Oraciones

Señor, enséñanos a orar (Lc 11,1)

      • PADRE NUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

      • Oraciones de la mañana

El Ángelus

V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió del Espíritu Santo.
Ave María.
V. He aquí la esclava del Señor
R. Hágase en mi según tu palabra.
Ave María.
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Ave Maria.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión 

Laudes


      • La Eucaristía

Oraciones para prepararse

INTENCIÓN DE LA MISA

Yo quiero celebrar el Santo Sacrificio de la Misa y hacer el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, según el rito de la Santa Iglesia Romana, para alabanza de Dios omnipotente y de toda la Iglesia triunfante, para mi beneficio y el de toda la Iglesia militante, por todos los que se encomendaron a mis oraciones en general y en particular, y por la feliz situación de la Santa Iglesia Romana. Amén.
 El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda la alegría con la paz, la enmienda de la vida, tiempo de verdadera penitencia, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo, y la perseverancia en las buenas obras. Amén

ORACIÓN DE SAN AMBROSIO

¡Señor Jesús! Yo pecador, sin presumir de mis méritos, sino confiando en tu bondad y misericordia, temo y vacilo al acercarme a la mesa de tu dulcísimo convite, pues tengo el cuerpo y el alma manchados por muchos pecados, y no he guardado con prudencia mis pensamientos y mi lengua. Por eso, oh Dios bueno, yo, que soy un miserable lleno de preocupaciones, acudo a ti, que eres fuente de misericordia. A ti voy para que me sanes, bajo tu protección me pongo, y confío tener como salvador a quien no me atrevería a mirar como juez. A ti. Señor, muestro mis heridas y presento mis flaquezas. Sé que mis pecados son muchos y grandes, y me causan temor, mas espero en tu misericordia porque sé que es infinita. Señor Jesucristo, Rey eterno. Dios y Hombre, clavado en la cruz por los hombres: mírame con tus ojos misericordiosos, oye a quien en ti espera. Tú, que eres fuente inagotable de perdón, ten piedad de mis miserias y pecados. Señor, tú eres víctima de salvación, que te entregaste por mí y por todos los hombres en el patíbulo de la cruz. Señor Jesucristo crucificado, la sangre que sale de tus llagas es preciosa y lava los pecados de todo el mundo. Acuérdate, Señor, de esta criatura tuya redimida por tu Sangre. Me arrepiento de haber pecado y deseo enmendar mis errores. Aleja de mí. Padre todas mis suciedades y pecados, para que, limpio de alma y cuerpo, sea digno de saborear al Santo de los santos. Aunque sé que soy indigno, me atrevo a recibir ahora tu Cuerpo y tu Sangre. Concédeme que esta comunión me traiga el perdón de mis pecados, la perfecta purificación de mis malas obras, aleje mis malos pensamientos y despierte mis buenos afectos; conceda eficacia salvadora a las obras que a ti te agradan. Por último te pido que esta comunión sea como un escudo que defienda mi cuerpo y mi alma de todo mal. Amén

ORACIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

¡Dios todopoderoso y eterno! me acerco al Sacramento de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor; me acerco como enfermo al médico de la vida, como leproso a la fuente de la misericordia, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y necesitado al Señor de cielo y tierra. Acudo, pues, a tu inmensa bondad para que te dignes sanar mi enfermedad, lavar mi inmundicia, iluminar mi ceguera, enriquecer mi pobreza y vestir mi desnudez, para que me acerque a recibir el Pan de los Ángeles, al Rey de Reyes y Señor de Señores, con tanto dolor y piedad, con tanta pureza y fe, con tales intenciones y propósitos, como conviene a la salud de mi alma.
 Te pido que me concedas recibir no sólo el sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Señor, sino también la gracia y la virtud de ese Dios tan bueno; concédeme recibir el Cuerpo de tu Unigénito Hijo Jesucristo Señor nuestro, nacido de la Virgen María, de tal modo que merezca ser incorporado a su Cuerpo Místico y contado entre sus miembros. Padre amantísimo, concédeme poder contemplar eternamente y cara a cara en el Cielo a tu amado Hijo, al cual me dispongo ahora a recibir bajo el velo de la fe y que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Por todos los siglos de los siglos. Amén.