus ojos.
11 Cuando se castiga al arrogante, el simple se hace sabio; cuando se instruye al sabio, adquiere ciencia.
12 El Justo observa la casa del malvado, y arroja a los malvados a la desgracia.
13 Quien cierra los oídos a las súplicas del débil clamará también él y no hallará respuesta.
14 Regalo a escondidas, aplaca la cólera, y obsequio oculto, la ira violenta.
15 Alegría para el justo es el cumplimiento de la justicia, pero horror para los que hacen el mal.
16 El hombre que se aparta del camino de la prudencia reposará en la asamblea de las sombras.
17 Se arruina el hombre que ama el placer, no será rico el aficionado a banquetes.
18 Rescate del justo es el malo, y en lugar de los rectos, el traidor.
19 Mejor es habitar en el desierto que con mujer litigiosa y triste.
20 Tesoro precioso y aceite en la casa del sabio, pero el hombre necio los devora.
21 Quien va tras la justicia y el amor hallará vida, justicia y honor.
22 El sabio escala la ciudad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que confiaban.

23 El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de la angustia.
24 Al insolente y altivo se le llama: "arrogante"; actúa en el exceso de su insolencia.
25 El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo.
26 Todo el día está el malo codicioso; pero el justo da sin rehusar jamás.
27 El sacrificio de los malos es abominable, sobre todo si se ofrece con mala intención.
28 El testigo falso perecerá, el hombre que escucha, por siempre podrá hablar.

29 El hombre malo se muestra atrevido, el recto afianza su camino.
30 No hay sabiduría, ni hay prudencia ni hay consejo, delante de Yahveh.
31 Se prepara el caballo para el día del combate, pero la victoria es de Yahveh.

Proverbios 22
1 Más vale buen nombre que muchas riquezas, y mejor es favor que plata y oro.
2 El rico y el pobre se encuentran, a los dos los hizo Yahveh.
3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.
4 Premio de la humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.
5 Espinas y lazos en la senda del malo, el que cuida de su vida, se aleja de ellos.
6 Instruye al joven según sus disposiciones, que luego, de viejo, no se apartará de ellas.

7 El rico domina a los pobres, el deudor es esclavo de su acreedor.
8 Quien siembra injusticia cosecha miserias y la vara de su cólera desaparecerá.
9 El de buena intención será bendito, porque da de su pan al débil.
10 Expulsa al arrogante y se irá el litigio, y pleitos e injurias cesarán.
11 El que ama los corazones puros, el de gracia en los labios, es amigo del rey.
12 Los ojos de Yahveh custodian la ciencia, pero confunden las palabras del pérfido.
13 El perezoso dice: "Hay fuera un león; voy a ser muerto en medio de la calle."
14 Fosa profunda la boca de las mujeres ajenas: aquel contra el que Yahveh se aíra, caerá en ella.
15 La necedad está enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción lo alejará de ella.
16 El que oprime a un débil, lo engrandece; el que da a un rico, llega a empobrecerlo.
17 Presta oído y escucha las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi ciencia,
18 porque te será dulce guardarlas en tu seno, y tener todas a punto en tus labios.
19 Para que esté en Yahveh tu confianza también a ti hoy te enseñaré.
20 ¿No he escrito para ti treinta capítulos de consejos y ciencia,
21 para hacerte conocer la certeza de las palabras verdaderas, y puedas responder palabras verdaderas a quien te envíe?
22 No despojes al débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta,
23 porque Yahveh defenderá su causa y despojará de la vida a los despojadores.
24 No tomes por compañero a un hombre airado, ni vayas con un hombre violento,
25 no sea que aprendas sus senderos, y te encuentres con un lazo para tu vida.
26 No seas de los que chocan la mano, y salen fiadores de préstamos:
27 porque si no tienes con qué pagar, te tomarán el lecho en que te acuestas.
28 No desplaces el lindero antiguo que tus padres pusieron.
29 ¿Has visto un hombre hábil en su oficio?Se colocará al servicio de los reyes.No quedará al servicio de gentes oscuras.

Proverbios 23
1 Si te sientas a comer con poderoso, mira bien al que está frente a ti;
2 pon un cuchillo a tu garganta si eres hombre de apetito;
3 no desees sus manjares, porque es alimento engañoso.
4 No te fatigues por enriquecerte, deja de pensar en ello.
5 Pones tus ojos en ello y no hay nada.Porque se hace alas como águila, y se vuela hasta el cielo.
6 No comas pan con hombre de malas intenciones, ni desees sus manjares.
7 Porque, según lo que calcula en su interior, te dice: "¡Come y bebe!", pero su corazón no está contigo.
8 Nada más comer lo vomitarías y tus palabras amables serían tu ruina.
9 A oídos de necio no hables, porque se burlará de la prudencia de tus dichos.
10 No desplaces el lindero antiguo, no entres en el campo de los huérfanos,
11 porque su vengador es poderoso, y defendería su pleito contra ti.
12 Aplica tu corazón a la instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia.
13 No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara.
14 Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol.
15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, se alegrará también mi corazón,
16 y exultarán mis riñones al decir tus labios cosas rectas.
17 No envidie tu corazón a los pecadores, más bien en el temor de Yahveh permanezca todo el día,

18 porque hay un mañana, y tu esperanza no será aniquilada.
19 Escucha, hijo, y serás sabio, y endereza tu corazón por el camino...
20 No seas de los que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne,
21 porque borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.
22 Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.
23 Adquiere la verdad y no la vendas: la sabiduría, la instrucción, la inteligencia.
24 El padre del justo rebosa de gozo, quien engendra un sabio por él se regocija.
25 Se alegrarán tu padre y tu madre, y gozará la que te ha engendrado.
26 Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos hallen deleite en mis caminos.
27 Fosa profunda es la prostituta, pozo angosto la mujer extraña.
28 También ella como ladrón pone emboscadas, y multiplica entre los hombres los traidores.
29 ¿Para quién las "Desgracias"? ¿para quién los "Ayes"? ¿para quién los litigios? ¿para quién los lloros? ¿para quién los golpes sin motivo? ¿para quién los ojos turbios?
30 Para los que se eternizan con el vino, los que van en busca de vinos mezclados.
31 No mires el vino: ¡Qué buen color tiene! ¡cómo brinca en la copa! ¡qué bien entra!
32 Pero, a la postre, como serpiente muerde, como víbora pica.
33 Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón hablará sin ton ni son.
34 Estarás como acostado en el corazón del mar, o acostado en la punta de un mástil.
35 "Me han golpeado, pero no estoy enfermo; me han tundido a palos, pero no lo he sentido, ¿Cuándo me despertaré...?, me lo seguiré preguntando."

Proverbios 24
1 No tengas envidia de los malos, no desees estar con ellos,
2 porque su corazón trama violencias, y sus labios hablan de desgracias.
3 Con la sabiduría se construye una casa, y con la prudencia se afianza;
4 con la ciencia se llenan los cilleros de todo bien precioso y deseable.
5 El varón sabio está fuerte, el hombre de ciencia fortalece su vigor;
6 porque con sabios consejos harás la guerra, y en la abundancia de consejeros está el éxito.
7 Muy alta está la sabiduría para el necio: no abre su boca en la puerta.
8 Al que piensa en hacer mal, se le llama maestro en intrigas.
9 La necedad sólo maquina pecados, el arrogante es abominable a los hombres.
10 Si te dejas abatir el día de la angustia, angosta es tu fuerza.
11 Libra a los que son llevados a la muerte, y a los conducidos al suplicio ¡si los pudieras retener!
12 Si dices: "Mira que no lo sabíamos", ¿acaso el que pesa los corazones no comprende? ¿el que vigila tu alma, no lo sabe?El da a cada hombre según sus obras.
13 Come miel, hijo mío, porque es buena.Panal de miel es dulce a tu paladar.
14 Pues sábete que así será la sabiduría para tu alma, y si la hallas, hay un mañana, y tu esperanza no será aniquilada.
15 No pongas, malvado, asechanzas en la mansión del justo, no hagas violencia a su morada.
16 Que siete veces cae el justo, pero se levanta, mientras los malos se hunden en la desgracia.
17 No te alegres por la caída de tu enemigo, no se goce tu corazón cuando se hunde;

18 no sea que lo vea Yahveh y le desagrade, y aparte de él su ira.
19 No te enfurezcas por causa de los malvados, ni tengas envidia de los malos.
20 Porque para el malvado no hay un mañana: la lámpara de los malos se extinguirá.
21 Teme, hijo mío, a Yahveh y al rey, no te relaciones con los innovadores,
22 porque al instante surgirá su calamidad, y ¿quién sabe el castigo que pueden ambos dar?
23 También esto pertenece a los sabios:Hacer acepción de personas en el juicio no está bien.
24 Al que dice al malo: "Eres justo", le maldicen los pueblos y le detestan las naciones;
25 los que los castigan, viven felices, y viene sobre ellos la bendición del bien.
26 Besa en los labios, el que responde con franqueza.
27 Ordena tus trabajos de fuera y prepara tus faenas en el campo; y después puedes construirte tu casa.
28 No des testimonio, en vano, contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.
29 No digas: "Como él me ha hecho a mí, le haré yo a él, daré a cada uno según sus obras."
30 He pasado junto al campo de un perezoso, y junto a la viña de un hombre insensato,
31 y estaba todo invadido de ortigas, los cardos cubrían el suelo, la cerca de piedras estaba derruída.
32 Al verlo, medité en mi corazón, al contemplarlo aprendí la lección:
33 "Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados
34 y llegará, como vagabundo, tu miseria y como un mendigo tu pobreza."

Proverbios 25
1 También estos son proverbios de Salomón, transcritos por los hombres de Ezequías, rey de Judá.
2 Es gloria de Dios ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla.
3 Los cielos por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes: son inescrutables.
4 Quita las escorias de la plata, y quedará enteramente pura;
5 quita al malo de delante del rey, y su trono se afianzará en la justicia.
6 No te des importancia ante el rey, no te coloques en el sitio de los grandes;
7 porque es mejor que te digan: "Sube acá", que ser humillado delante del príncipe.Lo que han visto tus ojos,
8 no te apresures a llevarlo a juicio; pues ¿qué harás a la postre cuando tu prójimo te confunda?
9 Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no descubras los secretos de otro,
10 no sea que el que lo oye te avergüence, y que tu difamación no tenga vuelta.
11 Manzanas de oro con adornos de plata, es la palabra dicha a tiempo.
12 Anillo de oro, o collar de oro fino, la reprensión sabia en oído atento.
13 Como frescor de nieve el día de la siega el mensajero leal, para el que lo envía: conforta el ánimo de su señor.
14 Nubes y viento, pero no lluvia, el hombre que se jacta de que va a hacer un regalo, pero miente.
15 Con paciencia se persuade al juez, una lengua dulce quebranta los huesos.
16 ¿Has hallado miel?, come lo que necesites; no llegues a hartarte y la vomites.
17 Pon tu pie pocas veces en casa del vecino, no sea que se hastíe y te aborrezca.
18 Martillo, espada, flecha aguda: es el hombre que da testimonio falso contra su prójimo.
19 Diente roto, pie titubeante: la confianza en el pérfido, el día de la angustia,
20 como quitar el vestido en día helado.Poner vinagre sobre salitre, es cantar canciones a un corazón triste.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber;
22 así amontonas sobre su cabeza brasas y Yahveh te dará la recompensa.
23 El viento norte trae la lluvia, la lengua que disimula, rostros airados.
24 Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.
25 Agua fresca en fauces sedientas: la noticia buena de un país lejano.
26 Fuente hollada, manantial ensuciado, el justo que titubea ante el malo.

27 No es bueno comer mucha miel, ni buscar gloria y más gloria.
28 Ciudad abierta y sin muralla es el hombre que no domina su ánimo.

Proverbios 26
1 Como nieve en verano y lluvia en la siega, así de mal le sienta la gloria al insensato.
2 Como se escapa el pájaro y vuela la golondrina, así no se realiza la maldición sin motivo.
3 Látigo para el caballo, brida para el asno y vara para la espalda de los necios.
4 No respondas al necio según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él.
5 Responde al necio según su necedad, no vaya a creerse que es un sabio.
6 Se corta los pies, se empapa de amargura, el que envía un recado en mano de necio.
7 Como las piernas vacilantes del cojo, es el proverbio en boca de los necios.
8 Como sujetar una piedra en la honda, es conceder honores a un necio.
9 Como espino que va a parar a mano de borracho, es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero que a todos hiere, es el que toma a sueldo al necio y al borracho que pasan.
11 Como el perro vuelve a su vómito, vuelve el necio a su insensatez.
12 ¿Has visto a un hombre que se cree sabio?Más se puede esperar de un necio que de él.
13 Dice el perezoso: "¡Un león en el camino! ¡Un león en la plaza!"
14 La puerta gira en los goznes, y el perezoso en la cama.
15 El perezoso hunde la mano en el plato; pero le fatiga llevarla a la boca.
16 El perezoso se tiene por más sabio que siete personas que responden con tacto.
17 Agarra por las orejas a un perro que pasa el que se mete en litigio que no le incumbe.
18 Como un loco que arroja saetas escondidas, flechas y muerte,
19 tal es el hombre que engaña a su prójimo, y dice: "¿No ves que estaba bromeando?"
20 Cuando se acaba la leña, se apaga el fuego, cuando no hay chismoso, se apacigua la disputa.
21 Carbón sobre brasas y leña sobre fuego, es el pleiteador para atizar querellas.
22 Las palabras del delator son golosinas que bajan hasta el fondo de las entrañas.
23 Plata con escorias esmaltada sobre arcilla, son los labios dulces con corazón perverso.
24 El que odia, disimula con sus labios, pero en su interior comete perfidia;
25 si da a su voz un tono amable, no te fíes, porque hay siete abominaciones en su corazón.
26 Encubrirá su odio con engaño, pero en la asamblea se descubrirá su malicia.
27 El que excava una fosa caerá en ella, el que hace rodar una piedra se le vendrá encima.
28 La lengua mentirosa odia a sus víctimas, la boca melosa labra la ruina.

Proverbios 27
1 No te regocijes por el día de mañana, porque no sabes lo que deparará el día de hoy.
2 Que otro te alabe y no tu propia boca; un extraño, que no tus labios.
3 Pesada es la piedra y pesada la arena, la ira del necio es más pesada que ellas.
4 El furor es cruel, agua desbordada la cólera; mas ¿quién resistirá ante la envidia?
5 Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto.
6 Leales son las heridas del amigo, falsos los besos del enemigo.
7 Alma saciada pisotea la miel, al alma hambrienta, hasta lo amargo es dulce.
8 Como yerra el pájaro lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su lugar.
9 El aceite y el perfume alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el alma.
10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; no entres en la casa de tu hermano el día de tu infortunio.Mejor es vecino próximo que hermano alejado.
11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón; y podré responder al que me ultraja.
12 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.
13 Tómale su vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
14 Al que ya de mañana a su prójimo bendice en alta voz, le será contado como una maldición.
15 Goteo incesante en día de lluvia y mujer chismosa, son iguales;
16 el que la retiene, retiene viento y aceite encuentra su derecha.
17 El hierro con hierro se aguza, y el hombre con su prójimo se afina.
18 El que vigila una higuera come de su fruto, el que guarda a su señor será honrado.
19 Como en el agua un rostro refleja otro rostro, así el corazón de un hombre refleja el de otro hombre.
20 Seol y Perdición son insaciables; tampoco se sacian los ojos del hombre.
21 Crisol para la plata, horno para el oro, el hombre vale según su reputación.
22 Aunque machaques al necio en el mortero, (entre el grano, con el pilón) no se apartará de él su necedad.
23 Conoce a fondo el estado de tu ganado, aplica tu corazón a tu rebaño;
24 porque no es eterna la riqueza, no se transmite una corona de edad en edad.
25 Cortada la hierba, aparecido el retoño, y apilado el heno de los montes,
26 ten corderos para poderte vestir, machos cabríos con que pagar un campo,
27 leche de cabras abundante para tu sustento, para alimentar a tu familia y mantener a tus criados.

Proverbios 28
1 El malo huye sin que nadie le persiga, pero el justo como un león está seguro.
2 Cuando un país es rebelde, son muchos sus príncipes; con un hombre inteligente y sabio hay estabilidad.
3 Hombre malo que oprime a los débiles es como lluvia devastadora que deja sin pan.
4 Los que abandonan la ley alaban al malo, los que guardan la ley se irritan contra ellos.
5 Los hombres malos no entienden de equidad, los que buscan a Yahveh lo comprenden todo.
6 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por más que sea rico.
7 El que guarda la ley es un hijo inteligente, el que frecuenta orgías es la deshonra de su padre.
8 El que aumenta su riqueza por usura e interés, la amontona para el que se compadece de los pobres.
9 El que aparta su oído para no oír la ley, hasta su oración es abominable.
10 El que extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá.Los hombres sin tacha heredarán la dicha.
11 El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente, lo desenmascara.
12 Cuando se alegran los justos, es grande el regocijo, cuando se alzan los malos, todos se esconden.
13 Al que encubre sus faltas, no le saldrá bien; el que las confiesa y abandona, obtendrá piedad.
14 Dichoso el hombre que siempre está en temor; el que endurece su corazón caerá en el mal.
15 León rugiente, oso hambriento, es el malo que domina al pueblo débil.
16 Príncipe sin inteligencia multiplica la opresión, el que odia el lucro prolongará sus días.
17 El hombre culpable de una muerte huirá hasta la tumba; ¡que nadie le detenga!
18 El que anda sin tacha será salvo, el que va oscilante entre dos caminos, caerá en uno de ellos.
19 Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien va tras naderías, se hartará de pobreza.
20 El hombre leal será muy bendecido, quien se hace rico aprisa, no quedará impune.
21 No es bueno hacer acepción de personas, que por un bocado de pan el hombre prevarica.
22 El hombre de malas intenciones corre tras la riqueza, sin saber que lo que le viene es la indigencia.
23 El hombre que reprende halla al cabo más gracia que el de lengua aduladora.
24 El que roba a su padre y a su madre y dice: "No hay en ello falta", es compañero del hombre destructor.
25 El hombre ambicioso azuza querellas, el que confía en Yahveh prosperará.
26 El que confía en su corazón es un necio, el que anda con sabiduría se salvará.
27 El que da a los pobres no conocerá la indigencia, para el que se tapa los ojos abundante maldición.
28 Cuando se alzan los malos, todos se esconden, cuando perecen, los justos se multiplican.

Proverbios 29
1 El hombre que, reprendido, endurece la cerviz, será pronto deshecho y sin remedio.
2 Cuando los justos se multiplican, el pueblo se alegra, cuando dominan los malos, el pueblo gime.
3 El que ama la sabiduría, da alegría a su padre, el que anda con prostitutas, disipa su fortuna.
4 El rey, con la equidad, mantiene el país, el hombre exactor lo arruina.
5 El hombre que adula a su prójimo pone una red bajo sus pasos.
6 En el pecado del malo hay una trampa, pero el justo se regocija y alegra.
7 El justo conoce la causa de los débiles, el malo no tiene inteligencia para conocerla.
8 Los arrogantes turban la ciudad, los sabios alejan la cólera.
9 Cuando el sabio tiene un pleito con el necio, ya se exaspere o se ría, no logrará sosiego.
10 Los hombres sanguinarios odian al intachable, los rectos van en busca de su persona.
11 El necio da salida a toda su pasión; el sabio la reprime y apacigua.
12 Si un jefe hace caso de las palabras mentirosas, todos sus servidores serán malos.
13 El pobre y el opresor se encuentran,Yahveh da la luz a los ojos de ambos.
14 El rey que juzga con verdad a los débiles, asegura su trono para siempre.
15 Vara y reprensión dan sabiduría, muchacho dejado a sí mismo, avergüenza a su madre.
16 Cuando se multiplican los malos, se multiplican los delitos, pero los justos contemplarán su caída.
17 Corrige a tu hijo y te dejará tranquilo; y hará las delicias de tu alma.
18 Cuando no hay visiones, el pueblo se relaja, pero el que guarda la ley es dichoso.
19 No se corrige a un siervo con palabras, porque aunque las entienda, no las cumple.
20 ¿Has visto un hombre dispuesto siempre a hablar? más se puede esperar de un necio que de él.
21 Si se mima a un esclavo desde niño, al final será un ingrato.
22 El hombre violento provoca querellas, el hombre airado multiplica los delitos.
23 El orgullo del pobre lo humillará; el humilde de espíritu obtendrá honores.
24 El que reparte con ladrón se odia a sí mismo, oye la imprecación, pero no revela nada.
25 Temblar ante los hombres es un lazo; el que confía en Yahveh está seguro.
26 Son muchos los que buscan el favor del jefe, pero es Yahveh el que juzga a cada uno.
27 Abominación para los justos es el hombre inicuo abominación para el malo el de recto camino.

Proverbios 30
1 Palabras de Agur, hijo de Yaqué, de Massá. Oráculo de este hombre para Itiel, para Itiel y para Ukal.
2 ¡Soy el más estúpido de los hombres!No tengo inteligencia humana.
3 No he aprendido la sabiduría, ¿y voy a conocer la ciencia de los santos?
4 ¿Quién subió a los cielos y volvió a bajar? ¿quién ha recogido viento en sus palmas? ¿quién retuvo las aguas en su manto? ¿quién estableció los linderos de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?
5 Probadas son todas las palabras de Dios; él es un escudo para cuantos a él se acogen.
6 No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso.
7 Dos cosas te pido. no me las rehúses antes de mi muerte:
8 Aleja de mí la mentira y la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza, déjame gustar mi bocado de pan,
9 no sea que llegue a hartarme y reniegue, y diga: "¿Quién es Yahveh?". o no sea que, siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.
10 No calumnies a un siervo ante su amo no sea que te maldiga y tengas que pagar la pena.
11 Hay gente que maldice a su padre, y a su madre no bendice,
12 gente que se cree pura y no está limpia de su mancha,
13 ¡gente de qué altivos ojos, cuyos párpados se alzan!;
14 gente cuyos dientes son espadas, y sus mandíbulas cuchillos, para devorar a los desvalidos echándolos del país y a los pobres de entre los hombres.
15 La sanguijuela tiene dos hijas: "¡Daca, daca!"Hay tres cosas insaciables y cuatro que no dicen: "¡Basta!"
16 El seol, el seno estéril, la tierra que no se sacia de agua, y el fuego que no dice: "¡Basta!"
17 Al ojo que se ríe del padre y desprecia la obediencia de una madre, lo picotearán los cuervos del torrente, los aguiluchos lo devorarán.
18 Tres cosas hay que me desbordan y cuatro que no conozco:
19 el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el camino del navío en alta mar, el camino del hombre en la doncella.
20 Este es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: "¡No he hecho nada de malo ¡"
21 Por tres cosas tiembla la tierra y cuatro no puede soportar:
22 Por esclavo que llega a rey, por idiota que se ahíta de comer,
23 por mujer odiada que se casa, por esclava que hereda a su señora.
24 Hay cuatro seres los más pequeños de la tierra, pero que son más sabios que los sabios:
25 las hormigas - multitud sin fuerza - que preparan en verano su alimento;
26 los damanes - multitud sin poder -, que ponen sus casas en la roca;
27 las langostas, que sin tener rey, salen todas en orden;
28 el lagarto, al que se agarra con la mano y está en los palacios de los reyes.
29 Hay tres cosas de paso gallardo y cuatro de elegante marcha:

30 el león - fuerte entre los animales -, que ante nada retrocede,
31 el esbelto gallo o el macho cabrío, y el rey que arenga a su pueblo.
32 Si hiciste el necio, envalentonándote, y has reflexionado, pon mano en boca,
33 pues apretando la leche se saca mantequilla apretando la nariz se saca sangre y apretando la ira, se saca querella.

Proverbios 31
1 Palabras de Lemuel, rey de Massá, que le enseño su madre:
2 ¡No, hijo mío, no, hijo de mis entrañas! ¡No, hijo de mis votos!
3 No entregues tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a las que pierden a los reyes.
4 No es para los reyes, Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los príncipes ser aficionado a la bebida.
5 No sea que, bebiendo, olviden sus decretos y perviertan las causas de todos los desvalidos.
6 Dad bebidas fuertes al que va a perecer y vino al de alma amargada;
7 que beba y olvide su miseria, y no se acuerde ya de su desgracia.
8 Abre tu boca en favor del mudo, por la causa de todos los abandonados,
9 abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del mísero y del pobre.
10 = Alef. = Una mujer completa, ¿quién la encontrará?Es mucho más valiosa que las perlas.
11 = Bet. = En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho.
12 = Guímel. = Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida.
13 = Dálet. = Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.
14 = He. = Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión.
15 = Vau. = Se levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre.
16 = Zain. = Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña.

17 = Jet. = Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.
18 = Tet. = Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara.
19 = Tod. = Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso.
20 = Kaf. = Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre.
21 = Lámed. = No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble.
22 = Mem. = Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura.
23 = Nun. = Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país.
24 = Sámek. = Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores.
25 = Ain. = Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.
26 = Pe. = Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua.
27 = Sade. = Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.
28 = Qof. = Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio:
29 = Res. = "¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!"
30 = Sin. = Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada.
31 = Tau. = Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.

ECLESIASTÉS

Eclesiastés 1
1 Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén.
2 ¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -, ¡vanidad de vanidades, todo vanidad!
3 ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol?
4 Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre permanece.
5 Sale el sol y el sol se pone; corre hacia su lugar y allí vuelve a salir.
6 Sopla hacia el sur el viento y gira hacia el norte; gira que te gira sigue el viento y vuelve el viento a girar.
7 Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al lugar donde los ríos van, allá vuelven a fluir.
8 Todas las cosas dan fastidio. Nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oír.
9 Lo que fue, eso será; lo que se hizo, ese se hará.Nada nuevo hay bajo el sol.
10 Si algo hay de que se diga: "Mira, eso sí que es nuevo", aun eso ya sucedía en los siglos que nos precedieron.
11 No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de los venideros quedará memoria en los que después vendrán.
12 Yo, Cohélet, he sido rey de Israel, en Jerusalén.
13 He aplicado mi corazón a investigar y explorar con la sabiduría cuanto acaece bajo el cielo. ¡Mal oficio éste que Dios encomendó a los humanos para que en él se ocuparan!
14 He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar vientos.
15 Lo torcido no puede enderezarse, lo que falta no se puede contar.
16 Me dije en mi corazón: Tengo una sabiduría grande y extensa, mayor que la de todos mis predecesores en Jerusalén; mi corazón ha contemplado mucha sabiduría y ciencia.
17 He aplicado mi corazón a conocer la sabiduría, y también a conocer la locura y la necedad, he comprendido que aun esto mismo es atrapar vientos,
18 pues: Donde abunda sabiduría, abundan penas, y quien acumula ciencia, acumula dolor.

Eclesiastés 2
1 Hablé en mi corazón: ¡Adelante! ¡Voy a probarte en el placer; disfruta del bienestar! Pero vi que también esto es vanidad.
2 A la risa la llamé: ¡Locura!; y del placer dije: ¿Para qué vale?
3 Traté de regalar mi cuerpo con el vino, mientras guardaba mi corazón en la sabiduría, y entregarme a la necedad hasta ver en qué consistía la felicidad de los humanos, lo que hacen bajo el cielo durante los contados días de su vida.
4 Emprendí mis grandes obras; me construí palacios, me planté viñas;
5 me hice huertos y jardines, y los planté de toda clase de árboles frutales.
6 Me construí albercas con aguas para regar la frondosa plantación.
7 Tuve siervos y esclavas: poseí servidumbre, así como ganados, vacas y ovejas, en mayor cantidad que ninguno de mis predecesores en Jerusalén.
8 Atesoré también plata y oro, tributos de reyes y de provincias. Me procuré cantores y cantoras, toda clase de lujos humanos, coperos y reposteros.
9 Seguí engrandeciéndome más que cualquiera de mis predecesores en Jerusalén, y mi sabiduría se mantenía.
10 De cuanto me pedían mis ojos, nada les negué ni rehusé a mi corazón ninguna alegría; toda vez que mi corazón se solazaba de todas mis fatigas, y esto me compensaba de todas mis fatigas.
11 Consideré entonces todas las obras de mis manos y el fatigoso afán de mi hacer y vi que todo es vanidad y atrapar vientos, y que ningún provecho se saca bajo el sol.
12 Yo me volví a considerar la sabiduría, la locura y la necedad. ¿Qué hará el hombre que suceda al rey, sino lo que ya otros hicieron?
13 Yo vi que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas.
14 El sabio tiene sus ojos abiertos, mas el necio en las tinieblas camina.Pero también yo sé que la misma suerte alcanza a ambos.
15 Entonces me dice: Como la suerte del necio será la mía, ¿para qué vales, pues, mi sabiduría? Y pensé que hasta eso mismo es vanidad.
16 No hay recuerdo duradero ni del sabio ni del necio; al correr de los días, todos son olvidados. Pues el sabio muere igual que el necio.
17 He detestado la vida, porque me repugna cuanto se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y atrapar vientos.
18 Detesté todos mis fatigosos afanes bajo el sol, que yo dejo a mi sucesor.
19 ¿Quién sabe si será sabio o necio? El se hará dueño de todo mi trabajo, lo que realicé con fatiga y sabiduría bajo el sol. También esto es vanidad.
20 Entregué mi corazón al desaliento, por todos mis fatigosos afanes bajo el sol,
21 pues un hombre que se fatigó con sabiduría, ciencia y destreza, a otro que en nada se fatigó da su propia paga. También esto es vanidad y mal grave.
22 Pues ¿qué le queda a aquel hombre de toda su fatiga y esfuerzo con que se fatigó bajo el sol?
23 Pues todos sus días son dolor, y su oficio, penar; y ni aun de noche su corazón descansa. También esto es vanidad.
24 No hay mayor felicidad para el hombre que comer y beber, y disfrutar en medio de sus fatigas. Yo veo que también esto viene de la mano de Dios,
25 pues quien come y quien bebe, lo tiene de Dios.
26 Porque a quien le agrada, da El sabiduría, ciencia y alegría; mas al pecador, da la tarea de amontonar y atesorar para dejárselo a quien agrada a Dios. También esto es vanidad y atrapar vientos.

Eclesiastés 3
1 Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
2 Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.
3 Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar.
4 Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.
5 Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse.
6 Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar.
7 Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar.
8 Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.
9 ¿Qué gana el que trabaja con fatiga?
10 He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen.
11 El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; también ha puesto el mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin.
12 Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida.
13 Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios.
14 Comprendo que cuanto Dios hace es duradero. Nada hay que añadir ni nada que quitar.Y así hace Dios que se le tema.
15 Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es.Y Dios restaura lo pasado.
16 Todavía más he visto bajo el sol: en la sede del derecho, allí está la iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío.
17 Dije en mi corazón: Dios juzgará al justo y al impío, pues allí hay un tiempo para cada cosa y para toda obra.
18 Dije también en mi corazón acerca de la conducta de los humanos: sucede así para que Dios los pruebe y les demuestre que son como bestias.
19 Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad.
20 Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo.
21 ¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?
22 Veo que no hay para el hombre nada mejor que gozarse en sus obras, pues esa es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?

Eclesiastés 4
1 Yo me volví a considerar todas las violencias perpetradas bajo el sol: vi el llanto de los oprimidos, sin tener quien los consuele; la violencia de sus verdugos, sin tener quien los vengue.
2 Felicité a los muertos que ya perecieron, más que a los vivos que aún viven.
3 Más feliz aún que entrambos es aquel que aún no ha existido, que no ha visto la iniquidad que se comete bajo el sol.
4 He visto que todo afán y todo éxito en una obra excita la envidia del uno contra el otro. También esto es vanidad y atrapar vientos.

5 El necio se cruza de manos, y devora su carne.
6 Más vale llenar un puñado con reposo que dos puñados con fatiga en atrapar vientos.
7 Volví de nuevo a considerar otra vanidad bajo el sol:
8 a saber, un hombre solo, sin sucesor, sin hijos ni hermano; sin límite a su fatiga, sin que sus ojos se harten de riqueza. "Mas ¿para quién me fatigo y privo a mi vida de felicidad?" También esto es vanidad y mal negocio.
9 Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo.
10 Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante.
11 Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará?
12 Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper.
13 Más vale mozo pobre y sabio que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar.
14 Pues de prisión salió quien llegó a reinar, aunque pobre en sus dominios naciera.
15 Veo a todos los vivientes que caminan bajo el sol, ponerse junto al mozo, el sucesor, el que ocupará su puesto.
16 Era sin fin la multitud a cuyo frente estaba; tampoco la posteridad se contentará de él. También esto es vanidad y atrapar vientos.
17 Guarda tus pasos cuando vas a la Casa de Dios. Acercarse obediente vale más que el sacrificio de los necios, porque ellos no saben que hacen el mal.

Eclesiastés 5
1 No te precipites a hablar, ni tu corazón se apresure a pronunciar una palabra ante Dios. Pues Dios está en el cielo, pero tú en la tierra: sean por tanto pocas tus palabras.
2 Porque, los sueños vienen de las muchas tareas. la voz necia, de las muchas palabras.
3 Si haces voto a Dios, no tardes en cumplirlo; pues no le agradan los necios. El voto que has hecho, cúmplelo.
4 Es mejor no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos.
5 No permitas que tu boca haga de ti un pecador, y luego digas ante el Mensajero que fue inadvertencia. ¿Por qué deberá Dios irritarse por tu palabra y destruir la obra de tus manos?
6 Cuantos los sueños, tantas las vanidades y las muchas palabras.Pero tú teme a Dios.
7 Si en la región ves la opresión del pobre y la violación del derecho y de la justicia, no te asombres por eso. Se te dirá que una dignidad vigila sobre otra dignidad, y otra más dignas sobre ambas.
8 Se invocará el interés común y el servicio del rey.
9 Quien ama el dinero, no se harta de él, y para quien ama riquezas, no bastas ganancias. También esto es vanidad.
10 A muchos bienes, muchos que los devoren; y ¿de qué más sirven a su dueño que de espectáculo para sus ojos?
11 Dulce el sueño del obrero, coma poco o coma mucho; pero al rico la hartura no le deja dormir.
12 Hay un grave mal que yo he visto bajo el sol: riqueza guardada para su dueño, y que solo sirve para su mal,
13 pues las riquezas perecen en un mal negocio, y cuando engendra un hijo, nada queda ya en su mano.
14 Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano.
15 También esto es grave mal: que tal como vino, se vaya; y ¿de qué le vale el fatigarse para el viento?
16 Todos los días pasa en oscuridad, pena, fastidio, enfermedad y rabia.
17 Esto he experimentado: lo mejor para el hombre es comer, beber y disfrutar en todos sus fatigosos afanes bajo el sol, en los contados días de la vida que Dios le da; porque esta es su paga.
18 Y además: cuando a cualquier hombre Dios da riquezas y tesoros, le deja disfrutar de ellos, tomar su paga y holgarse en medio de sus fatigas, esto es un don de Dios.
19 Porque así no recuerda mucho los días de su vida, mientras Dios le llena de alegría el corazón.

Eclesiastés 6
1 Hay otro mal que observo bajo el sol, y que pesa sobre el hombre:
2 Un hombre a quien Dios da riquezas, tesoros y honores; nada le falta de lo que desea, pero Dios no le deja disfrutar de ello, porque un extraño lo disfruta. Esto es vanidad y gran desgracia.
3 Si alguno que tiene cien hijos y vive muchos años, y por muchos que sean sus años, no se sacia su alma de felicidad y ni siquiera halla sepultura, entonces yo digo: Más feliz es un aborto,
4 pues, entre vanidades vino y en la oscuridad se va; mientras su nombre queda oculto en las tinieblas.
5 No ha visto el sol, no lo ha conocido, y ha tenido más descanso que el otro.
6 Y aunque hubiera vivido por dos veces mil años, pero sin gustar la felicidad, ¿no caminan acaso todos al mismo lugar?
7 Todo el mundo se fatiga para comer, y a pesar de todo nunca se harta.
8 ¿En qué supera el sabio al necio? ¿En qué, al pobre que sabe vivir su vida?
9 Mejor es lo que los ojos ven que lo que el alma desea. También esto es vanidad y atrapar vientos.
10 De lo que existe, ya se anunció su nombre, y se sabe lo que es un hombre: no puede litigar con quien es más fuerte que él.
11 A más palabras, más vanidades. ¿Qué provecho saca el hombre?
12 Porque, ¿quién sabe lo que conviene al hombre en su vida, durante los días contados de su vano vivir, que él los vive como una sombra? Pues ¿quién indicará al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?

Eclesiastés 7
1 Más vale el renombre que óleo perfumado; y el día de la muerte más que el día del nacimiento.
2 Más vale ir a casa de luto que ir a casa de festín; porque allí termina todo hombre, y allí el que vive, reflexiona.
3 Más vale llorar que reír, pues tras una cara triste hay un corazón feliz.
4 El corazón de los sabios está en la casa de luto, mientras el corazón de los necios en la casa de alegría.

5 Más vale oír reproche de sabio, que oír alabanza de necios.
6 Porque como crepitar de zarzas bajo la olla, así es el reír del necio: y también esto es vanidad.
7 El halago atonta al sabio, y el regalo pervierte el corazón.
8 Más vale el término de una cosa que su comienzo, más vale el paciente que el soberbio.
9 No te dejes llevar del enojo, pues el enojo reside en el pecho de los necios.
10 No digas: ¿Cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? Pues no es de sabios preguntar sobre ello.
11 Tan buena es la sabiduría como la hacienda, y aprovecha a los que ven el sol.
12 Porque la sabiduría protege como el dinero, pero el saber le aventaja en que hace vivir al que lo posee.
13 Mira la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él torció?
14 Alégrate en el día feliz y, en el día desgraciado, considera que, tanto uno como otro, Dios lo hace para que el hombre nada descubra de su porvenir.
15 En mi vano vivir, de todo he visto: justos perecer en su justicia, e impíos envejecer en su iniquidad.
16 No quieras ser justo en demasía, ni te vuelvas demasiado sabio. ¿A qué destruirte?
17 No quieras ser demasiado impío, ni te hagas el insensato. ¿A qué morir antes de tu tiempo?
18 Bueno es que mantengas esto sin dejar aquellos de la mano, porque el temeroso de Dios con todo ello se sale.
19 La sabiduría da más fuerza al sabio que diez poderosos que haya en la ciudad.
20 Cierto es que no hay ningún justo en la tierra que haga el bien sin nunca pecar.
21 Tampoco hagas caso de todo lo que se dice, para que no oigas que tu siervo te denigra.
22 Que tu corazón bien sabe cuántas veces también tú has denigrado a otros.
23 Todo esto lo intenté con la sabiduría. Dije: Seré sabio. Pero eso estaba lejos de mí.
24 Lejos está cualquier cosa, y profundo, lo profundo: ¿quién lo encontrará?
25 He aplicado mi corazón a explorar y a buscar sabiduría y razón, a reconocer la maldad como una necedad, y la necedad como una locura.
26 He hallado que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como una red, su corazón como un lazo, y sus brazos como cadenas:El que agrada a Dios se libra de ella, mas el pecador cae en su trampa.
27 Mira, esto he hallado, dice Cohélet, tratando de razonar, caso por caso.
28 Aunque he seguido buscando, nada más he hallado. Un hombre entre mil, sí que lo hallo; pero mujer entre todas ellas, no la encuentro.
29 Mira, lo que hallé fue sólo esto: Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones.

Eclesiastés 8
1 ¿Quién como el sabio? ¿Quién otro sabe explicar una cosa?La sabiduría del hombre hace brillar su rostro, y sus facciones severas transfigura.
2 Aténte al dictado del rey, y por causa del juramento divino
3 no te apresures a irte de su presencia; no te mezcles en conspiración, pues todo cuanto le plazca puede hacerlo,
4 ya que la palabra regia es soberana, y ¿quién va a decirle: Qué haces?
5 Quien se atiene al mandamiento, no sabe de conspiraciones.Y el corazón del sabio sabe el cuándo y el cómo.
6 Porque todo asunto tiene su cuándo y su cómo.Pues es grande el peligro que acecha al hombre,
7 ya que éste ignora lo que está por venir, pues lo que está por venir, ¿quién va a anunciárselo?
8 No es el hombre señor del viento para domeñar al viento.Tampoco hay señorío sobre el día de la muerte, ni hay evasión en la agonía, ni libra la maldad a sus autores.
9 Todo esto tengo visto al aplicar mi corazón a cuanto pasa bajo el sol, cuando el hombre domina en el hombre para causarle el mal.
10 Por ejemplo, he visto a gente mala llevada a la tumba. Partieron del Lugar Santo, y se dio al olvido en la ciudad que hubiesen obrado de aquel modo. ¡Otro absurdo!:
11 que no se ejecute en seguida la sentencia de la conducta del malo, con lo que el corazón de los humanos se llena de ganas de hacer el mal;
12 que el pecador haga el mal veces ciento, y se le den largas. Pues yo tenía entendido que les va bien a los temerosos de Dios, a aquellos que ante su rostro temen,
13 y que no le va bien al malvado, ni alargará sus días como sombra el que no teme ante el rostro de Dios.
14 Pues bien, un absurdo se da en la tierra:Hay justos a quienes les sucede cual corresponde a las obras de los malos, y malos a quienes sucede cual corresponde a las obras de los buenos.Digo que este es otro absurdo.
15 Y yo por mí alabo la alegría, ya que otra cosa buena no existe para el hombre bajo el sol, si no es comer, beber y divertirse; y eso es lo que le acompaña en sus fatigas en los días de vida que Dios le hubiera dado bajo el sol.
16 Cuanto más apliqué mi corazón a estudiar la sabiduría y a contemplar el ajetreo que se da sobre la tierra - pues ni de día ni de noche concilian los ojos el sueño -
17 fui viendo que el ser humano no puede descubrir todas las obras de Dios, las obras que se realizan bajo el sol. Por más que se afane el hombre en buscar, nada descubre, y el mismo sabio, aunque diga saberlo, no es capaz de descubrirlo.

Eclesiastés 9
1 Pues bien, a todo eso he aplicado mi corazón y todo lo he explorado, y he visto que los justos y los sabios y sus obras están en manos de Dios. Y ni de amor ni de odio saben los hombres nada: todo les resulta
2 absurdo.Como el que haya un destino común para todos, para el justo y para el malvado, el puro y el manchado, el que hace sacrificios y el que no los hace, así el bueno como el pecador, el que jura como el que se recata de jurar.
3 Eso es lo peor de todo cuanto pasa bajo el sol: que haya un destino común para todos, y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus corazones mientras viven, y su final ¡con los muertos!
4 Pues mientras uno sigue unido a todos los vivientes hay algo seguro, pues vale más perro vivo que león muerto.
5 Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, y no hay ya paga para ellos, pues se perdió su memoria.
6 Tanto su amor, como su odio, como sus celos, ha tiempo que pereció, y no tomarán parte nunca jamás en todo lo que pasa bajo el sol.
7 Anda, come con alegría tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Dios está ya contento con tus obras.
8 En toda sazón sean tus ropas blancas y no falte ungüento sobre tu cabeza.
9 Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida y en las fatigas con que te afanas bajo el sol.
10 Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas, porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el seol a donde te encaminas.
11 Vi además que bajo el sol no siempre es de los ligeros el correr ni de los esforzados la pelea; como también hay sabios sin pan, como también discretos sin hacienda, como también hay doctos que no gustan, pues a todos les llega algún mal momento.
12 Porque, además, el hombre ignora su momento: como peces apresados en la red, como pájaros presos en el cepo, así son tratados los humanos por el infortunio cuando les cae encima de improviso.
13 También he visto otro acierto bajo el sol, y grande, a juicio mío:
14 Una ciudad chiquita, con pocos hombres en ella. Llega un gran rey y le pone cerco, levantando frente a ella empalizadas potentes.
15 Encontrábase allí un hombre pobre y sabio. El pudo haber librado la ciudad gracias a su sabiduría, ¡pero nadie paró mientes en aquel pobre!
16 Y yo me digo:Más vale sabiduría que fuerza; pero la sabiduría del pobre se desprecia y sus palabras no se escuchan.
17 Mejor se oyen las palabras sosegadas de los sabios que los gritos del soberano de los necios.
18 Más vale sabiduría que armas de combate, pero un solo yerro echa a perder mucho bueno.

Eclesiastés 10
1 Una mosca muerta pudre una copa de ungüento de perfumista; monta más un poco de necedad que sabiduría y honor.
2 El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda.
3 Además, en cualquier camino que tome el necio, su entendimiento no le da de sí y dice de todo el mundo: "Ese es un necio."
4 Si el enojo del que manda se abate sobre ti, no abandones tu puesto, que la flema libra de graves yerros.
5 Otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad:
6 La necedad elevada a grandes dignidades, mientras ricos se sentaban abajo.
7 He visto siervos a caballo, y príncipes que iban a pie, como los siervos.
8 El que cava la hoya cae en ella, y al que atraviesa el seto le muerde la culebra.
9 El que saca piedras se lastima con ellas, el que raja maderos puede hacerse daño.
10 Si se embota el hierro y no se afilan sus caras, hay que acrecentar los bríos: también supone ganancia afinar en sabiduría.
11 Si pica culebra por falta de encantamiento no hay ganancia para el encantador.
12 Palabras de boca de sabio agradan, mas los labios del necio a él lo engullen.
13 Empieza diciendo necedades, para acabar en locura de las malas.
14 Y el necio dice más y más palabras. Nadie sabe lo que vas venir, y el remate de todo, ¿quién puede pronosticárselo?
15 Lo que más molesta al necio es que no sabe ir a la ciudad.
16 ¡Ay de ti, tierra, cuyo rey es un chiquillo, y cuyos príncipes comen de mañana!
17 ¡Dichosa tú, tierra, cuyo rey es hidalgo y cuyos príncipes comen a la hora, por cobrar vigor y no por banquetear!
18 Por estar mano sobre mano se desploma la viga, y por brazos caídos la casa se viene abajo.
19 Para holgar preparan su banquete, y el vino alegra la vida, y el dinero todo lo allana.
20 Ni aun en tu rincón faltes al rey, ni en tu misma alcoba faltes al rico, que un pájaro del cielo hace correr la voz, y un ser alado va a contar la cosa.

Eclesiastés 11
1 Echa tu pan al agua, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás.
2 Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes qué mal puede venir sobre la tierra.
3 Si las nubes van llenas, vierten lluvia sobre la tierra, y caiga el árbol al sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda.
4 El que vigila el viento no siembra, el que mira a las nubes no siega.
5 Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace.
6 De madrugada siembra tu simiente y a la tarde no des paz a tu mano.Pues no sabes si es menor esto o lo otro o si ambas cosas son igual de buenas.
7 Dulce es la luz y bueno para los ojos ver el sol.
8 Si uno vive muchos años, que se alegre en todos ellos, y tenga en cuenta que los días de tinieblas muchos serán, que es vanidad todo el porvenir.
9 Alégrate, mozo, en tu juventud, ten buen humor en tus años mozos,Vete por donde te lleve el corazón y a gusto de tus ojos; pero a sabiendas de que por todo ello te emplazará Dios a juicio.
10 Aparta el mal humor de tu pecho y aleja el sufrimiento de tu carne, pero juventud y pelo negro, vanidad.

Eclesiastés 12
1 Acuérdate de tu Creador en tus días mozos, mientras no vengan los días malos, y se echen encima años en que dirás: "No me agradan";
2 mientras no se nublen el sol y la luz, la luna y las estrellas, y retornen las nubes tras la lluvia;
3 cuando tiemblen los guardas de palacio y se doblen los guerreros, se paren las moledoras, por quedar pocas, se queden a oscuras las que miran por las ventanas,
4 y se cierren las puertas de la calle, ahogándose el son del molino; cundo uno se levante al canto del pájaro, y se enmudezcan todas las canciones.
5 También la altura da recelo, y hay sustos en el camino, florece el almendro, está grávida la langosta, y pierde su sabor la alcaparra; y es que el hombre se va a su eterna morada, y circulan por la calle los del duelo;
6 mientras no se quiebre la hebra de plata, se rompa la bolita de oro, se haga añicos el cántaro contra la fuente, se caiga la polea dentro del pozo,
7 vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio.
8 ¡Vanidad de vanidades! - dice Cohélet -: ¡todo vanidad!
9 Cohélet, a más de ser un sabio, enseñó doctrina al pueblo. Ponderó e investigó, compuso muchos proverbios.
10 Cohélet trabajó mucho en inventar frases felices, y escribir bien sentencias verídicas.
11 Las palabras de los sabios son como aguijadas, o como estacas hincadas, puertas por un pastor para controlar el rebaño.
12 Lo que de ellas se saca, hijo mío, es ilustrarse. Componer muchos libros es nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud.
13 Basta de palabras. Todo está dicho. Teme a Dios y guarda sus mandamientos, que eso es ser hombre cabal.
14 Porque toda obra la emplazará Dios a juicio, también todo lo oculto, a ver si es bueno o malo.


SABIDURIA

Sabiduría1
1 Amad la justicia, los que juzgáis la tierra, pensad rectamente del Señor y con sencillez de corazón buscadle.
2 Porque se deja hallar de los que no le tientan, se manifesta a los que no desconfían de él.
3 Pues los pensamientos tortuosos apartan de Dios y el Poder, puesto a prueba, rechaza a los insensatos.
4 En efecto, en alma fraudulenta no entra la Sabiduría, no habita en cuerpo sometido al pecado;

5 pues el espíritu santo que nos educa huye del engaño, se aleja de los pensamientos necios y se ve rechazado al sobrevenir la iniquidad.
6 La Sabiduría es un espíritu que ama al hombre, pero no deja sin castigo los labios del blasfemo; que Dios es testigo de sus riñones, observador veraz de su corazón y oye cuanto dice su lengua.
7 Porque el espíritu del Señor llena la tierra y él, que todo lo mantiene unido, tiene conocimiento de toda palabra.

8 Nadie, pues, que profiera iniquidades quedará oculto, ni le pasará por alto la Justicia vengadora.
9 Las deliberaciones del impío serán examinadas; el eco de sus palabras llegará hasta el Señor para castigo de sus maldades.
10 Un oído celoso lo escucha todo, no se le oculta ni el rumor de la murmuración.
11 Guardaos, pues, de murmuraciones inútiles, preservad vuestra lengua de la maledicencia; que la palabra más secreta no se pronuncia en vano, y la boca mentirosa da muerte al alma.

12 No os busquéis la muerte con los extravíos de vuestra, vida, no os atraigáis la ruina con las obras de vuestras manos;
13 que no fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes;
14 él todo lo creó para que subsistiera, las criaturas del mundo non saludables, no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra,
15 porque la justicia es inmortal.
16 Pero los impíos con las manos y las palabras llaman a la muerte; teniéndola por amiga, se desviven por ella, y con ella conciertan un pacto, pues bien merecen que les tenga por suyos.

Sabiduría 2
1 Porque se dicen discurriendo desacertadamente: "Corta es y triste nuestra vida; no hay remedio en la muerte del hombre ni se sabe de nadie que haya vuelto del Hades.
2 Por azar llegamos a la existencia y luego seremos como si nunca hubiéramos sido.Porque humo es el aliento de nuestra nariz y el pensamiento, una chispa del latido de nuestro corazón;
3 al apagarse, el cuerpo se volverá ceniza y el espíritu se desvanecerá como aire inconsistente.

4 Caerá con el tiempo nuestro nombre en el olvido, nadie se acordará de nuestras obras; pasará nuestra vida como rastro de nube, se disipará como niebla acosada por los rayos del sol y por su calor vencida.
5 Paso de una sombra es el tiempo que vivimos, no hay retorno en nuestra muerte; porque se ha puesto el sello y nadie regresa.
6 Venid, pues, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud.

7 Hartémonos de vinos exquisitos y de perfumes, no se nos pase ninguna flor primaveral,
8 coronémonos de rosas antes que se marchiten;
9 ningún prado quede libre de nuestra orgía, dejemos por doquier constancia de nuestro negocijo; que nuestra parte es ésta, ésta nuestra herencia.
10 Oprimamos al justo pobre, no perdonemos a la viuda, no respetemos las canas llenas de años del anciano.
11 Sea nuestra fuerza norma de la justicia, que la debilidad, como se ve, de nada sirve.

12 Tendamos lazos al justo, que nos fastidia, se enfrenta a nuestro modo de obrar, nos echa en cara faltas contra la Ley y nos culpa de faltas contra nuestra educación.
13 Se gloría de tener el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor.
14 Es un reproche de nuestros criterios, su sola presencia nos es insufrible,
15 lleva una vida distinta de todas y sus caminos son extraños.
16 Nos tiene por bastardos, se aparta de nuestros caminos como de impurezas; proclama dichosa la suerte final de los justos y se ufana de tener a Dios por padre.

17 Veamos si sus palabras son verdaderas, examinemos lo que pasará en su tránsito.
18 Pues si el justo es hijo de Dios, él le asistirá y le librará de las manos de sus enemigos.
19 Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza.
20 Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le visitará."
21 Así discurren, pero se equivocan; los ciega su maldad;
22 no conocen los secretos de Dios, no esperan recompensa por la santidad ni creen en el premio de las almas intachables.

23 Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza;
24 mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.


Sabiduría 3
1 En cambio, las almas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno.
2 A los ojos de los insensatos pareció que habían muerto; se tuvo por quebranto su salida,
3 y su partida de entre nosotros por completa destrucción; pero ellos están en la paz.
4 Aunque, a juicio de los hombres, hayan sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad;
5 por una corta corrección recibirán largos beneficios. pues Dios los sometió a prueba y los halló dignos de sí;

6 como oro en el crisol los probó y como holocausto los aceptó.
7 El día de su visita resplandecerán, y como chispas en rastrojo correrán.
8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos y sobre ellos el Señor reinará eternamente.
9 Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos y su visita para sus elegidos.

10 En cambio, los impíos tendrán la pena que sus pensamientos merecen, por desdeñar al justo y separarse del Señor.
11 Desgraciados los que desprecian la sabiduría y la instrucción;vana es su esperanza, sin provecho sus fatigas, inútiles sus obras;
12 sus mujeres son insensatas, malvados sus hijos, maldita su posteridad.
13 Dichosa la estéril sin mancilla, la que no conoce lecho de pecado; tendrá su fruto en la visita de las almas.

14 Dichoso también el eunuco que con sus manos no obra iniquidad ni fomenta pensamientos perversos contra el Señor; por su fidelidad se le dará una escogida recompensa, una herencia muy agradable en el Santurario del Señor.
15 Que el fruto de los esfuerzos nobles es glorioso, imperecedera la raíz de la prudencia.
16 En cambio los hijos de adúlteros no llegarán a sazón, desaparecerá la raza nacida de una unión culpable.

17 Si viven largos años, no alcanzarán estima alguna y al fin su ancianidad carecerá de honor.
18 Y si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día de la sentencia,
19 pues duro es el fin de una raza inicua.

Sabiduría 4
1 Mejor es carencia de hijos acompañada de virtud, pues hay inmortalidad en su recuerdo, porque es conocida por Dios y por los hombres;
2 presente, la imitan, ausente, la añoran; en la eternidad, ceñida de una corona, celebra su triunfo porque venció en la lucha por premios incorruptibles.
3 En cambio, la numerosa prole de los impíos será inútil; viniendo de renuevos bastardos, no echará raíces profundas ni se asentará sobre fundamento sólido.

4 Aunque despliegue por su tiempo su ramaje, precariamente arraigada, será sacudida por el viento, arrancada de raíz por la furia del vendaval;
5 se quebrarán sus ramas todavía tiernas, inútiles serán sus frutos, sin sazón para comerlos, para nada servirán.
6 Que los hijos nacidos de sueños culpables son testigos, en su examen, de la maldad de los padres.
7 El justo, aunque muera prematuramente, halla el descanso.

8 La ancianidad venerable no es la de los muchos días ni se mide por el número de años;
9 la verdadera canicie para el hombre es la prudencia, y la edad provecta, una vida inmaculada.
10 Agradó a Dios y fue amado, y como vivía entre pecadores, fue trasladado.
11 Fue arrebatado para que la maldad no pervitiera su inteligencia o el engaño sedujera su alma;
12 pues la fascinación del mal empaña el bien y los vaivenes de la concupiscencia corrompen el espíritu ingenuo.

13 Alcanzando en breve la perfección, llenó largos años.
14 Su alma era del agrado del Señor, por eso se apresuró a sacarle de entre la maldad.Lo ven las gentes y no comprenden, ni caen en cuenta
15 que la gracia y la misericordia son para sus elegidos y su visita para sus santos.
16 El justo muerto condena a los impíos vivos, y la juventud pronto consumada, la larga ancianidad del inicuo.
17 Ven la muerte del sabio, mas no comprenden los planes del Señor sobre él ni por qué le ha puesto en seguridad;

18 lo ven y lo desprecian, pero el Señor se reirá de ellos.
19 Después serán cadáveres despreciables, objeto de ultraje entre los muertos para siempre.Porque el Señor los quebrará lanzándolos de cabeza, sin habla, los sacudirá de sus cimientos; quedarán totalmentes asolados, sumidos en el dolor, y su recuerdo se perderá.
20 Al tiempo de dar cuenta de sus pecados irán acobardados, y sus iniquidades se les enfrentarán acusándoles.

Sabiduría 5
1 Estará entonces el justo en pie con gran confianza en presencia de los que le afligieron y despreciaron sus trabajos.
2 Al verle, quedarán estremecidos de terrible espanto, estupefactos por lo inesperado de su salvación.
3 Se dirán mudando de parecer, gimiendo en la angustia de su espíritu:
4 "Este es aquel a quien hicimos entonces objeto de nuestras burlas, a quien dirigíamos, insensatos, nuestros insultos.Locura nos pareció su vida y su muerte, una ignominia.

5 ¿Cómo, pues, ha sido contado entre los hijos de Dios y tiene su herencia entre los santos?
6 Luego vagamos fuera del camino de la verdad; la luz de la justicia no nos alumbró, no salió el sol para nosotros.
7 Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables; pero el camino del Señor, no lo conocimos.
8 ¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿De qué la riqueza y la jactancia?

9 Todo aquello pasó como una sombra, como noticia que va corriendo;
10 como nave que atraviesa las aguas agitadas, y no es posible descubrir la huella de su paso ni el rastro de su quilla en las olas;
11 como pájaro que volando atraviesa el aire, y de su vuelo no se encuentra vestigio alguno; con el golpe de sus remos azota el aire ligero, lo corta con agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después, no se descubre señal de su paso;

12 como flecha disparada al blanco; el aire hendido refluye al instante sobre sí y no sabe el camino que la flecha siguió.
13 Lo mismo nosotros: apenas nacidos, dejamos de existir, y no podemos mostrar vestigio alguno de virtud; nos gastamos en nuestra maldad."
14 En efecto, la esperanza del impío es como brizna arrebatada por el viento, como espuma ligera acosada por el huracán, se desvanece como el humo con el viento; pasa como el recuerdo del huésped de un día.

15 Los justos, en cambio, viven eternamente; en el Señor está su recompensa, y su cuidado a cargo del Altísimo.
16 Recibirán por eso de mano del Señor la corona real del honor y la diadema de la hermosura; pues con su diestra los protegerá y los escudará con su brazo.
17 Tomará su celo como armadura, y armará a la creación para rechazar a sus enemigos;
18 por coraza vestirá la justicia, se pondrá por casco un juicio sincero,

19 tomará por escudo su santidad invencible,
20 afilará como espada su cólera inexorable, y el universo saldrá con él a pelear contra los insensatos.
21 Partirán certeros los tiros de los rayos, de las nubes, como de arco bien tendido, saltarán al blanco,
22 de una ballesta se disparará furioso granizo; las olas del mar se encresparán contra ellos, los ríos los anegarán sin piedad;
23 se levantará contra ellos un viento poderoso y como huracán los aventará.Así la iniquidad asolará la tierra entera y la maldad derribará los tronos de los que están en el poder.

Sabiduría 6
1 Oíd, pues, reyes, y enteded.Aprended, jueces de los confines de la tierra.
2 Estad atentos los que gobernáis multitudes y estáis orgullosos de la muchedumbre de vuestros pueblos.
3 Porque del Señor habéis recibido el poder, del Altísimo, la soberanía; él examinará vuestras obras y sondeará vuestras intenciones.
4 Si, como ministros que sois de su reino, no habéis juzgado rectamente, ni observado la ley, ni caminado siguiendo la voluntad de Dios,

5 terrible y repentino se presentará ante vosotros.Porque un juicio implacable espera a los que están en lo alto;
6 al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente examinados.
7 Que el Señor de todos ante nadie retrocede, no hay grandeza que se le imponga; al pequeño como al grande él mismo los hizo y de todos tiene igual cuidado,
8 pero una investigación severa aguarda a los que están en el poder.

9 A vosotros, pues, soberanos, se dirigen mis palabras para que aprendaís sabiduría y no faltéis;
10 porque los que guarden santamente las cosas santas, serán reconocidos santos, y los que se dejen instruir en ellas, encontrarán defensa.
11 Desead, pues, mis palabras; ansiadlas, que ellas os instruirán.
12 Radiante e inmarcesible es la Sabiduría.Fácilmente la contemplan los que la aman y la encuentran los que la buscan.

13 Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan.
14 Quien madruge para buscarla, no se fatigará, que a su puerta la encontrará sentada.
15 Pensar en ella es la perfección de la prudencia, y quien por ella se desvele, pronto se verá sin cuidados.
16 Pues ella misma va por todas partes buscando a los que son dignos de ella: se les muestra benévola en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

17 Pues su comienzo es el deseo más verdadero de instrucción, la preocupación por la instrucción es el amor,
18 el amor es la observancia de sus leyes, la atención a las leyes es la garantía de la incorruptibilidad
19 y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios;
20 por tanto, el deseo de la Sabiduría conduce a la realeza.
21 Si, pues, gustáis de tronos y cetros, soberanos de los pueblos, apreciad la Sabiduría para reinéis eternamente.

22 Qué es la Sabiduría y cómo ha nacido lo voy a declarar; no os ocultaré los misterios, sino que seguiré sus huellas desde el comienzo de su existencia, pondré su conocimiento al descubierto y no me apartaré de la verdad.
23 Tampoco me acompañará en mi camino la envidia mezquina, que nada tiene que ver con la Sabiduría.
24 Pues la abundancia de sabios es la salvación del mundo y un rey prudente, la estabilidad del pueblo.

25 Dejaos, pues, instruir por mis palabras: os serán útiles.


Sabiduría 7
1 Yo también soy un hombre mortal como todos, un descendiente del primero que fue formado de la tierra.En el seno de una madre fui hecho carne;
2 durante diez meses fui modelado en su sangre, de una semilla de hombre y del placer que acompaña al sueño.
3 Yo también, una vez nacido, aspiré el aire común, caí en la tierra que a todos recibe por igual y mi primera voz fue la de todos: lloré.

4 Me crié entre pañales y cuidados.
5 Pues no hay rey que haya tenido otro comienzo de su existencia;
6 una es la entrada en la vida para todos y una misma la salida.
7 Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría.
8 Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de ella.
9 Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena y barro parece la plata en su presencia.

10 La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz, porque la claridad que de ella nace no conoce noche.
11 Con ella me vinieron a la vez todos los bienes, y riquezas incalculables en sus manos.
12 Y yo me regocijé con todos estos bienes porque la Sabiduría los trae, aunque ignoraba que ella fuese su madre.
13 Con sencillez la aprendí y sin envidia la comunico; no me guardo ocultas sus riquezas

14 porque es para los hombres un tesoro inagotable y los que lo adquieren se granjean la amistad de Dios recomendados por los dones que les trae la instrucción.
15 Concédame Dios hablar según él quiere y concebir pensamientos dignos de sus dones, porque él es quien guía a la Sabiduría y quien dirige a los sabios;
16 que nosotros y nuestras palabras en sus manos estamos con toda nuestra prudencia y destreza en el obrar.

17 Fue él quien me concedió un conocimiento verdadero de los seres, para conocer la estructura del mundo y la actividad de los elementos,
18 el principio, el fin y el medio de los tiempos, los cambios de los solsticios y la sucesión de las estaciones,
19 los ciclos del año y la posición de las estrellas,
20 la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras, el poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres, las variedades de las plantas y las virtudes de las raíces.

21 Cuanto está oculto y cuanto se ve, todo lo conocí, porque el artífice de todo, la Sabiduría, me lo enseñó.
22 Pues hay en ella un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del bien, agudo,
23 incoercible, bienhechor, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, todo lo observa, penetra todos los espíritus, los inteligentes, los puros, los más sutiles.

24 Porque a todo movimiento supera en movilidad la Sabiduría, todo lo atraviesa y penetra en virtud de su pureza.
25 Es un hálito del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Omnipotente, por lo que nada manchado llega a alcanzarla.
26 Es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad.
27 Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, renueva el universo; en todas las edades, entrando en las almas santas, forma en ellas amigos de Dios y profetas,

28 porque Dios no ama sino a quien vive con la Sabiduría.
29 Es ella, en efecto, más bella que el sol, supera a todas las constelaciones; comparada con la luz, sale vencedora,
30 porque a la luz sucede la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece la maldad.

Sabiduría 8
1 Se despliega vigorosamente de un confín al otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo.
2 Yo la amé y la pretendí desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía y llegué a ser un apasionado de su belleza.
3 Realza su nobleza por su convivencia con Dios, pues el Señor de todas las cosas la amó.
4 Pues está iniciada en la ciencia de Dios y es la que elige sus obras.
5 Si en la vida la riqueza es una posesión deseable, ¿qué cosa más rica que la Sabiduría que todo lo hace?

6 Si la inteligencia es creadora, ¿quién sino la Sabiduría es el artífice de cuanto existe?
7 ¿Amas la justicia?Las virtudes son sus empeños, pues ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza: lo más provechoso para el hombre en la vida.
8 ¿Deseas además gran experiencia?Ella conoce el pasado y conjetura el porvenir, sabe interpretar las máximas y resolver los enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, así como la sucesión de épocas y tiempos.

9 Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que me sería una consejera para el bien y un aliento en las preocupaciones y penas:
10 "Tendré gracias a ella gloria entre la gente, y, aunque joven, honor ante los ancianos.
11 Apareceré agudo en el juicio y en presencia de los poderosos seré admirado.
12 Si callo, esperarán; si hablo, prestarán atención; si me alargo hablando, pondrán la mano en su boca.

13 Gracias a ella tendré la inmortalidad y dejaré recuerdo eterno a los que después de mí vengan.
14 Gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas.
15 Oyendo hablar de mí, soberanos terribles temerán.Me mostraré bueno entre las multitudes y valiente en la guerra.
16 Vuelto a casa, junto a ella descansaré, pues no causa amargura su compañía ni tristeza la convivencia con ella, sino satisfacción y alegría".

17 Pensando esto conmigo mismo y considerando en mi corazón que se encuentra la inmortalidad en emparentar con la Sabiduría,
18 en su amistad un placer bueno, en los trabajos de sus manos inagotables riquezas, prudencia en cultivar su trato y prestigio en conversar con ella, por todos los medios buscaba la manera de hacérmela mía.
19 Era yo un muchacho de buen natural, me cupo en suerte un alma buena,

20 o más bien, siendo bueno, vine a un cuerpo incontaminado;
21 pero, comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Dios no me la daba, - y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía esta gracia - recurrí al Señor y le pedí, y dije con todo mi corazón:


Sabiduría 9
1 "Dios de los Padres, Señor de la misericordia, que hiciste el universo con tu palabra,
2 y con tu Sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre los seres por ti creados,
3 administrase el mundo con santidad y justicia y juzgase con rectitud de espíritu,
4 dame la Sabiduría, que se sienta junto a tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
5 Que soy un siervo tuyo, hijo de tu sierva, un hombre débil y de vida efímera, poco apto para entender la justicia y las leyes.

6 Pues, aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, si le falta la Sabiduría que de ti procede, en nada será tenido.
7 Tú me elegiste como rey de tu pueblo, como juez de tus hijos y tus hijas;
8 tú me ordenaste edificar un santuario en tu monte santo y un altar en la ciudad donde habitas, imitación de la Tienda santa que habías preparado desde el principio.
9 Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a tus mandamientos.

10 Envíala de los cielos santos, mándala de tu trono de gloria para que a mi lado participe en mis trabajos y sepa yo lo que te es agradable,
11 pues ella todo lo sabe y entiende.Ella me guiará prudentemente en mis empresas y me protegerá con su gloria.
12 Entonces mis obras serán aceptables, juzgaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre.
13 ¿Qué hombre, en efecto, podrá conocer la voluntad de Dios? ¿Quién hacerse idea de lo que el Señor quiere?

14 Los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas,
15 pues un cuerpo corruptible agobia el alma y esta tienda de tierra abruma el espíritu lleno de preocupaciones.
16 Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra y con fatiga hallamos lo que está a nuestro alcance; ¿quién, entonces, ha rastreado lo que está en los cielos?
17 Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?

18 Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron."

Sabiduría 10
1 Ella protegió al primer modelado, padre del mundo, que había sido creado solo; ella le sacó de su caída
2 y le dio el poder de dominar sobre todas las cosas.
3 Pero cuando un injusto, en su cólera, se apartó de ella, pereció por su furor fraticida.
4 Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en un vulgar leño.
5 En la confusión que siguió a la común perversión de las naciones, ella conoció al justo, le conservó irreprochable ante Dios y le mantuvo firme contra el entrañable amor a su hijo.

6 Ella, en el exterminio de los impíos, libró al justo cuando escapaba del fuego que bajaba sobre Pentápolis.
7 Como testimonio de aquella maldad queda todavía una tierra desolada humeando, unas plantas cuyos frutos no alcanzan sazón a su tiempo, y, como monumento de un alma incrédula, se alza una columna de sal.
8 Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas.

9 En cambio, a sus servidores la Sabiduría los libró de sus fatigas.
10 Ella al justo que huía de la cólera de su hermano le guió por caminos rectos; le mostró el reino de Dios y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio éxito en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas;
11 le asistió contra la avaricia de sus opresores y le enriqueció;
12 le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece.

13 Ella no desamparó al justo vendido, sino que le libró del pecado;
14 bajó con él a la cisterna y no le abandonó en las cadenas, hasta entregarle el cetro real y el poder sobre sus tiranos, hasta mostrar mentirosos a sus difamadores y concederle una gloria eterna.
15 Ella libró de una nación opresora a un pueblo santo y a una raza irreprochable.
16 Entró en el alma de un servidor del Señor e hizo frente a reyes temibles con prodigios y señales;

17 pagó a los santos el salario de sus trabajos; los guió por un camino maravilloso, fue para ellos cobertura durante el día y lumbre de estrellas durante la noche;
18 les abrió paso por el mar Rojo y los condujo a través de las inmensas aguas,
19 mientras a sus enemigos los sumergió y luego los hizo saltar de las profundidades del abismo.
20 De este modo los justos despojaron a los impíos; entonaron cantos, Señor, a tu santo Nombre y unánimes celebraron tu mano protectora,

21 porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de los pequeñuelos.


Sabiduría 11
1 Ella dirigió felizmente sus empresas por medio de un profeta santo.
2 Atravesaron un desierto deshabitado y fijaron sus tiendas en parajes inaccesibles;
3 hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
4 Tuvieron sed y te invocaron: de una roca abrupta se les dio agua, de una piedra dura, remedio para su sed.
5 Lo mismo que fue para sus enemigos un castigo, fue para ellos en su apuro un beneficio.

6 En vez de la fuente perenne de un río enturbiado por una mezcla de sangre y barro
7 en pena de su decreto infanticida, diste a los tuyos inesperadamente un agua abundante,
8 mostrándoles por la sed que entonces sufrieron de qué modo habías castigado a sus adversarios.
9 Pues cuando sufrieron su prueba - si bien con misericordia corregidos - conocieron cómo los impíos, juzgados con cólera, eran torturados;

10 pues a ellos los habías probado como padre que amonesta, pero a los otros los habías castigado como rey severo que condena.
11 Tanto estando lejos como cerca, igualmente se consumían,
12 pues una doble tristeza se apoderó de ellos, y un lamento con el recuerdo del pasado:
13 porque, al oír que lo mismo que era su castigo, era para los otros un beneficio, reconocieron al Señor;
14 pues al que antes hicieron exponer y luego rechazaron con escarnio, al final de los acontecimientos le admiraron después de padecer una sed bien diferente de la de los justos.

15 Por sus locos e inicuos pensamientos por los que, extraviados, adoraban reptiles sin razón y bichos despreciables, les enviaste en castigo muchedumbre de animales sin razón,
16 para que aprendiesen que, por donde uno peca, por allí es castigado.
17 Pues bien podía tu mano omnipotente - ella que de informe materia había creado el mundo - enviar contra ellos muchedumbre de osos o audaces leones,

18 o bien fieras desconocidas, entonces creadas, llenas de furor,respirando aliento de fuego, lanzando humo hediondo o despidiendo de sus ojos terribles centellas,
19 capaces, no ya de aniquilarlos con sus ataques, sino de destruirlos con sólo su estremecedor aspecto.
20 Y aun sin esto, de un simple soplo podían sucumbir, perseguidos por la Justicia, aventados por el soplo de tu poder.Pero tú todo lo dispusiste con medida, número y peso.

21 Pues el actuar con inmenso poder siempre está en tu mano. ¿Quién se podrá oponer a la fuerza de tu brazo?
22 Como lo que basta a inclinar una balanza, es el mundo entero en tu presencia, como la gota de rocío que a la mañana baja sobre la tierra.
23 Te compadeces de todos porque todo lo puedes y disimulas los pecados de los hombres para que se arrepientan.
24 Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo habrías hecho.

25 Y ¿cómo habría permanecido algo si no hubieses querido? ¿Cómo se habría conservado lo que no hubieses llamado?
26 Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor que amas la vida,

Sabiduría 12
1 pues tu espíritu incorruptible está en todas ellas.
2 Por eso mismo gradualmente castigas a los que caen; les amonestas recordándoles en qué pecan para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.
3 A los antiguos habitantes de tu tierra santa
4 los odiabas, porque cometían las más nefastas acciones, prácticas de hechicería, iniciaciones impías.
5 A estos despiadados asesinos de sus hijos, devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de sangre, a estos iniciados en bacanales,

6 padres asesinos de seres indefensos, habías querido destruirlos a manos de nuestros padres,
7 para que la tierra que te era la más apreciada de todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios.
8 Pero aun con éstos, por ser hombres, te mostraste indulgente, y les enviaste avispas, como precursoras de tu ejército, que les fuesen poco a poco destruyendo.
9 No porque no pudieses en batalla campal entregar a los impíos en manos de los justos, o aniquilarlos de una vez con feroces fieras o con una palabra inexorable,

10 sino que les concedías, con un castigo gradual, una ocasión de arrepentirse; aun sabiendo que era su natural perverso, su malicia innata, y que jamás cambiaría su manera de pensar
11 por ser desde el comienzo una raza maldita.Tampoco por temor a nadie concedías la impunidad a sus pecados.
12 Pues ¿quién podría decirte: "¿Qué has hecho?" ¿Quién se opondría a tu sentencia? ¿Quién te citaría a juicio por destruir naciones por ti creadas? ¿Quién se alzaría contra ti como vengador de hombres inicuos?

13 Pues fuera de ti no hay un Dios que de todas las cosas cuide, a quien tengas que dar cuenta de la justicia de tus juicios;
14 ni hay rey ni soberano que se te enfrente en favor de los que has castigado.
15 Sino que, como eres justo, con justicia administras el universo, y miras como extraño a tu poder condenar a quien no merece ser castigado.
16 Tu fuerza es el principio de tu justicia y tu señorío sobre todos los seres te hace indulgente con todos ellos

17 Ostentas tu fuerza a los que no creen en la plenitud de tu poder, y confundes la audacia de los que la conocen.
18 Dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia porque, con sólo quererlo, lo puedes todo.
19 Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y diste a tus hijos la buena esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

20 Pues si a los enemigos de tus hijos, merecedores de la muerte,con tanto miramiento e indulgencia los castigaste dándoles tiempo y lugar para apartarse de la maldad,
21 ¿con qué consideración no juzgaste a los hijos tuyos, a cuyos padres con juramentos y pactos tan buenas promesas hiciste?
22 Así pues, para aleccionarnos, a nuestros enemigos los flagelas con moderación, para que, al juzgar, tengamos en cuenta tu bondad y, al ser juzgados, esperemos tu misericordia.

23 Por tanto, también a los que inicuamente habían vivido una vida insensata les atormentaste con sus mismas abominaciones.
24 Demasiado, en verdad, se habían desviado por los caminos del error, teniendo por dioses a los más viles y despreciables, animales, dejándose engañar como pequeñuelos inconscientes.
25 Por eso, como a niños sin seso, les enviaste una irrisión de castigo.
26 Pero los que con una reprimenda irrisoria no se enmendaron, iban a experimentar un castigo digno de Dios.

27 A la vista de los seres que les atormentaban y les indignaban,de aquellos seres que tenían por dioses y eran ahora su castigo, abrieron los ojos y reconocieron por el Dios verdadero a aquel que antes se negaban a conocer.Por lo cual el supremo castigo descargó sobre ellos.


Sabiduría 13
1 Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice;
2 sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo.
3 Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó.

4 Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo;
5 pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.
6 Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar.
7 Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a los ojos!

8 Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables;
9 pues si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacitó para indagar el mundo, ¿cómo no llegaron primero a descubrir a su Señor?
10 Desgraciados, en cambio, y con la esperanza puesta en seres sin vida, los que llamaron dioses a obras hechas por mano de hombre, al oro, a la plata, trabajados con arte, a representaciones de animales o a una piedra inútil, esculpida por mano antigua.

11 Un leñador abate con la sierra un árbol conveniente, lo despoja diestramente de toda su corteza, lo trabaja con habilidad y fabrica un objeto útil a las necesidades de la vida.
12 Con los restos de su trabajo se prepara la comida que le deja satisfecho.
13 Queda todavía un resto del árbol que para nada sirve, un tronco torcido y lleno de nudos.Lo toma y lo labra para llenar los ratos de ocio, le da forma con la destreza adquirida en sus tiempos libres; le da el parecido de una imagen de hombre

14 o bien la semejanza de algún vil animal.Lo pinta de bermellón, colorea de rojo su cuerpo y salva todos sus defectos bajo la capa de pintura.
15 Luego le prepara un alojamiento digno y lo pone en una pared asegurándolo con un hierro.
16 Mira por él, no se le caiga, pues sabe que no puede valerse por sí mismo, que sólo es una imagen y necesita que le ayuden.
17 Pues bien, cuando por su hacienda, bodas o hijos ruega, no se le cae la cara al dirigirse a este ser sin vida.Y pide salud a un inválido,

18 vida a un muerto, auxilio al más inexperto, un viaje feliz al que ni de los pies se puede valer,
19 y para sus ganancias y empresas, para el exito en el trabajo de sus manos, al ser más desmañado le pide destreza.


Sabiduría 14
1 Otro, preparándose a embarcar para cruzar el mar bravío, invoca a un leño más frágil que la nave que le lleva.
2 Que a la nave, al fin, la inventó el afán de lucro, y la sabiduría fue el artífice que la construyó;
3 y es tu Providencia, Padre, quien la guía, pues también en el mar abriste un camino, una ruta segura a través de las olas,
4 mostrando así que de todo peligro puedes salvar para que hasta el inexperto pueda embarcarse.

5 No quieres que queden inactivas las obras de tu Sabiduría; por eso, a un minúsculo leño fían los hombres su vida, cruzan el oleaje en una barquichuela y arriban salvos a puerto.
6 También al principio, mientras los soberbios gigantes perecían, se refugió en una barquichuela la esperanza del mundo, y, guiada por tu mano, dejó al mundo semilla de una nueva generación.
7 Pues bendito es el leño por el que viene la justicia,

8 pero el ídolo fabricado, maldito él y el que lo hizo; uno por hacerle, el otro porque, corruptible, es llamado dios,
9 y Dios igualmente aborrece al impío y su impiedad;
10 ambos, obra y artífice, serán igualmente castigados.
11 Por eso también habrá una visita para los ídolos de las naciones, porque son una abominación entre las criaturas de Dios, un escándalo para las almas de los hombres, un lazo para los pies de los insensatos.

12 La invención de los ídolos fue el principio de la fornicación;su descubrimiento, la corrupción de la vida.
13 No los hubo al principio ni siempre existirán;
14 por la vanidad de los hombres entraron en el mundo y, por eso, está decidido su rápido fin.
15 Un padre atribulado por un luto prematuro encarga una imagen del hijo malogrado; al hombre muerto de ayer, hoy como un dios le venera y transmite a los suyos misterios y ritos.

16 Luego, la impía costumbre, afianzada con el tiempo, se acata como ley.
17 También por decretos de los soberanos recibían culto las estatuas.Unos hombres que, por vivir apartados, no les podían honrar en persona, representaron su lejana figura encargando una imagen, reflejo del rey venerado; así lisonjearían con su celo al ausente como si presente se hallara.
18 A extender este culto contribuyó la ambición del artista y arrastró incluso a quienes nada del rey sabían;

19 pues deseoso, sin duda, de complacer al soberano, alteró con su arte la semejanza para que saliese más bella,
20 y la muchedumbre seducida por el encanto de la obra, al que poco antes como hombre honraba, le consideró ya objeto de adoración.
21 De aquí provino la asechanza que se le tendió a la vida: que, víctimas de la desgracia o del poder de los soberanos, dieron los hombres a piedras y leños el Nombre incomunicable.

22 Luego, no bastó con errar en el conocimiento de Dios; viviendo además la guerra que esta ignorancia les mueve, ellos a tan graves males les dan el nombre de paz.
23 Con sus ritos infanticidas, sus misterios secretos, sus delirantes orgías de costumbres extravagantes,
24 ni sus vidas ni sus matrimonios conservan ya puros.Uno elimina a otro a traición o le aflige dándole bastardos;
25 por doquiera, en confusión, sangre y muerte, robo y fraude, corrupción, deslealtad, agitación, perjurio,

26 trastorno del bien, olvido de la gratitud, inmundicia en las almas, inversión en los sexos, matrimonios libres, adulterios, libertinaje.
27 Que es culto de los ídolos sin nombre principio, causa y término de todos los males.
28 Porque o se divierten alocadamente, o manifiestan oráculos falsos, o viven una vida de injusticia, o con toda facilidad perjuran:
29 como los ídolos en que confían no tienen vida, no esperan que del perjurio se les siga algún mal.

30 Una justa sanción les alcanzará, sin embargo, por doble motivo: por formarse de Dios una idea falsa al darse a los ídolos y por jurar injustamente contra la verdad con desprecio de toda santidad.
31 Que no es el poder de aquellos en cuyo nombre juran; es la sanción que merece todo el que peca, la que persigue siempre la transgresión de los inicuos.


Sabiduría 15
1 Mas tú, Dios nuestro, eres bueno y verdadero, paciente y que con misericordia gobiernas el universo.
2 Aunque pequemos, tuyos somos, porque conocemos tu poder; pero no pecaremos, porque sabemos que somos contados por tuyos.
3 Pues el conocerte a ti es la perfecta justicia y conocer tu poder, la raíz de la inmortalidad.
4 A nosotros no nos extraviaron las creaciones humanas de un arte perverso, ni el inútil trabajo de los pintores, figuras embadurnadas de colores abigarrados,

5 cuya contemplación despierta la pasión en los insensatos que codician la figura sin aliento de una imagen muerta.
6 Apasionados del mal son y dignos de tales esperanzas los que las crean, los que las codician, los que las adoran.
7 Un alfarero trabaja laboriosamente la tierra blanda y modela diversas piezas, todas para nuestro uso; unas van destinadas a usos nobles, otras al contrario, pero todas las modela de igual manera y de la misma arcilla.Sobre el servicio diverso que unas y otras han de prestar, es el alfarero quien decide.

8 Pero luego - ¡mala pena que se toma! - de la misma arcilla modela una vana divinidad.Y la modela él, que poco ha nació de la tierra y que pronto habrá de volver a la tierra de donde fue sacado, cuando le reclamen la devolución de su alma.
9 Pero no se preocupa de que va a morir, de que es efímera su vida; antes rivaliza con orfebres y plateros, imita las obras del broncista y se ufana de modelar falsificaciones.

10 Escoria es su corazón, más vil que la tierra su esperanza, más abyecta que la arcilla su vida,
11 porque desconoció al que le modeló a él, al que le inspiró un alma activa y le infundió un espíritu vivificante.
12 Piensa que la existencia es un juego de niños y la vida, un lucrativo mercado: "Es preciso ganar, dice, por todos los medios, aun malos."
13 Este hombre más que nadie sabe que peca, como quien de una misma masa de tierra fabrica frágiles piezas y estatuas de ídolos.

14 Insensatos todos en sumo grado y más infelices que el alma de un niño, los enemigos de tu pueblo que un día le oprimieron;
15 como que tuvieron por dioses a todos los ídolos de los gentiles, que no pueden valerse de los ojos para ver, ni de la nariz para respirar, ni de los oídos para oír, ni de los dedos de las manos para tocar, y sus pies son torpes para andar.
16 Al fin, un hombre los hizo, uno que recibió en préstamo el espíritu los modeló; y no hay hombre que modele un dios igual a sí mismo;

17 mortal como es, un ser muerto produce con sus manos impías.Vale ciertamente más que las cosas que adora: él, un tiempo al menos, goza de vida, ellos jamás.
18 Adoran, además, a los bichos más repugnantes que en estupidez superan a todos los demás;
19 ni siquiera poseen la belleza de los animales que, a su modo, cautiva al contemplarlos; están excluidos de la aprobación de Dios y de su bendición.


Sabiduría 16
1 Por eso, mediante seres semejantes, fueron justamente castigados; una multitud de bichos les sometieron a tormento.
2 En vez de tal castigo, concediste favores a tu pueblo: para satisfacer su voraz apetito, les preparaste como alimento un manjar exquisito: codornices;
3 para que aquéllos, aun ansiando el alimento, por el asqueroso aspecto de los bichos que les enviabas, hasta el apetito natural perdiesen, y éstos, pasadas unas breves privaciones, viniesen a gustar manjares exquisitos.

4 Era razón que aquéllos, los opresores, sufrieran un hambre irremediable, mientras a éstos bastaba mostrarles la clase de tormento que sus enemigos padecían.
5 Incluso cuando cayó sobre ellos la ira terrible de animales feroces, cuando por mordeduras de sinuosas serpientes perecían, no persistió tu cólera hasta el fin.
6 Como advertencia se vieron atribulados por breve tiempo, pues tenían una señal de salvación como recuerdo del mandamiento de tu Ley;

7 y el que a ella se volvía, se salvaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, Salvador de todos.
8 De este modo convenciste a nuestros enemigos de que tú eres el que libras de todo mal:
9 a ellos picaduras de langostas y moscas los mataban, - y bien merecían que bichos tales los castigasen - sin que remedio hallaran para su vida;
10 a tus hijos, en cambio, ni dientes de serpientes venenosas los vencieron, pues vino tu misericordia en su socorro y los sanó.

11 Las mordeduras - pronto curadas - les recordaban tus preceptosno fuera que, cayendo en profundo olvido, se vieran excluidos de tu liberalidad.
12 Ni los curó hierba ni emplasto alguno, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.
13 Pues tú tienes el poder sobre la vida y sobre la muerte, haces bajar a las puertas del Hades y de allí subir.
14 El hombre, en cambio, puede matar por su maldad, pero no hacer tornar al espíritu que se fue, ni liberar al alma ya acogida en el Hades.

15 Es imposible escapar de tu mano.
16 Los impíos que rehusaban conocerte fueron fustigados por la fuerza de tu brazo; lluvias insólitas, granizadas, aguaceros implacables los persigueron y el fuego los devoró.
17 Y lo más extraño era que con el agua, que todo lo apaga, el fuego cobraba una violencia mayor.El universo, en efecto, combate en favor de los justos.
18 Las llamas unas veces se amansaban para no consumir a los animales enviados contra los impíos, y darles a entender, por lo que veían, que el juicio de Dios les hostigaba;

19 pero otras, aun en medio de las aguas, abrasaban con fuerza superior a la del fuego para destruir las cosechas de una tierra inicua.
20 A tu pueblo, por el contrario, le alimentaste con manjar de ángeles; les suministraste, sin cesar desde el ciel un pan ya preparado que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos.
21 El sustento que les dabas revelaba tu dulzura con tus hijos pues, adaptándose al deseo del que lo tomaba, se tranformaba en lo que cada uno quería.

22 Nieve y hielo resistían al fuego sin fundirse, para que supieran que el fuego, para destruir las cosechas de sus enemigos, entre el granizo abrasaba y fulguraba entre la lluvia,
23 mientras que, para que los justos pudieran sustentarse, hasta de su natural poder se olvidaba.
24 Porque la creación, sirviéndote a ti, su Hacedor, se embravece para castigo de los inicuos y se amansa en favor de los que en ti confían.

25 Por eso, también entonces, cambiándose en todo, servía a tu liberalidad que a todos sustenta, conforme al deseo de los necesitados.
26 De este modo enseñabas a tus hijos queridos, Señor, que no son las diversas especies de frutos los que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que mantiene a los que creen en ti.
27 El fuego no alcanzaba a disolver lo que sencillamente derretía el calor de un breve rayo de sol.

28 Con ello le enseñabas que debían adelantarse al sol para darte gracias y recurrir a ti al rayar el día,
29 pues la esperanza del ingrato como escarcha invernal se derrite y corre como agua inútil.


Sabiduría 17
1 Grandes son en verdad tus juicios e inenarrables, por donde almas ignorantes se vinieron a engañar.
2 Imaginaban los impíos que podrían oprimir a una nación santa; y se encontraron prisioneros de tinieblas, en larga noche trabados, recluidos en sus casas, desterrados de la Providencia eterna.
3 Creían que se mantendrían ocultos con sus secretos pecados bajo el oscuro velo del olvido; y se vieron dispersos, presa de terrible espanto, sobresaltados por apariciones.

4 Pues ni el escondrijo que les protegía les libraba del miedo; que también allí resonaban ruidos escalofriantes y se aparecían espectros sombríos de lúgubre aspecto.
5 No había fuego intenso capaz de alumbrarles, ni las brillantes llamas de las estrellas alcanzaban a esclarecer aquella odiosa noche.
6 Tan sólo una llamarada, por sí misma encendida, se dejaba entrever sembrando el terror; pues en su espanto, al desaparecer la visión, imaginaban más horrible aún lo que acababan de ver.

7 Los artificios de la magia resultaron ineficaces; con gran afrenta quedó refutado su pretendido saber,
8 pues los que prometían expulsar miedos y sobresaltos de las almas enloquecidas, enloquecían ellos mismos con ridículos temores.
9 Incluso cuando otro espanto no les atemorizara, sobresaltados por el paso de los bichos y el silbido de los reptiles,
10 se morían de miedo, y rehusaban mirar aquel aire que de ninguna manera podían evitar.

11 Cobarde es, en efecto, la maldad y ella a sí misma se condena;acosada por la conciencia imagina siempre lo peor;
12 pues no es otra cosa el miedo sino el abandono del apoyo que presta la reflexión;
13 y cuanto menos se cuenta con los recursos interiores, tanto mayor parece la desconocida causa que produce el tormento.
14 Durante aquella noche verdaderamente inerte, surgida de las profundidades del inerte Hades, en un mismo sueño sepultados,

15 al invadirles un miedo repentino e inesperado, se vieron, de un lado, perseguidos de espectrales apariciones y, de otro, paralizados por el abandono de su alma.
16 De este modo, cualquiera que en tal situación cayera, quedaba encarcelado, encerrado en aquella prisión sin hierros;
17 ya fuera labrador o pastor, o bien un obrero dedicado en la soledad a su trabajo, sorprendido, soportaba la ineludible necesidad,

18 atados todos como estaban por una misma cadena de tinieblas.El silbido del viento, el melodioso canto de las aves en la enramada, el ruido regulado del agua que corría impetuosa,
19 el horrísimo fragor de rocas que caían de las alturas, la invisible carrera de animales que saltando pasaban, el rugido de las fieras más salvajes, el eco que devolvían las oquedades de las montañas, todo les aterrorizaba y les dejaba paralizados.

20 Estaba entonces el mundo entero iluminado de luz esplendorosa,y, sin traba alguna, se ocupaba en sus quehaceres;
21 sólo sobre ellos se extendía pesada noche, imagen de las tinieblas que les esperaban recibir.Aunque ellos a sí mismos se eran más pesados que las tinieblas.


Sabiduría 18
1 Entre tanto para tus santos había una grandísima luz. Los egipcios, que oían su voz aunque no distinguían su figura, les proclamaban dichosos por no haber padecido ellos también;
2 les daban gracias porque agraviados no se vengaban y les pedían perdón por su conducta hostil.
3 En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración.

4 Bien merecían verse de luz privados y prisioneros de tinieblas, los que en prisión tuvieron encerrados a aquellos hijos tuyos que habían de dar al mundo la luz incorruptible de la Ley.
5 Por haber decretado matar a los niños de los santos, salvándose de los hijos expuestos uno tan sólo, les arrebataste en castigo la multitud de sus hijos y a ellos, a una, les hiciste perecer bajo la violencia de las aguas.

6 Aquella noche fue previamente conocida por nuestros padres, para que se confortasen al reconocer firmes los juramentos en que creyeron.
7 Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y la destrucción de sus enemigos.
8 Y, en efecto, con el castigo mismo de nuestros adversarios, nos colmaste de gloria llamándonos a ti.
9 Los santos hijos de los buenos ofrecieron sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina: que los santos correrían en común las mismas aventuras y riesgos; y, previamente, cantaron ya los himnos de los Padres.

10 A estos cánticos respondía el discordante clamor de sus enemigos, se disfundían los lamentos de los que lloraban a sus hijos.
11 Un mismo castigo alcanzaba al esclavo y al señor; el hombre del pueblo sufría la misma pena que el rey.
12 Todos a la vez contaban con muertos innumerables abatidos por un mismo género de muerte.Los vivos no se bastaban a darles sepultura, como que, de un solo golpe, había caído la flor de su descendencia.

13 Mantenidos en absoluta incredulidad por los artificios de la magia, acabaron por confesar, ante la muerte de sus primogénitos, que aquel pueblo era hijo de Dios.
14 Cuando un sosegado silencio todo lo envolvía y la noche se encontraba en la mitad de su carrera,
15 tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio.Empuñando como afilada espada tu decreto irrevocable,

16 se detuvo y sembró la muerte por doquier; y tocaba el cielo mientras pisaba la tierra.
17 Entonces, de repente, sueños y horribles visiones les sobresaltaron, les sobrevinieron terrores imprevistos.
18 Aquí y allá tendidos, ya moribundos, daban a conocer la causa de su muerte,
19 pues los sueños que les habían pertubado, se lo habían indicado a tiempo para que no muriesen sin saber la razón de su desgracia.
20 También a los justos les alcanzó la prueba de la muerte; una multitud de ellos pereció en el desierto.Pero no duró la Cólera mucho tiempo,

21 que pronto un hombre irreprochable salió en su defensa.Con las armas de su propio ministerio, la oración y el incienso expiatorio, se enfrentó a la ira y dio fin a la plaga, mostrando con ello que era en verdad siervo tuyo.
22 Y venció a la Cólera no con la fuerza de su cuerpo, ni con el poder de las armas, sino que sometió con su palabra al que traía el castigo recordándole los juramentos hechos a los Padres y las alianzas.

23 Cuando ya los muertos, unos sobre otros, yacían hacinados, frenó, interponiéndose, el avance de la Cólera y le cerró el camino hacia los que todavía vivían.
24 Llevaba en su vestido talar el mundo entero, grabados en cuatro hileras de piedras los nombres gloriosos de los Padres y tu majestad en la diadema de su cabeza.
25 Ante esto, el Exterminador cedió y se atemorizó; pues era suficiente la sola experiencia de tu Cólera.


Sabiduría 19
1 Pero, sobre los impíos, descargó hasta el fin una ira sin misericordia, pues Dios sabía de antemano lo que iban a tramar:
2 que, luego de permitir marchar a su pueblo y apremiarle en su partida, mudando de parecer, saldrían a perseguirle.
3 Ocupados estaban todavía en su duelo y lamentándose junto a las tumbas de sus muertos, cuando concibieron otro proyecto insensato: a los que con ruegos despacharon, dieron en perseguirlos como fugitivos.

4 Una justa fatalidad los arrastraba a tales extremos y les borraba el recuerdo de los sucesos precedentes; así completarían con un nuevo castigo lo que a sus tormentos faltaba,
5 así mientras tu pueblo gozaba de un viaje maravilloso, ellos encontrarían una muerte extraña.
6 Pues para preservar a tus hijos de todo daño, la creación entera, obediente a tus órdenes, se rehízo de nuevo en su propia naturaleza.

7 Se vio una nube proteger con su sombra el campamento, emerger del agua que la cubría una tierra enjuta, del mar Rojo un camino expedito, una verde llanura del oleaje impetuoso,
8 por donde, formando un solo pueblo, pasaron los que tu mano protegía mientras contemplaban tan admirables prodigios.
9 Como caballos se apacentaban, y retozaban como corderos alabándote a ti, Señor que los habías liberado.

10 Recordaban todavía lo sucedido en su destierro, cómo, en vez de nacer los mosquitos de animales, los produjo la tierra, cómo, en vez de nacer las ranas de seres acuáticos, las vomitó el Río en abundancia.
11 Más tarde, vieron además un modo nuevo de nacer las aves; cuando, llevados de la gula, pidieron manjares delicados,
12 para satisfacerles, subieron codornices desde el mar.
13 Mas sobre los pecadores cayeron los castigos, precedidos, como aviso, de la violencia de los rayos.Con toda justicia sufrían por sus propias maldades, por haber extremado su odio contra el extranjero.

14 Otros no recibieron a unos desconocidos a su llegada. pero éstos redujeron a esclavitud a huéspedes bienhechores.
15 Además habrá una visita para ellos porque recibieron hostilmente a los extranjeros...
16 pero éstos, después de acoger con fiestas a los que ya participaban en los mismos derechos que ellos, los aplastaron con terribles trabajos.
17 Por eso, también fueron éstos heridos de ceguera, como aquéllos a las puertas del justo, cuando, envueltos en inmensas tinieblas, buscaba cada uno el acceso a su puerta.

18 Los elementos se adaptaron de una nueva manera entre sí como cambian la naturaleza del ritmo los sonidos en un salterio sin que cambie por eso su tonalidad, cosa que se puede deducir claramente examinando lo sucedido.
19 Seres terrestres se tornaban acuáticos, y los que nadan pasaban a caminar sobre la tierra.
20 El fuego aumentaba en el agua su fuerza natural y el agua olvidaba su poder de apagar.

21 Por el contrario, las llamas no consumían las carnes de los endebles animales que sobre ellas caminaban, ni fundían aquel alimento divino, parecido a la escarcha, tan fácil de derretirse.
22 En verdad, Señor, que en todo engrandeciste a tu pueblo y le glorificaste, y no te descuidaste en asistirle en todo tiempo y en todo lugar.


ECLESIÁSTICO

Eclesiástico 0
1 Muchas e importantes lecciones se nos han transmitido
2 por la Ley, los Profetas y los otros que les han seguido,
3 por las cuales bien se debe encomiar a Israel por su instrucción y sabiduría.
4 Mas como es razón que no sólo los lectores se hagan sabios,
5 sino que puedan también estos amigos del saber ser útiles a los de fuera,
6 tanto de palabra como por escrito,
7 mi abuelo Jesús, después de haberse dado intensamente a la lectura

8 de la Ley,
9 los Profetas
10 y los otros libros de los antepasados,
11 y haber adquirido un gran dominio en ellos,
12 se propuso también él escribir algo en lo tocante a instrucción y sabiduría,
13 con ánimo de que los amigos del saber, lo aceptaran
14 y progresaran más todavía en la vida según la Ley.
15 Estáis, pues, invitados
16 a leerlo
17 con benevolencia y atención,
18 así como a mostrar indulgencia
19 allí donde se crea que, a pesar de nuestros denodados esfuerzos de interpretación,

20 no hemos podido acertar en alguna expresión.
21 Pues no tienen la misma fuerza
22 las cosas expresadas originalmente en hebreo que cuando se traducen a otra lengua.
23 Cosa que no sucede sólo en esto,
24 sino que también la misma Ley, los Profetas,
25 y los otros libros
26 presentan no pequeña diferencia respecto de lo que dice el original.
27 Fue, pues, en el año treinta y ocho del rey Evergetes
28 cuando, después de venir a Egipto y residir allí,

29 encontré una obra de no pequeña enseñanza,
30 y juzgué muy necesario aportar yo también algún interés y esfuerzo para traducir este libro.
31 Mucha vigilia y ciencia he puesto en juego
32 durante este período,
33 hasta llegar a buen término y publicar el libro
34 para uso de aquellos que, en el extranjero, quieren ser amigos del saber,
35 y conformar sus costumbres a una vida de acuerdo con la Ley.


Eclesiástico1
1 Toda sabiduría viene del Señor, y con él está por siempre.
2 La arena de los mares, las gotas de la lluvia, los días de la eternidad, ¿quién los puede contar?
3 La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo, ¿quién los alcanzará?
4 Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad.
6 La raíz de la sabiduría ¿a quién fue revelada?, sus recursos, ¿quién los conoció?

8 Sólo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono está sentado.
9 El Señor mismo la creó, la vio y la contó y la derramó sobre todas sus obras,
10 en toda carne conforme a su largueza, y se la dispensó a los que le aman.
11 Gloria es y orgullo el temor del Señor, contento y corona de júbilo.
12 El temor del Señor recrea el corazón, da contento y recocijo y largos días.
13 Para el que teme al Señor, todo irá bien al fin, en el día de su muerte se le bendecirá.

14 Principio de la sabiduría es temer al Señor, fue creada en el seno materno juntamente con los fieles.
15 Entre los hombres puso su nido, fundación eterna, y con su linaje se mantendrá fielmente.
16 Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella les embriaga de sus frutos.
17 Toda su casa colma de cosas deseables, y de sus productos sus graneros.
18 Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace florecer paz y buena salud.

19 (El la vio y la contó), ciencia y conocimiento inteligente hizo llover, y la gloria de los que la poseen exaltó.
20 Raíz de la sabiduría es temer al Señor, sus ramas, los largos días.
22 No puede justificarse la pasión del injusto, que el impulso de su pasión le hace caer.
23 Hasta su hora aguanta el que es paciente, mas después se le brinda contento.
24 Hasta su hora oculta sus palabras, y entonces muchos labios prolamarán su inteligencia.

25 En los tesoros de la sabiduría están las máximas de la ciencia, mas abominación para el pecador es la piedad para con Dios.
26 Si apeteces sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la dispensará.
27 Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor; su complacencia, la fidelidad y mansedumbre.
28 No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques a él con corazón partido.
29 No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a tus labios.

30 No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra, porque el Señor revelaría tus secretos y en medio de la asamblea te echaría por tierra, por no haberte llegado al temor del Señor, porque tu corazón está lleno de fraude.

Eclesiástico 2
1 Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.
2 Endereza tu corazón, manténte firme, y no te aceleres en la hora de la adversidad.
3 Adhiérete a él, no te separes, para que seas exaltado en tus postrimerías.
4 Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación sé paciente.
5 Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la humillación.

6 Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará, endereza tus caminos y espera en él.
7 Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia, y no os desviéis, para no caer.
8 Los que teméis al Señor, confiaos a él, y no os faltará la recompensa.
9 Los que teméis al Señor, esperad bienes, contento eterno y misericordia.
10 Mirad a las generaciones de antaño y ved: ¿Quién se confió al Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién le invocó y fue desatendido?

11 Que el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los pecados y salva en la hora de la tribulación.
12 ¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas, del pecador que va por senda doble!
13 ¡Ay del corazón caído, que no tiene confianza! por eso no será protegido.
14 ¡Ay de vosotros que perdisteis el aguante! ¿Qué vais a hacer cuando el Señor os visite?
15 Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los que le aman guardan sus caminos.

16 Los que temen al Señor buscan su agrado, los que le aman quedan llenos de su Ley.
17 Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan.
18 Caeremos en manos del Señor y no en manos de los hombres, pues como es su grandeza, tal su misericordia.


Eclesiástico 3
1 A mí que soy vuestro padre escuchadme, hijos, y obrad así para salvaros.
2 Pues el Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre sobre su prole.
3 Quien honra a su padre expía sus pecados;
4 como el que atesora es quien da gloria a su madre.
5 Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado.
6 Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre:

7 como a su Señor sirve a los que le engendraron.
8 En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición.
9 Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos.
10 No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es gloria para ti.
11 Pues la gloria del hombre procede de la honra de su padre, y baldón de los hijos es la madre en desdoro.

12 Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza.
13 Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor.
14 Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti restauración en lugar de tus pecados.
15 El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados.
16 Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre.

17 Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por el acepto a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia.
20 Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes es glorificado.
21 No busques lo que te sobrepasa, ni lo que excede tus fuerzas trates de escrutar.
22 Lo que se te encomienda, eso medita, que no te es menester lo que está oculto.
23 En lo que excede a tus obras no te fatigues, pues más de lo que alcanza la inteligencia humana se te ha mostrado ya.

24 Que a muchos descaminaron sus prejuicios, una falsa ilusión extravió sus pensamientos.
26 El corazón obstinado en mal acaba, y el que ama el peligro caerá en él.
27 El corazón obstinado se carga de fatigas, el pecador acumula pecado tras pecado.
28 Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha echado en él raíces.
29 El corazón del prudente medita los enigmas. un oído que le escuche es el anhelo del sabio.

30 El agua apaga el fuego llameante, la limosma perdona los pecados.
31 Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de su caída encontrará un apoyo.


Eclesiástico 4
1 Hijo, no prives al pobre del sustento, ni dejes en suspenso los ojos suplicantes.
2 No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su indigencia.
3 No te ensañes con el corazón exasperado, no hagas esperar la dádiva al mendigo.
4 No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre.
5 No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de maldecirte.

6 Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará su imprecación.
7 Hazte querer de la asamblea, ante un grande baja tu cabeza.
8 Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura.
9 Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar no seas pusilánime.
10 Sé para los huérfanos un padre, haz con su madre lo que hizo su marido. Y serás como un hijo del Altísimo; él te amará más que tu madre.

11 La sabiduría a sus hijos exalta, y cuida de los que la buscan.
12 El que la ama, ama la vida, los que en su busca madrugan serán colmados de contento.
13 El que la posee tendrá gloria en herencia, dondequiera que él entre, le bendecirá el Señor.
14 Los que la sirven, rinden culto al Santo, a los que la aman, los ama el Señor.
15 El que la escucha, juzgará a las naciones, el que la sigue, su tienda montará en seguro.

16 Si se confía a ella, la poseerá en herencia, y su posteridad seguirá poseyéndola.
17 Pues, al principio, le llevará por recovecos, miedo y pavor hará caer sobre él, con su disciplina le atormentará hasta que tenga confianza en su alma y le pondrá a prueba con sus preceptos,
18 mas luego le volverá al camino recto, le regocijará y le revelará sus secretos.
19 Que si él se descarría, le abandonará, y le dejará a merced de su propia caída.

20 Ten en cuenta el momento y guárdate del mal, no te avergüences de ti mismo.
21 Porque hay una vergüenza que conduce al pecado, y otra vergüenza hay que es gloria y gracia.
22 No tengas miramientos en contra de ti mismo, y no mudes de color por tu caída.
23 No contengas la palabra cuando pueda salvar, y no escondas tu sabiduría.
24 Que la sabiduría se da a conocer en la palabra, y la educación en los discursos de la lengua.

25 A la verdad no contradigas, mas ruborízate de no estar educado.
26 No te avergüences de confesar tus pecados, no te opongas a la corriente del río.
27 No te aplanes ante el hombre insensato, ni tengas miramiento al poderoso.
28 Hasta la muerte por la verdad combate, y el Señor Dios peleará por ti.
29 No seas atrevido con tu lengua, ni perezoso y negligente en tus obras.
30 No seas un león en tu casa y un corbade entre tus servidores.

31 No sea tu mano abierta para recibir, y cerrada para dar.


Eclesiástico 5
1 En tus riquezas no te apoyes ni digas: "Tengo bastante con ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?", porque el Señor cierto que te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?", porque el Señor es paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis pecados."Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en los pecadores se desahoga su furor.

7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán el día de la adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.

12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo.


Eclesiástico 6
1 En tus riquezas no te apoyes ni digas: "Tengo bastante con ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?", porque el Señor cierto que te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?", porque el Señor es paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará la multitud de mis pecados."Porque en él hay misericordia, pero también hay cólera, y en los pecadores se desahoga su furor.

7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día para otro, pues de pronto salta la ira del Señor, y perecerás al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán el día de la adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.

12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre está su ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua, que sobre el ladrón cae la vergüenza, y dura condenación sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te vuelvas enemigo.

Eclesiástico 7
1 No hagas mal, y el mal no te dominará,
2 sepárate del injusto, y él se alejará de ti.
3 No siempres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches siete veces más.
4 No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria.
5 No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te las des de sabio.
6 No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas extirpar la injusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas un tropiezo en tu entereza.

7 No peques contra la asamblea de la ciudad, ni te rebajes a ti mismo ante el pueblo.
8 En el pecado no te enredes dos veces, pues ni una sola quedarás impune.
9 No digas: "Pondrá él sus ojos en la abundancia de mis dones, cuando se los presente al Dios Altísimo, los aceptará."
10 No seas en tu plegaria pusilánime, y hacer limosna no descuides.
11 No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el que humilla, también exalta.

12 No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu amigo.
13 Propónte no decir mentira alguna, que persistir en ello no lleva a nada bueno.
14 No seas hablador en la reunión de los ancianos, en tu plegaria no repitas palabras.
15 No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que creó el Altísimo.
16 No te incluyas en el grupo de los pecadores, recuerda que la Cólera no se hará esperar.

17 Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es fuego y gusanos.
18 No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir.
19 No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.
20 No maltrates al criado que trabaja fielmente, ni al jornalero que pone su empeño.
21 Al criado prudente ame tu alma, y no le prives de la libertad.
22 ¿Tienes rebaños? Pásales revista; y si te dan ganancia, consérvalos.

23 ¿Tienes hijos? Adoctrínalos, doblega su cerviz desde su juventud.
24 ¿Tienes hijas? Cuídate de ellas, y no pongas ante ellas cara muy risueña.
25 Casa a tu hija y habrás hecho una gran cosa, pero dásela a un hombre prudente.
26 ¿Tienes una mujer que te gusta? No la despidas, pero si la aborreces, no te confíes a ella.
27 Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre.
28 Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?

29 Con toda tu alma reverencia al Señor, y venera a sus sacerdotes.
30 Con todas tus fuerzas ama al que te hizo, y a sus ministros no abandones.
31 Teme al Señor y honra el sacerdote, dale su porción como te está prescrito: primicias, sacrificios de reparación, pierna de las ofrendas, oblación de santidad y primicias de las cosas sagradas.
32 También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta.

33 La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos les rehúses tu gracia.
34 No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido.
35 No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas ganarás amor.
36 En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado.


Eclesiástico 8
1 No disputes con hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No discutas con hombre rico, no sea que te venza con su peso.Porque a muchos perdió el oro, hasta los corazones de los reyes descarrió.
3 No disputes con hombre charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con el ineducado, para que tus mayores no queden en deshonra.
5 No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos todos.

6 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también se llega a viejos.
7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
8 No dedeñes lo que narran los sabios, vuelve a menudo a sus proverbios, que de ellos aprenderás doctrina y el modo de servir a los grandes.
9 No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también han aprendido de sus padres; pues de ellos aprenderás prudencia y a dar respuesta en el momento justo.

10 No enciendas los carbones del pecador, no sea que te abrases en el fuego de su llama.
11 No te encares con el insolente, para que no sea como trampa tendida a tu boca.
12 No prestes al que puede más que tú; si prestas, dalo por perdido.
13 No salgas fiador por encima de tus medios; si lo haces, date por deudor.
14 No entres en pleito con un juez, que por su dignidad fallarán en su favor.
15 Con el osado no te pongas en camino, para que no te agote, pues él procederá a su antojo, y por su locura te perderás con él.

16 Con el colérico no entres en pelea, ni te adentres con él en el desierto, porque a sus ojos nada es la sangre, y donde no haya quien te auxilie se echará sobre ti.
17 No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo en silencio.
18 Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes qué inventará después.
19 No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar con gracia alguna.


Eclesiástico 9
1 No tengas celos de tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte mal.
2 No te entregues del todo a tu mujer, no sea que te llegue a dominar.
3 No vayas al encuentro de una mujer prostituta, no sea que caigas en sus redes.
4 Con cantadora no frecuentes el trato, para no quedar prendido en sus enredos.
5 No te quedes mirando a doncella, para que no incurras en su propio castigo.
6 A prostitutas no te entregues, para no perder tu herencia.

7 No andes fisgando por los calles de la ciudad, ni divagues por sus sitios solitarios.
8 Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza ajena.Por la belleza de la mujer se perdieron muchos, junto a ella el amor se inflama como fuego.
9 Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella no te huelgues con vino, para que tu corazón no se desvíe hacia ella y en tu ímpetu te deslices a la ruina.

10 No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala.Vino nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se le volverá la fortuna.
12 No asientas al éxito de los impíos, recuerda que no quedarán hasta el seol impunes.
13 Ponte lejos del hombre que es capaz de matar, y no experimentarás miedo a la muerte.Si te acercas a él, no te descuides, para que no te quite la vida.Date cuenta de que pasas entre lazos y que caminas sobre el muro de la ciudad.

14 Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate.
15 Con los inteligentes ten conversación, y tus charlas versen sobre la Ley del Altísimo.
16 Varones justos sean tus comensales, y en el temor del Señor esté tu orgullo.
17 Por la mano del artista la obra es alabada, y el jefe del pueblo aparece sabio en su palabra.
18 Temible en su ciudad el hombre charlatán, el desmedido por su lenguaje se hace odioso.

Eclesiástico 10
1 El juez sabio adoctrina a su pueblo, la autoridad del sensato está bien regulada.
2 Según el juez del pueblo, así serán sus ministros, como el jefe de la ciudad, todos sus habitantes.
3 El rey sin instrucción arruinará a su pueblo, la ciudad se edifica sobre la prudencia de los dirigentes.
4 En manos del Señor está el gobierno de la tierra, a su tiempo suscita para ella al que conviene.

5 En manos del Señor el recto camino del hombre, él pone su gloria en el escriba.
6 Sea cual fuere su agravio, no guardes rencor al prójimo, y no hagas nada en un arrebato de violencia.
7 Odioso es al Señor y a los hombres el orgullo, para ambos es un yerro la injusticia.
8 La soberanía pasa de una nación a otra, por las injusticias, las violencias y el dinero.
9 ¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza? ¡si ya en vida es su vientre podredumbre!

10 La larga enfermedad deja perplejo al médico, y el que hoy es rey fenecerá mañana.
11 Y cuando un hombre muere, recibe como herencia reptiles, fieras y gusanos.
12 El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón.
13 Que el comienzo del orgullo es el pecado, el que se agarra a él vierte abominación.Por eso les dio el Señor asombrosos castigos, y les abatió hasta aniquilarlos.

14 Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a los mansos.
15 Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los humildes.
16 Las comarcas de las naciones las arrasó el Señor, y las destruyó hasta los cimientos de la tierra.
17 Tomó algunos de ellos y los destruyó, y borró de la tierra su recuerdo.
18 No se ha hecho para los hombres el orgullo, ni el furor de la ira para los nacidos de mujer.

19 ¿Qué raza es honorable? La del hombre. ¿Qué raza es honorable? Los que temen al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La del hombre. ¿Qué raza es despreciable? Los que violan sus mandatos.
20 En medio de sus hermanos es honorable el jefe, y los que temen al Señor, a los ojos de él.
22 Sean ricos, llenos de gloria o pobres, su orgullo es el temor del Señor.
23 No es justo despreciar al pobre inteligente, ni procede glorificar al pecador.

24 Grande, juez y poderoso reciben honores, mas no hay mayor entre ellos que el que teme al Señor.
25 Al siervo sabio los hombres libres sirven, y el hombre de saber no lo critica.
26 No te hagas el sabio cuando cumples tu obra, no te gloríes en el momento de tu aprieto.
27 Más vale el que trabaja y le sobra de todo que el que anda gloriándose y carece de pan.
28 Hijo, gloríate con moderación, y estímate en lo que vales.

29 Al que peca contra sí mismo, ¿quién le justificará? ¿quién apreciará al que desprecia su vida?
30 El pobre es honrado por su saber, y el rico lo es por su riqueza.
31 Quien es estimado en la pobreza, ¡cuánto más en la riqueza! quien es despreciado en la riqueza, ¡cuánto más en la pobreza!


Eclesiástico 11
1 La sabiduría del humilde le hace erguir la cabeza, y le da asiento entre los grandes.
2 No alabes nunca a un hombre por su buen parecer, ni abomines de nadie por su aspecto.
3 Pequeña entre los que vuelan es la abeja, mas lo que ella elabora es lo más dulce.
4 No te gloríes del manto que te envuelve, el día de la gloria no te engrías; pues admirables son las obras del Señor, pero están ocultas a los hombres.

5 Muchos tiranos se sentaron en el suelo, y un desconocido se puso la diadema.
6 Muchos poderosos fueron muy deshonrados, y hombres ilustres entregados a otras manos.
7 Sin haberte informado no reprendas, reflexiona primero y haz luego tu reproche.
8 Sin haber escuchado no respondas ni interrumpas en medio del discuro.
9 Por lo que no te incumbe no discutas, y en las contiendas de los pecadores no te mezcles.

10 Hijo, no te metas en múltiples asuntos, si los multiplicas no saldrás bien parado; aunque los persigas no los alcanzarás ni podrás escapar aunque quieras huir.
11 Hay quien se agota, se fatiga y se apresura, y cuanto más, más tarde llega.
12 Hay quien es débil, necesitado de apoyo, falto de bienes y sobrado de pobreza, mas los ojos del Señor le miran para bien, él le recobra de su humillación.

13 Levanta su cabeza, y por él se admiran muchos.
14 Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor.
17 El don del Señor con los piadosos permanece, y su complacencia les lleva por buen camino para siempre.
18 Hay quien se hace rico a fuerza de engaño y avaricia, y esta es la parte de su recompensa:
19 cuando dice: "Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis bienes", no sabe qué tiempo va a venir, morirá y se lo dejará a otros.

20 Manténte en tu quehacer y conságrate a él, en tu tarea envejece.
21 No te admires de las obras del pecador, confía en el Señor y en tu esfuerzo persevera.Que es cosa fácil a los ojos del Señor enriquecer de golpe al indigente.
22 La bendición del Señor es la recompensa del piadoso, y en un instante hace florecer su bendición.
23 No digas: "¿De qué he menester? o ¿qué bienes me vendrán todavía?"
24 No digas: "Tengo bastante con ellos, ¿qué mal puede alcanzarme ahora?"

25 Día de bienes, olvido de males, día de males, olvido de bienes.
26 Que es fácil al Señor, el día de la muerte, pagar a cada uno según su proceder.
27 El mal de una hora el placer hace olvidar, al final del hombre se descubren sus obras.
28 Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre.
29 No metas a cualquiera en tu casa, que son muchos los lazos del taimado.
30 Perdiz cautiva en su jaula, tal es el corazón del orgulloso, como el espía acecha tu caída.

31 Cambiando el bien por el mal, está al acecho, y a las cosas más limpias pone mancha.
32 Con una chispa se enciende un brasero, así el pecador tiende lazos en busca de sangre.
33 Guárdate del malvado, porque maquina el mal, no sea que te manche para siempre.
34 Mete en casa al extraño, y te traerá el desorden, te hará extraño a tu propia familia.


Eclesiástico 12
1 Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor.
2 Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él, al menos del Altísimo.
3 No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien no agradece la limosna.
4 Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides.
5 Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para que no llegue con ello a dominarte.Pues un mal duplicado encontrarías por todos los bienes que le hubieres hecho.

6 Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de los impíos tomará venganza.
7 Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides.
8 No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad el enemigo.
9 Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad, hasta el amigo se aleja.
10 No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad.
11 Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él.Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el fin su roña.

12 No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto.No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos.
13 ¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los que se acercan a las fieras?
14 Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus pecados.
15 Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará.

16 En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón trama arrojarte a la fosa.En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si topa ocasión, no se verá harto de tu sangre.
17 Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás allí, fingiendo ayurdarte te agarrará el talón.
18 Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará mucho y mudará de cara.

Eclesiástico 13
1 El que toca la pez, se mancha, el que convive con el orgulloso, se hará como él.
2 No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico que tú no convivas. ¿Por qué juntar cántaro con caldero?Este le chocará y aquél se romperá.
3 El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y encima ha de excusarse.
4 Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe, te abandonará.

5 Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin fatigarse él.
6 ¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas; buenas palabras te dará y dirá: "¿Qué te hace falta?"
7 Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres veces, y para terminar se burlará de ti.Después, si te ve, te dejará a un lado, y meneará la cabeza ante ti.
8 Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por estúpido.

9 Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará.
10 No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos, para no pasar inadvertido.
11 No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas palabras.Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato, te examinará.
12 Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni cadenas.

13 Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina.
15 Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo.
16 Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere el hombre.
17 ¿Cómo podrá convivir lobo con cordero?Así el pecador con el piadoso.
18 ¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué paz el rico con el indigente?
19 Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres son presa de los ricos.

20 Abonimación para el orgulloso es la humilidad, así para el rico es abominación el pobre.
21 El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que cae sus amigos le rechazan.
22 Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces, y le justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice cosas sensatas, y no se le hace caso.
23 Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las nubes.Habla el pobre y dicen: "¿Quién es éste?" y si se equivoca, se le echa por tierra.

24 Buena es la riqueza en la que no hay pecado, mala la pobreza al decir del impío.
25 El corazón del hombre modela su rostro tanto hacia el bien como hacia el mal.
26 Signo de un corazón dichoso es un rostro alegre, la invención de proverbios es penoso ejercicio.

Eclesiástico 14
1 Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento por la tristeza del pecado.
2 Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido en su esperanza.
3 Para el hombre mezquino no es buena la riqueza, para el envidioso, ¿de qué sirve el dinero?
4 Quien amontona a expensas de sí mismo, para otros amontona, con sus bienes se regalarán otros.
5 El que es malo para sí, ¿para quién será bueno?No logrará contento en medio de sus tesoros.

6 Nadie peor que el que se tortura a sí mismo, esa es la paga de su maldad.
7 Aun si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará ver su maldad.
8 Malo es el de ojo envidioso, que vuelve su rostro y desprecia a los demás.
9 El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca el alma.
10 El ojo malo se alampa por el pan, hambriento está en su propia mesa.
11 Hijo, trátate bien, conforme a lo que tengas, y presenta dignamente tus ofrendas al Señor.

12 Recuerda que la muerte no se tardará, y que el pacto del seol no se te ha revelado.
13 Antes de morir, haz el bien a tu amigo, según tus medios dale con largueza.
14 No te prives de pasarte un buen día, no se te escape la posesión de un deseo legítimo.
15 ¿No dejarás a otro el fruto de tus trabajos y el de tus fatigas, para que a suertes se reparta?
16 Da y recibe, y recrea tu alma, que en el seol no se puede esperar buena vida.

17 Toda carne como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que morir.
18 Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen y otras brotan, así la generación de carne y sangre: una muere y otra nace.
19 Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con ella.
20 Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en su inteligencia reflexiona,
21 que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera.

22 Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos se pone al acecho.
23 Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha.
24 Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.
25 Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso.
26 Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija.
27 Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.

Eclesiástico 15
1 Así hace el que teme al Señor, el que abraza la Ley logra sabiduría.
2 Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa virgen.
3 Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría le da a beber.
4 Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no queda confundido.
5 Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la asamblea le abre la boca.

6 Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno en herencia recibe.
7 Jamás la lograrán los insensatos, los pecadores nunca la verán.
8 Lejos está del orgullo, los mentirosos no se acuerdan de ella.
9 No cabe la alabanza en boca del pecador, porque no le viene del Señor.
10 Que en la sabiduría se expresa la alabanza, y el Señor la guía por buen camino.
11 No digas: "Por el Señor me he apartado", que lo que él destesta, no lo hace.

12 No digas: "El me ha extraviado", pues él no ha menester del pecador.
13 Toda abominación odia el Señor, tampoco la aman los que le temen a él.
14 El fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos de su propio albedrío.
15 Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su beneplácito.
16 El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano.
17 Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual, se le dará.

18 Que grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder, todo lo ve.
19 Sus ojos están sobre los que le temen, él conoce todas las obras del hombre.
20 A nadie ha mandado ser impío, a nadie ha dado licencia de pecar.

Eclesiástico 16
1 No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos impíos.
2 Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla el temor del Señor.
3 No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos, que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos impíos.
4 Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza de los sin ley quedará despoblada.

5 Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves aún oyeron mis oídos.
6 En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la nación rebelde se inflama la Cólera.
7 No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron fiados de su fuerza.
8 No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba por su orgullo.
9 No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban engreídos en sus pecados.

10 Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían unido en la dureza de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso que quedara impune.Pues misericordia e ira están con El, tan poderoso en perdón como pródigo en ira.
12 Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus obras juzga al hombre.
13 No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del piadoso.

14 Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras.
17 No digas: "Del Señor me esconderé, y ¿quién allá arriba se acordará de mí?Entre la gran muchedumbre no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa creación?"
18 Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra serán sacudidos a la hora de su visita.
19 A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán de espanto.

20 Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en sus caminos, ¿quién repara?
21 Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras se hacen en secreto.
22 "Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia? ¿quién las aguarda? ¡Pues la alianza está lejos!"
23 Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido, sólo piensa necedades.
24 Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón a mis palabras.

25 Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión anunciaré el saber.
26 Cuando creó el Señor sus obras desde el principio, desde que las hizo les asignó su puesto.
27 Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos por todas sus edades.Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan su tarea.
28 Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra.
29 Después de esto el Señor miró a la tierra, y de sus bienes la colmó.

30 De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.


Eclesiástico 17
1 De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le hizo volver a ella.
2 Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también poder sobre las cosas de la tierra.
3 De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los hizo.
4 Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.
6 Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón para pensar.
7 De saber e inteligencia los llenó, les enseñó el bien y el mal.

8 Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras.
10 Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de sus obras.
11 Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en herencia.
12 Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.
13 Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de su voz oyeron sus oídos.
14 Y les dijo: "Guardaos de toda iniquidad", y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo.

15 Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se ocultan a sus ojos.
17 A cada nación asignó un jefe, mas la porción del Señor es Israel.
19 Todas sus obras están ante él, igual que el sol, e incesantes sus ojos sobre sus caminos.
20 No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor.
22 La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos.

23 Después se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa.
24 Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a los que perdieron la esperanza.
25 Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos.
26 Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación.
27 ¿Quién en el seol alabará al Altísimo si los vivientes no le dan gloria?

28 No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe; es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor.
29 ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él se convierten!
30 Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal el hijo de hombre.
31 ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo, desaparece.Mas la carne y la sangre sólo el mal conciben.
32 Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista, pero polvo y ceniza son los hombres.


Eclesiástico 18
1 El que vive eternamente lo creó todo por igual,
2 sólo el Señor será llamado justo.
4 A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién podrá rastrear sus maravillas?
5 El poder de su majestad, ¿quién lo calculará? ¿quién pretenderá contar sus misericordias?
6 Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear las maravillas del Señor.
7 Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para, se queda perplejo.

8 ¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve? ¿cuál es su bien y cuál su mal?
9 El número de los días del hombre mucho será si llega a los cien años.
10 Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus años frente a la eternidad.
11 Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre ellos su misericordia.
12 El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.
13 La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo, la misericorida del Señor abarca a todo el mundo.El reprende, adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño.

14 Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los que se afanan por sus juicios.
15 Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos juntes palabras tristes.
16 ¿No aplaca el rocío el viento ardiente?Así vale más la palabra que el regalo.
17 ¿No ves que la palabra es más que un buen presente?Pues el hombre dadivoso une los dos.
18 El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso.

19 Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar enfermo.
20 Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día de la visita encontrarás perdón.
21 Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra arrepentimiento.
22 Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes hasta la muerte para justificarte.
23 Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre que tienta al Señor.
24 Acuérdate de la ira de los últimos días, y del momento del castigo, cuando Dios vuelva su rostro.

25 En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza y la penuria en días de riqueza.
26 De la mañana a la tarde corre el tiempo, todo pasa presto delante del Señor.
27 El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar se anda con cuidado.
28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra le da su parabién.
29 Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los proverbios acertados.

30 No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena.
31 Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos.
32 No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella.
33 No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes en tu bolsa.

Eclesiástico 19
1 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, el que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá.
2 Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas es aún más temerario.
3 De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá su vida.
4 Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el que peca, a sí mismo se hace daño.
5 El que se regodea en el mal será condenado,

6 el que odia la verborrea escapará al mal.
7 No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo.
8 Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no le descubras.
9 Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te detestaría.
10 ¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo, no reventarás!
11 Por una palabra oída ya está el necio en dolores, como por el hijo la mujer que da a luz.

12 Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas del necio.
13 Interoga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso lo ha hecho, para que no reincida.
14 Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y si acaso lo ha dicho, para que no repita.
15 Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo lo que se dice.
16 A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha pecado con su lengua?

17 Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a la ley del Altísimo.
20 Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría se practica la ley.
22 Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está en el consejo de los pecadores la prudencia.
23 Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido el que carece de sabiduría.
24 Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar prudencia y traspasar la ley.

25 Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho usa de argucias.
26 Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de dolo:
27 tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te tomará la delantera.
28 Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión, se dará a hacer el mal.
29 Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al pensador.

30 El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es.


Eclesiástico 20
1 Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato.
2 ¡Cuánto mejor reprender que estar airado!
3 El que se acusa de su falta evita la pena.
4 Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la justicia con violencia.
5 Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea.
6 Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su hora.

7 El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta el momento.
8 El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se hace odioso.
9 Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en postración.
10 Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble.
11 Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación, levanta la cabeza.

12 Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más caro.
13 Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se malgastan.
14 El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son muchos;
15 da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto.
16 Dice el necio: "No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios;

17 los que comen mi pan tienen lengua insolente." ¡Cuántos con frecuencia se ríen de él!
18 Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así la caída de los malos llega de repente.
19 Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido.
20 De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora.
21 Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá remordimiento.

22 Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se pierde.
23 Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un enemigo.
24 Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida.
25 Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarán la perdición.
26 El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar.

27 Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes agrada.
28 El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los grandes expía la injusticia.
29 Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan los reproches.
30 Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
31 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.


Eclesiástico 21
1 Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores.
2 Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá.Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
3 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.
4 El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del orgulloso.

5 La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino no se deja esperar.
6 El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor se convierte en su corazón.
7 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los deslices.
8 Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su tumba.
9 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego.

10 El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa del seol.
11 El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la sabiduría.
12 No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que llenan de amargura.
13 La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de vida.
14 El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento.

15 Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade.Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas.
16 El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia.
17 La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón.
18 Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes.

19 Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha.
20 El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe.
21 Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho.
22 El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia.
23 Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera.

24 Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato.
25 Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza.
26 En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca.
27 Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
28 El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.

Eclesiástico 22
1 A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra.
2 Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano.
3 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para su confusión.
4 Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor.
5 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada.

6 Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría.
9 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño pesado.
10 Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: "¿Qué estás diciendo?"
11 Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó la inteligencia.Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la muerte.

12 El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida.
13 Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te manche.Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos.
14 ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino "necio"?

15 Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre tonto.
16 El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica.
17 Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared raspada.
18 Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste.

19 Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento.
20 Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe la amistad.
21 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver;
22 si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo.

23 Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas.
24 Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la sangre.
25 No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé;
26 y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de él.

27 ¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para que no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?

Eclesiástico 23
1 Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga.
2 ¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, para que no se perdonen mis errores, ni pasen por alto mis pecados?
3 No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga yo ante mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo.

4 Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos,
5 aparta de mí la pasión.
6 Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí, no me entregues al deseo impúdico.
7 La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda no caerá en el lazo.
8 Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero, caen por ellos.
9 Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar al Santo.

10 Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará libre de golpes, así el que jura y toma el Nombre a todas horas no se verá limpio de pecado.
11 Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el látigo.Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se llenará de adversidades.

12 Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle en la heredad de Jacob!Pues los piadosos rechazan todo esto, y en los pecados no se revuelcan.
13 A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay en ella palabra de pecado.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en medio de los grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio te conduzcas, y llegues a desear no haber nacido y a maldecir el día de tu nacimiento.

15 El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá en toda su existencia.
16 Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae la ira:
17 El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase; para el hombre impúdico todo pan es dulce, no descansará hasta haber muerto.
18 El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí: "¿Quién me ve?; la oscuridad me envuelve, las paredes me encubren, nadie me ve, ¿qué he de temer?; el Altísimo no se acordará de mis pecados",

19 lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones más ocultos.
20 Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía lo son después de acabadas.
21 En las plazas de la ciudad será éste castigado, será apresado donde menos lo esperaba.
22 Así también la mujer que ha sido infiel a su marido y le ha dado de otro un heredero.

23 Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo, ha faltado a su marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre le ha dado hijos.
24 Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará investigación.
25 Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos.
26 Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio no se borrará.
27 Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada más dulce que atender a los mandatos del Señor.


Eclesiástico 24
1 La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría.
2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría.
3 "Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
4 Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.
5 Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé.
6 Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación era mi dominio.

7 Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme.
8 Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel."
9 Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré.
10 En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado,

11 en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder.
12 He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
13 Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón.
14 Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano me he elevado.
15 Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita he dado buen olor, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la Tienda.

16 Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de gracia.
17 Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y riqueza.
19 Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
20 Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel.
21 Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed.
22 Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar."

23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob;
25 la que inunda de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos nuevos;
26 la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de cosecha;
27 la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia.
28 El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha descubierto aún.

29 Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran abismo.
30 Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale,
31 y dije: "Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar."Y que aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar.
32 Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer.
33 Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos.

34 Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la buscan.


Eclesiástico 25
1 Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres: concordia entre hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien avenidos.
2 Mas tres clases de gente odia mi alma, y su vida de indignación me llena: pobre altanero, rico mentiroso, y viejo adúltero, falto de inteligencia.
3 Si en la juventud no has hecho acopio, ¿cómo vas a encontrar en tu vejez?

4 ¡Qué bien sienta el juicio a las canas, a los ancianos el tener consejo!
5 ¡Qué bien parece la sabiduría en los viejos, la reflexión y el consejo en los ilustres!
6 Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del Señor.
7 Nueve cosas que imagino tengo por felices en mi corazón, y una décima la diré con mi lengua: el hombre que recibe de sus hijos contento, que ve, en vida, la caída de sus enemigos.

8 Feliz quien vive con mujer juiciosa, quien no ara con un buey y un asno, quien no se desliza con su lengua, quien no sirve a amo indigno de él;
9 feliz quien ha encontrado la prudencia, y quien la expone a oídos que escuchan.
10 ¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría! Mas no aventaja a quien teme al Señor.
11 El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que lo posee, ¿a quién es comparable?

13 ¡Cualquier herida, pero no herida del corazón! ¡cualquier maldad, pero no maldad de mujer!
14 ¡Cualquier desgracia, pero no desgracia de parte de adversarios! ¡cualquier venganza, pero no venganza de enemigos!
15 No hay veneno como veneno de serpiente, ni furia como furia de enemigo.
16 Prefiero convivir con león o dragón a convivir con mujer mala.
17 La maldad de la mujer desfigura su semblante, oscurece su rostro como un oso.

18 En medio de sus vecinos se sienta su marido, y sin poder contenerse suspira amargamente.
19 Toda malicia es poca junto a la malicia de mujer, ¡que la suerte del pecador caiga sobre ella!
20 Cuesta arenosa bajo los pies de un viejo, así es la mujer habladora para un marido pacífico.
21 No te dejes llevar por belleza de mujer, por mujer no te apasiones.
22 Blanco de ira, de deshonra y gran vergüenza, eso es la mujer que mantiene a su marido.

23 Corazón abatido, rostro sombrío, herida del corazón eso es la mujer mala. Manos caídas y rodillas paralizadas, eso es la que no hace feliz a su marido.
24 Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos todos.
25 No des salida al agua, ni a mujer mala libertad de hablar.
26 Si no camina como marca tu mano, de tu carne córtala.


Eclesiástico 26
1 Feliz el marido de mujer buena, el número de sus días se duplicará.
2 Mujer varonil da contento a su marido, que acaba en paz la suma de sus años.
3 Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor:
4 sea rico o pobre, su corazón es feliz, en todo tiempo alegre su semblante.
5 Tres cosas hay que teme mi corazón, y una cuarta me espanta: desunión de ciudad, motín de plebe, y falsa acusación: todo ello más penoso que la muerte;

6 pero dolor de corazón y duelo es una mujer celosa de otra, látigo de lengua que con todos se enzarza.
7 Yugo mal sujeto es la mujer mala, tratar de dominarla es como agarrar un escorpión.
8 Blanco de gran ira es la mujer bebedora, no podrá ocultar su ignominia.
9 La lujuria de la mujer se ve en la procacidad de sus ojos, en sus párpados se reconoce.
10 Sobre hija desenvuelta refuerza la guardia, no sea que, si ve descuido, se aproveche.

11 Guárdate de ir tras ojos descarados, no te extrañes si te llevan al mal.
12 Cual caminante sediento abre ella la boca, y de toda agua que se topa bebe; ante toda clavija de tienda, impúdica, se sienta, y a toda flecha abre su aljaba.
13 La gracia de la mujer recrea a su marido, y su ciencia reconforta sus huesos.
14 Un don del Señor la mujer silenciosa, no tiene precio la bien educada.
15 Gracia de gracias la mujer pudorosa, no hay medida para pesar a la dueña de sí misma.

16 Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de la mujer buena en una casa en orden.
17 Lámpara que brilla en sagrado candelero es la hermosura de un rostro sobre un cuerpo esbelto.
18 Columnas de oro sobre basas de plata, las bellas pierras sobre talones firmes.
28 Dos cosas entristecen mi corazón y la tercera me produce mal humor: el guerrero que desfallece de indigencia, los inteligentes cuando son menospreciados, y el que de la justicia al pecado reincide: el Señor le destina a la espada.

29 Difícilmente se libra de falta el negociante, el comerciante no quedará limpio de pecado.


Eclesiástico 27
1 Por amor a la ganancia han pecado muchos, el que trata de enriquecerse desvía la mirada.
2 Entre dos piedras juntas se planta una estaca, y entre venta y compra se introduce el pecado.
3 Quien no se aferra enseguida al temor del Señor, pronto verá derruida su casa.
4 Cuando la criba se sacude, quedan los desechos; así en su reflexión se ven las vilezas del hombre.
5 El horno prueba las vasijas de alfarero, la prueba del hombre está en su razonamiento.

6 El fruto manifiesta el cultivo del árbol; así la palabra, el del pensamiento del corazón humano.
7 Antes que se pronuncie no elogies a nadie, que esa es la prueba de los hombres.
8 Si persigues la justicia, la alcanzarás, y la revestirás como túnica de gloria.
9 Los pájaros van a posarse donde sus semejantes, la verdad vuelve a quienes la practican.
10 El león acecha a su presa, así el pecado a los que practican la injusticia.

11 La conversación del piadoso es siempre sabiduría, mas el insensato cambia como la luna.
12 En medio de imbéciles aguarda tu momento, entre los que piensan demórate.
13 La conversación de los necios es algo irritante, su risa estalla en la molicie del pecado.
14 El hablar del jurador eriza los cabellos, ante sus disputas se tapan los oídos.
15 Disputa de orgullosos trae efusión de sangre, sus injurias son penosas de oír.

16 Quien revela los secretos, pierde el crédito, no encontrará jamás amigo íntimo.
17 Ama a tu amigo y confíate a él, mas si revelas sus secretos, deja de ir tras él;
18 porque como el que mata elimina a su víctima, así has destruido la amistad de tu compañero.
19 Como a pájaro que soltaste de tu mano, así has perdido a tu compañero y no lo recobrarás.
20 No vayas en su busca, porque se fue lejos, huyó como gacela de la red.

21 Que la herida puede ser vendada, y para la injuria hay reconciliación, pero el que reveló el secreto, perdió toda esperanza.
22 Quien guiña el ojo, anda urdiendo el mal, nadie podrá apartarle de él.
23 Ante tus ojos pone dulce su boca, y por tus palabras muestra admiración; mas después cambia de lenguaje, y con tus palabras anda dando escándalo.
24 Muchas cosas detesto, mas nada como a éste, y también el Señor le detesta.

25 Quien tira una piedra al aire, sobre su propia cabeza la tira,el golpe a traición devuelve heridas.
26 Quien cava una fosa, caerá en ella, quien tiende una red, en ella quedará preso.
27 Quien hace el mal, lo verá caer sobre sí sin saber de dónde le viene.
28 Escarnio y ultraje son cosa de orgulloso, mas la venganza como león le acecha.
29 Caerán en la red los que se alegran de la caída de los piadosos, el dolor los consumirá antes de su muerte.

30 Rencor e ira son también abominables, esa es la propiedad del pecador.

Eclesiástico 28
1 El que se venga, sufrirá venganza del Señor, que cuenta exacta llevará de sus pecados.
2 Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados tus pecados.
3 Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor espera curación?
4 De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón por sus propios pecados!
5 El, que sólo es carne, guarda rencor, ¿quién obtendrá el perdón de sus pecados?

6 Acuérdate de las postrimerías, y deja ya de odiar, recuerda la corrupción y la muerte, y sé fiel a los mandamientos.
7 Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo, recuerda la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
8 Absténte de disputas y evitarás el pecado, porque el apasionado atiza las disputas.
9 El pecador enzarza a los amigos, entre los que están en paz siembra discordia.

10 Según sea la leña, así arde el fuego, según su violencia, arde la disputa; según la fuerza del hombre es su furor y conforme a su riqueza sube su ira.
11 Riña súbita prende fuego, disputa precipitada vierte sangre.
12 Si soplas una chispa, prenderá, si la escupes, se apagará, y ambas cosas salen de tu boca.
13 Al soplón de lengua doble, maldícele, que ha perdido a muchos que vivían en paz.

14 A muchos sacudió la lengua triple, los dispersó de nación en nación; arrasó ciudades fuertes y derruyó casas de magnates.
15 La lengua triple repudió a mujeres varoniles, las privó del fruto de sus trabajos.
16 El que la atiende no encontrará reposo, ni plantará su tienda en paz.
17 El golpe del látigo produce cardenales, el golpe de la lengua quebranta los huesos.
18 Muchos han caído a filo de espada, mas no tantos como los caídos por la lengua.

19 Feliz el que de ella se resguarda, el que no pasa a través de su furor, el que su yugo no ha cargado, ni ha sido atado con sus coyundas.
20 Porque su yugo es yugo de hierro, y coyundas de bronce sus coyundas.
21 Muerte funesta la muerte que ella da, ¡el seol es preferible a ella!
22 Mas no tiene poder sobre los piadosos, en su llama no se quemarán.
23 Los que abandonan al Señor caerán en ella, en ellos arderá y no se apagará.Como un león se lanzará contra ellos, como una pantera los desgarrará.

24 Mira, cerca tu hacienda con espinos, encierra bien tu plata y tu oro.
25 A tus palabras pon balanza y peso, a tu boca pon puerta y cerrojo.
26 Guárdate bien de resbalar por ella, no sea que caigas ante el que te acecha.

Eclesiástico 29
1 Quien hace misericordia, presta al prójimo, quien le apoya con su mano, guarda los mandamientos.
2 Presta a tu prójimo cuando se halle en necesidad, y por tu parte restituye a tiempo al prójimo.
3 Mantén tu palabra y ten confianza en él, y en toda ocasión encontrarás lo que necesitas.
4 Muchos consideran el préstamo como una ganga, y a los que les han socorrido causan sinsabores.
5 Hasta que no recibe, besa las manos de su prójimo, y ante su dinero humilla la voz; pero al tiempo de la restitución da largas, responde con palabras negligentes y echa la culpa a las circustancias.

6 Si puede, el otro recibirá apenas la mitad, y aun lo tendrá como una ganga.Si no, se quedará sin su dinero, y se habrá ganado sin necesidad un enemigo, que le devolverá maldiciones e injurias y le dará, en vez de gloria, vilipendio.
7 Muchos, sin malicia, vuelven las espaldas, pues temen ser despojados sin necesidad.
8 Pero con el humilde muéstrate paciente, y a tu limosna no des largas.
9 En atención al mandamiento, acoge al indigente, según su necesidad no le despidas vacío.

10 Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe bajo la piedra y lo pierdas.
11 Coloca tu tesoro según los mandamientos del Altísimo, y te dará provecho más que el oro.
12 Encierra la limosna en tus graneros, ella te preservará de todo mal.
13 Mejor que recio escudo y que pesada lanza frente al enemigo combatirá por ti.
14 El hombre bueno sale fiador de su prójimo, el que ha perdido la vergüenza, lo deja abandonado.

15 No olvides los favores de tu fiador, pues él se ha expuesto por ti.
16 El pecador dilapida los bienes de su fiador, el ingrato abandona en su corazón al que le ha salvado.
17 La fianza perdió a muchos que iban bien, los sacudió como ola del mar.
18 Echó de su patria a hombres poderosos, que anduvieron errando por naciones extrañas.
19 Pecador que se presta a la fianza buscando especular, incurre en juicio.

20 Acoge al prójimo según tus recursos, y cuida de no caer tú mismo.
21 Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse.
22 Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa en casa de extraños.
23 En lo poco y en lo mucho ten buena cara, y no escucharás reproches de tu huésped.
24 Triste vida andar de casa en casa: donde te hospedes no podrás abrir la boca.
25 Hospedarás y darás de beber a desagradecidos, y encima tendrás que oír cosas amargas:

26 "Pasa, huésped, adereza la mesa, si tienes algo a mano, dame de comer."
27 - "Vete, huésped, cede el puesto a uno más digno, viene a hospedarse mi hermano, necesito la casa."
28 Duro es para un hombre de sentimiento tal desprecio de la casa, tal insulto propio para un deudor.

Eclesiástico 30
1 El que ama a su hijo, le azota sin cesar, para poderse alegrar en su futuro.
2 El que enseña a su hijo, sacará provecho de él, entre sus conocidos de él se gloriará.
3 El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y ante sus amigos se sentirá gozoso.
4 Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó tras de sí un hombre igual que él.
5 En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste.

6 Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les pague sus favores.
7 El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito se le conmoverán sus entrañas.
8 Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino.
9 Halaga a tu hijo, y te dará sorpresas juega con él, y te traerá pesares.
10 No rías con él, para no llorar y acabar rechinando de dientes.
11 No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores.

12 Doblega su cerviz mientras es joven, tunde sus costillas cuando es niño, no sea que, volviéndose indócil, te desobedezca, y sufras por él amargura de alma.
13 Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces por su desvergüenza.
14 Vale más pobre sano y fuerte de constitución que rico lleno de achaques en su cuerpo.
15 Salud y buena constitución valen más que todo el oro, cuerpo vigoroso más que inmensa fortuna.

16 Ni hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, ni contento mayor que la alegría del corazón.
17 Mejor es la muerte que una vida amarga, el descanso eterno que enfermedad permanente.
18 Manjares derramados sobre boca cerrada, eso son las ofrendas de alimentos puestas sobre una tumba.
19 ¿De qué le sirve el sacrificio a un ídolo? ¡ni lo comerá ni lo olerá!Así aquel a quien persigue el Señor,
20 que mira con sus ojos y gime.Escomo un eunuco que oprime a una virgen y gime.

21 No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo con tus cavilaciones.
22 La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo del varón, prolongación de sus días.
23 Engaña tu alma y consuela tu corazón, echa lejos de ti la tristeza; que la tristeza perdió a muchos, y no hay en ella utilidad.
24 Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes de tiempo.

25 Un corazón radiante viene bien en las comidas, se preocupa de lo que come.

Eclesiástico 31
1 El insomnio por la riqueza consume las carnes, las preocupaciones que trae ahuyentan el sueño.
2 Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad grave quita el sueño.
3 Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía de sus placeres.
4 Se afana el pobre por falta de sustento, y cuando descansa, se acaba en la indigencia.
5 El que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras el lucro se extraviará en él.

6 Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la tenían delante.
7 Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios, y todo insensato queda preso en él.
8 Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se fue.
9 ¿Quién es, y le felicitaremos?, pues obró maravillas en su pueblo.
10 ¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto? será para él motivo de gloria. ¿Quién pudo prevaricar y no prevaricó, hacer mal y no lo hizo?

11 Sus bienes se consolidarán, y la asamblea hablará de sus bondades.
12 ¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus fauces, no digas: "¡Qué de cosas hay aquí!"
13 Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué ha sido creado peor que el ojo? por eso, por cualquier cosa llora.
14 Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y no te eches sobre el plato al tiempo que él.
15 Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa con reflexión.

16 Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres glotón, para no hacerte odioso.
17 Termina el primero por educación, no seas insaciable, y no tendrás tropiezo.
18 Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu mano antes que ellos.
19 ¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego en el lecho no resuella.
20 A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano y es dueño de sí.Insomnio, vómitos y cólicos le esperan al hombre insaciable.

21 Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo lejos, y quedarás tranquilo.
22 Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis palabras.En todo lo que hagas sé moderado, y no te vendrá enfermedad alguna.
23 Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el testimonio de su munificencia es firme.
24 Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de su mezquindad es minucioso.

25 Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino.
26 El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones en disputa de orgullosos.
27 Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida. ¿Qué es la vida a quien le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres?
28 Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con medida.

29 Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación o desafío.
30 La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída, disminuye la fuerza y provoca las heridas.
31 En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies cuando está contento, palabra injuriosa no le digas ni le molestes reclamándole dinero.


Eclesiástico 32
1 ¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé entre los demás como uno de ellos; atiéndeles, y después te sientas.
2 Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con ellos te alegres, y por tu acierto recibas la corona.
3 Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción y sin estorbar la música.
4 Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas el sabio a destiempo.

5 Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto musical de un banquete.
6 Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía entre vino delicioso.
7 Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
8 Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla.
9 Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas en hablar.
10 Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto le antecede la gracia.

11 Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo a casa, no te hagas el remolón.
12 Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques con palabras insolentes.
13 Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
14 El que teme al Señor acepta la instrucción, los que madrugan encuentran su favor.
15 El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve de tropiezo.
16 Los que temen al Señor son justificados, hacen brillar sus buenas acciones como luz.

17 El pecador rehúye la reprensión, según su voluntad encuentra excusa.
18 El varón de consejo no descuida la reflexión, el extraño y el orgulloso no se encogen de miedo.
19 Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
20 Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
21 No te confies en camino inexplorado,
22 y de tus hijos guárdate.
23 En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar los mandamientos.

24 El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y el que pone su confianza en el Señor no sufre daño.

Eclesiástico 33
1 Al que teme al Señor ningún mal le sucede, aunque sufra una prueba, se verá librado.
2 El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla es como nave en borrasca.
3 El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para él digna de fe como un oráculo.
4 Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra tu saber y responde.
5 Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da vueltas, su razonamiento.

6 Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo el que lo monta relincha.
7 ¿Por qué un día es superior a otro, si toda la luz de cada día del año viene del sol?
8 En la mente del Señor fueron diferenciados, él hizo distintas estaciones y fiestas.
9 A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días ordinarios.
10 Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue creado Adán.
11 Con su gran sabiduría los diferenció el Señor, e hizo distintos sus caminos.

12 A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto.
13 Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor, que a cada uno da según su juicio.
14 Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida.Así frente al piadoso, el pecador.
15 Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos a dos, una frente a otra.

16 También yo, el último, me he desvelado, como quien racima tras de los viñadores.
17 Por la bendición del Señor me he adelantado, y como viñador he llenado el lagar.
18 Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos los que buscan la instrucción.
19 Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído.
20 A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida tuya.No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas que suplicar por ellas.

21 Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo a nadie.
22 Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar a los manos de tus hijos.
23 En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha en tu gloria.
24 Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia.
25 Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción y trabajo.
26 Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres sus manos, y buscará la libertad.

27 Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
28 Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho mal enseñó la ociosidad.
29 Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies de grillos.
30 Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
31 Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
32 Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester de él como de ti mismo.

33 Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por qué camino irás a buscarle?

Eclesiástico 34
1 Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a los insensatos.
2 Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los sueños.
3 Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro, una imagen de rostro.
4 De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la mentira, ¿qué verdad puede salir?
5 Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías de corazón de mujer en parto.

6 A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita, no abras tu corazón a estas cosas.
7 Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en ellos esperaban.
8 Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel es perfección.
9 Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia se expresa con inteligencia.
10 Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee gran destreza.

11 Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta que mis palabras es mi inteligencia.
12 Bien de veces he estado en peligro de muerte, y me salvé gracias a todo esto.
13 El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque su esperanza está puesta en aquel que los salva.
14 Quien teme al Señor de nada tiene miedo, y no se intimida, porque él es su esperanza.
15 Feliz el alma del que teme al Señor: ¿en quién se sostiene? ¿cuál es su apoyo?

16 Los ojos del Señor sobre quienes le aman, poderosa protección, probado apoyo, abrigo contra el viento abrasador, abrigo contra el ardor del mediodía, guardia contra tropiezos, auxilio contra caídas,
17 que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición.
18 Sacrificar cosa injusta es hacer ofrenda rechazada, no logran complacencia los presentes de los sin ley.
19 No se complace el Altísimo en ofrendas de impíos, ni por el cúmulo de víctimas perdona los pecados.

20 Inmola a un hijo a los ojos de su padre quien ofrece víctima a costa de los bienes de los humildes.
21 Pan de indigentes es la vida de los pobres, quien se lo quita es un hombre sanguinario.
22 Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento, vierte sangre quien quita el jornal al jornalero.
23 Uno edifica, el otro destruye, ¿qué ganan con ello más que fatigas?
24 Uno bendice, el otro maldice, ¿a quién de los dos escuchará el amo?

25 Quien se purifica del contacto de un muerto y le vuelve a tocar, ¿qué ha ganado con su baño de purificación?
26 Así el hombre que ayuna por sus pecados y que vuelve otra vez a hacer lo mismo; su oración, ¿quién la escuchará? ¿de qué le ha servido el humillarse?

Eclesiástico 35
1 Observar la ley es hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos es hacer sacrificios de comunión.
2 Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer limosna es ofrecer sacrificios de alabanza.
3 Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación apartarse de la injusticia.
4 No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues todo esto es lo que prescribe el mandamiento.

5 La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo.
6 El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará.
7 Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias de tus manos.
8 En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los diezmos.
9 Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso, con arreglo a tus medios.
10 Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete veces más.

11 No trates de corromperle con presentes, porque no los acepta, no te apoyes en sacrificio injusto.
12 Porque el Señor es juez, y no cuenta para él la gloria de nadie.
13 No hace acepción de personas contra el pobre, y la plegaria del agraviado escucha.
14 No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda, cuando derrama su lamento.
15 Las lágrimas de la viuda, ¿no bajan por su mejilla, y su clamor contra el que las provocó?

16 Quien sirve de buena gana, es aceptado, su plegaria sube hasta las nubes.
17 La oración del humilde las nubes atraviesa, hasta que no llega a su término no se consuela él.
18 Y no desiste hasta que vuelve los ojos el Altísimo, hace justicia a los justos y ejecuta el juicio.
19 Y el Señor no se tardará, ni tendrá con éstos más paciencia,
20 hasta no haber machacado los lomos de los sin entrañas, y haber tomado venganza de las naciones,

21 haber extirpado el tropel de los soberbios, y quebrado el cetro de los injustos,
22 hasta no haber pagado a cada cual según sus actos, las obras de los hombres según sus intenciones,
23 haber hecho justicia a su pueblo, y haberles dado contento con su misericordia.
24 Grata es la misericordia en tiempo de tribulación, como nubes de lluvia en tiempo de sequía.


Eclesiástico 36
1 Ten piedad de nosotros, Dios, dueño de todas las cosas, mira y siembra tu temor sobre todas las naciones.
2 Alza tu mano contra las naciones extranjeras, para que reconozcan tu señorío.
3 Como ante ellas te has mostrado santo con nosotros, así ante nosotros muéstrate grande con ellas.
4 Que te reconozcan, como nosotros hemos reconocido que no hay Dios fuera de ti, Señor.
5 Renueva las señales, repite tus maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho.

6 Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario, aniquila al enemigo.
7 Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se publiquen tus grandezas.
8 Que el fuego de la ira devore al que se escape, y los que hacen daño a tu pueblo hallen la perdición.
9 Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: "Nadie más que nosotros."
10 Congrega todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio.

11 Ten piedad, Señor, del pueblo llamado con tu nombre, de Israel, a quien igualaste con el primogénito.
12 Ten compasión de tu santa ciudad, de Jerusalén, lugar de tu reposo.
13 Llena a Sión de tu alabanza, y de tu gloria tu santuario.
14 Da testimonio a tus primeras criaturas, mantén las profecías dichas en tu nombre.
15 Da su recompensa a los que te aguardan, y que tus profetas queden acreditados.
16 Escucha, Señor, la súplica de tus siervos, según la bendición de Aarón sobre tu pueblo.

17 Y todos los de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
18 Todo alimento traga el vientre, pero unos alimentos son mejores que otros.
19 El paladar distingue por el gusto la carne de caza, así el corazón inteligente las palabras mentirosas.
20 El corazón perverso da tristeza, pero el hombre de experiencia le da su merecido.
21 A cualquier marido acepta la mujer, pero unas hijas son mejores que otras.

22 La belleza de la mujer recrea la mirada, y el hombre la desea más que ninguna cosa.
23 Si en su lengua hay ternura y mansedumbre, su marido ya no es como los demás hombres.
24 El que adquiere una mujer, adquiere el comienzo de la fortuna,una ayuda semejante a él y columna de apoyo.
25 Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer, gime un hombre a la deriva.
26 ¿Quién se fiará del ladrón ágil que salta de ciudad en ciudad?

27 Así tampoco del hombre que no tiene nido y que se alberga donde la noche le sorprende.

Eclesiástico 37
1 Todo amigo dice: "También yo soy tu amigo", pero hay amigo que lo es sólo de nombre.
2 ¿No es para uno una mortal tristeza un compañero o amigo trocado en enemigo?
3 ¡Oh intención perversa! ¿de dónde saliste para cubrir la tierra de engaño?
4 El compañero disfruta en el contento del amigo, pero al tiempo de tribulación se volverá contra él.
5 El compañero compadece al amigo por interés, y cuando llega el combate embraza el escudo.

6 No te olvides de tu amigo en tu alma, ni pierdas su recuerdo cuando seas rico.
7 Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su interés.
8 Del consejero guarda tu alma, conoce primero qué necesita - porque en su propio interés dará consejo -, no sea que eche sobre ti la suerte,
9 y te diga: "Bueno es tu camino", quedándose enfrente para ver qué te sucede.
10 No te aconsejes del que te mira con desprecio, y de los que te envidian oculta tu consejo;

11 ni te aconsejes con mujer sobre su rival, con cobarde acerca la guerra, con negociante respecto del comercio, con comprador sobre la venta, con envidioso sobre la gratitud, con despiadado sobre la generosidad, con perezoso sobre cualquier trabajo, con temporero sobre el término de una obra, con siervo ocioso sobre un trabajo grande: no cuentes con éstos para ningún consejo.
12 Sino recurre siempre a un hombre piadoso, de quien sabes bien que guarda los mandamientos, cuya alma es según tu alma, y que, si caes, sufrirá contigo.

13 Y mantén firme el consejo de tu corazón, que nadie es para ti más fiel que él.
14 Pues el alma del hombre puede a veces advertir más que siete vigías sentados en lo alto para vigilar.
15 Y por encima de todo esto suplica al Altísimo, para que enderece tu camino en la verdad.
16 Principio de toda obra es la palabra, y antes de toda acción está el consejo.
17 Raíz de los pensamientos es el corazón, de él salen cuatro ramas:

18 bien y mal, vida y muerte, mas la que siempre los domina es la lengua.
19 Hay hombre diestro que adoctrina a muchos, y para sí mismo es un inútil.
20 Hay quien se hace el sabio en palabras y es aborrecido, y que acabará sin tener qué comer.
21 Pues no se le dio la gracia que viene del Señor, porque estaba vacío de toda sabiduría.
22 Hay quien para sí mismo es sabio, y los frutos de su inteligencia son, según él, dignos de fe.

23 El varón sabio enseña a su pueblo, y los frutos de su inteligencia son dignos de fe.
24 El varón sabio es colmado de bendiciones, y le llaman feliz todos los que le ven.
25 La vida del hombre tiene días contados, mas los días de Israel no tienen número.
26 El sabio en su pueblo se gana la confianza, y su nombre vivirá por los siglos.
27 Hijo, en tu vida prueba tu alma, ve lo que es malo para ella y no se los des.

28 Pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta lo mismo.
29 No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida,
30 porque en el exceso de alimento hay enfermedad, y la intemperancia acaba en cólicos.
31 Por intemperancia han muerto muchos, pero el que se vigila prolongará su vida.

Eclesiástico 38
1 Da al médico, por sus servicios, los honores que merece, que también a él le creó el Señor.
2 Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva que del rey se recibe.
3 La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes es admirado.
4 El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña.
5 ¿No fue el agua endulzada con un leño para que se conociera su virtud?

6 El mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en sus maravillas.
7 Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico hace mixturas.
8 Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz sobre la haz de la tierra.
9 Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor, que él te curará.
10 Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica el corazón.

11 Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües ofrendas según tus medios.
12 Recurre luego al médico, pues el Señor le creó también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él has menester.
13 Hay momentos en que en su mano está la solución,
14 pues ellos también al Señor suplicarán que les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación para salvar tu vida.
15 El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!

16 Hijo, por un muerto lágrimas derrama, como quien sufre cruelmente, entona la lamentación; según el ceremonial entierra su cadáver y no seas negligente con su sepultura.
17 Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo según su dignidad, un día o dos, para evitar murmullos; después, consuélate de la tristeza.
18 Porque de la tristeza sale la muerte, la tristeza del corazón enerva las fuerzas.

19 En la adversidad permanece también la tristeza, una vida de miseria va contra el corazón.
20 No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote del fin.
21 No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará, y te harás daño a ti mismo.
22 "Recuerda mi sentencia, que será también la tuya: a mí ayer, a ti te toca hoy."
23 Cuando un muerto reposa, deja en paz su memoria, consuélate de él, porque su espíritu ha partido.

24 La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego, el que se libera de negocios se hará sabio.
25 ¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el arado, y se gloría de tener por lanza el aguijón, el que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe hablar más que de novillos?
26 Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar terneras.
27 De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y noche; los que graban las efigies de los sellos, y su afán se centra en variar los detalles; ponen todo su corazón en igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la obra.

28 También el herrero sentado junto al yunque, atento a los trabajos del hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor de la fragua se debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el modelo del objeto tiene fijos sus ojos; pone su corazón en concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle.
29 De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies, preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el número;

30 con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia; pone su corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias en limpiar el horno.
31 Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su tarea.
32 Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría habitar ni circular por ella.
33 Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue en la asamblea.No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza del juicio.

34 No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra entre los que dicen máximas.Pero aseguran la creación eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

Eclesiástico 39
1 No así el que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo. La sabiduría de todos los antiguos rebusca, a los profecías consagra sus ocios,
2 conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues de las parábolas penetra,
3 busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas insiste.
4 En medio de los grandes ejerce su servicio, ante los jefes aparece; viaja por tierras extranjeras, adquiere experiencia de lo bueno y lo malo entre los hombres.

5 Aplica su corazón a ir bien de mañana donde el Señor su Hacedor; suplica ante el Altísimo, abre su boca en oración y por sus pecados suplica.
6 Si el gran Señor lo quiere, del espíritu de inteligencia será lleno.El mismo derramará como lluvia las palabras de su sabiduría, y en la oración dará gracias al Señor.
7 Enderezará su consejo y su ciencia. y en sus misterios ocultos hará meditación.

8 Mostrará la instrucción recibida, y en la ley de la alianza del Señor se gloriará.
9 Muchos elogiarán su inteligencia, jamás será olvidada.No desaparecerá su recuerdo, su nombre vivirá de generación en generación.
10 Su sabiduría comentarán las naciones, su elogio, lo publicará la asamblea.
11 Mientras viva, su nombre dejará atrás a mil, y cuando descanse, él le bastará.
12 Aún voy a hablar después de meditar, que estoy colmado como la luna llena.

13 Escuchadme, hijos piadosos, y creced como rosa que brota junto a corrientes de agua.
14 Como incienso derramad buen olor, abríos en flor como el lirio, exhalad perfume, cantad un cantar, bendecid al Señor por todas sus obras.
15 Engrandeced su nombre, dadle gracias por su alabanza, con los cantares de vuestros labios y con cítaras, decid así en acción de gracias:
16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor! todas sus órdenes se ejecutan a su hora. No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, que todo se ha de buscar a su tiempo.

17 A su orden el agua se detiene en una masa, a la palabra de su boca se forman los depósitos de las aguas.
18 A una orden suya se hace todo lo que desea, y no hay quien pueda estorbar su salvación.
19 Las obras de toda carne están delante de él, y nada puede ocultarse a sus ojos.
20 Su mirada abarca de eternidad a eternidad, y nada hay admirable para él.
21 No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?, pues todo ha sido creado con un fin.

22 Su bendición se ha desbordado como un río, como un diluvio ha inundado la tierra.
23 De igual modo las naciones recibirán en herencia su ira, como cuando él cambió las aguas en salinas.
24 Sus caminos rectos son para los santos, así como para los sin ley son piedras de tropiezo.
25 Los bienes están desde el principio creados para los buenos, así como los males para los pecadores.
26 De primera necesidad para la vida del hombre es el agua, el fuego, el hierro y la sal, la flor de harina de trigo, la leche y la miel, el jugo de uva, el aceite y el vestido.

27 Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores se truecan en males.
28 Hay vientos creados para el castigo, en su furor ha endurecido él sus látigos; al tiempo de la consumación su fuerza expanden, y desahogan el furor del que los hizo.
29 Fuego y granizo, hambre y muerte, para el castigo ha sido creado todo esto.
30 Y dientes de fieras, escorpiones, víboras y espada vengadora para la perdición del impío.

31 Todos hallan contento en hacer su mandato, en la tierra están prontos para su menester, y llegada la ocasión no traspasarán su orden.
32 Por eso desde el principio me reafirmé, medité y he puesto por escrito:
33 "Las obras del Señor son todas buenas, a su tiempo provee él a toda necesidad.
34 No hay por qué decir: Esto es peor que aquello, porque todo a su tiempo es aprobado.
35 Y ahora con todo el corazón y la boca cantad himnos y bendecid el nombre del Señor."


Eclesiástico 40
1 Grandes trabajos han sido creados para todo hombre, un yugo pesado hay sobre los hijos de Adán, desde el día que salieron del vientre de su madre, hasta el día del retorno a la madre de todo.
2 Sus reflexiones, el miedo de su corazón es la idea del futuro, el día de la muerte.
3 Desde el que está sentado en un trono glorioso, hasta el que en tierra y ceniza está humillado,
4 desde el que lleva púrpura y corona, hasta el que se cubre de tela grosera, sólo furor, envidia, turbación, inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y discordia.

5 A la hora del descanso en la cama, el sueño de la noche altera el conocimiento.
6 Poco, casi nada, reposa, y ya en sueños, como en día de guardia, se ve turbado por las visiones de su corazón, como el que ha huído ante el combate.
7 A la hora de su turno se despierta, sorprendido de su vano temor.
8 Para toda carne, del hombre hasta la bestia, mas para los pecadores siete veces más:
9 Muerte, sangre, discordia, espada, adversidades, hambre, tribulación, azote.

10 Contra los sin ley fue creado todo esto, y por su culpa se produjo el diluvio.
11 Todo cuanto de tierra viene, a tierra vuelve, y cuanto de agua, en el mar desemboca.
12 Todo don e injusticia serán aventados, más la fidelidad subsistirá por siempre.
13 Las riquezas de los injustos se esfumarán como un torrente, como un gran trueno que en tormenta estalla.
14 Cuando él abre las manos, se contenta, así los transgresores desaparecerán por completo.

15 Los vástagos de los impíos no tienen muchas ramas, las raíces impuras sólo hallan piedra áspera.
16 Caña que brota en toda agua o borde de río será arrancada antes que toda hierba.
17 La caridad es como un paraíso de bendición, y la limosna permanece para siempre.
18 La vida del que se basta a sí mismo y del obrero es dulce, pero más que ambos el que encuentra un tesoro.
19 Los hijos y la fundación de una ciudad perpetúan el nombre, pero más que ambas cosas es estimada la mujer intachable.

20 El vino y la música ponen contento el corazón, pero más que ambas cosas el amor a la sabiduría.
21 La flauta y el salterio hacen el canto suave, pero más que ambas cosas la lengua dulce.
22 Gracia y belleza el ojo anhela, pero más que ambas cosas el verdor del sembrado.
23 Amigo y compañero se encuentran a su hora, pero más que ambos la mujer con el marido.
24 Amigos y socorro para el tiempo de tribulación, pero más que ambos salva la limosna.

25 Oro y plata hacen el paso firme, pero más que ambos se estima el consejo.
26 La riqueza y la fuerza realzan el corazón, pero más que las dos, el temor del Señor. En el temor del Señor no existe mengua, con él no hay ya por qué buscar ayuda.
27 El temor del Señor como un paraíso de bendición, protege él más que toda gloria.
28 Hijo, no lleves una vida de mendicidad, que más vale morir que mendigar.
29 Hombre que mira a la mesa de otro no merece el nombre de vida su existencia. Con comida ajena mancha su boca, pero el hombre instruido y educado de ello se guardará.

30 En la boca del descarado la mendicidad resulta dulce, pero en su vientre es un fuego que abrasa.

Eclesiástico 41
1 ¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el hombre que vive en paz entre sus bienes, para el varón desocupado a quien en todo le va bien, y todavía con fuerzas para servirse el alimento!
2 ¡Oh muerte, buena es tu sentencia para el hombre necesitado y carente de fuerzas, para el viejo acabado, ahíto de cuidados, que se rebela y ha perdido la paciencia!
3 No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu fin.

4 Esta sentencia viene del Señor sobre toda carne, ¿por qué desaprobar el agrado del Altísimo? Ya se viva diez, cien, mil años, no se reprocha en el seol la vida.
5 Hijos abominables son los hijos de los pecadores que viven en vecindad de impíos.
6 La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su linaje se perpetúa el oprobio.
7 Al padre impío le reprochan sus hijos, porque por causa de él viven en oprobio.

8 ¡Ay de vosotros, impíos, que la ley del Altísimo habéis abandonado!
9 Si nacéis, para la maldición nacéis, si morís, la maldición heredáis.
10 Todo cuanto viene de tierra, a tierra volverá, así irán los impíos de la maldición a la ruina.
11 El duelo de los hombres se dirige a sus cuerpos, pero el nombre de los pecadores, que no es bueno, se borrará.
12 Preocúpate de tu nombre, que eso te queda, más que mil grandes tesoros de oro.

13 La vida buena tiene un límite de días, pero el buen nombre permanece para siempre.
14 Conservad la instrucción en paz, hijos. Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
15 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría.
16 Así pues, ruborizaos de lo que os voy a señalar, que no es bueno guardar toda vergüenza, ni todo es apreciado fielmente por todos.

17 Ante un padre y una madre avergonzaos de la fornicación, de la mentira, ante el jefe y el poderoso;
18 del extravío, ante juez y el magistrado, de la iniquidad, ante la asamblea y el pueblo;
19 de la injusticia, ante el compañero y el amigo, del robo, ante el lugar en que resides;
20 y ante la verdad de Dios y la alianza: de clavar los codos en los panes,
21 de despreciar la recepción y el don, de callarse ante los que saludan,

22 de mirar a mujer prostituta, de volver la cara a tu pariente,
23 de quitar la parte y el don de otro, de clavar los ojos en mujer casada,
24 de intimidades con la criada - ¡no te acerques a su lecho! -
25 de palabras injuriosas ante los amigos - después de dar no hagas reproches -
26 de repetir la palabra oída, de revelar las palabras secretas.
27 Serás entonces de verdad un hombre ruboroso, y ante todo el mundo hallarás gracia.

Eclesiástico 42
1 Pero de lo que sigue no te avergüences, y no peques por tener acepción de personas:
2 de la ley del Altísimo y de su alianza, del juicio que justifica a los impíos,
3 de contar con compañero de viaje, de dar la herencia a compañeros,
4 de la exactitud de balanzas y pesas, de obtener grandes y pequeñas ganancias,
5 de provecho en la venta a comerciantes, de la copiosa instrucción de los hijos, de ensangrentar las costillas de un mal siervo.

6 Con mujer mala es bueno usar el sello, y, donde hay muchas manos, echa la llave.
7 Lo que entregues, hazlo con cuenta y medida, el haber y el debe, sea todo por escrito.
8 No te avergüences de enseñar al tonto y al necio, y al viejo acabado juzgado como joven.Serás entonces de verdad educado, y estimado de todo viviente.
9 Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja el sueño la inquietud por ella.En su juventud, miedo a que se le pase la edad, si está casada, a que sea aborrecida.

10 Cuando virgen, no sea mancillada y en la casa paterna quede encinta.Cuando casada, a que sea infiel, cohabitando, a que sea estéril.
11 Sobre la hija desenvuelta refuerza la vigilancia, no sea que te haga la irrisión de tus enemigos, comidilla en la ciudad, corrillos en el pueblo, y ante el vulgo espeso te avergüence.
12 De ningún hombre te quedes mirando la belleza, y entre mujeres no te sientes.

13 Porque de los vestidos sale la polilla, y de la mujer la malicia femenina.
14 Vale más maldad de hombre que bondad de mujer, la mujer cubre de vergüenza y oprobio.
15 Voy a evocar las obras del Señor, lo que tengo visto contaré.Por las palabras del Señor fueron hechas sus obras, y la creación está sometida a su voluntad.
16 El sol mira a todo iluminándolo, de la gloria del Señor está llena su obra.
17 No son capaces los Santos del Señor de contar todas sus maravillas, que firmemente estableció el Señor omnipotente, para que en su gloria el universo subsistiera.

18 El sondea el abismo y el corazón humano, y sus secretos cálculos penetra.Pues el Altísimo todo saber conoce, y fija sus ojos en las señales de los tiempos.
19 Anuncia lo pasado y lo futuro, y descubre las huellas de las cosas secretas.
20 No se le escapa ningún pensamiento, ni una palabra se le oculta.
21 Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque él es antes de la eternidad y por la eternidad; nada le ha sido añadido ni quitado, y de ningún consejero necesita.

22 ¡Qué amables son todas sus obras!: como una centella hay que contemplarlas.
23 Todo esto vive y permanece eternamente, para cualquier menester todo obedece.
24 Todas las cosas de dos en dos, una frente a otra, y nada ha hecho deficiente.
25 Cada cosa afirma la excelencia de la otra, ¿quién se hartará de contemplar su gloria?


Eclesiástico 43
1 Orgullo de las alturas, firmamento de pureza, tal la vista del cielo en su espectáculo de gloria.
2 El sol apareciendo proclama a su salida: "¡Qué admirable la obra del Altísimo!"
3 En su mediodía reseca la tierra, ante su ardor, ¿quién puede resistir?
4 Se atiza el horno para obras de forja: tres veces más el sol que abrasa las montañas; vapores ardientes despide, ciega los ojos con el brillo de sus rayos.

5 Grande es el Señor que lo hizo, y a cuyo mandato emprende su rápida carrera.
6 También la luna: sale siempre a su hora, para marcar los tiempos, señal eterna.
7 De la luna procede la señal de las fiestas, astro que mengua, después del plenilunio.
8 Lleva el mes su nombre; crece ella maravillosamente cuando cambia, enseña del ejército celeste que brilla en el firmamento del cielo.
9 Hermosura del cielo es la gloria de las estrellas. orden radiante en las alturas del Señor.

10 Por las palabras del Señor están fijas según su orden. y no aflojan en su puesto de guardia.
11 Mira el arco iris y a su Hacedor bendice, ¡qué bonito en su esplendor!
12 Rodea el cielo con aureola de gloria, lo han tendido las manos del Altísimo.
13 Con su orden precipita la nieve, y fulmina los rayos según su decreto.
14 Por eso se abren sus cilleros, y vuelvan las nubes como pájaros.
15 Con su grandeza hace espesas las nubes, y se desmenuzan las piedras de granizo.

16 a su vista se conmueven los montes. A su voluntad sopla el viento del sur,
17 El bramido de su trueno insulta a la tierra, el huracán del norte y los ciclones.
18 Como pájaros que se posan esparce la nieve, que baja como langosta que salta al suelo. Admira el ojo la belleza de su blancura, y al verla caer se pasma el corazón.
19 El derrama también sobre la tierra la escarcha como sal, que al helarse se queda como pinchos de espinas.

20 El viento frío del norte sopla y se forma el hielo sobre el agua; sobre toda masa de agua se posa, y el agua se reviste como de coraza.
21 Devora los montes, quema el desierto, y consume como fuego el verdor.
22 Como remedio de todo llega presto la niebla, el rocío, después del viento ardiente, devuelve la alegría.
23 Según su designio domeña el abismo, y planta islas en él.
24 Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y de lo que oyen nuestros oídos nos maravillamos.

25 Allí están las cosas raras y maravillosas, variedad de animales, especies de monstruos marinos.
26 Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra todo está en su sitio.
27 Muchos más podríamos decir y nunca acabaríamos; broche de mis palabras: "El lo es todo."
28 ¿Dónde hallar fuerza para glorificarle? ¡Que él es el Grande sobre todas sus obras!
29 Temible es el Señor, inmensamente grande, maravilloso su poderío.

30 Con vuestra alabanza ensalzad al Señor, cuanto podáis, que siempre estará más alto; y al ensalzarle redoblad vuestra fuerza, no os canséis, que nunca acabaréis.
31 ¿Quién le ha visto para que pueda describirle? ¿quién puede engrandecerle tal como es?
32 Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien poco de sus obras hemos visto.
33 Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.


Eclesiástico 44
1 Hagamos ya el elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres según su sucesión.
2 Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde tiempos antiguos.
3 Hubo soberanos en sus reinos, hombres renombrados por su poderío, consejeros por su inteligencia, vaticinadores de oráculos en sus profecías,
4 guías del pueblo por sus consejos, por su inteligencia de la literatura popular, - sabias palabras había en su instrucción -

5 inventores de melodías musicales, compositores de escritos poéticos,
6 hombres ricos bien provistos de fuerza, viviendo en paz en sus moradas.
7 Todos estos fueron honrados en su generación, objeto de gloria fueron en sus días.
8 Hubo entre ellos quienes dejaron nombre, para que se hablara de ellos con elogio.
9 De otros no ha quedado recuerdo, desaparecieron como si no hubieran existido, pasaron cual si a ser no llegaran, así como sus hijos después de ellos.

10 Mas de otro modo estos hombres de bien, cuyas acciones justas no han quedado en olvido.
11 Con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad.
12 En las alianzas se mantuvo su linaje, y sus hijos gracias a ellos.
13 Para siempre permanece su linaje, y su gloria no se borrará.
14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones.
15 Su sabiduría comentarán los pueblos, su elogio lo publicará la asamblea.

16 Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las generaciones.
17 Perfectamente justo Noé fue hallado, en el tiempo de la ira se hizo reconciliación. Gracias a él tuvo un resto la tierra, cuando llegó el diluvio.
18 Alianzas eternas fueron con él pactadas, para que no fuera ya aniquilada por el diluvio toda carne.
19 Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló quien le igualara en gloria.

20 El guardó la ley del Altísimo, y con él entró en alianza. En su carne grabó la alianza, y en la prueba fue hallado fiel.
21 Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.
22 A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham.

23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo reposar en la cabeza de Jacob.Le confirmó en sus bendiciones, y le otorgó su herencia. El dividió sus partes y las repartió entre las doce tribus.


Eclesiástico 45
1 Hizo salir de él un hombre de bien, que hallaba gracia a los ojos de todos, amado por Dios y por los hombres, Moisés, cuya memoria está envuelta en bendiciones.
2 Le hizo en gloria comparable a los santos, le engrandeció para temor de los enemigos.
3 Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes; le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria.

4 En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió entre toda carne.
5 Le hizo oír su voz, y le introdujo en la calígine; cara a cara le dio los mandamientos, la ley de vida y de saber, para enseñar a Jacob su alianza, y sus decretos a Israel.
6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a éste, su hermano, de la tribu de Leví.
7 Le afirmó como alianza eterna, y le dio el sacerdocio del pueblo. Le hizo feliz con su espléndido ornamento, le ciño de gloriosa vestidura.

8 Le vistió de honor perfecto, y le confirmó con insignias de poder, calzones, túnica y efod.
9 Le puso alrededor granadas, y campanillas de oro, bien de ellas todo en torno, para que tintinearan al andar y resonaran bien por todo el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo;
10 y vestimenta sacra, de oro y de jacinto y de púrpura, obra de bordador, y pectoral del juicio, el Urim y el Tummim, hilado de escarlata, obra de artista;

11 piedras preciosas, grabadas como sellos, en engaste de oro, obra de joyero, para memorial por la escritura grabada, según el número de las tribus de Israel;
12 corona de oro por encima de la tiara, inscripción del sello de consagración, prestigio de honor, obra magnífica, delicia de los ojos este adorno.
13 Galanuras no hubo tales antes de él, y jamás se las vistió extranjero, sino sólo sus hijos, sus vástagos por siempre.

14 Sus sacrificios se consumían totalmente dos veces al día sin interrupción.
15 Llenó Moisés sus manos, le ungió con óleo santo.Fue ello para él alianza eterna, y para su linaje cuanto dure el cielo, para presidir el culto, ejercer el sacerdocio y bendecir a su pueblo en nombre del Señor.
16 Le eligió entre todos los vivientes para presentar la ofrenda al Señor, el incienso y el aroma en memorial, y hacer expiación por el pueblo.

17 Le dio, por sus mandamientos, potestad sobre las prescripciones legales, para enseñar a Jacob sus dictámenes e ilustrar a Israel en su ley.
18 Se confabularon contra él extranjeros y en el desierto tuvieron celos de él, los hombres de Datán y de Abirón, la banda de Coré, llena de ira y de furor.
19 Lo vió el Señor y se irritó, y acabó con ellos en el ardor de su ira.Hizo prodigios contra ellos, devorándolos por el fuego de su llama.

20 Aumentó la gloria de Aarón y le dio una heredad, le otorgó las primicias, sobre todo el pan a saciedad.
21 Por eso comen ellos los sacrificios del Señor, que él le concedió a él y a su linaje.
22 Aunque en la tierra del pueblo no tiene heredad, ni hay en el pueblo parte para él: que "Yo soy tu parte y tu heredad".
23 Pinjás, hijo de Eleazar, tercero en gloria, porque fue celoso del temor del Señor, y se mantuvo firme en la revuelta del pueblo por la energía de su alma resuelta, y obtuvo así el perdón para Israel.

24 Por eso se hizo con él una alianza de paz, de presidir el santuario y a su pueblo, para que le tocara a él y a su linaje la dignidad del sumo sacerdocio por los siglos.
25 Hubo también alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá, herencia real de hijo a hijo sólo, mientras la herencia de Aarón pasa a todo su linaje.
26 Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar a su pueblo con justicia, y que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria en sus generaciones.

Eclesiástico 46
1 Esforzado en la guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés como profeta; él fue, de acuerdo con su nombre, grande para salvar a los elegidos del Señor, para tomar venganza de los enemigos que surgían e introducir a Israel en su heredad.
2 ¡Qué gloria ganó cuando alzaba la mano y blandía la espada contra las ciudades!
3 ¿Quién antes de él tan firme fue? ¡Que las batallas del Señor él las hacía!

4 ¿No se detuvo el sol ante su mano y un día llegó a ser como dos?
5 El invocó al Altísimo Soberano, cuando los enemigos por todas partes le estrechaban, y le atendió el Gran Señor lanzando piedras de granizo de terrible violencia.
6 Cayó de golpe sobre la nación hostil, y en la bajada aniquiló a los adversarios, para que conocieran las naciones la fuerza de sus armas, porque era frente al Señor la guerra de ellas.

7 Pues caminó en seguimiento del Todopoderoso, hizo el bien en los días de Moisés, él y también Caleb, hijo de Yefunné, resistiendo ante la asamblea, cerrando al pueblo el paso del pecado, reduciendo a silencio la murmuración de la maldad.
8 Y ellos dos solos se salvaron entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel.
9 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, le hizo subir a lo alto de la tierra, que como herencia conservó su linaje,

10 para que sepan todos los hijos de Israel que es bueno caminar en seguimiento del Señor.
11 También los jueces, cada cual según su nombre, ellos cuyo corazón no se prostituyó, y que del Señor no se apartaron: ¡sea su recuerdo lleno de bendición,
12 reflorezcan sus huesos en la tumba, y sus nombres se renueven en los hijos de estos hombres ilustres!
13 Amado fue de su Señor Samuel, profeta del Señor fundó la realeza, y ungió a los príncipes puestos sobre su pueblo.

14 Según la ley del Señor juzgó a la asamblea, y el Señor pueso sus ojos en Jacob.
15 Por su fidelidad se acreditó como profeta, por sus oráculos fue reconocido fiel vidente.
16 Invocó al Señor Todopoderoso cuando los enemigos por todas partes le estrechaban, ofreciendo un cordero lechal.
17 Y tronó el Señor desde los cielos, con gran ruido hizo resonar su voz;
18 aplastó a los jefes adversarios y a todos los príncipes de los filisteos.

19 Antes de la hora de su sueño eterno, dio testimonio ante el Señor y su ungido: "Bienes, ni siquiera sandalias, a nadie le he tomado", y nadie reclamó nada de él.
20 Y después de dormido todavía profetizó y anunció al rey su fin; del seno de la tierra alzó su voz en profecía para borrar la iniquidad del pueblo.

Eclesiástico 47
1 Después de él surgió Natán para profetizar en los días de David.
2 Como grasa puesta aparte en el sacrificio de comunión, así David de entre los hijos de Israel.
3 Con leones jugó cual con cabritos, con osos como con corderos.
4 ¿No mató de joven al gigante, y quitó el oprobio del pueblo, blandiendo en la mano la piedra de la honda y abatiendo la arrogancia de Goliat?
5 Pues invocó al Señor Altísimo, que a su diestra dio vigor, para aniquilar a un potente guerrero, y realzar el cuerno de su pueblo.

6 Por eso le dieron gloria por diez mil, y le alabaron con las bendiciones del Señor, ofreciéndole la diadema de gloria.
7 Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló a los filisteos, sus adversarios, para siempre quebrantó su cuerno.
8 En todas sus obras elevó acción de gracias al Santo Altísimo en oráculo de gloria.Con todo su corazón entonó himnos, mostrando su amor a su Hacedor.
9 Ante el altar instituyó salmistas y con sus voces dio dulzura a los cantos.

10 Dio a las fiestas esplendor, vistosidad acabada a las solemnidades, cuando ellos alaban el santo nombre del Señor, cuando resuena desde la aurora el santuario.
11 El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su cuerno para siempre: le otorgó la alianza real, un trono de gloria en Israel.
12 Después de él surgió un hijo sabio, que gracias a él vivió en holgura.
13 Reinó Salomón en días de paz,Dios le concedió reposo por doquier, para que levantara una Casa a su nombre y preparara un santuario eterno.

14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia como un río!
15 Cubrió tu alma la tierra, la llenaste de proverbios enigmáticos.
16 Tu nombre llegó hasta las islas lejanas, y fuiste amado en medio de tu paz.
17 Por tus cantos, tus sentencias, tus proverbios y tus interpretaciones te admiraron los países.
18 En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste oro como estaño, como plomo multiplicaste plata.

19 Mas reclinaste tu costado en mujeres, y te dejaste dominar en tu cuerpo.
20 Pusiste así tacha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando la ira sobre tus hijos y llenándoles de aflicción por tu locura,
21 hasta quedar partida en dos la dinastía y surgir de Efraím un reino apóstata.
22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia, no deja que se pierdan sus palabras ni que se borre la descendencia de su elegido, el linaje de quien le amó no extirpa.Por eso dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de él.

23 Descansó Salomón con sus padres, y después de él dejó a uno de su linaje, lo más loco del pueblo, falto de inteligencia,Roboam, que apartó de su cordura al pueblo.
24 Y Jeroboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló a Efraím el camino del pecado.Desde entonces se multiplicaron sus pecados tanto que expulsaron al pueblo de su tierra.
25 Toda clase de maldades frecuentaron, hasta que vino sobre ellos el castigo.


Eclesiástico 48
1 Después surgió el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha.
2 El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
3 Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres veces.
4 ¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos! ¿quién puede jactarse de ser igual que tú?
5 Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del Altísimo;

6 que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera de su lecho;
7 oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb los decretos de castigo;
8 ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores;
9 en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos;
10 fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes que estallara, = para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, = y restablecer las tribus de Jacob.

11 Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor, que nosotros también viviremos sin duda.
12 Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto,Eliseo se llenó de su espíritu.En sus días no fue zarandeado por príncipe, y no pudo dominarle nadie.
13 Nada era imposible para él, hasta en el sueño de la muerte profetizó su cuerpo.
14 Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron admirables sus obras.

15 Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados se apartaron, hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos por el mundo entero.
16 Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David.Algunos de ellos hicieron lo agradable a Dios, pero otros multiplicaron los pecados.
17 Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua dentro de ella; con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para el agua.

18 En sus días, subió Senaquerib, que envió por delante a Rabsaqués; éste partió, levantó contra Sión la mano, y se engrió en su altanería.
19 Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual mujeres en parto.
20 Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él.Y el Santo, desde el cielo, les escuchó al instante, y los rescató por mano de Isaías.
21 Hirió el real de los asirios, y su Angel los exterminó.

22 Porque hizo Ezequías lo que agrada al Señor, y se mantuvo firme en los caminos de David su padre, como le ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.
23 En sus días el sol retrocedió, y él prolongó la vida del rey.
24 Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló a los afligidos de Sión.
25 Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas antes que sucedieran.


Eclesiástico 49
1 La memoria de Josías es mixtura de incienso preparado por arte de perfumista.En toda boca es dulce como miel, como música en medio de un banquete.
2 El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó la abominación de la iniquidad.
3 Enderezó su corazón hacia el Señor, en los días de los impíos reafirmó la piedad.
4 Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron en sus culpas.Porque abandonaron la ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.

5 Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación extraña.
6 Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas sus calles,
7 según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado profeta desde el vientre de su madre, = para extirpar =, destruir = y perder = y también = para construir y plantar =.
8 Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le manifestó en el carro de Querubines,

9 porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció a los que seguían el camino derecho.
10 Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba.Porque ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza.
11 ¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él como sello en la mano derecha,
12 así como Josué hijo de Josedec!Ellos en sus días construyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna.

13 También de Nehemías es grande la memoria, él, que nos levantó las murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras moradas.
14 Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue arrebatado de la tierra.
15 Ni como José nació hombre alguno, el guía de sus hermanos, apoyo de su pueblo; sus huesos fueron visitados.
16 Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura viviente está Adán.

Eclesiástico 50
1 Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó el santuario.
2 El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte de la cerca del Templo.
3 En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque como el mar de ancho.
4 El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó la ciudad contra el asedio.
5 ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía de la casa del velo!

6 Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,
7 como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como el arco iris que ilumina las nubes de gloria,
8 como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en verano,
9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado de toda clase de piedras preciosas,
10 como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.

11 Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria el recinto del santuario.
12 Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes, él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano; le rodeaban como tallos de palmera 13 todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en presencia de toda la asamblea de Israel.

14 Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando la ofrenda del Altísimo Todopoderoso,
15 alargaba su mano a la copa, hacía la libación del jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma al Altísimo Rey universal.
16 Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón, tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.

17 Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro en tierra, para adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo.
18 Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son vibrante formaba una dulce melodía.
19 Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Señor y concluía su liturgia.
20 Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre.

21 Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición del Altísimo.
22 Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde el seno materno, y que nos trata según su misericordia.
23 Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en nuestros días en Israel por los siglos de los siglos.
24 Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días nos rescate.

25 Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es nación:
26 los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem.
27 Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este libroJesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén, que vertió de su corazón sabiduría a raudales.
28 Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón se hará sabio.

29 Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella que sigue es la luz del Señor.

Eclesiástico 51
1 Quiero darte gracias, Señor, Rey, y alabarte, oh Dios mi salvador, a tu nombre doy gracias.
2 Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua insidiosa, de los labios que urden mentira; frente a mis adversarios has sido auxilio y me has rescatado,
3 según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu nombre, de las dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano de los que buscan mi alma, de las muchas tribulaciones que he sufrido,

4 del ahogo del fuego que me envolvía, de entre el fuego que yo no había encendido,
5 de la hondura de las entrañas del seol, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,
6 - calumnia de lengua injusta ante el rey.Cerca de la muerte estaba mi alma, mi vida estaba junto al seol, abajo.
7 Por todas partes me asediaban y no había quien auxiliara, volví los ojos a un apoyo humano y no había ninguno.
8 Entonces me acordé de tu misericordia, Señor, y de tu actuación desde la eternidad, que tú levantas a los que en ti esperan, y los salvas de la mano de enemigos.

9 Y elevé de la tierra mi plegaria, supliqué ser librado de la muerte.
10 Clamé al Señor, padre de mi Señor: "No me abandones en días de tribulación, en la hora de los orgullosos, cuando no hay socorro. Alabaré tu nombre sin cesar, te cantaré en acción de gracias."
11 Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de la perdición, y me libraste del momento malo.
12 Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré el nombre del Señor.

13 Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar abiertamente la sabiduría en mi oración,
14 a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último día la andaré buscando.
15 En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón. Mi pie avanzó en derechura, desde mi juventud he seguido sus huellas.
16 Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré una gran enseñanza.

17 Gracias a ella he hecho progesos, a quien me dio sabiduría daré gloria.
18 Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no quedaré confundido.
19 Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he estado atento, he tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia de ella.
20 Hacia ella endurecé mi alma, y en la pureza la he encontrado. Logré con ella un corazón desde el principio, por eso no quedaré abandonado.

21 Mis entrañas se conmovieron por buscarla, por eso he logrado una buena adquisición.
22 Me dio el Señor una lengua en recompensa, y con ella le alabaré.
23 Acercaos a mí, ignorantes, instalaos en la casa de instrucción.
24 ¿Por qué habéis de decir que estáis privados de ella, cuando vuestras almas tienen tanta sed?
25 He abierto mi boca y he hablado: Adquiridla sin dinero;
26 someted al yugo vuestro cuello, que vuestra alma reciba la instrucción: está ahí a vuestro alcance.

27 Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso que he encontrado para mí.
28 Participad de la instrucción con una gran suma de dinero, que mucho oro adquiriréis con ella.
29 Que vuestra alma se recree en la misericordia del Señor, no os avergoncéis de su alabanza.
30 Ejecutad vuestra obra antes del momento fijado, y él os dará a su tiempo vuestra recompensa. Firma: Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.