Eclesiástico
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1 Muchas e importantes lecciones se nos han transmitido
2 por la Ley, los Profetas y los otros que les han seguido,
3 por las cuales bien se debe encomiar a Israel por su instrucción
y sabiduría.
4 Mas como es razón que no sólo los lectores se hagan
sabios,
5 sino que puedan también estos amigos del saber ser útiles
a los de fuera,
6 tanto de palabra como por escrito,
7 mi abuelo Jesús, después de haberse dado intensamente
a la lectura
8 de la Ley,
9 los Profetas
10 y los otros libros de los antepasados,
11 y haber adquirido un gran dominio en ellos,
12 se propuso también él escribir algo en lo tocante
a instrucción y sabiduría,
13 con ánimo de que los amigos del saber, lo aceptaran
14 y progresaran más todavía en la vida según
la Ley.
15 Estáis, pues, invitados
16 a leerlo
17 con benevolencia y atención,
18 así como a mostrar indulgencia
19 allí donde se crea que, a pesar de nuestros denodados esfuerzos
de interpretación,
20 no hemos podido acertar en alguna expresión.
21 Pues no tienen la misma fuerza
22 las cosas expresadas originalmente en hebreo que cuando se traducen
a otra lengua.
23 Cosa que no sucede sólo en esto,
24 sino que también la misma Ley, los Profetas,
25 y los otros libros
26 presentan no pequeña diferencia respecto de lo que dice
el original.
27 Fue, pues, en el año treinta y ocho del rey Evergetes
28 cuando, después de venir a Egipto y residir allí,
29 encontré una obra de no pequeña enseñanza,
30 y juzgué muy necesario aportar yo también algún
interés y esfuerzo para traducir este libro.
31 Mucha vigilia y ciencia he puesto en juego
32 durante este período,
33 hasta llegar a buen término y publicar el libro
34 para uso de aquellos que, en el extranjero, quieren ser amigos
del saber,
35 y conformar sus costumbres a una vida de acuerdo con la Ley.

Eclesiástico1
1 Toda sabiduría viene del Señor, y con él está
por siempre.
2 La arena de los mares, las gotas de la lluvia, los días de
la eternidad, ¿quién los puede contar?
3 La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del
abismo, ¿quién los alcanzará?
4 Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente
prudencia desde la eternidad.
6 La raíz de la sabiduría ¿a quién fue
revelada?, sus recursos, ¿quién los conoció?
8 Sólo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono
está sentado.
9 El Señor mismo la creó, la vio y la contó y
la derramó sobre todas sus obras,
10 en toda carne conforme a su largueza, y se la dispensó a
los que le aman.
11 Gloria es y orgullo el temor del Señor, contento y corona
de júbilo.
12 El temor del Señor recrea el corazón, da contento
y recocijo y largos días.
13 Para el que teme al Señor, todo irá bien al fin,
en el día de su muerte se le bendecirá.
14 Principio de la sabiduría es temer al Señor, fue
creada en el seno materno juntamente con los fieles.
15 Entre los hombres puso su nido, fundación eterna, y con
su linaje se mantendrá fielmente.
16 Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella
les embriaga de sus frutos.
17 Toda su casa colma de cosas deseables, y de sus productos sus graneros.
18 Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace
florecer paz y buena salud.
19 (El la vio y la contó), ciencia y conocimiento inteligente
hizo llover, y la gloria de los que la poseen exaltó.
20 Raíz de la sabiduría es temer al Señor, sus
ramas, los largos días.
22 No puede justificarse la pasión del injusto, que el impulso
de su pasión le hace caer.
23 Hasta su hora aguanta el que es paciente, mas después se
le brinda contento.
24 Hasta su hora oculta sus palabras, y entonces muchos labios prolamarán
su inteligencia.
25 En los tesoros de la sabiduría están las máximas
de la ciencia, mas abominación para el pecador es la piedad
para con Dios.
26 Si apeteces sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor
te la dispensará.
27 Pues sabiduría y enseñanza es el temor del Señor;
su complacencia, la fidelidad y mansedumbre.
28 No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques
a él con corazón partido.
29 No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a
tus labios.
30 No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra,
porque el Señor revelaría tus secretos y en medio de
la asamblea te echaría por tierra, por no haberte llegado al
temor del Señor, porque tu corazón está lleno
de fraude.

Eclesiástico 2
1 Hijo, si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para
la prueba.
2 Endereza tu corazón, manténte firme, y no te aceleres
en la hora de la adversidad.
3 Adhiérete a él, no te separes, para que seas exaltado
en tus postrimerías.
4 Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de
tu humillación sé paciente.
5 Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el
honor de la humillación.
6 Confíate a él, y él, a su vez, te cuidará,
endereza tus caminos y espera en él.
7 Los que teméis al Señor, aguardad su misericordia,
y no os desviéis, para no caer.
8 Los que teméis al Señor, confiaos a él, y no
os faltará la recompensa.
9 Los que teméis al Señor, esperad bienes, contento
eterno y misericordia.
10 Mirad a las generaciones de antaño y ved: ¿Quién
se confió al Señor y quedó confundido? ¿Quién
perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién
le invocó y fue desatendido?
11 Que el Señor es compasivo y misericordioso, perdona los
pecados y salva en la hora de la tribulación.
12 ¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas, del
pecador que va por senda doble!
13 ¡Ay del corazón caído, que no tiene confianza!
por eso no será protegido.
14 ¡Ay de vosotros que perdisteis el aguante! ¿Qué
vais a hacer cuando el Señor os visite?
15 Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras, los
que le aman guardan sus caminos.
16 Los que temen al Señor buscan su agrado, los que le aman
quedan llenos de su Ley.
17 Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto,
y en su presencia se humillan.
18 Caeremos en manos del Señor y no en manos de los hombres,
pues como es su grandeza, tal su misericordia.

Eclesiástico 3
1 A mí que soy vuestro padre escuchadme, hijos, y obrad así
para salvaros.
2 Pues el Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el
derecho de la madre sobre su prole.
3 Quien honra a su padre expía sus pecados;
4 como el que atesora es quien da gloria a su madre.
5 Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y
en el día de su oración será escuchado.
6 Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece
al Señor quien da sosiego a su madre:
7 como a su Señor sirve a los que le engendraron.
8 En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición.
9 Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos,
y la maldición de la madre destruye los cimientos.
10 No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra
de tu padre no es gloria para ti.
11 Pues la gloria del hombre procede de la honra de su padre, y baldón
de los hijos es la madre en desdoro.
12 Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes
tristeza.
13 Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies
en la plenitud de tu vigor.
14 Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será
para ti restauración en lugar de tus pecados.
15 El día de tu tribulación se acordará El de
ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados.
16 Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor
quien irrita a su madre.
17 Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado
por el acepto a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante
el Señor hallarás gracia.
20 Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes
es glorificado.
21 No busques lo que te sobrepasa, ni lo que excede tus fuerzas trates
de escrutar.
22 Lo que se te encomienda, eso medita, que no te es menester lo que
está oculto.
23 En lo que excede a tus obras no te fatigues, pues más de
lo que alcanza la inteligencia humana se te ha mostrado ya.
24 Que a muchos descaminaron sus prejuicios, una falsa ilusión
extravió sus pensamientos.
26 El corazón obstinado en mal acaba, y el que ama el peligro
caerá en él.
27 El corazón obstinado se carga de fatigas, el pecador acumula
pecado tras pecado.
28 Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta
del mal ha echado en él raíces.
29 El corazón del prudente medita los enigmas. un oído
que le escuche es el anhelo del sabio.
30 El agua apaga el fuego llameante, la limosma perdona los pecados.
31 Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de
su caída encontrará un apoyo.

Eclesiástico 4
1 Hijo, no prives al pobre del sustento, ni dejes en suspenso los
ojos suplicantes.
2 No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su
indigencia.
3 No te ensañes con el corazón exasperado, no hagas
esperar la dádiva al mendigo.
4 No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre.
5 No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de
maldecirte.
6 Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará
su imprecación.
7 Hazte querer de la asamblea, ante un grande baja tu cabeza.
8 Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con
dulzura.
9 Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar
no seas pusilánime.
10 Sé para los huérfanos un padre, haz con su madre
lo que hizo su marido. Y serás como un hijo del Altísimo;
él te amará más que tu madre.
11 La sabiduría a sus hijos exalta, y cuida de los que la
buscan.
12 El que la ama, ama la vida, los que en su busca madrugan serán
colmados de contento.
13 El que la posee tendrá gloria en herencia, dondequiera que
él entre, le bendecirá el Señor.
14 Los que la sirven, rinden culto al Santo, a los que la aman, los
ama el Señor.
15 El que la escucha, juzgará a las naciones, el que la sigue,
su tienda montará en seguro.
16 Si se confía a ella, la poseerá en herencia, y su
posteridad seguirá poseyéndola.
17 Pues, al principio, le llevará por recovecos, miedo y pavor
hará caer sobre él, con su disciplina le atormentará
hasta que tenga confianza en su alma y le pondrá a prueba con
sus preceptos,
18 mas luego le volverá al camino recto, le regocijará
y le revelará sus secretos.
19 Que si él se descarría, le abandonará, y le
dejará a merced de su propia caída.
20 Ten en cuenta el momento y guárdate del mal, no te avergüences
de ti mismo.
21 Porque hay una vergüenza que conduce al pecado, y otra vergüenza
hay que es gloria y gracia.
22 No tengas miramientos en contra de ti mismo, y no mudes de color
por tu caída.
23 No contengas la palabra cuando pueda salvar, y no escondas tu sabiduría.
24 Que la sabiduría se da a conocer en la palabra, y la educación
en los discursos de la lengua.
25 A la verdad no contradigas, mas ruborízate de no estar
educado.
26 No te avergüences de confesar tus pecados, no te opongas a
la corriente del río.
27 No te aplanes ante el hombre insensato, ni tengas miramiento al
poderoso.
28 Hasta la muerte por la verdad combate, y el Señor Dios peleará
por ti.
29 No seas atrevido con tu lengua, ni perezoso y negligente en tus
obras.
30 No seas un león en tu casa y un corbade entre tus servidores.
31 No sea tu mano abierta para recibir, y cerrada para dar.

Eclesiástico 5
1 En tus riquezas no te apoyes ni digas: "Tengo bastante con
ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión
de tu corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?",
porque el Señor cierto que te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?",
porque el Señor es paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras
pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará
la multitud de mis pecados."Porque en él hay misericordia,
pero también hay cólera, y en los pecadores se desahoga
su furor.
7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día
para otro, pues de pronto salta la ira del Señor, y perecerás
al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán
el día de la adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así
hace el pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.
12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon
tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre
está su ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua,
que sobre el ladrón cae la vergüenza, y dura condenación
sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te
vuelvas enemigo.

Eclesiástico 6
1 En tus riquezas no te apoyes ni digas: "Tengo bastante con
ellas."
2 No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión
de tu corazón.
3 No digas: "¿Quién me domina a mí?",
porque el Señor cierto que te castigará.
4 No digas: "Pequé, y ¿qué me ha pasado?",
porque el Señor es paciente.
5 Del perdón no te sientas tan seguro que acumules pecado tras
pecado.
6 No digas: "Su compasión es grande, él me perdonará
la multitud de mis pecados."Porque en él hay misericordia,
pero también hay cólera, y en los pecadores se desahoga
su furor.
7 No te tardes en volver al Señor, no lo difieras de un día
para otro, pues de pronto salta la ira del Señor, y perecerás
al tiempo del castigo.
8 No te apoyes en riquezas injustas, que de nada te servirán
el día de la adversidad.
9 No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así
hace el pecador de lengua doble).
10 Manténte firme en tu pensamiento, y sea una tu palabra.
11 Sé pronto en escuchar, y tardo en responder.
12 Si sabes alguna cosa, a tu prójimo responde, si no, pon
tu mano en la boca.
13 Gloria y deshonra caben en el hablar, y en la lengua del hombre
está su ruina.
14 Que no se te llame maldiciente, no pongas lazos con tu lengua,
que sobre el ladrón cae la vergüenza, y dura condenación
sobre la lengua doble.
15 Ni en lo grande ni en lo pequeño yerres, ni de amigo te
vuelvas enemigo.

Eclesiástico 7
1 No hagas mal, y el mal no te dominará,
2 sepárate del injusto, y él se alejará de ti.
3 No siempres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches
siete veces más.
4 No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria.
5 No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te
las des de sabio.
6 No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas
extirpar la injusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas
un tropiezo en tu entereza.
7 No peques contra la asamblea de la ciudad, ni te rebajes a ti mismo
ante el pueblo.
8 En el pecado no te enredes dos veces, pues ni una sola quedarás
impune.
9 No digas: "Pondrá él sus ojos en la abundancia
de mis dones, cuando se los presente al Dios Altísimo, los
aceptará."
10 No seas en tu plegaria pusilánime, y hacer limosna no descuides.
11 No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el
que humilla, también exalta.
12 No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu
amigo.
13 Propónte no decir mentira alguna, que persistir en ello
no lleva a nada bueno.
14 No seas hablador en la reunión de los ancianos, en tu plegaria
no repitas palabras.
15 No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que
creó el Altísimo.
16 No te incluyas en el grupo de los pecadores, recuerda que la Cólera
no se hará esperar.
17 Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es
fuego y gusanos.
18 No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro
de Ofir.
19 No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más
que el oro.
20 No maltrates al criado que trabaja fielmente, ni al jornalero que
pone su empeño.
21 Al criado prudente ame tu alma, y no le prives de la libertad.
22 ¿Tienes rebaños? Pásales revista; y si te
dan ganancia, consérvalos.
23 ¿Tienes hijos? Adoctrínalos, doblega su cerviz desde
su juventud.
24 ¿Tienes hijas? Cuídate de ellas, y no pongas ante
ellas cara muy risueña.
25 Casa a tu hija y habrás hecho una gran cosa, pero dásela
a un hombre prudente.
26 ¿Tienes una mujer que te gusta? No la despidas, pero si
la aborreces, no te confíes a ella.
27 Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores
de tu madre.
28 Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás
lo que contigo han hecho?
29 Con toda tu alma reverencia al Señor, y venera a sus sacerdotes.
30 Con todas tus fuerzas ama al que te hizo, y a sus ministros no
abandones.
31 Teme al Señor y honra el sacerdote, dale su porción
como te está prescrito: primicias, sacrificios de reparación,
pierna de las ofrendas, oblación de santidad y primicias de
las cosas sagradas.
32 También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición
sea perfecta.
33 La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera
a los muertos les rehúses tu gracia.
34 No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate
afligido.
35 No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas
ganarás amor.
36 En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás
pecado.

Eclesiástico 8
1 No disputes con hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No discutas con hombre rico, no sea que te venza con su peso.Porque
a muchos perdió el oro, hasta los corazones de los reyes descarrió.
3 No disputes con hombre charlatán, no eches más leña
a su fuego.
4 No bromees con el ineducado, para que tus mayores no queden en deshonra.
5 No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables
somos todos.
6 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también
se llega a viejos.
7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
8 No dedeñes lo que narran los sabios, vuelve a menudo a sus
proverbios, que de ellos aprenderás doctrina y el modo de servir
a los grandes.
9 No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también
han aprendido de sus padres; pues de ellos aprenderás prudencia
y a dar respuesta en el momento justo.
10 No enciendas los carbones del pecador, no sea que te abrases en
el fuego de su llama.
11 No te encares con el insolente, para que no sea como trampa tendida
a tu boca.
12 No prestes al que puede más que tú; si prestas, dalo
por perdido.
13 No salgas fiador por encima de tus medios; si lo haces, date por
deudor.
14 No entres en pleito con un juez, que por su dignidad fallarán
en su favor.
15 Con el osado no te pongas en camino, para que no te agote, pues
él procederá a su antojo, y por su locura te perderás
con él.
16 Con el colérico no entres en pelea, ni te adentres con
él en el desierto, porque a sus ojos nada es la sangre, y donde
no haya quien te auxilie se echará sobre ti.
17 No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo
en silencio.
18 Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes
qué inventará después.
19 No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar
con gracia alguna.

Eclesiástico 9
1 No tengas celos de tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte
mal.
2 No te entregues del todo a tu mujer, no sea que te llegue a dominar.
3 No vayas al encuentro de una mujer prostituta, no sea que caigas
en sus redes.
4 Con cantadora no frecuentes el trato, para no quedar prendido en
sus enredos.
5 No te quedes mirando a doncella, para que no incurras en su propio
castigo.
6 A prostitutas no te entregues, para no perder tu herencia.
7 No andes fisgando por los calles de la ciudad, ni divagues por
sus sitios solitarios.
8 Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza
ajena.Por la belleza de la mujer se perdieron muchos, junto a ella
el amor se inflama como fuego.
9 Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella
no te huelgues con vino, para que tu corazón no se desvíe
hacia ella y en tu ímpetu te deslices a la ruina.
10 No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala.Vino
nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se
le volverá la fortuna.
12 No asientas al éxito de los impíos, recuerda que
no quedarán hasta el seol impunes.
13 Ponte lejos del hombre que es capaz de matar, y no experimentarás
miedo a la muerte.Si te acercas a él, no te descuides, para
que no te quite la vida.Date cuenta de que pasas entre lazos y que
caminas sobre el muro de la ciudad.
14 Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate.
15 Con los inteligentes ten conversación, y tus charlas versen
sobre la Ley del Altísimo.
16 Varones justos sean tus comensales, y en el temor del Señor
esté tu orgullo.
17 Por la mano del artista la obra es alabada, y el jefe del pueblo
aparece sabio en su palabra.
18 Temible en su ciudad el hombre charlatán, el desmedido por
su lenguaje se hace odioso.

Eclesiástico 10
1 El juez sabio adoctrina a su pueblo, la autoridad del sensato está
bien regulada.
2 Según el juez del pueblo, así serán sus ministros,
como el jefe de la ciudad, todos sus habitantes.
3 El rey sin instrucción arruinará a su pueblo, la ciudad
se edifica sobre la prudencia de los dirigentes.
4 En manos del Señor está el gobierno de la tierra,
a su tiempo suscita para ella al que conviene.
5 En manos del Señor el recto camino del hombre, él
pone su gloria en el escriba.
6 Sea cual fuere su agravio, no guardes rencor al prójimo,
y no hagas nada en un arrebato de violencia.
7 Odioso es al Señor y a los hombres el orgullo, para ambos
es un yerro la injusticia.
8 La soberanía pasa de una nación a otra, por las injusticias,
las violencias y el dinero.
9 ¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza?
¡si ya en vida es su vientre podredumbre!
10 La larga enfermedad deja perplejo al médico, y el que hoy
es rey fenecerá mañana.
11 Y cuando un hombre muere, recibe como herencia reptiles, fieras
y gusanos.
12 El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor,
cuando de su Hacedor se apartó su corazón.
13 Que el comienzo del orgullo es el pecado, el que se agarra a él
vierte abominación.Por eso les dio el Señor asombrosos
castigos, y les abatió hasta aniquilarlos.
14 Los tronos de los príncipes los volteó el Señor,
y en su lugar sentó a los mansos.
15 Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor,
y en su lugar plantó a los humildes.
16 Las comarcas de las naciones las arrasó el Señor,
y las destruyó hasta los cimientos de la tierra.
17 Tomó algunos de ellos y los destruyó, y borró
de la tierra su recuerdo.
18 No se ha hecho para los hombres el orgullo, ni el furor de la ira
para los nacidos de mujer.
19 ¿Qué raza es honorable? La del hombre. ¿Qué
raza es honorable? Los que temen al Señor. ¿Qué
raza es despreciable? La del hombre. ¿Qué raza es despreciable?
Los que violan sus mandatos.
20 En medio de sus hermanos es honorable el jefe, y los que temen
al Señor, a los ojos de él.
22 Sean ricos, llenos de gloria o pobres, su orgullo es el temor del
Señor.
23 No es justo despreciar al pobre inteligente, ni procede glorificar
al pecador.
24 Grande, juez y poderoso reciben honores, mas no hay mayor entre
ellos que el que teme al Señor.
25 Al siervo sabio los hombres libres sirven, y el hombre de saber
no lo critica.
26 No te hagas el sabio cuando cumples tu obra, no te gloríes
en el momento de tu aprieto.
27 Más vale el que trabaja y le sobra de todo que el que anda
gloriándose y carece de pan.
28 Hijo, gloríate con moderación, y estímate
en lo que vales.
29 Al que peca contra sí mismo, ¿quién le justificará?
¿quién apreciará al que desprecia su vida?
30 El pobre es honrado por su saber, y el rico lo es por su riqueza.
31 Quien es estimado en la pobreza, ¡cuánto más
en la riqueza! quien es despreciado en la riqueza, ¡cuánto
más en la pobreza!

Eclesiástico 11
1 La sabiduría del humilde le hace erguir la cabeza, y le da
asiento entre los grandes.
2 No alabes nunca a un hombre por su buen parecer, ni abomines de
nadie por su aspecto.
3 Pequeña entre los que vuelan es la abeja, mas lo que ella
elabora es lo más dulce.
4 No te gloríes del manto que te envuelve, el día de
la gloria no te engrías; pues admirables son las obras del
Señor, pero están ocultas a los hombres.
5 Muchos tiranos se sentaron en el suelo, y un desconocido se puso
la diadema.
6 Muchos poderosos fueron muy deshonrados, y hombres ilustres entregados
a otras manos.
7 Sin haberte informado no reprendas, reflexiona primero y haz luego
tu reproche.
8 Sin haber escuchado no respondas ni interrumpas en medio del discuro.
9 Por lo que no te incumbe no discutas, y en las contiendas de los
pecadores no te mezcles.
10 Hijo, no te metas en múltiples asuntos, si los multiplicas
no saldrás bien parado; aunque los persigas no los alcanzarás
ni podrás escapar aunque quieras huir.
11 Hay quien se agota, se fatiga y se apresura, y cuanto más,
más tarde llega.
12 Hay quien es débil, necesitado de apoyo, falto de bienes
y sobrado de pobreza, mas los ojos del Señor le miran para
bien, él le recobra de su humillación.
13 Levanta su cabeza, y por él se admiran muchos.
14 Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor.
17 El don del Señor con los piadosos permanece, y su complacencia
les lleva por buen camino para siempre.
18 Hay quien se hace rico a fuerza de engaño y avaricia, y
esta es la parte de su recompensa:
19 cuando dice: "Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis
bienes", no sabe qué tiempo va a venir, morirá
y se lo dejará a otros.
20 Manténte en tu quehacer y conságrate a él,
en tu tarea envejece.
21 No te admires de las obras del pecador, confía en el Señor
y en tu esfuerzo persevera.Que es cosa fácil a los ojos del
Señor enriquecer de golpe al indigente.
22 La bendición del Señor es la recompensa del piadoso,
y en un instante hace florecer su bendición.
23 No digas: "¿De qué he menester? o ¿qué
bienes me vendrán todavía?"
24 No digas: "Tengo bastante con ellos, ¿qué mal
puede alcanzarme ahora?"
25 Día de bienes, olvido de males, día de males, olvido
de bienes.
26 Que es fácil al Señor, el día de la muerte,
pagar a cada uno según su proceder.
27 El mal de una hora el placer hace olvidar, al final del hombre
se descubren sus obras.
28 Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término
es conocido el hombre.
29 No metas a cualquiera en tu casa, que son muchos los lazos del
taimado.
30 Perdiz cautiva en su jaula, tal es el corazón del orgulloso,
como el espía acecha tu caída.
31 Cambiando el bien por el mal, está al acecho, y a las cosas
más limpias pone mancha.
32 Con una chispa se enciende un brasero, así el pecador tiende
lazos en busca de sangre.
33 Guárdate del malvado, porque maquina el mal, no sea que
te manche para siempre.
34 Mete en casa al extraño, y te traerá el desorden,
te hará extraño a tu propia familia.

Eclesiástico 12
1 Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios
recibirás favor.
2 Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él,
al menos del Altísimo.
3 No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien
no agradece la limosna.
4 Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides.
5 Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su
pan, no se lo des, para que no llegue con ello a dominarte.Pues un
mal duplicado encontrarías por todos los bienes que le hubieres
hecho.
6 Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de
los impíos tomará venganza.
7 Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides.
8 No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la
adversidad el enemigo.
9 Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad,
hasta el amigo se aleja.
10 No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso,
así es su maldad.
11 Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo
y guárdate de él.Pórtate con él como el
que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el
fin su roña.
12 No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante
tu puesto.No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda,
y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos.
13 ¿Quién se compadecerá del encantador mordido
de serpiente y de todos los que se acercan a las fieras?
14 Lo mismo le ocurre al que convive con el pecador y comparte sus
pecados.
15 Una hora aguantará contigo, mas si te desmandas, no lo soportará.
16 En sus labios pone dulzura el enemigo, mas en su corazón
trama arrojarte a la fosa.En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si
topa ocasión, no se verá harto de tu sangre.
17 Si los males te visitan, primero que tú le encontrarás
allí, fingiendo ayurdarte te agarrará el talón.
18 Meneará su cabeza, batirá palmas, cuchicheará
mucho y mudará de cara.

Eclesiástico 13
1 El que toca la pez, se mancha, el que convive con el orgulloso,
se hará como él.
2 No tomes sobre ti carga pesada, con el más fuerte y rico
que tú no convivas. ¿Por qué juntar cántaro
con caldero?Este le chocará y aquél se romperá.
3 El rico agravia y encima se envalentona, el pobre es agraviado y
encima ha de excusarse.
4 Si le eres útil, se servirá de ti, si eres torpe,
te abandonará.
5 Si tienes algo, vivirá contigo, y te despojará sin
fatigarse él.
6 ¿Ha menester de ti? Tratará de engañarte, te
sonreirá y te dará esperanzas; buenas palabras te dará
y dirá: "¿Qué te hace falta?"
7 Te avergonzará en sus festines, hasta despojarte dos, tres
veces, y para terminar se burlará de ti.Después, si
te ve, te dejará a un lado, y meneará la cabeza ante
ti.
8 Guárdate de dejarte engañar, y de ser humillado por
estúpido.
9 Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto
más te llamará.
10 No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes
muy lejos, para no pasar inadvertido.
11 No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes
de sus muchas palabras.Que con su mucho hablar te pondrá a
prueba, como quien pasa el rato, te examinará.
12 Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará
ni golpes ni cadenas.
13 Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia
ruina.
15 Todo viviente ama a su semejante, y todo hombre a su prójimo.
16 Todo animal según su especie se une, a su semejante se adhiere
el hombre.
17 ¿Cómo podrá convivir lobo con cordero?Así
el pecador con el piadoso.
18 ¿Qué paz puede tener la hiena con el perro? ¿qué
paz el rico con el indigente?
19 Caza de leones son los onagros en el desierto, así los pobres
son presa de los ricos.
20 Abonimación para el orgulloso es la humilidad, así
para el rico es abominación el pobre.
21 El rico que vacila es sostenido por sus amigos, al humilde que
cae sus amigos le rechazan.
22 Cuando el rico resbala, muchos le toman en sus brazos, dice estupideces,
y le justifican; resbala el humilde, y se le hacen reproches, dice
cosas sensatas, y no se le hace caso.
23 Habla el rico, y todos se callan, y exaltan su palabra hasta las
nubes.Habla el pobre y dicen: "¿Quién es éste?"
y si se equivoca, se le echa por tierra.
24 Buena es la riqueza en la que no hay pecado, mala la pobreza al
decir del impío.
25 El corazón del hombre modela su rostro tanto hacia el bien
como hacia el mal.
26 Signo de un corazón dichoso es un rostro alegre, la invención
de proverbios es penoso ejercicio.

Eclesiástico 14
1 Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca, ni sufre tormento
por la tristeza del pecado.
2 Feliz aquel a quien su conciencia no reprocha, y que no queda corrido
en su esperanza.
3 Para el hombre mezquino no es buena la riqueza, para el envidioso,
¿de qué sirve el dinero?
4 Quien amontona a expensas de sí mismo, para otros amontona,
con sus bienes se regalarán otros.
5 El que es malo para sí, ¿para quién será
bueno?No logrará contento en medio de sus tesoros.
6 Nadie peor que el que se tortura a sí mismo, esa es la paga
de su maldad.
7 Aun si llega a hacer el bien, lo hace por descuido, al final dejará
ver su maldad.
8 Malo es el de ojo envidioso, que vuelve su rostro y desprecia a
los demás.
9 El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca
el alma.
10 El ojo malo se alampa por el pan, hambriento está en su
propia mesa.
11 Hijo, trátate bien, conforme a lo que tengas, y presenta
dignamente tus ofrendas al Señor.
12 Recuerda que la muerte no se tardará, y que el pacto del
seol no se te ha revelado.
13 Antes de morir, haz el bien a tu amigo, según tus medios
dale con largueza.
14 No te prives de pasarte un buen día, no se te escape la
posesión de un deseo legítimo.
15 ¿No dejarás a otro el fruto de tus trabajos y el
de tus fatigas, para que a suertes se reparta?
16 Da y recibe, y recrea tu alma, que en el seol no se puede esperar
buena vida.
17 Toda carne como un vestido envejece, pues ley eterna es: hay que
morir.
18 Lo mismo que las hojas sobre árbol tupido, que unas caen
y otras brotan, así la generación de carne y sangre:
una muere y otra nace.
19 Toda obra corruptible desaparece, y su autor se irá con
ella.
20 Feliz el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que en
su inteligencia reflexiona,
21 que medita sus caminos en su corazón, y sus secretos considera.
22 Sale en su busca como el que sigue el rastro, y en sus caminos
se pone al acecho.
23 Se asoma a sus ventanas, y a sus puertas escucha.
24 Acampa muy cerca de su casa, y clava la clavija en sus muros.
25 Monta su tienda junto a ella, y se alberga en su albergue dichoso.
26 Pone sus hijos a su abrigo, y bajo sus ramas se cobija.
27 Por ella es protegido del calor, y en su gloria se alberga.

Eclesiástico 15
1 Así hace el que teme al Señor, el que abraza la Ley
logra sabiduría.
2 Como una madre le sale ella al encuentro, le acoge como una esposa
virgen.
3 Le alimenta con pan de inteligencia, el agua de la sabiduría
le da a beber.
4 Se apoya él en ella y no se dobla, a ella se adhiere y no
queda confundido.
5 Ella le exalta por encima de sus prójimos, en medio de la
asamblea le abre la boca.
6 Contento y corona de gloria encuentra él, nombre eterno
en herencia recibe.
7 Jamás la lograrán los insensatos, los pecadores nunca
la verán.
8 Lejos está del orgullo, los mentirosos no se acuerdan de
ella.
9 No cabe la alabanza en boca del pecador, porque no le viene del
Señor.
10 Que en la sabiduría se expresa la alabanza, y el Señor
la guía por buen camino.
11 No digas: "Por el Señor me he apartado", que lo
que él destesta, no lo hace.
12 No digas: "El me ha extraviado", pues él no ha
menester del pecador.
13 Toda abominación odia el Señor, tampoco la aman los
que le temen a él.
14 El fue quien al principio hizo al hombre, y le dejó en manos
de su propio albedrío.
15 Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer
fiel a su beneplácito.
16 El te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar
tu mano.
17 Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera
cada cual, se le dará.
18 Que grande es la sabiduría del Señor, fuerte es
su poder, todo lo ve.
19 Sus ojos están sobre los que le temen, él conoce
todas las obras del hombre.
20 A nadie ha mandado ser impío, a nadie ha dado licencia de
pecar.

Eclesiástico 16
1 No desees multitud de hijos malvados, no te goces en tener hijos
impíos.
2 Aunque sean muchos, no te goces en ellos, si con ellos no se halla
el temor del Señor.
3 No pongas en su vida tu confianza, ni te creas seguro por ser muchos,
que más vale uno que mil, y morir sin hijos que tener hijos
impíos.
4 Pues uno solo inteligente poblará una ciudad mas la raza
de los sin ley quedará despoblada.
5 Muchas cosas así han visto mis ojos, y más graves
aún oyeron mis oídos.
6 En la reunión de los pecadores prende el fuego, contra la
nación rebelde se inflama la Cólera.
7 No perdonó él a los antiguos gigantes que se rebelaron
fiados de su fuerza.
8 No pasó por alto al vecindario de Lot, a los que abominaba
por su orgullo.
9 No se apiadó de la nación perdida, de los que estaban
engreídos en sus pecados.
10 Igual trató a los seiscientos mil de a pie que se habían
unido en la dureza de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el de dura cerviz, sería asombroso
que quedara impune.Pues misericordia e ira están con El, tan
poderoso en perdón como pródigo en ira.
12 Tan grande como su misericordia es su severidad, según sus
obras juzga al hombre.
13 No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará
fallida la paciencia del piadoso.
14 Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará
según sus obras.
17 No digas: "Del Señor me esconderé, y ¿quién
allá arriba se acordará de mí?Entre la gran muchedumbre
no seré reconocido, pues ¿qué soy yo en la inmensa
creación?"
18 Mira, el cielo, y el cielo de los cielos, el abismo y la tierra
serán sacudidos a la hora de su visita.
19 A una los montes y los cimientos de la tierra bajo su mirada temblarán
de espanto.
20 Mas en todo esto no piensa el corazón del hombre, y en
sus caminos, ¿quién repara?
21 Hay tempestad que no ve el hombre, y la mayoría de sus obras
se hacen en secreto.
22 "Las obras de la justicia, ¿quién las anuncia?
¿quién las aguarda? ¡Pues la alianza está
lejos!"
23 Esto piensa el ruin de corazón; el estúpido, el perdido,
sólo piensa necedades.
24 Escúchame, hijo, y el saber aprende, aplica tu corazón
a mis palabras.
25 Con mesura te revelaré la doctrina, con precisión
anunciaré el saber.
26 Cuando creó el Señor sus obras desde el principio,
desde que las hizo les asignó su puesto.
27 Ordenó para la eternidad sus obras, desde sus comienzos
por todas sus edades.Ni tienen hambre ni se cansan, y eso que no abandonan
su tarea.
28 Ninguna choca con otra, jamás desobedecen su palabra.
29 Después de esto el Señor miró a la tierra,
y de sus bienes la colmó.
30 De todo ser viviente cubrió su faz, y a ella vuelven todos.

Eclesiástico 17
1 De la tierra creó el Señor al hombre, y de nuevo le
hizo volver a ella.
2 Días contados le dio y tiempo fijo, y dioles también
poder sobre las cosas de la tierra.
3 De una fuerza como la suya los revistió, a su imagen los
hizo.
4 Sobre toda carne impuso su temor para que dominara a fieras y volátiles.
6 Les formó lengua, ojos, oídos, y un corazón
para pensar.
7 De saber e inteligencia los llenó, les enseñó
el bien y el mal.
8 Puso su ojo en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus
obras.
10 Por eso su santo nombre alabarán, contando la grandeza de
sus obras.
11 Aun les añadió el saber, la ley de vida dioles en
herencia.
12 Alianza eterna estableció con ellos, y sus juicios les enseñó.
13 Los ojos de ellos vieron la grandeza de su gloria, la gloria de
su voz oyeron sus oídos.
14 Y les dijo: "Guardaos de toda iniquidad", y a cada cual
le dio órdenes respecto de su prójimo.
15 Sus caminos están ante él en todo tiempo, no se
ocultan a sus ojos.
17 A cada nación asignó un jefe, mas la porción
del Señor es Israel.
19 Todas sus obras están ante él, igual que el sol,
e incesantes sus ojos sobre sus caminos.
20 No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están
ante el Señor.
22 La limosna del hombre es como un sello para él, el favor
del hombre lo guarda como la pupila de sus ojos.
23 Después se levantará y les retribuirá, sobre
su cabeza pondrá su recompensa.
24 Pero a los que se arrepienten les concede retorno, y consuela a
los que perdieron la esperanza.
25 Conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica
ante su faz y quita los obstáculos.
26 Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia,
odia con toda el alma la abominación.
27 ¿Quién en el seol alabará al Altísimo
si los vivientes no le dan gloria?
28 No hay alabanza que venga de muerto, como de quien no existe;
es el que vive y goza de salud quien alaba al Señor.
29 ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y
su perdón para los que a él se convierten!
30 Pues no todo puede estar en poder de los hombres, que no es inmortal
el hijo de hombre.
31 ¿Qué hay más luminoso que el sol? Con todo,
desaparece.Mas la carne y la sangre sólo el mal conciben.
32 Al ejército de lo alto de los cielos pasa él revista,
pero polvo y ceniza son los hombres.

Eclesiástico 18
1 El que vive eternamente lo creó todo por igual,
2 sólo el Señor será llamado justo.
4 A nadie dio poder de proclamar sus obras, pues ¿quién
podrá rastrear sus maravillas?
5 El poder de su majestad, ¿quién lo calculará?
¿quién pretenderá contar sus misericordias?
6 Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se pueden rastrear
las maravillas del Señor.
7 Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces, cuando se para,
se queda perplejo.
8 ¿Qué es el hombre? ¿para qué sirve?
¿cuál es su bien y cuál su mal?
9 El número de los días del hombre mucho será
si llega a los cien años.
10 Como gota de agua del mar, como grano de arena, tan pocos son sus
años frente a la eternidad.
11 Por eso el Señor es paciente con ellos, y derrama sobre
ellos su misericordia.
12 El ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.
13 La misericordia del hombre sólo alcanza a su prójimo,
la misericorida del Señor abarca a todo el mundo.El reprende,
adoctrina y enseña, y hace volver, como un pastor, a su rebaño.
14 Tiene piedad de los que acogen la instrucción, y de los
que se afanan por sus juicios.
15 Hijo, con tus beneficios no mezcles el reproche ni a tus regalos
juntes palabras tristes.
16 ¿No aplaca el rocío el viento ardiente?Así
vale más la palabra que el regalo.
17 ¿No ves que la palabra es más que un buen presente?Pues
el hombre dadivoso une los dos.
18 El necio aun sin dar hace afrenta, quema los ojos el don del envidioso.
19 Antes de hablar infórmate, cuídate antes de estar
enfermo.
20 Antes de juzgar examínate a ti mismo, y en el día
de la visita encontrarás perdón.
21 Antes de estar enfermo humíllate, cuando peques muestra
arrepentimiento.
22 Nada te impida cumplir tu voto en el momento dado, no aguardes
hasta la muerte para justificarte.
23 Antes de hacer un voto prepárate; no seas como el hombre
que tienta al Señor.
24 Acuérdate de la ira de los últimos días, y
del momento del castigo, cuando Dios vuelva su rostro.
25 En tiempo de abundancia recuerda el tiempo de hambre, la pobreza
y la penuria en días de riqueza.
26 De la mañana a la tarde corre el tiempo, todo pasa presto
delante del Señor.
27 El hombre sabio es precavido en todo, en la ocasión de pecar
se anda con cuidado.
28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría, al que la encuentra
le da su parabién.
29 Los prudentes en palabras hacen sabiduría y prodigan los
proverbios acertados.
30 No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena.
31 Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión
de tus enemigos.
32 No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con
ella.
33 No te empobrezcas festejando con dinero prestado, cuando nada tienes
en tu bolsa.

Eclesiástico 19
1 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, el que desprecia
las cosas pequeñas, poco a poco caerá.
2 Vino y mujeres pervierten a los inteligentes, el que va a prostitutas
es aún más temerario.
3 De larvas y gusanos será herencia, el temerario perderá
su vida.
4 Quien se confía enseguida, ligero es de corazón, el
que peca, a sí mismo se hace daño.
5 El que se regodea en el mal será condenado,
6 el que odia la verborrea escapará al mal.
7 No repitas nunca lo que se dice, y en nada sufrirás menoscabo.
8 Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para
ti, no le descubras.
9 Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la
ocasión propicia te detestaría.
10 ¿Has oído algo? ¡Quede muerto en ti! ¡Animo,
no reventarás!
11 Por una palabra oída ya está el necio en dolores,
como por el hijo la mujer que da a luz.
12 Una flecha clavada en el muslo, tal es la palabra en las entrañas
del necio.
13 Interoga a tu amigo: quizá no haya hecho nada, y si acaso
lo ha hecho, para que no reincida.
14 Interroga a tu prójimo: quizá no ha dicho nada, y
si acaso lo ha dicho, para que no repita.
15 Interroga a tu amigo: que hay calumnia a menudo, no creas todo
lo que se dice.
16 A veces se resbala uno sin querer, y ¿quién no ha
pecado con su lengua?
17 Interroga a tu prójimo antes de amenazarle, y obedece a
la ley del Altísimo.
20 Toda sabiduría es temor del Señor, y en toda sabiduría
se practica la ley.
22 Mas no es sabiduría el conocimiento del mal, no está
en el consejo de los pecadores la prudencia.
23 Hay un saberlo todo que es abominación, es estúpido
el que carece de sabiduría.
24 Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor,
que desbordar prudencia y traspasar la ley.
25 Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener
el derecho usa de argucias.
26 Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior
está lleno de dolo:
27 tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras
no es reconocido te tomará la delantera.
28 Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre
ocasión, se dará a hacer el mal.
29 Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro
se reconoce al pensador.
30 El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan
lo que es.

Eclesiástico 20
1 Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato.
2 ¡Cuánto mejor reprender que estar airado!
3 El que se acusa de su falta evita la pena.
4 Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así
el que ejecuta la justicia con violencia.
5 Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea.
6 Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque
sabe su hora.
7 El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón
e insensato adelanta el momento.
8 El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse
se hace odioso.
9 Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba
en postración.
10 Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe
el doble.
11 Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde
la humillación, levanta la cabeza.
12 Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete
veces más caro.
13 Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los
necios se malgastan.
14 El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son
uno, son muchos;
15 da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero;
presta hoy y mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto.
16 Dice el necio: "No tengo ni un amigo, no hay gratitud para
mis beneficios;
17 los que comen mi pan tienen lengua insolente." ¡Cuántos
con frecuencia se ríen de él!
18 Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así
la caída de los malos llega de repente.
19 Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido.
20 De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo
dice a su hora.
21 Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá
remordimiento.
22 Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por
respeto a un insensato se pierde.
23 Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por
nada se gana un enemigo.
24 Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes
repetida.
25 Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira,
aunque ambos heredarán la perdición.
26 El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza
le acompaña sin cesar.
27 Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato
a los grandes agrada.
28 El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que
agrada a los grandes expía la injusticia.
29 Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en
boca ahogan los reproches.
30 Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué
provecho hay en ambos?
31 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta
su sabiduría.

Eclesiástico 21
1 Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón
por tus pecados anteriores.
2 Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá.Dientes
de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
3 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay
remedio.
4 El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará
arrasada la casa del orgulloso.
5 La oración del pobre va de su boca a los oídos de
Dios, y el juicio divino no se deja esperar.
6 El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador,
el que teme al Señor se convierte en su corazón.
7 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le
adivina los deslices.
8 Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras
para su tumba.
9 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es
la llama de fuego.
10 El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su
término está la fosa del seol.
11 El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del
Señor es la sabiduría.
12 No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay
habilidades que llenan de amargura.
13 La ciencia del sabio crecerá como una inundación,
y su consejo será fuente de vida.
14 El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún
conocimiento.
15 Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya
añade.Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás
de sus espaldas.
16 El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios
del inteligente se halla gracia.
17 La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se
meditan de corazón.
18 Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio,
el conocimiento del tonto, palabras incoherentes.
19 Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato,
como esposas en su mano derecha.
20 El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre
sensato apenas si sonríe.
21 Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete
en su brazo derecho.
22 El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado
se presenta con modestia.
23 Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien
educado queda afuera.
24 Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía
indigna al sensato.
25 Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las
palabras de los prudentes se pesan en balanza.
26 En la boca de los necios está su corazón, pero el
corazón de los sabios es su boca.
27 Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo
se maldice.
28 El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.

Eclesiástico 22
1 A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre
su deshonra.
2 Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude
la mano.
3 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija
le nace ya para su confusión.
4 Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada
es la tristeza de su progenitor.
5 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y
por los dos es despreciada.
6 Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección
son siempre sabiduría.
9 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que
duerme con sueño pesado.
10 Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá:
"¿Qué estás diciendo?"
11 Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también
al necio, porque dejó la inteligencia.Llora más suavemente
al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la
muerte.
12 El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y
el impío, todos los días de su vida.
13 Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no
vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento,
y para que su contacto no te manche.Apártate de él y
encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos.
14 ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué
nombre dar a esto sino "necio"?
15 Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles
de llevar que el hombre tonto.
16 El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado;
así un corazón firme por reflexión madura, llegado
el momento no se achica.
17 Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque
de arena en pared raspada.
18 Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el
corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo
cualquiera no resiste.
19 Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere
el corazón descubre el sentimiento.
20 Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta
al amigo, rompe la amistad.
21 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún
puede volver;
22 si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún
cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería,
revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha
todo amigo.
23 Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que,
en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación
permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas.
24 Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias
preceden a la sangre.
25 No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia
no me esconderé;
26 y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga
se guardará de él.
27 ¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis
labios sello de prudencia, para que no venga a caer por su culpa,
y que mi lengua no me pierda?

Eclesiástico 23
1 Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones
al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga.
2 ¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos,
y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, para que
no se perdonen mis errores, ni pasen por alto mis pecados?
3 No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga
yo ante mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo.
4 Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería
de ojos,
5 aparta de mí la pasión.
6 Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí,
no me entregues al deseo impúdico.
7 La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda
no caerá en el lazo.
8 Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero,
caen por ellos.
9 Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar
al Santo.
10 Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará
libre de golpes, así el que jura y toma el Nombre a todas horas
no se verá limpio de pecado.
11 Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará
de su casa el látigo.Si se descuida, su pecado cae sobre él,
si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso,
no será justificado, que su casa se llenará de adversidades.
12 Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle
en la heredad de Jacob!Pues los piadosos rechazan todo esto, y en
los pecados no se revuelcan.
13 A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay
en ella palabra de pecado.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en
medio de los grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio
te conduzcas, y llegues a desear no haber nacido y a maldecir el día
de tu nacimiento.
15 El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá
en toda su existencia.
16 Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae
la ira:
17 El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta
consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará
hasta que el fuego le abrase; para el hombre impúdico todo
pan es dulce, no descansará hasta haber muerto.
18 El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí:
"¿Quién me ve?; la oscuridad me envuelve, las paredes
me encubren, nadie me ve, ¿qué he de temer?; el Altísimo
no se acordará de mis pecados",
19 lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos
del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol,
que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones
más ocultos.
20 Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía
lo son después de acabadas.
21 En las plazas de la ciudad será éste castigado, será
apresado donde menos lo esperaba.
22 Así también la mujer que ha sido infiel a su marido
y le ha dado de otro un heredero.
23 Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo,
ha faltado a su marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre
le ha dado hijos.
24 Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará
investigación.
25 Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán
frutos.
26 Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio
no se borrará.
27 Y reconocerán los que queden que nada vale más que
el temor del Señor, nada más dulce que atender a los
mandatos del Señor.

Eclesiástico 24
1 La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo,
se gloría.
2 En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder
se gloría.
3 "Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí
como niebla la tierra.
4 Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna
de nube.
5 Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los
abismos paseé.
6 Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación
era mi dominio.
7 Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme.
8 Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó
dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra
en la heredad de Israel."
9 Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los
siglos subsistiré.
10 En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio,
así en Sión me he afirmado,
11 en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén
se halla mi poder.
12 He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor,
en su heredad.
13 Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés
en el monte del Hermón.
14 Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas
en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano
me he elevado.
15 Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia,
cual mirra exquisita he dado buen olor, como gálbano y ónice
y estacte, como nube de incienso en la Tienda.
16 Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de
gloria y de gracia.
17 Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos
de gloria y riqueza.
19 Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
20 Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más
dulce que panal de miel.
21 Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los
que me beben sienten todavía sed.
22 Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en
mí se ejercitan, no llegan a pecar."
23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo,
la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para
las asambleas de Jacob;
25 la que inunda de sabiduría como el Pisón, como el
Tigris en días de frutos nuevos;
26 la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán
en días de cosecha;
27 la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días
de vendimia.
28 El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco
el último la ha descubierto aún.
29 Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo
más que el gran abismo.
30 Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso
sale,
31 y dije: "Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar."Y
que aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi
río se ha hecho un mar.
32 Aún haré lucir como la aurora la instrucción,
lo más lejos posible la daré a conocer.
33 Aún derramaré la enseñanza como profecía,
la dejaré por generaciones de siglos.
34 Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para
todos aquellos que la buscan.

Eclesiástico 25
1 Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor
y ante los hombres: concordia entre hermanos, amistad entre prójimos,
y marido y mujer bien avenidos.
2 Mas tres clases de gente odia mi alma, y su vida de indignación
me llena: pobre altanero, rico mentiroso, y viejo adúltero,
falto de inteligencia.
3 Si en la juventud no has hecho acopio, ¿cómo vas a
encontrar en tu vejez?
4 ¡Qué bien sienta el juicio a las canas, a los ancianos
el tener consejo!
5 ¡Qué bien parece la sabiduría en los viejos,
la reflexión y el consejo en los ilustres!
6 Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor
del Señor.
7 Nueve cosas que imagino tengo por felices en mi corazón,
y una décima la diré con mi lengua: el hombre que recibe
de sus hijos contento, que ve, en vida, la caída de sus enemigos.
8 Feliz quien vive con mujer juiciosa, quien no ara con un buey y
un asno, quien no se desliza con su lengua, quien no sirve a amo indigno
de él;
9 feliz quien ha encontrado la prudencia, y quien la expone a oídos
que escuchan.
10 ¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría!
Mas no aventaja a quien teme al Señor.
11 El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que
lo posee, ¿a quién es comparable?
13 ¡Cualquier herida, pero no herida del corazón! ¡cualquier
maldad, pero no maldad de mujer!
14 ¡Cualquier desgracia, pero no desgracia de parte de adversarios!
¡cualquier venganza, pero no venganza de enemigos!
15 No hay veneno como veneno de serpiente, ni furia como furia de
enemigo.
16 Prefiero convivir con león o dragón a convivir con
mujer mala.
17 La maldad de la mujer desfigura su semblante, oscurece su rostro
como un oso.
18 En medio de sus vecinos se sienta su marido, y sin poder contenerse
suspira amargamente.
19 Toda malicia es poca junto a la malicia de mujer, ¡que la
suerte del pecador caiga sobre ella!
20 Cuesta arenosa bajo los pies de un viejo, así es la mujer
habladora para un marido pacífico.
21 No te dejes llevar por belleza de mujer, por mujer no te apasiones.
22 Blanco de ira, de deshonra y gran vergüenza, eso es la mujer
que mantiene a su marido.
23 Corazón abatido, rostro sombrío, herida del corazón
eso es la mujer mala. Manos caídas y rodillas paralizadas,
eso es la que no hace feliz a su marido.
24 Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella morimos
todos.
25 No des salida al agua, ni a mujer mala libertad de hablar.
26 Si no camina como marca tu mano, de tu carne córtala.

Eclesiástico 26
1 Feliz el marido de mujer buena, el número de sus días
se duplicará.
2 Mujer varonil da contento a su marido, que acaba en paz la suma
de sus años.
3 Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor:
4 sea rico o pobre, su corazón es feliz, en todo tiempo alegre
su semblante.
5 Tres cosas hay que teme mi corazón, y una cuarta me espanta:
desunión de ciudad, motín de plebe, y falsa acusación:
todo ello más penoso que la muerte;
6 pero dolor de corazón y duelo es una mujer celosa de otra,
látigo de lengua que con todos se enzarza.
7 Yugo mal sujeto es la mujer mala, tratar de dominarla es como agarrar
un escorpión.
8 Blanco de gran ira es la mujer bebedora, no podrá ocultar
su ignominia.
9 La lujuria de la mujer se ve en la procacidad de sus ojos, en sus
párpados se reconoce.
10 Sobre hija desenvuelta refuerza la guardia, no sea que, si ve descuido,
se aproveche.
11 Guárdate de ir tras ojos descarados, no te extrañes
si te llevan al mal.
12 Cual caminante sediento abre ella la boca, y de toda agua que se
topa bebe; ante toda clavija de tienda, impúdica, se sienta,
y a toda flecha abre su aljaba.
13 La gracia de la mujer recrea a su marido, y su ciencia reconforta
sus huesos.
14 Un don del Señor la mujer silenciosa, no tiene precio la
bien educada.
15 Gracia de gracias la mujer pudorosa, no hay medida para pesar a
la dueña de sí misma.
16 Sol que sale por las alturas del Señor es la belleza de
la mujer buena en una casa en orden.
17 Lámpara que brilla en sagrado candelero es la hermosura
de un rostro sobre un cuerpo esbelto.
18 Columnas de oro sobre basas de plata, las bellas pierras sobre
talones firmes.
28 Dos cosas entristecen mi corazón y la tercera me produce
mal humor: el guerrero que desfallece de indigencia, los inteligentes
cuando son menospreciados, y el que de la justicia al pecado reincide:
el Señor le destina a la espada.
29 Difícilmente se libra de falta el negociante, el comerciante
no quedará limpio de pecado.

Eclesiástico 27
1 Por amor a la ganancia han pecado muchos, el que trata de enriquecerse
desvía la mirada.
2 Entre dos piedras juntas se planta una estaca, y entre venta y compra
se introduce el pecado.
3 Quien no se aferra enseguida al temor del Señor, pronto verá
derruida su casa.
4 Cuando la criba se sacude, quedan los desechos; así en su
reflexión se ven las vilezas del hombre.
5 El horno prueba las vasijas de alfarero, la prueba del hombre está
en su razonamiento.
6 El fruto manifiesta el cultivo del árbol; así la
palabra, el del pensamiento del corazón humano.
7 Antes que se pronuncie no elogies a nadie, que esa es la prueba
de los hombres.
8 Si persigues la justicia, la alcanzarás, y la revestirás
como túnica de gloria.
9 Los pájaros van a posarse donde sus semejantes, la verdad
vuelve a quienes la practican.
10 El león acecha a su presa, así el pecado a los que
practican la injusticia.
11 La conversación del piadoso es siempre sabiduría,
mas el insensato cambia como la luna.
12 En medio de imbéciles aguarda tu momento, entre los que
piensan demórate.
13 La conversación de los necios es algo irritante, su risa
estalla en la molicie del pecado.
14 El hablar del jurador eriza los cabellos, ante sus disputas se
tapan los oídos.
15 Disputa de orgullosos trae efusión de sangre, sus injurias
son penosas de oír.
16 Quien revela los secretos, pierde el crédito, no encontrará
jamás amigo íntimo.
17 Ama a tu amigo y confíate a él, mas si revelas sus
secretos, deja de ir tras él;
18 porque como el que mata elimina a su víctima, así
has destruido la amistad de tu compañero.
19 Como a pájaro que soltaste de tu mano, así has perdido
a tu compañero y no lo recobrarás.
20 No vayas en su busca, porque se fue lejos, huyó como gacela
de la red.
21 Que la herida puede ser vendada, y para la injuria hay reconciliación,
pero el que reveló el secreto, perdió toda esperanza.
22 Quien guiña el ojo, anda urdiendo el mal, nadie podrá
apartarle de él.
23 Ante tus ojos pone dulce su boca, y por tus palabras muestra admiración;
mas después cambia de lenguaje, y con tus palabras anda dando
escándalo.
24 Muchas cosas detesto, mas nada como a éste, y también
el Señor le detesta.
25 Quien tira una piedra al aire, sobre su propia cabeza la tira,el
golpe a traición devuelve heridas.
26 Quien cava una fosa, caerá en ella, quien tiende una red,
en ella quedará preso.
27 Quien hace el mal, lo verá caer sobre sí sin saber
de dónde le viene.
28 Escarnio y ultraje son cosa de orgulloso, mas la venganza como
león le acecha.
29 Caerán en la red los que se alegran de la caída de
los piadosos, el dolor los consumirá antes de su muerte.
30 Rencor e ira son también abominables, esa es la propiedad
del pecador.

Eclesiástico 28
1 El que se venga, sufrirá venganza del Señor, que cuenta
exacta llevará de sus pecados.
2 Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te
serán perdonados tus pecados.
3 Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor
espera curación?
4 De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón
por sus propios pecados!
5 El, que sólo es carne, guarda rencor, ¿quién
obtendrá el perdón de sus pecados?
6 Acuérdate de las postrimerías, y deja ya de odiar,
recuerda la corrupción y la muerte, y sé fiel a los
mandamientos.
7 Recuerda los mandamientos, y no tengas rencor a tu prójimo,
recuerda la alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
8 Absténte de disputas y evitarás el pecado, porque
el apasionado atiza las disputas.
9 El pecador enzarza a los amigos, entre los que están en paz
siembra discordia.
10 Según sea la leña, así arde el fuego, según
su violencia, arde la disputa; según la fuerza del hombre es
su furor y conforme a su riqueza sube su ira.
11 Riña súbita prende fuego, disputa precipitada vierte
sangre.
12 Si soplas una chispa, prenderá, si la escupes, se apagará,
y ambas cosas salen de tu boca.
13 Al soplón de lengua doble, maldícele, que ha perdido
a muchos que vivían en paz.
14 A muchos sacudió la lengua triple, los dispersó
de nación en nación; arrasó ciudades fuertes
y derruyó casas de magnates.
15 La lengua triple repudió a mujeres varoniles, las privó
del fruto de sus trabajos.
16 El que la atiende no encontrará reposo, ni plantará
su tienda en paz.
17 El golpe del látigo produce cardenales, el golpe de la lengua
quebranta los huesos.
18 Muchos han caído a filo de espada, mas no tantos como los
caídos por la lengua.
19 Feliz el que de ella se resguarda, el que no pasa a través
de su furor, el que su yugo no ha cargado, ni ha sido atado con sus
coyundas.
20 Porque su yugo es yugo de hierro, y coyundas de bronce sus coyundas.
21 Muerte funesta la muerte que ella da, ¡el seol es preferible
a ella!
22 Mas no tiene poder sobre los piadosos, en su llama no se quemarán.
23 Los que abandonan al Señor caerán en ella, en ellos
arderá y no se apagará.Como un león se lanzará
contra ellos, como una pantera los desgarrará.
24 Mira, cerca tu hacienda con espinos, encierra bien tu plata y
tu oro.
25 A tus palabras pon balanza y peso, a tu boca pon puerta y cerrojo.
26 Guárdate bien de resbalar por ella, no sea que caigas ante
el que te acecha.

Eclesiástico 29
1 Quien hace misericordia, presta al prójimo, quien le apoya
con su mano, guarda los mandamientos.
2 Presta a tu prójimo cuando se halle en necesidad, y por tu
parte restituye a tiempo al prójimo.
3 Mantén tu palabra y ten confianza en él, y en toda
ocasión encontrarás lo que necesitas.
4 Muchos consideran el préstamo como una ganga, y a los que
les han socorrido causan sinsabores.
5 Hasta que no recibe, besa las manos de su prójimo, y ante
su dinero humilla la voz; pero al tiempo de la restitución
da largas, responde con palabras negligentes y echa la culpa a las
circustancias.
6 Si puede, el otro recibirá apenas la mitad, y aun lo tendrá
como una ganga.Si no, se quedará sin su dinero, y se habrá
ganado sin necesidad un enemigo, que le devolverá maldiciones
e injurias y le dará, en vez de gloria, vilipendio.
7 Muchos, sin malicia, vuelven las espaldas, pues temen ser despojados
sin necesidad.
8 Pero con el humilde muéstrate paciente, y a tu limosna no
des largas.
9 En atención al mandamiento, acoge al indigente, según
su necesidad no le despidas vacío.
10 Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe
bajo la piedra y lo pierdas.
11 Coloca tu tesoro según los mandamientos del Altísimo,
y te dará provecho más que el oro.
12 Encierra la limosna en tus graneros, ella te preservará
de todo mal.
13 Mejor que recio escudo y que pesada lanza frente al enemigo combatirá
por ti.
14 El hombre bueno sale fiador de su prójimo, el que ha perdido
la vergüenza, lo deja abandonado.
15 No olvides los favores de tu fiador, pues él se ha expuesto
por ti.
16 El pecador dilapida los bienes de su fiador, el ingrato abandona
en su corazón al que le ha salvado.
17 La fianza perdió a muchos que iban bien, los sacudió
como ola del mar.
18 Echó de su patria a hombres poderosos, que anduvieron errando
por naciones extrañas.
19 Pecador que se presta a la fianza buscando especular, incurre en
juicio.
20 Acoge al prójimo según tus recursos, y cuida de
no caer tú mismo.
21 Lo primero para vivir es agua, pan, vestido, y casa para abrigarse.
22 Más vale vida de pobre bajo techo de tablas que comida suntuosa
en casa de extraños.
23 En lo poco y en lo mucho ten buena cara, y no escucharás
reproches de tu huésped.
24 Triste vida andar de casa en casa: donde te hospedes no podrás
abrir la boca.
25 Hospedarás y darás de beber a desagradecidos, y encima
tendrás que oír cosas amargas:
26 "Pasa, huésped, adereza la mesa, si tienes algo a
mano, dame de comer."
27 - "Vete, huésped, cede el puesto a uno más digno,
viene a hospedarse mi hermano, necesito la casa."
28 Duro es para un hombre de sentimiento tal desprecio de la casa,
tal insulto propio para un deudor.

Eclesiástico 30
1 El que ama a su hijo, le azota sin cesar, para poderse alegrar en
su futuro.
2 El que enseña a su hijo, sacará provecho de él,
entre sus conocidos de él se gloriará.
3 El que instruye a su hijo, pondrá celoso a su enemigo, y
ante sus amigos se sentirá gozoso.
4 Murió su padre, y como si no hubiera muerto, pues dejó
tras de sí un hombre igual que él.
5 En su vida le mira con contento, y a su muerte no se siente triste.
6 Contra sus enemigos deja un vengador, y para los amigos quien les
pague sus favores.
7 El que mima a su hijo, vendará sus heridas, a cada grito
se le conmoverán sus entrañas.
8 Caballo no domado, sale indócil, hijo consentido, sale libertino.
9 Halaga a tu hijo, y te dará sorpresas juega con él,
y te traerá pesares.
10 No rías con él, para no llorar y acabar rechinando
de dientes.
11 No le des libertad en su juventud, y no pases por alto sus errores.
12 Doblega su cerviz mientras es joven, tunde sus costillas cuando
es niño, no sea que, volviéndose indócil, te
desobedezca, y sufras por él amargura de alma.
13 Enseña a tu hijo y trabaja en él, para que no tropieces
por su desvergüenza.
14 Vale más pobre sano y fuerte de constitución que
rico lleno de achaques en su cuerpo.
15 Salud y buena constitución valen más que todo el
oro, cuerpo vigoroso más que inmensa fortuna.
16 Ni hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, ni contento mayor
que la alegría del corazón.
17 Mejor es la muerte que una vida amarga, el descanso eterno que
enfermedad permanente.
18 Manjares derramados sobre boca cerrada, eso son las ofrendas de
alimentos puestas sobre una tumba.
19 ¿De qué le sirve el sacrificio a un ídolo?
¡ni lo comerá ni lo olerá!Así aquel a quien
persigue el Señor,
20 que mira con sus ojos y gime.Escomo un eunuco que oprime a una
virgen y gime.
21 No entregues tu alma a la tristeza, ni te atormentes a ti mismo
con tus cavilaciones.
22 La alegría de corazón es la vida del hombre, el regocijo
del varón, prolongación de sus días.
23 Engaña tu alma y consuela tu corazón, echa lejos
de ti la tristeza; que la tristeza perdió a muchos, y no hay
en ella utilidad.
24 Envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones
traen la vejez antes de tiempo.
25 Un corazón radiante viene bien en las comidas, se preocupa
de lo que come.

Eclesiástico 31
1 El insomnio por la riqueza consume las carnes, las preocupaciones
que trae ahuyentan el sueño.
2 Las preocupaciones del día impiden dormir, la enfermedad
grave quita el sueño.
3 Se afana el rico por juntar riquezas, y cuando descansa, se hastía
de sus placeres.
4 Se afana el pobre por falta de sustento, y cuando descansa, se acaba
en la indigencia.
5 El que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras
el lucro se extraviará en él.
6 Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la
tenían delante.
7 Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios,
y todo insensato queda preso en él.
8 Feliz el rico que fue hallado intachable, que tras el oro no se
fue.
9 ¿Quién es, y le felicitaremos?, pues obró maravillas
en su pueblo.
10 ¿Quién sufrió esta prueba y fue hallado perfecto?
será para él motivo de gloria. ¿Quién
pudo prevaricar y no prevaricó, hacer mal y no lo hizo?
11 Sus bienes se consolidarán, y la asamblea hablará
de sus bondades.
12 ¿En mesa suntuosa te has sentado?, no abras hacia ella tus
fauces, no digas: "¡Qué de cosas hay aquí!"
13 Recuerda que es cosa mala tener un ojo ávido, ¿qué
ha sido creado peor que el ojo? por eso, por cualquier cosa llora.
14 Donde mire tu huésped no extiendas tú la mano, y
no te eches sobre el plato al tiempo que él.
15 Juzga al prójimo como a ti mismo, y en todo asunto actúa
con reflexión.
16 Come como hombre bien educado lo que tienes delante, no te muestres
glotón, para no hacerte odioso.
17 Termina el primero por educación, no seas insaciable, y
no tendrás tropiezo.
18 Si en medio de muchos te has sentado a la mesa, no alargues tu
mano antes que ellos.
19 ¡Qué poco le basta a un hombre bien educado!, y luego
en el lecho no resuella.
20 A vientre moderado, sueño saludable, se levanta temprano
y es dueño de sí.Insomnio, vómitos y cólicos
le esperan al hombre insaciable.
21 Si te viste obligado a comer demasiado, levántate, vomítalo
lejos, y quedarás tranquilo.
22 Oyeme, hijo, y no me desprecies, al fin comprenderás mis
palabras.En todo lo que hagas sé moderado, y no te vendrá
enfermedad alguna.
23 Al espléndido en las comidas le bendicen los labios, el
testimonio de su munificencia es firme.
24 Al mezquino en la comida le murmura la ciudad, el testimonio de
su mezquindad es minucioso.
25 Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido
el vino.
26 El horno prueba el temple del acero, así el vino a los corazones
en disputa de orgullosos.
27 Como la vida es el vino para el hombre, si lo bebes con medida.
¿Qué es la vida a quien le falta el vino, que ha sido
creado para contento de los hombres?
28 Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido
a tiempo y con medida.
29 Amargura del alma, el vino bebido con exceso por provocación
o desafío.
30 La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída,
disminuye la fuerza y provoca las heridas.
31 En banquete no reproches a tu prójimo, no le desprecies
cuando está contento, palabra injuriosa no le digas ni le molestes
reclamándole dinero.

Eclesiástico 32
1 ¿Te han nombrado presidente? No te engrías, sé
entre los demás como uno de ellos; atiéndeles, y después
te sientas.
2 Cuando hayas cumplido todo tu menester, tomo asiento, para que con
ellos te alegres, y por tu acierto recibas la corona.
3 Habla, anciano, que te está bien, pero con discreción
y sin estorbar la música.
4 Durante la audición, no derrames locuacidad, no te hagas
el sabio a destiempo.
5 Sello de carbunclo en alhaja de oro, así es un concierto
musical de un banquete.
6 Sello de esmeralda en montura de oro, así es una melodía
entre vino delicioso.
7 Habla, joven, si te es necesario, dos veces a lo sumo, si se te
pregunta.
8 Resume tu discurso, di mucho en poco, sé como quien sabe
y al mismo tiempo calla.
9 Entre grandes no te iguales a ellos, si otro habla, no te excedas
en hablar.
10 Al trueno se adelanta el relámpago, así al modesto
le antecede la gracia.
11 Llegada la hora levántate, no te rezagues, ve corriendo
a casa, no te hagas el remolón.
12 Allí, diviértete y haz lo que te plazca, mas no peques
con palabras insolentes.
13 Y por todo esto bendice a tu Hacedor, que te colma de sus bienes.
14 El que teme al Señor acepta la instrucción, los que
madrugan encuentran su favor.
15 El que busca la ley se llena de ella, al hipócrita le sirve
de tropiezo.
16 Los que temen al Señor son justificados, hacen brillar sus
buenas acciones como luz.
17 El pecador rehúye la reprensión, según su
voluntad encuentra excusa.
18 El varón de consejo no descuida la reflexión, el
extraño y el orgulloso no se encogen de miedo.
19 Sin consejo no hagas nada, y no te arrepentirás de tus acciones.
20 Por caminos escabrosos no vayas, y no tropezarás en piedras.
21 No te confies en camino inexplorado,
22 y de tus hijos guárdate.
23 En todos tus actos vela sobre ti, que esto es también guardar
los mandamientos.
24 El que tiene confianza en la ley atiende a los mandamientos, y
el que pone su confianza en el Señor no sufre daño.

Eclesiástico 33
1 Al que teme al Señor ningún mal le sucede, aunque
sufra una prueba, se verá librado.
2 El varón sabio no aborrece la ley, mas el que finge observarla
es como nave en borrasca.
3 El hombre inteligente pone su confianza en la ley, la ley es para
él digna de fe como un oráculo.
4 Prepara tu discurso, y serás así escuchado, concentra
tu saber y responde.
5 Rueda de carro son las entrañas del necio, como eje que da
vueltas, su razonamiento.
6 Caballo de remonta, así el amigo burlón, bajo todo
el que lo monta relincha.
7 ¿Por qué un día es superior a otro, si toda
la luz de cada día del año viene del sol?
8 En la mente del Señor fueron diferenciados, él hizo
distintas estaciones y fiestas.
9 A unos los ensalzó y santificó, a otros los hizo días
ordinarios.
10 Así todos los hombres vienen del suelo, de la tierra fue
creado Adán.
11 Con su gran sabiduría los diferenció el Señor,
e hizo distintos sus caminos.
12 A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los
puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los
derribó de su puesto.
13 Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos
sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de
su Hacedor, que a cada uno da según su juicio.
14 Frente al mal está el bien, frente a la muerte, la vida.Así
frente al piadoso, el pecador.
15 Fíjate, pues, en todas las obras del Altísimo, dos
a dos, una frente a otra.
16 También yo, el último, me he desvelado, como quien
racima tras de los viñadores.
17 Por la bendición del Señor me he adelantado, y como
viñador he llenado el lagar.
18 Mirad que no para mí solo me he afanado, sino para todos
los que buscan la instrucción.
19 Escuchadme, grandes del pueblo, jefes de la asamblea, prestad oído.
20 A hijo y mujer, a hermano y amigo no des poder sobre ti en vida
tuya.No des a otros tus riquezas, no sea que, arrepentido, tengas
que suplicar por ellas.
21 Mientras vivas y haya aliento en ti, no te enajenes a ti mismo
a nadie.
22 Pues es mejor que tus hijos te pidan, que no que tengas que mirar
a los manos de tus hijos.
23 En todas tus obras muéstrate con dominio, no pongas mancha
en tu gloria.
24 Cuando se acaben los días de tu vida, a la hora de la muerte,
reparte tu herencia.
25 Al asno, forraje, palo y carga, al criado, pan, instrucción
y trabajo.
26 Haz trabajar al siervo, y encontrarás descanso, deja libres
sus manos, y buscará la libertad.
27 Yugo y riendas doblegan la cerviz, al mal criado torturas e inquisiciones.
28 Mándale trabajar para que no esté ocioso, que mucho
mal enseñó la ociosidad.
29 Ponle trabajo como le corresponde, si no obedece, carga sus pies
de grillos.
30 Pero no te sobrepases con nadie, no hagas nada sin equidad.
31 Si tienes un criado, sea como tú, porque con sangre lo adquiriste.
32 Si tienes un criado, trátale como hermano, porque has menester
de él como de ti mismo.
33 Si le maltratas, y levantándose, se escapa, ¿por
qué camino irás a buscarle?

Eclesiástico 34
1 Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil,
los sueños dan alas a los insensatos.
2 Tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo
en los sueños.
3 Espejo y sueño son casas semejantes, frente a un rostro,
una imagen de rostro.
4 De los impuros, ¿qué pureza puede resultar? de la
mentira, ¿qué verdad puede salir?
5 Adivinaciones, augurios y sueños cosas vanas son, como fantasías
de corazón de mujer en parto.
6 A menos que te sean enviadas por el Altísimo en visita,
no abras tu corazón a estas cosas.
7 Que a muchos extraviaron los sueños, y cayeron los que en
ellos esperaban.
8 Sin dolo se ha de cumplir la Ley, y sabiduría en boca fiel
es perfección.
9 Hombre que ha corrido mundo sabe muchas cosas, el que tiene experiencia
se expresa con inteligencia.
10 Quien no ha pasado pruebas poco sabe, quien ha corrido mundo posee
gran destreza.
11 Muchas cosas he visto en el curso de mis viajes, más vasta
que mis palabras es mi inteligencia.
12 Bien de veces he estado en peligro de muerte, y me salvé
gracias a todo esto.
13 El espíritu de los que temen al Señor vivirá,
porque su esperanza está puesta en aquel que los salva.
14 Quien teme al Señor de nada tiene miedo, y no se intimida,
porque él es su esperanza.
15 Feliz el alma del que teme al Señor: ¿en quién
se sostiene? ¿cuál es su apoyo?
16 Los ojos del Señor sobre quienes le aman, poderosa protección,
probado apoyo, abrigo contra el viento abrasador, abrigo contra el
ardor del mediodía, guardia contra tropiezos, auxilio contra
caídas,
17 que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición.
18 Sacrificar cosa injusta es hacer ofrenda rechazada, no logran complacencia
los presentes de los sin ley.
19 No se complace el Altísimo en ofrendas de impíos,
ni por el cúmulo de víctimas perdona los pecados.
20 Inmola a un hijo a los ojos de su padre quien ofrece víctima
a costa de los bienes de los humildes.
21 Pan de indigentes es la vida de los pobres, quien se lo quita es
un hombre sanguinario.
22 Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento, vierte
sangre quien quita el jornal al jornalero.
23 Uno edifica, el otro destruye, ¿qué ganan con ello
más que fatigas?
24 Uno bendice, el otro maldice, ¿a quién de los dos
escuchará el amo?
25 Quien se purifica del contacto de un muerto y le vuelve a tocar,
¿qué ha ganado con su baño de purificación?
26 Así el hombre que ayuna por sus pecados y que vuelve otra
vez a hacer lo mismo; su oración, ¿quién la escuchará?
¿de qué le ha servido el humillarse?

Eclesiástico 35
1 Observar la ley es hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos
es hacer sacrificios de comunión.
2 Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer
limosna es ofrecer sacrificios de alabanza.
3 Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación
apartarse de la injusticia.
4 No te presentes ante el Señor con las manos vacías,
pues todo esto es lo que prescribe el mandamiento.
5 La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo.
6 El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará.
7 Con ojo generoso glorifica al Señor, y no escatimes las primicias
de tus manos.
8 En todos tus dones pon tu rostro alegre, con contento consagra los
diezmos.
9 Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con ojo generoso,
con arreglo a tus medios.
10 Porque el Señor sabe pagar, y te devolverá siete
veces más.
11 No trates de corromperle con presentes, porque no los acepta,
no te apoyes en sacrificio injusto.
12 Porque el Señor es juez, y no cuenta para él la gloria
de nadie.
13 No hace acepción de personas contra el pobre, y la plegaria
del agraviado escucha.
14 No desdeña la súplica del huérfano, ni a la
viuda, cuando derrama su lamento.
15 Las lágrimas de la viuda, ¿no bajan por su mejilla,
y su clamor contra el que las provocó?
16 Quien sirve de buena gana, es aceptado, su plegaria sube hasta
las nubes.
17 La oración del humilde las nubes atraviesa, hasta que no
llega a su término no se consuela él.
18 Y no desiste hasta que vuelve los ojos el Altísimo, hace
justicia a los justos y ejecuta el juicio.
19 Y el Señor no se tardará, ni tendrá con éstos
más paciencia,
20 hasta no haber machacado los lomos de los sin entrañas,
y haber tomado venganza de las naciones,
21 haber extirpado el tropel de los soberbios, y quebrado el cetro
de los injustos,
22 hasta no haber pagado a cada cual según sus actos, las obras
de los hombres según sus intenciones,
23 haber hecho justicia a su pueblo, y haberles dado contento con
su misericordia.
24 Grata es la misericordia en tiempo de tribulación, como
nubes de lluvia en tiempo de sequía.

Eclesiástico 36
1 Ten piedad de nosotros, Dios, dueño de todas las cosas, mira
y siembra tu temor sobre todas las naciones.
2 Alza tu mano contra las naciones extranjeras, para que reconozcan
tu señorío.
3 Como ante ellas te has mostrado santo con nosotros, así ante
nosotros muéstrate grande con ellas.
4 Que te reconozcan, como nosotros hemos reconocido que no hay Dios
fuera de ti, Señor.
5 Renueva las señales, repite tus maravillas, glorifica tu
mano y tu brazo derecho.
6 Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario, aniquila
al enemigo.
7 Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se publiquen tus grandezas.
8 Que el fuego de la ira devore al que se escape, y los que hacen
daño a tu pueblo hallen la perdición.
9 Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: "Nadie
más que nosotros."
10 Congrega todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio.
11 Ten piedad, Señor, del pueblo llamado con tu nombre, de
Israel, a quien igualaste con el primogénito.
12 Ten compasión de tu santa ciudad, de Jerusalén, lugar
de tu reposo.
13 Llena a Sión de tu alabanza, y de tu gloria tu santuario.
14 Da testimonio a tus primeras criaturas, mantén las profecías
dichas en tu nombre.
15 Da su recompensa a los que te aguardan, y que tus profetas queden
acreditados.
16 Escucha, Señor, la súplica de tus siervos, según
la bendición de Aarón sobre tu pueblo.
17 Y todos los de la tierra reconozcan que tú eres el Señor,
el Dios eterno.
18 Todo alimento traga el vientre, pero unos alimentos son mejores
que otros.
19 El paladar distingue por el gusto la carne de caza, así
el corazón inteligente las palabras mentirosas.
20 El corazón perverso da tristeza, pero el hombre de experiencia
le da su merecido.
21 A cualquier marido acepta la mujer, pero unas hijas son mejores
que otras.
22 La belleza de la mujer recrea la mirada, y el hombre la desea
más que ninguna cosa.
23 Si en su lengua hay ternura y mansedumbre, su marido ya no es como
los demás hombres.
24 El que adquiere una mujer, adquiere el comienzo de la fortuna,una
ayuda semejante a él y columna de apoyo.
25 Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer,
gime un hombre a la deriva.
26 ¿Quién se fiará del ladrón ágil
que salta de ciudad en ciudad?
27 Así tampoco del hombre que no tiene nido y que se alberga
donde la noche le sorprende.

Eclesiástico 37
1 Todo amigo dice: "También yo soy tu amigo", pero
hay amigo que lo es sólo de nombre.
2 ¿No es para uno una mortal tristeza un compañero o
amigo trocado en enemigo?
3 ¡Oh intención perversa! ¿de dónde saliste
para cubrir la tierra de engaño?
4 El compañero disfruta en el contento del amigo, pero al tiempo
de tribulación se volverá contra él.
5 El compañero compadece al amigo por interés, y cuando
llega el combate embraza el escudo.
6 No te olvides de tu amigo en tu alma, ni pierdas su recuerdo cuando
seas rico.
7 Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su interés.
8 Del consejero guarda tu alma, conoce primero qué necesita
- porque en su propio interés dará consejo -, no sea
que eche sobre ti la suerte,
9 y te diga: "Bueno es tu camino", quedándose enfrente
para ver qué te sucede.
10 No te aconsejes del que te mira con desprecio, y de los que te
envidian oculta tu consejo;
11 ni te aconsejes con mujer sobre su rival, con cobarde acerca la
guerra, con negociante respecto del comercio, con comprador sobre
la venta, con envidioso sobre la gratitud, con despiadado sobre la
generosidad, con perezoso sobre cualquier trabajo, con temporero sobre
el término de una obra, con siervo ocioso sobre un trabajo
grande: no cuentes con éstos para ningún consejo.
12 Sino recurre siempre a un hombre piadoso, de quien sabes bien que
guarda los mandamientos, cuya alma es según tu alma, y que,
si caes, sufrirá contigo.
13 Y mantén firme el consejo de tu corazón, que nadie
es para ti más fiel que él.
14 Pues el alma del hombre puede a veces advertir más que siete
vigías sentados en lo alto para vigilar.
15 Y por encima de todo esto suplica al Altísimo, para que
enderece tu camino en la verdad.
16 Principio de toda obra es la palabra, y antes de toda acción
está el consejo.
17 Raíz de los pensamientos es el corazón, de él
salen cuatro ramas:
18 bien y mal, vida y muerte, mas la que siempre los domina es la
lengua.
19 Hay hombre diestro que adoctrina a muchos, y para sí mismo
es un inútil.
20 Hay quien se hace el sabio en palabras y es aborrecido, y que acabará
sin tener qué comer.
21 Pues no se le dio la gracia que viene del Señor, porque
estaba vacío de toda sabiduría.
22 Hay quien para sí mismo es sabio, y los frutos de su inteligencia
son, según él, dignos de fe.
23 El varón sabio enseña a su pueblo, y los frutos
de su inteligencia son dignos de fe.
24 El varón sabio es colmado de bendiciones, y le llaman feliz
todos los que le ven.
25 La vida del hombre tiene días contados, mas los días
de Israel no tienen número.
26 El sabio en su pueblo se gana la confianza, y su nombre vivirá
por los siglos.
27 Hijo, en tu vida prueba tu alma, ve lo que es malo para ella y
no se los des.
28 Pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta
lo mismo.
29 No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida,
30 porque en el exceso de alimento hay enfermedad, y la intemperancia
acaba en cólicos.
31 Por intemperancia han muerto muchos, pero el que se vigila prolongará
su vida.

Eclesiástico 38
1 Da al médico, por sus servicios, los honores que merece,
que también a él le creó el Señor.
2 Pues del Altísimo viene la curación, como una dádiva
que del rey se recibe.
3 La ciencia del médico realza su cabeza, y ante los grandes
es admirado.
4 El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente
no las desdeña.
5 ¿No fue el agua endulzada con un leño para que se
conociera su virtud?
6 El mismo dio a los hombres la ciencia para que se gloriaran en
sus maravillas.
7 Con ellas cura él y quita el sufrimiento, con ellas el farmacéutico
hace mixturas.
8 Así nunca se acaban sus obras, y de él viene la paz
sobre la haz de la tierra.
9 Hijo, en tu enfermedad, no seas negligente, sino ruega al Señor,
que él te curará.
10 Aparta las faltas, endereza tus manos, y de todo pecado purifica
el corazón.
11 Ofrece incienso y memorial de flor de harina, haz pingües
ofrendas según tus medios.
12 Recurre luego al médico, pues el Señor le creó
también a él, que no se aparte de tu lado, pues de él
has menester.
13 Hay momentos en que en su mano está la solución,
14 pues ellos también al Señor suplicarán que
les ponga en buen camino hacia el alivio y hacia la curación
para salvar tu vida.
15 El que peca delante de su Hacedor ¡caiga en manos del médico!
16 Hijo, por un muerto lágrimas derrama, como quien sufre
cruelmente, entona la lamentación; según el ceremonial
entierra su cadáver y no seas negligente con su sepultura.
17 Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo según
su dignidad, un día o dos, para evitar murmullos; después,
consuélate de la tristeza.
18 Porque de la tristeza sale la muerte, la tristeza del corazón
enerva las fuerzas.
19 En la adversidad permanece también la tristeza, una vida
de miseria va contra el corazón.
20 No des tu corazón a la tristeza, evítala acordándote
del fin.
21 No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará,
y te harás daño a ti mismo.
22 "Recuerda mi sentencia, que será también la
tuya: a mí ayer, a ti te toca hoy."
23 Cuando un muerto reposa, deja en paz su memoria, consuélate
de él, porque su espíritu ha partido.
24 La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de sosiego,
el que se libera de negocios se hará sabio.
25 ¿Cómo va a hacerse sabio el que empuña el
arado, y se gloría de tener por lanza el aguijón, el
que conduce bueyes, los arrea en sus trabajos y no sabe hablar más
que de novillos?
26 Aplica su corazón a abrir surcos, y sus vigilias a cebar
terneras.
27 De igual modo todo obrero o artesano, que trabaja día y
noche; los que graban las efigies de los sellos, y su afán
se centra en variar los detalles; ponen todo su corazón en
igualar el modelo y gastan sus vigilias en rematar la obra.
28 También el herrero sentado junto al yunque, atento a los
trabajos del hierro; el vaho del fuego sus carnes derrite, en el calor
de la fragua se debate, el ruido del martillo le ensordece, y en el
modelo del objeto tiene fijos sus ojos; pone su corazón en
concluir sus obras, y sus vigilias en adornarlas al detalle.
29 De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda
con sus pies, preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad
concentrada en el número;
30 con su brazo moldea la arcilla, con sus pies vence su resistencia;
pone su corazón en acabar el barnizado, y gasta sus vigilias
en limpiar el horno.
31 Todos éstos ponen su confianza en sus manos, y cada uno
se muestra sabio en su tarea.
32 Sin ellos no se construiría ciudad alguna, ni se podría
habitar ni circular por ella.
33 Mas para el consejo del pueblo no se les busca, ni se les distingue
en la asamblea.No se sientan en sitial de juez, ni meditan en la alianza
del juicio.
34 No demuestran instrucción ni juicio, ni se les encuentra
entre los que dicen máximas.Pero aseguran la creación
eterna, el objeto de su oración son los trabajos de su oficio.

Eclesiástico 39
1 No así el que aplica su alma a meditar la ley del Altísimo.
La sabiduría de todos los antiguos rebusca, a los profecías
consagra sus ocios,
2 conserva los relatos de varones célebres, en los repliegues
de las parábolas penetra,
3 busca los secretos de los proverbios y en los enigmas de las parábolas
insiste.
4 En medio de los grandes ejerce su servicio, ante los jefes aparece;
viaja por tierras extranjeras, adquiere experiencia de lo bueno y
lo malo entre los hombres.
5 Aplica su corazón a ir bien de mañana donde el Señor
su Hacedor; suplica ante el Altísimo, abre su boca en oración
y por sus pecados suplica.
6 Si el gran Señor lo quiere, del espíritu de inteligencia
será lleno.El mismo derramará como lluvia las palabras
de su sabiduría, y en la oración dará gracias
al Señor.
7 Enderezará su consejo y su ciencia. y en sus misterios ocultos
hará meditación.
8 Mostrará la instrucción recibida, y en la ley de
la alianza del Señor se gloriará.
9 Muchos elogiarán su inteligencia, jamás será
olvidada.No desaparecerá su recuerdo, su nombre vivirá
de generación en generación.
10 Su sabiduría comentarán las naciones, su elogio,
lo publicará la asamblea.
11 Mientras viva, su nombre dejará atrás a mil, y cuando
descanse, él le bastará.
12 Aún voy a hablar después de meditar, que estoy colmado
como la luna llena.
13 Escuchadme, hijos piadosos, y creced como rosa que brota junto
a corrientes de agua.
14 Como incienso derramad buen olor, abríos en flor como el
lirio, exhalad perfume, cantad un cantar, bendecid al Señor
por todas sus obras.
15 Engrandeced su nombre, dadle gracias por su alabanza, con los cantares
de vuestros labios y con cítaras, decid así en acción
de gracias:
16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor!
todas sus órdenes se ejecutan a su hora. No hay por qué
decir: ¿Qué es esto? Y esto ¿para qué?,
que todo se ha de buscar a su tiempo.
17 A su orden el agua se detiene en una masa, a la palabra de su
boca se forman los depósitos de las aguas.
18 A una orden suya se hace todo lo que desea, y no hay quien pueda
estorbar su salvación.
19 Las obras de toda carne están delante de él, y nada
puede ocultarse a sus ojos.
20 Su mirada abarca de eternidad a eternidad, y nada hay admirable
para él.
21 No hay por qué decir: ¿Qué es esto? Y esto
¿para qué?, pues todo ha sido creado con un fin.
22 Su bendición se ha desbordado como un río, como
un diluvio ha inundado la tierra.
23 De igual modo las naciones recibirán en herencia su ira,
como cuando él cambió las aguas en salinas.
24 Sus caminos rectos son para los santos, así como para los
sin ley son piedras de tropiezo.
25 Los bienes están desde el principio creados para los buenos,
así como los males para los pecadores.
26 De primera necesidad para la vida del hombre es el agua, el fuego,
el hierro y la sal, la flor de harina de trigo, la leche y la miel,
el jugo de uva, el aceite y el vestido.
27 Todo esto son bienes para los piadosos, mas para los pecadores
se truecan en males.
28 Hay vientos creados para el castigo, en su furor ha endurecido
él sus látigos; al tiempo de la consumación su
fuerza expanden, y desahogan el furor del que los hizo.
29 Fuego y granizo, hambre y muerte, para el castigo ha sido creado
todo esto.
30 Y dientes de fieras, escorpiones, víboras y espada vengadora
para la perdición del impío.
31 Todos hallan contento en hacer su mandato, en la tierra están
prontos para su menester, y llegada la ocasión no traspasarán
su orden.
32 Por eso desde el principio me reafirmé, medité y
he puesto por escrito:
33 "Las obras del Señor son todas buenas, a su tiempo
provee él a toda necesidad.
34 No hay por qué decir: Esto es peor que aquello, porque todo
a su tiempo es aprobado.
35 Y ahora con todo el corazón y la boca cantad himnos y bendecid
el nombre del Señor."

Eclesiástico 40
1 Grandes trabajos han sido creados para todo hombre, un yugo pesado
hay sobre los hijos de Adán, desde el día que salieron
del vientre de su madre, hasta el día del retorno a la madre
de todo.
2 Sus reflexiones, el miedo de su corazón es la idea del futuro,
el día de la muerte.
3 Desde el que está sentado en un trono glorioso, hasta el
que en tierra y ceniza está humillado,
4 desde el que lleva púrpura y corona, hasta el que se cubre
de tela grosera, sólo furor, envidia, turbación, inquietud,
miedo a la muerte, resentimiento y discordia.
5 A la hora del descanso en la cama, el sueño de la noche
altera el conocimiento.
6 Poco, casi nada, reposa, y ya en sueños, como en día
de guardia, se ve turbado por las visiones de su corazón, como
el que ha huído ante el combate.
7 A la hora de su turno se despierta, sorprendido de su vano temor.
8 Para toda carne, del hombre hasta la bestia, mas para los pecadores
siete veces más:
9 Muerte, sangre, discordia, espada, adversidades, hambre, tribulación,
azote.
10 Contra los sin ley fue creado todo esto, y por su culpa se produjo
el diluvio.
11 Todo cuanto de tierra viene, a tierra vuelve, y cuanto de agua,
en el mar desemboca.
12 Todo don e injusticia serán aventados, más la fidelidad
subsistirá por siempre.
13 Las riquezas de los injustos se esfumarán como un torrente,
como un gran trueno que en tormenta estalla.
14 Cuando él abre las manos, se contenta, así los transgresores
desaparecerán por completo.
15 Los vástagos de los impíos no tienen muchas ramas,
las raíces impuras sólo hallan piedra áspera.
16 Caña que brota en toda agua o borde de río será
arrancada antes que toda hierba.
17 La caridad es como un paraíso de bendición, y la
limosna permanece para siempre.
18 La vida del que se basta a sí mismo y del obrero es dulce,
pero más que ambos el que encuentra un tesoro.
19 Los hijos y la fundación de una ciudad perpetúan
el nombre, pero más que ambas cosas es estimada la mujer intachable.
20 El vino y la música ponen contento el corazón, pero
más que ambas cosas el amor a la sabiduría.
21 La flauta y el salterio hacen el canto suave, pero más que
ambas cosas la lengua dulce.
22 Gracia y belleza el ojo anhela, pero más que ambas cosas
el verdor del sembrado.
23 Amigo y compañero se encuentran a su hora, pero más
que ambos la mujer con el marido.
24 Amigos y socorro para el tiempo de tribulación, pero más
que ambos salva la limosna.
25 Oro y plata hacen el paso firme, pero más que ambos se
estima el consejo.
26 La riqueza y la fuerza realzan el corazón, pero más
que las dos, el temor del Señor. En el temor del Señor
no existe mengua, con él no hay ya por qué buscar ayuda.
27 El temor del Señor como un paraíso de bendición,
protege él más que toda gloria.
28 Hijo, no lleves una vida de mendicidad, que más vale morir
que mendigar.
29 Hombre que mira a la mesa de otro no merece el nombre de vida su
existencia. Con comida ajena mancha su boca, pero el hombre instruido
y educado de ello se guardará.
30 En la boca del descarado la mendicidad resulta dulce, pero en
su vientre es un fuego que abrasa.

Eclesiástico 41
1 ¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo para el hombre
que vive en paz entre sus bienes, para el varón desocupado
a quien en todo le va bien, y todavía con fuerzas para servirse
el alimento!
2 ¡Oh muerte, buena es tu sentencia para el hombre necesitado
y carente de fuerzas, para el viejo acabado, ahíto de cuidados,
que se rebela y ha perdido la paciencia!
3 No temas la sentencia de la muerte, recuerda tus comienzos y tu
fin.
4 Esta sentencia viene del Señor sobre toda carne, ¿por
qué desaprobar el agrado del Altísimo? Ya se viva diez,
cien, mil años, no se reprocha en el seol la vida.
5 Hijos abominables son los hijos de los pecadores que viven en vecindad
de impíos.
6 La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su
linaje se perpetúa el oprobio.
7 Al padre impío le reprochan sus hijos, porque por causa de
él viven en oprobio.
8 ¡Ay de vosotros, impíos, que la ley del Altísimo
habéis abandonado!
9 Si nacéis, para la maldición nacéis, si morís,
la maldición heredáis.
10 Todo cuanto viene de tierra, a tierra volverá, así
irán los impíos de la maldición a la ruina.
11 El duelo de los hombres se dirige a sus cuerpos, pero el nombre
de los pecadores, que no es bueno, se borrará.
12 Preocúpate de tu nombre, que eso te queda, más que
mil grandes tesoros de oro.
13 La vida buena tiene un límite de días, pero el buen
nombre permanece para siempre.
14 Conservad la instrucción en paz, hijos. Sabiduría
escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos?
15 Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta
su sabiduría.
16 Así pues, ruborizaos de lo que os voy a señalar,
que no es bueno guardar toda vergüenza, ni todo es apreciado
fielmente por todos.
17 Ante un padre y una madre avergonzaos de la fornicación,
de la mentira, ante el jefe y el poderoso;
18 del extravío, ante juez y el magistrado, de la iniquidad,
ante la asamblea y el pueblo;
19 de la injusticia, ante el compañero y el amigo, del robo,
ante el lugar en que resides;
20 y ante la verdad de Dios y la alianza: de clavar los codos en los
panes,
21 de despreciar la recepción y el don, de callarse ante los
que saludan,
22 de mirar a mujer prostituta, de volver la cara a tu pariente,
23 de quitar la parte y el don de otro, de clavar los ojos en mujer
casada,
24 de intimidades con la criada - ¡no te acerques a su lecho!
-
25 de palabras injuriosas ante los amigos - después de dar
no hagas reproches -
26 de repetir la palabra oída, de revelar las palabras secretas.
27 Serás entonces de verdad un hombre ruboroso, y ante todo
el mundo hallarás gracia.

Eclesiástico 42
1 Pero de lo que sigue no te avergüences, y no peques por tener
acepción de personas:
2 de la ley del Altísimo y de su alianza, del juicio que justifica
a los impíos,
3 de contar con compañero de viaje, de dar la herencia a compañeros,
4 de la exactitud de balanzas y pesas, de obtener grandes y pequeñas
ganancias,
5 de provecho en la venta a comerciantes, de la copiosa instrucción
de los hijos, de ensangrentar las costillas de un mal siervo.
6 Con mujer mala es bueno usar el sello, y, donde hay muchas manos,
echa la llave.
7 Lo que entregues, hazlo con cuenta y medida, el haber y el debe,
sea todo por escrito.
8 No te avergüences de enseñar al tonto y al necio, y
al viejo acabado juzgado como joven.Serás entonces de verdad
educado, y estimado de todo viviente.
9 Una hija es para el padre un secreto desvelo, aleja el sueño
la inquietud por ella.En su juventud, miedo a que se le pase la edad,
si está casada, a que sea aborrecida.
10 Cuando virgen, no sea mancillada y en la casa paterna quede encinta.Cuando
casada, a que sea infiel, cohabitando, a que sea estéril.
11 Sobre la hija desenvuelta refuerza la vigilancia, no sea que te
haga la irrisión de tus enemigos, comidilla en la ciudad, corrillos
en el pueblo, y ante el vulgo espeso te avergüence.
12 De ningún hombre te quedes mirando la belleza, y entre mujeres
no te sientes.
13 Porque de los vestidos sale la polilla, y de la mujer la malicia
femenina.
14 Vale más maldad de hombre que bondad de mujer, la mujer
cubre de vergüenza y oprobio.
15 Voy a evocar las obras del Señor, lo que tengo visto contaré.Por
las palabras del Señor fueron hechas sus obras, y la creación
está sometida a su voluntad.
16 El sol mira a todo iluminándolo, de la gloria del Señor
está llena su obra.
17 No son capaces los Santos del Señor de contar todas sus
maravillas, que firmemente estableció el Señor omnipotente,
para que en su gloria el universo subsistiera.
18 El sondea el abismo y el corazón humano, y sus secretos
cálculos penetra.Pues el Altísimo todo saber conoce,
y fija sus ojos en las señales de los tiempos.
19 Anuncia lo pasado y lo futuro, y descubre las huellas de las cosas
secretas.
20 No se le escapa ningún pensamiento, ni una palabra se le
oculta.
21 Las grandezas de su sabiduría las puso en orden, porque
él es antes de la eternidad y por la eternidad; nada le ha
sido añadido ni quitado, y de ningún consejero necesita.
22 ¡Qué amables son todas sus obras!: como una centella
hay que contemplarlas.
23 Todo esto vive y permanece eternamente, para cualquier menester
todo obedece.
24 Todas las cosas de dos en dos, una frente a otra, y nada ha hecho
deficiente.
25 Cada cosa afirma la excelencia de la otra, ¿quién
se hartará de contemplar su gloria?

Eclesiástico 43
1 Orgullo de las alturas, firmamento de pureza, tal la vista del cielo
en su espectáculo de gloria.
2 El sol apareciendo proclama a su salida: "¡Qué
admirable la obra del Altísimo!"
3 En su mediodía reseca la tierra, ante su ardor, ¿quién
puede resistir?
4 Se atiza el horno para obras de forja: tres veces más el
sol que abrasa las montañas; vapores ardientes despide, ciega
los ojos con el brillo de sus rayos.
5 Grande es el Señor que lo hizo, y a cuyo mandato emprende
su rápida carrera.
6 También la luna: sale siempre a su hora, para marcar los
tiempos, señal eterna.
7 De la luna procede la señal de las fiestas, astro que mengua,
después del plenilunio.
8 Lleva el mes su nombre; crece ella maravillosamente cuando cambia,
enseña del ejército celeste que brilla en el firmamento
del cielo.
9 Hermosura del cielo es la gloria de las estrellas. orden radiante
en las alturas del Señor.
10 Por las palabras del Señor están fijas según
su orden. y no aflojan en su puesto de guardia.
11 Mira el arco iris y a su Hacedor bendice, ¡qué bonito
en su esplendor!
12 Rodea el cielo con aureola de gloria, lo han tendido las manos
del Altísimo.
13 Con su orden precipita la nieve, y fulmina los rayos según
su decreto.
14 Por eso se abren sus cilleros, y vuelvan las nubes como pájaros.
15 Con su grandeza hace espesas las nubes, y se desmenuzan las piedras
de granizo.
16 a su vista se conmueven los montes. A su voluntad sopla el viento
del sur,
17 El bramido de su trueno insulta a la tierra, el huracán
del norte y los ciclones.
18 Como pájaros que se posan esparce la nieve, que baja como
langosta que salta al suelo. Admira el ojo la belleza de su blancura,
y al verla caer se pasma el corazón.
19 El derrama también sobre la tierra la escarcha como sal,
que al helarse se queda como pinchos de espinas.
20 El viento frío del norte sopla y se forma el hielo sobre
el agua; sobre toda masa de agua se posa, y el agua se reviste como
de coraza.
21 Devora los montes, quema el desierto, y consume como fuego el verdor.
22 Como remedio de todo llega presto la niebla, el rocío, después
del viento ardiente, devuelve la alegría.
23 Según su designio domeña el abismo, y planta islas
en él.
24 Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y de lo que oyen
nuestros oídos nos maravillamos.
25 Allí están las cosas raras y maravillosas, variedad
de animales, especies de monstruos marinos.
26 Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra
todo está en su sitio.
27 Muchos más podríamos decir y nunca acabaríamos;
broche de mis palabras: "El lo es todo."
28 ¿Dónde hallar fuerza para glorificarle? ¡Que
él es el Grande sobre todas sus obras!
29 Temible es el Señor, inmensamente grande, maravilloso su
poderío.
30 Con vuestra alabanza ensalzad al Señor, cuanto podáis,
que siempre estará más alto; y al ensalzarle redoblad
vuestra fuerza, no os canséis, que nunca acabaréis.
31 ¿Quién le ha visto para que pueda describirle? ¿quién
puede engrandecerle tal como es?
32 Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien
poco de sus obras hemos visto.
33 Porque el Señor lo hizo todo, y dio a los piadosos la sabiduría.

Eclesiástico 44
1 Hagamos ya el elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres
según su sucesión.
2 Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde
tiempos antiguos.
3 Hubo soberanos en sus reinos, hombres renombrados por su poderío,
consejeros por su inteligencia, vaticinadores de oráculos en
sus profecías,
4 guías del pueblo por sus consejos, por su inteligencia de
la literatura popular, - sabias palabras había en su instrucción
-
5 inventores de melodías musicales, compositores de escritos
poéticos,
6 hombres ricos bien provistos de fuerza, viviendo en paz en sus moradas.
7 Todos estos fueron honrados en su generación, objeto de gloria
fueron en sus días.
8 Hubo entre ellos quienes dejaron nombre, para que se hablara de
ellos con elogio.
9 De otros no ha quedado recuerdo, desaparecieron como si no hubieran
existido, pasaron cual si a ser no llegaran, así como sus hijos
después de ellos.
10 Mas de otro modo estos hombres de bien, cuyas acciones justas
no han quedado en olvido.
11 Con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad.
12 En las alianzas se mantuvo su linaje, y sus hijos gracias a ellos.
13 Para siempre permanece su linaje, y su gloria no se borrará.
14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive por generaciones.
15 Su sabiduría comentarán los pueblos, su elogio lo
publicará la asamblea.
16 Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo
de penitencia para las generaciones.
17 Perfectamente justo Noé fue hallado, en el tiempo de la
ira se hizo reconciliación. Gracias a él tuvo un resto
la tierra, cuando llegó el diluvio.
18 Alianzas eternas fueron con él pactadas, para que no fuera
ya aniquilada por el diluvio toda carne.
19 Abraham, padre insigne de una multitud de naciones, no se halló
quien le igualara en gloria.
20 El guardó la ley del Altísimo, y con él entró
en alianza. En su carne grabó la alianza, y en la prueba fue
hallado fiel.
21 Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje
a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar
como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar,
desde el Río hasta los confines de la tierra.
22 A Isaac le aseguró lo mismo, en gracia a su padre Abraham.
23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo
reposar en la cabeza de Jacob.Le confirmó en sus bendiciones,
y le otorgó su herencia. El dividió sus partes y las
repartió entre las doce tribus.

Eclesiástico 45
1 Hizo salir de él un hombre de bien, que hallaba gracia a
los ojos de todos, amado por Dios y por los hombres, Moisés,
cuya memoria está envuelta en bendiciones.
2 Le hizo en gloria comparable a los santos, le engrandeció
para temor de los enemigos.
3 Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante
de los reyes; le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró
algo de su gloria.
4 En fidelidad y mansedumbre le santificó, le eligió
entre toda carne.
5 Le hizo oír su voz, y le introdujo en la calígine;
cara a cara le dio los mandamientos, la ley de vida y de saber, para
enseñar a Jacob su alianza, y sus decretos a Israel.
6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a éste,
su hermano, de la tribu de Leví.
7 Le afirmó como alianza eterna, y le dio el sacerdocio del
pueblo. Le hizo feliz con su espléndido ornamento, le ciño
de gloriosa vestidura.
8 Le vistió de honor perfecto, y le confirmó con insignias
de poder, calzones, túnica y efod.
9 Le puso alrededor granadas, y campanillas de oro, bien de ellas
todo en torno, para que tintinearan al andar y resonaran bien por
todo el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo;
10 y vestimenta sacra, de oro y de jacinto y de púrpura, obra
de bordador, y pectoral del juicio, el Urim y el Tummim, hilado de
escarlata, obra de artista;
11 piedras preciosas, grabadas como sellos, en engaste de oro, obra
de joyero, para memorial por la escritura grabada, según el
número de las tribus de Israel;
12 corona de oro por encima de la tiara, inscripción del sello
de consagración, prestigio de honor, obra magnífica,
delicia de los ojos este adorno.
13 Galanuras no hubo tales antes de él, y jamás se las
vistió extranjero, sino sólo sus hijos, sus vástagos
por siempre.
14 Sus sacrificios se consumían totalmente dos veces al día
sin interrupción.
15 Llenó Moisés sus manos, le ungió con óleo
santo.Fue ello para él alianza eterna, y para su linaje cuanto
dure el cielo, para presidir el culto, ejercer el sacerdocio y bendecir
a su pueblo en nombre del Señor.
16 Le eligió entre todos los vivientes para presentar la ofrenda
al Señor, el incienso y el aroma en memorial, y hacer expiación
por el pueblo.
17 Le dio, por sus mandamientos, potestad sobre las prescripciones
legales, para enseñar a Jacob sus dictámenes e ilustrar
a Israel en su ley.
18 Se confabularon contra él extranjeros y en el desierto tuvieron
celos de él, los hombres de Datán y de Abirón,
la banda de Coré, llena de ira y de furor.
19 Lo vió el Señor y se irritó, y acabó
con ellos en el ardor de su ira.Hizo prodigios contra ellos, devorándolos
por el fuego de su llama.
20 Aumentó la gloria de Aarón y le dio una heredad,
le otorgó las primicias, sobre todo el pan a saciedad.
21 Por eso comen ellos los sacrificios del Señor, que él
le concedió a él y a su linaje.
22 Aunque en la tierra del pueblo no tiene heredad, ni hay en el pueblo
parte para él: que "Yo soy tu parte y tu heredad".
23 Pinjás, hijo de Eleazar, tercero en gloria, porque fue celoso
del temor del Señor, y se mantuvo firme en la revuelta del
pueblo por la energía de su alma resuelta, y obtuvo así
el perdón para Israel.
24 Por eso se hizo con él una alianza de paz, de presidir
el santuario y a su pueblo, para que le tocara a él y a su
linaje la dignidad del sumo sacerdocio por los siglos.
25 Hubo también alianza con David, hijo de Jesé, de
la tribu de Judá, herencia real de hijo a hijo sólo,
mientras la herencia de Aarón pasa a todo su linaje.
26 Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar
a su pueblo con justicia, y que no se desvirtúen los valores
de los padres, ni su gloria en sus generaciones.

Eclesiástico 46
1 Esforzado en la guerra fue Josué, hijo de Nun, sucesor de
Moisés como profeta; él fue, de acuerdo con su nombre,
grande para salvar a los elegidos del Señor, para tomar venganza
de los enemigos que surgían e introducir a Israel en su heredad.
2 ¡Qué gloria ganó cuando alzaba la mano y blandía
la espada contra las ciudades!
3 ¿Quién antes de él tan firme fue? ¡Que
las batallas del Señor él las hacía!
4 ¿No se detuvo el sol ante su mano y un día llegó
a ser como dos?
5 El invocó al Altísimo Soberano, cuando los enemigos
por todas partes le estrechaban, y le atendió el Gran Señor
lanzando piedras de granizo de terrible violencia.
6 Cayó de golpe sobre la nación hostil, y en la bajada
aniquiló a los adversarios, para que conocieran las naciones
la fuerza de sus armas, porque era frente al Señor la guerra
de ellas.
7 Pues caminó en seguimiento del Todopoderoso, hizo el bien
en los días de Moisés, él y también Caleb,
hijo de Yefunné, resistiendo ante la asamblea, cerrando al
pueblo el paso del pecado, reduciendo a silencio la murmuración
de la maldad.
8 Y ellos dos solos se salvaron entre seiscientos mil hombres de a
pie, para ser introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche
y miel.
9 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta
su vejez, le hizo subir a lo alto de la tierra, que como herencia
conservó su linaje,
10 para que sepan todos los hijos de Israel que es bueno caminar
en seguimiento del Señor.
11 También los jueces, cada cual según su nombre, ellos
cuyo corazón no se prostituyó, y que del Señor
no se apartaron: ¡sea su recuerdo lleno de bendición,
12 reflorezcan sus huesos en la tumba, y sus nombres se renueven en
los hijos de estos hombres ilustres!
13 Amado fue de su Señor Samuel, profeta del Señor fundó
la realeza, y ungió a los príncipes puestos sobre su
pueblo.
14 Según la ley del Señor juzgó a la asamblea,
y el Señor pueso sus ojos en Jacob.
15 Por su fidelidad se acreditó como profeta, por sus oráculos
fue reconocido fiel vidente.
16 Invocó al Señor Todopoderoso cuando los enemigos
por todas partes le estrechaban, ofreciendo un cordero lechal.
17 Y tronó el Señor desde los cielos, con gran ruido
hizo resonar su voz;
18 aplastó a los jefes adversarios y a todos los príncipes
de los filisteos.
19 Antes de la hora de su sueño eterno, dio testimonio ante
el Señor y su ungido: "Bienes, ni siquiera sandalias,
a nadie le he tomado", y nadie reclamó nada de él.
20 Y después de dormido todavía profetizó y anunció
al rey su fin; del seno de la tierra alzó su voz en profecía
para borrar la iniquidad del pueblo.

Eclesiástico 47
1 Después de él surgió Natán para profetizar
en los días de David.
2 Como grasa puesta aparte en el sacrificio de comunión, así
David de entre los hijos de Israel.
3 Con leones jugó cual con cabritos, con osos como con corderos.
4 ¿No mató de joven al gigante, y quitó el oprobio
del pueblo, blandiendo en la mano la piedra de la honda y abatiendo
la arrogancia de Goliat?
5 Pues invocó al Señor Altísimo, que a su diestra
dio vigor, para aniquilar a un potente guerrero, y realzar el cuerno
de su pueblo.
6 Por eso le dieron gloria por diez mil, y le alabaron con las bendiciones
del Señor, ofreciéndole la diadema de gloria.
7 Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló
a los filisteos, sus adversarios, para siempre quebrantó su
cuerno.
8 En todas sus obras elevó acción de gracias al Santo
Altísimo en oráculo de gloria.Con todo su corazón
entonó himnos, mostrando su amor a su Hacedor.
9 Ante el altar instituyó salmistas y con sus voces dio dulzura
a los cantos.
10 Dio a las fiestas esplendor, vistosidad acabada a las solemnidades,
cuando ellos alaban el santo nombre del Señor, cuando resuena
desde la aurora el santuario.
11 El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su
cuerno para siempre: le otorgó la alianza real, un trono de
gloria en Israel.
12 Después de él surgió un hijo sabio, que gracias
a él vivió en holgura.
13 Reinó Salomón en días de paz,Dios le concedió
reposo por doquier, para que levantara una Casa a su nombre y preparara
un santuario eterno.
14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, lleno de inteligencia
como un río!
15 Cubrió tu alma la tierra, la llenaste de proverbios enigmáticos.
16 Tu nombre llegó hasta las islas lejanas, y fuiste amado
en medio de tu paz.
17 Por tus cantos, tus sentencias, tus proverbios y tus interpretaciones
te admiraron los países.
18 En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste
oro como estaño, como plomo multiplicaste plata.
19 Mas reclinaste tu costado en mujeres, y te dejaste dominar en
tu cuerpo.
20 Pusiste así tacha a tu gloria, y profanaste tu linaje, acarreando
la ira sobre tus hijos y llenándoles de aflicción por
tu locura,
21 hasta quedar partida en dos la dinastía y surgir de Efraím
un reino apóstata.
22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia,
no deja que se pierdan sus palabras ni que se borre la descendencia
de su elegido, el linaje de quien le amó no extirpa.Por eso
dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de él.
23 Descansó Salomón con sus padres, y después
de él dejó a uno de su linaje, lo más loco del
pueblo, falto de inteligencia,Roboam, que apartó de su cordura
al pueblo.
24 Y Jeroboam, hijo de Nabat, fue el que hizo pecar a Israel, y señaló
a Efraím el camino del pecado.Desde entonces se multiplicaron
sus pecados tanto que expulsaron al pueblo de su tierra.
25 Toda clase de maldades frecuentaron, hasta que vino sobre ellos
el castigo.

Eclesiástico 48
1 Después surgió el profeta Elías como fuego,
su palabra abrasaba como antorcha.
2 El atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo los diezmó.
3 Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo
también caer fuego tres veces.
4 ¡Qué glorioso fuiste, Elías, en tus portentos!
¿quién puede jactarse de ser igual que tú?
5 Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del
seol, por la palabra del Altísimo;
6 que hiciste caer a reyes en la ruina, y a hombres insignes fuera
de su lecho;
7 oíste en el Sinaí la reprensión, y en el Horeb
los decretos de castigo;
8 ungiste reyes para tomar venganza, y profetas para ser tus sucesores;
9 en torbellino de fuego fuiste arrebatado en carro de caballos ígneos;
10 fuiste designado en los reproches futuros, para calmar la ira antes
que estallara, = para hacer volver el corazón de los padres
a los hijos, = y restablecer las tribus de Jacob.
11 Felices aquellos que te vieron y que se durmieron en el amor,
que nosotros también viviremos sin duda.
12 Cuando Elías en el torbellino quedó envuelto,Eliseo
se llenó de su espíritu.En sus días no fue zarandeado
por príncipe, y no pudo dominarle nadie.
13 Nada era imposible para él, hasta en el sueño de
la muerte profetizó su cuerpo.
14 Durante su vida hizo prodigios, y después de su muerte fueron
admirables sus obras.
15 Con todo esto, el pueblo no se arrepintió, ni de sus pecados
se apartaron, hasta que fueron deportados de la tierra y esparcidos
por el mundo entero.
16 Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe
de la casa de David.Algunos de ellos hicieron lo agradable a Dios,
pero otros multiplicaron los pecados.
17 Fortificó Ezequías su ciudad y metió el agua
dentro de ella; con el hierro horadó la roca y construyó
cisternas para el agua.
18 En sus días, subió Senaquerib, que envió
por delante a Rabsaqués; éste partió, levantó
contra Sión la mano, y se engrió en su altanería.
19 Temblaron entonces corazones y manos, y sufrieron dolores cual
mujeres en parto.
20 Invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia
él.Y el Santo, desde el cielo, les escuchó al instante,
y los rescató por mano de Isaías.
21 Hirió el real de los asirios, y su Angel los exterminó.
22 Porque hizo Ezequías lo que agrada al Señor, y se
mantuvo firme en los caminos de David su padre, como le ordenó
el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.
23 En sus días el sol retrocedió, y él prolongó
la vida del rey.
24 Con el poder del espíritu vio el fin de los tiempos, y consoló
a los afligidos de Sión.
25 Hasta la eternidad reveló el porvenir y las cosas ocultas
antes que sucedieran.

Eclesiástico 49
1 La memoria de Josías es mixtura de incienso preparado por
arte de perfumista.En toda boca es dulce como miel, como música
en medio de un banquete.
2 El llevó a buen fin la conversión del pueblo, y extirpó
la abominación de la iniquidad.
3 Enderezó su corazón hacia el Señor, en los
días de los impíos reafirmó la piedad.
4 Fuera de David, Ezequías y Josías, todos abundaron
en sus culpas.Porque abandonaron la ley del Altísimo, los reyes
de Judá fueron abandonados.
5 Pues entregaron a otros su cuerno, y su gloria a una nación
extraña.
6 Prendieron fuego a la elegida ciudad del santuario, dejaron desiertas
sus calles,
7 según la palabra de Jeremías, a quien habían
maltratado, a él, consagrado profeta desde el vientre de su
madre, = para extirpar =, destruir = y perder = y también =
para construir y plantar =.
8 Ezequiel tuvo la visión de la gloria que Dios le manifestó
en el carro de Querubines,
9 porque se acordó de los enemigos en la tempestad, y favoreció
a los que seguían el camino derecho.
10 Cuanto a los doce profetas, que sus huesos reflorezcan en su tumba.Porque
ellos consolaron a Jacob, y lo rescataron por la fidelidad y la esperanza.
11 ¿Cómo celebraremos a Zorobabel? ¡Fue él
como sello en la mano derecha,
12 así como Josué hijo de Josedec!Ellos en sus días
construyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor,
destinado a una gloria eterna.
13 También de Nehemías es grande la memoria, él,
que nos levantó las murallas en ruinas, puso puertas y cerrojos
y reconstruyó nuestras moradas.
14 Nadie fue creado en la tierra igual a Henoc, pues él fue
arrebatado de la tierra.
15 Ni como José nació hombre alguno, el guía
de sus hermanos, apoyo de su pueblo; sus huesos fueron visitados.
16 Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de
toda criatura viviente está Adán.

Eclesiástico 50
1 Simón, hijo de Onías, fue el sumo sacerdote que en
su vida reparó la Casa, y en sus días fortificó
el santuario.
2 El echó los cimientos de la altura doble, del alto contrafuerte
de la cerca del Templo.
3 En sus días fue excavado el depósito de agua, un estanque
como el mar de ancho.
4 El cuidó de su pueblo para evitar su ruina y fortificó
la ciudad contra el asedio.
5 ¡Que glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía
de la casa del velo!
6 Como el lucero del alba en medio de las nubes, como la luna llena,
7 como el sol que brilla sobre el Templo del Altísimo, como
el arco iris que ilumina las nubes de gloria,
8 como flor del rosal en primavera, como lirio junto a un manantial,
como brote del Líbano en verano,
9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo
adornado de toda clase de piedras preciosas,
10 como olivo floreciente de frutos, como ciprés que se eleva
hasta las nubes.
11 Cuando se ponía la vestidura de gala y se vestía
sus elegantes ornamentos, al subir al santo altar, llenaba de gloria
el recinto del santuario.
12 Y cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes,
él mismo de pie junto al hogar del altar, y en torno a él
la corona de sus hermanos, como brotes de cedros en el Líbano;
le rodeaban como tallos de palmera 13 todos los hijos de Aarón
en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, en
presencia de toda la asamblea de Israel.
14 Y cuando cumplía el ministerio de los altares ordenando
la ofrenda del Altísimo Todopoderoso,
15 alargaba su mano a la copa, hacía la libación del
jugo de racimo, y lo derramaba al pie del altar, como calmante aroma
al Altísimo Rey universal.
16 Entonces prorrumpían en gritos los hijos de Aarón,
tocaban con sus trompetas de metal batido, hacían oír
su sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.
17 Todo el pueblo entonces de repente, en masa, caía rostro
en tierra, para adorar a su Señor, al Todopoderoso, Dios Altísimo.
18 Y los salmistas también le alababan con sus voces, el son
vibrante formaba una dulce melodía.
19 Y suplicaba el pueblo al Señor Altísimo, orando ante
el Misericordioso, hasta que terminaba la ceremonia del Señor
y concluía su liturgia.
20 Entonces bajaba y elevaba sus manos sobre toda la asamblea de los
hijos de Israel, para dar con sus labios la bendición del Señor
y tener el honor de pronunciar su nombre.
21 Y por segunda vez todos se postraban para recibir la bendición
del Altísimo.
22 Y ahora bendecid al Dios del universo, el que por todas partes
hace grandes cosas, el que exaltó nuestros días desde
el seno materno, y que nos trata según su misericordia.
23 Que nos dé contento de corazón, y que haya paz en
nuestros días en Israel por los siglos de los siglos.
24 Que su misericordia sea fiel con nosotros y en nuestros días
nos rescate.
25 Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera
es nación:
26 los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos
y el pueblo necio que mora en Siquem.
27 Instrucción de inteligencia y ciencia ha grabado en este
libroJesús, hijo de Sirá, Eleazar, de Jerusalén,
que vertió de su corazón sabiduría a raudales.
28 Feliz quien repase esto a menudo; el que lo ponga en su corazón
se hará sabio.
29 Y si lo practica, para todo será fuerte, porque la huella
que sigue es la luz del Señor.

Eclesiástico 51
1 Quiero darte gracias, Señor, Rey, y alabarte, oh Dios mi
salvador, a tu nombre doy gracias.
2 Pues protector y auxilio has sido para mí, y has rescatado
mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua insidiosa,
de los labios que urden mentira; frente a mis adversarios has sido
auxilio y me has rescatado,
3 según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu
nombre, de las dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano
de los que buscan mi alma, de las muchas tribulaciones que he sufrido,
4 del ahogo del fuego que me envolvía, de entre el fuego que
yo no había encendido,
5 de la hondura de las entrañas del seol, de la lengua impura,
de la palabra mentirosa,
6 - calumnia de lengua injusta ante el rey.Cerca de la muerte estaba
mi alma, mi vida estaba junto al seol, abajo.
7 Por todas partes me asediaban y no había quien auxiliara,
volví los ojos a un apoyo humano y no había ninguno.
8 Entonces me acordé de tu misericordia, Señor, y de
tu actuación desde la eternidad, que tú levantas a los
que en ti esperan, y los salvas de la mano de enemigos.
9 Y elevé de la tierra mi plegaria, supliqué ser librado
de la muerte.
10 Clamé al Señor, padre de mi Señor: "No
me abandones en días de tribulación, en la hora de los
orgullosos, cuando no hay socorro. Alabaré tu nombre sin cesar,
te cantaré en acción de gracias."
11 Y mi oración fue escuchada, pues tú me salvaste de
la perdición, y me libraste del momento malo.
12 Por eso te daré gracias y te alabaré, bendeciré
el nombre del Señor.
13 Siendo joven aún, antes de ir por el mundo, me di a buscar
abiertamente la sabiduría en mi oración,
14 a la puerta delante del templo la pedí, y hasta mi último
día la andaré buscando.
15 En su flor, como en racimo que madura, se recreó mi corazón.
Mi pie avanzó en derechura, desde mi juventud he seguido sus
huellas.
16 Incliné un poco mi oído y la recibí, y me
encontré una gran enseñanza.
17 Gracias a ella he hecho progesos, a quien me dio sabiduría
daré gloria.
18 Pues decidí ponerla en práctica, tuve celo por el
bien y no quedaré confundido.
19 Mi alma ha luchado por ella, a la práctica de la ley he
estado atento, he tendido mis manos a la altura y he llorado mi ignorancia
de ella.
20 Hacia ella endurecé mi alma, y en la pureza la he encontrado.
Logré con ella un corazón desde el principio, por eso
no quedaré abandonado.
21 Mis entrañas se conmovieron por buscarla, por eso he logrado
una buena adquisición.
22 Me dio el Señor una lengua en recompensa, y con ella le
alabaré.
23 Acercaos a mí, ignorantes, instalaos en la casa de instrucción.
24 ¿Por qué habéis de decir que estáis
privados de ella, cuando vuestras almas tienen tanta sed?
25 He abierto mi boca y he hablado: Adquiridla sin dinero;
26 someted al yugo vuestro cuello, que vuestra alma reciba la instrucción:
está ahí a vuestro alcance.
27 Ved con vuestros ojos lo poco que he penado y el mucho descanso
que he encontrado para mí.
28 Participad de la instrucción con una gran suma de dinero,
que mucho oro adquiriréis con ella.
29 Que vuestra alma se recree en la misericordia del Señor,
no os avergoncéis de su alabanza.
30 Ejecutad vuestra obra antes del momento fijado, y él os
dará a su tiempo vuestra recompensa. Firma: Sabiduría
de Jesús, hijo de Sirá.
