X JORNADA DIOCESANA DE APOSTOLADO SEGLAR

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Don Antonio María Rouco Varela presidió en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas de Madrid el sábado pasado la X Jornada Diocesana de Apostolado Seglar de la Archidiócesis.
Las 290 personas pertenecientes a las varias realidades de Apostolado Seglar de Madrid, participaron activamente de todos los actos del programa, que incluyó Misa, ponencia, trabajos por grupos, Mesa Redonda, conclusiones y clausura.
Don Antonio María Rouco Varela además de pronunciar la Homilía de la Misa -que fue concelebrada por el Obispo auxiliar D. Cesar Franco y otros doce sacerdotes diocesanos y consiliarios de movimientos y asociaciones-, dirigió unas palabras de apertura en el Salón de Actos del Colegio. Destacó el Purpurado en sus intervenciones entre otras cosas que: "La Archidiócesis de Madrid ha orientado sus esfuerzos pastorales en los últimos años a estas realidades: la Familia: escuela de verdad y de amor, de fe y de vida. La Jornada Diocesana de Apostolado Seglar es un encuentro de reflexión, de oración y de trabajo. Debemos recordar que no hay Iglesia sin familias, como también no hay Iglesia sin sacramentos. Os animo pues a trabajar en esta tarea ya que el problema de la familia es el más decisivo de esta hora de la historia. Vamos introduciéndonos en un ambiente en donde da lo mismo casarse que no casarse, en donde da lo mismo casarse civilmente que hacerlo delante de Dios, en donde da lo mismo que el niño crea o no crea, en donde se dice que es lo mismo que el niño busque o que no busque la verdad. Debemos pensar que en Europa si no se hubiesen realizado una serie de abortos actualmente tendríamos entre 50 y 100 millones más de jóvenes. Os animo a tener una intensa jornada de trabajo"
Durante todo el día se realizaron reuniones por grupos en torno a la ponencia de D. Julio Barrera que disertó sobre el tema de la Jornada "Familia Cristiana escuela de amor y de Fe" señalando que: "A veces, los católicos hemos tenido miedo de exponer nuestro mensaje, por el temor de pensar: Vienen pocos jóvenes a la iglesia, y a los pocos que vienen no les vamos a espantar. Pero eso es un error gravísimo. Porque la riqueza del Evangelio y de la doctrina de la Iglesia es tan grande que, cuando se descubre, te hace realmente feliz, cambia tu vida, tu matrimonio, tu relación de pareja. Muchos jóvenes que hacen el cursillo prematrimonial sin tener apenas fe, o con una práctica religiosa nula, descubren en esos días y durante esas charlas una visión de la fe, de la Iglesia, de Jesucristo, y también de la vida y del amor, que hasta ese momento desconocían. Porque también los novios que viven juntos merecen conocer a Dios para poder cambiar de vida y vivir un matrimonio cristiano".
En la Mesa Redonda de la tarde intervinieron la periodista Dña. Cristina López Schlichting, D. José Francico Serrano Oceja y D. Rafael Lozano.
Dña. Cristina señaló que: "Cristiano militante es una definición hermosa de nuestra tarea. La familia cristiana es rentable desde ciertos puntos de vista. Es eficaz desde el punto de vista de las redes sociales. Aporta colaboraciones a los miembros más necesitados. Sin embargo, a pesar de ser rentable la familia no es apoyada, sino que se le persigue desde la mentalidad dominante. ¿Por qué?. Leyendo el Mensaje de la Cuaresma del Papa he pensado que el hombre deja de confiar en Dios y pasa a confiar solo en sus fuerzas. El hombre cristiano no pertenece al Estado. Depende de Dios. El hombre cristiano sabe que será aquello que debe ser en la medida que está unido a Cristo, al Señor. Y esto repugna al Poder. Porque no es maleable ni se rinde a los destinos que el Poder quiere colocar como meta".
El Profesor Serrano Oceja destacó que: "El “emotivismo” es uno de los fenómenos éticos que mayores daños está dando a la compresión de la realidad. Me interpela como Profesor ver que muchas veces constato con mis alumnos que una gran mayoría de sus problemas académicos no son problemas académicos, son problemas personales, y en realidad problemas familiares. Actualmente hay un problema de libertad, de educación para la libertad.
La metafísica de la separación es la metafísica del pecado. El testimonio del cristiano es un testimonio de unidad, unidad de vida, unidad de experiencia, unidad de creencia”.
Por su parte Rafael Lozano dijo que: "“no tenemos que subir a la cúspide del mundo para ser buenos. No. Podemos hacerlo cada uno desde su vida. Hay que ser radical en cuanto ir a la raíz de los problemas. La familia puede cambiar al mundo. Decía la Beata Teresa de Calcuta: “si pudiéramos devolver el amor a la familia, el mundo cambiaría”. Cada uno dando su contribución podemos contribuir a ese cambio. Debemos trabajar para mejorar la calidad de la familia cristiana. Tenemos que trabajar para que las familias cristianas sean de verdad el lugar en donde se realice el proyecto inicial del amor de Dios. Tenemos que lograr que las personas experimenten el amor, que nos lleva al deseo del amor infinito y eterno. Hay que hablar a la gente del don de la entrega, del amor que hace que el tu pase por encima del yo”. Por eso hay que insistir mucho en la formación".
Rafael Serrano Castro, secretario general de la Delegación agradeció a todos los participantes y organizadores expresando que es un momento importante de unión de todos los carismas y de todas las realidades apostólicas.
Clausuró la sesión Mons. Cesar Franco quien dijo que: "La frase de Dostoievski “la belleza salvará al mundo”, se refiere a la belleza de Cristo, que es la que salva al mundo. Y esa belleza de Cristo, que es el testimonio de la vida cristiana, -no es nuestra capacidad de generar cosas ni de hacer cosas que a veces trastorna nuestra consideración de la vida de la Iglesia-, sino la capacidad que cada cristiano tiene en sí de trasmitir a Cristo, de trasmitirlo con toda limpieza, cuando vive de El, cuando vivimos de El. Y no porque ya seamos santos, sino porque realmente Jesucristo es la verdad, es la vida, es el camino, que late en todos nosotros, y que late en la Iglesia. Y por tanto los problemas del hombre, de la familia, de la sociedad, de la cultura, en definitiva se reducen a la capacidad que cada uno tiene –por pura gracia de Dios- de trasmitir la vida de Cristo que lleva dentro. Y esta es la belleza que salva al mundo. Y esto la gente lo entiende en seguida cuando se ve a un cristiano identificado con Cristo, reconoce que allí está la verdad, que allí está la vida, que allí está en definitiva, la Salvación. Y no porque haga muchas cosas, sino porque es, porque es, y porque vive unido a EL.
La evangelización del mundo pagano se hizo porque había gente que vivía esos elencos de virtudes: la caridad, por encima de todo la caridad, la paz, la misericordia, la benignidad, el dominio de sí, la templanza; todas eran realidades que se practicaban en las familias que había generado la Fe en Cristo. Cuando falta esto queridos hermanos la evangelización es estéril. Cuando eso existe, aunque no hagamos obras grandes el mundo cambia y el mundo se renueva. Y por eso los problemas de la familia, de la sociedad, de la cultura y los mismos problemas de la Iglesia solamente se arreglan cuando entra con potencia, con fuerza, la vida de Cristo en cada uno de nosotros.
En el Concilio Vaticano II hay una extraordinaria relación entre estos tres misterios: la Trinidad, la Iglesia y la Familia.
La relación que existe entre los tres misterios es muy sencilla. La Iglesia es un reflejo de la comunión trinitaria. Y que la Iglesia debe reflejar al máximo la vida que se da en las Tres Personas Divinas. Y la familia que es la Iglesia doméstica, debe reflejar al máximo la vida que se da en la Iglesia y que refleja el misterio trinitario.
Yo dejo aquí sobre el "tapete" de esta Jornada, intensamente vivida esta pregunta: "¿Si nosotros que somos todos miembros de una familia, realmente cada uno de nosotros, refleja en su propia vida familiar el amor trinitario y hace que él sea signo de esa Iglesia que ciertamente salva el mundo? Si cada uno de nosotros como tarea, se empeña en revelar la belleza de Cristo que hay en él, y deja que esa belleza eche fuera la oscuridad de la muerte, la oscuridad del pecado, de la desunión, de las mil y una formas de faltas de amor, de caridad, de misericordia, de comprensión, en él, el mundo encontrará ese motivo de esperanza que lo cambie.
Pido por todos vosotros, vuestras asociaciones y movimientos apostólicos para que esta convicción, esta certeza, nunca la perdáis,nunca y sepáis con la ayuda de la gracia -que desde luego no nos faltará a nadie-, trasmitirla a los demás.
En nombre del Señor Cardenal quiero agradecer vuestra presencia y vuestra colaboración en estas jornadas que tienen como objetivo crear comunión en la vida diocesana. Por eso os felicito"
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