NAVIDAD 2011

NAVIDAD: DON PARA COMPARTIR: DIOS SE HACE NIÑO
El martes, día veinte, con el deseo de preparar y anticipar la venida del Emmanuel, la Delegación de Apostolado Seglar ha hecho un pequeño alto en el caminar esperanzado a su encuentro en la Navidad. Un deseo nos animaba: avivar en nosotros el espíritu de gratuidad. Por ello, la celebración se enmarcó bajo el lema: “Navidad: Don Para compartir: Dios se hace niño”. Símbolo de este deseo de compartir: el pequeño gesto que se realizó en la celebración posterior, con los juguetes que cada uno de los asistentes aportó para que fueran entregados a familias necesitadas para la noche de Reyes.

Se inició el encuentro con la Eucaristía, presidida por Mons. César Franco, Obispo Auxiliar de Madrid encargado del Apostolado Seglar, quien estuvo acompañado de varios sacerdotes consiliarios de las diferentes Asociaciones y Movimientos presentes. Un pequeño coro, formado por representantes de dos realidades eclesiales que trabajan en el ámbito del apostolado seglar de la Diócesis, realzó el canto litúrgico.

Mons. César Franco, en su Homilía, partió de la idea de que el Tiempo de Adviento, se caracteriza por una espiritualidad asentada en la Esperanza, y resaltó que, en este tiempo, y en particular en los días inmediatamente anteriores a la Navidad, la Liturgia centra su atención en María, quién ya había concebido, por la fe, en su corazón, antes que en su vientre, al Hijo de Dios
Explicó cómo la Iglesia intenta vivir las actitudes de la Virgen de obediencia y esperanza y cómo nosotros también debemos cumplir la voluntad de Dios con humildad de corazón. Añadió que, tomar la voluntad de Dios como norma de vida, sólo se hace con un corazón humilde. Debemos renunciar a nuestra voluntad. Debemos hacer lo que Dios quiere, no lo que yo quiero. Él es quien dirige nuestra vida, el que lleva las riendas. Esta actitud es la propia de la Virgen, pero es una actitud que, en nuestra época, resulta inaceptable, porque no se admite que Dios ocupe este lugar. Por eso, la renuncia de la propia voluntad se considera que es una idea superada; aunque la humildad tampoco era una virtud propia del Imperio Romano, es más, se consideraba execrable, propia de esclavos
Jesucristo ha venido por el camino de la humildad. Por eso, María escoge ese camino. Nadie, como Ella, se asoció a la obra de la salvación
Luego, Mons. Franco, formuló una pregunta: ¿Qué os dice todo esto a vosotros seglares, que tenéis la preciosa vocación de construir una sociedad más justa, que estáis puestos como luz y fermento, que estáis llamados a llenar el mundo del Evangelio? Respondió: Os dice que es imposible hacerlo sin fe, esperanza y caridad, desde vuestro carisma propio. Es imposible si no estáis dispuestos a vivir en esa dependencia soberana de Dios. Dios nos ha dado un signo que no tiene que ver nada con las expectativas del mundo. Cuando viene Jesús al mundo se considera que eso es poesía, porque no es el camino de los hombres en el mundo que vivimos
En la situación de cambio que se está produciendo en este momento en nuestro país, es fácil que surja en nosotros la esperanza de que se va a transformar nuestra sociedad; pero nos equivocamos si pensamos que esa transformación se reduce a la política, a lo social, a lo económico y a lo cultural, y no entraña una transformación personal. Mientras Dios no es el centro de  la vida, no caminaremos por sendas de justicia y de paz.

Juan Pablo II, en la Tertio Millennio Ineunte, habló de la primacía de la caridad y de la santidad. Os invito a que acojáis la voluntad de Dios. Así vuestras asociaciones y movimientos serán signo claro de que Dios existe y serán signo de que Dios camina junto al hombre. Concluyó: Que María nos enseñe a decir “hágase”, porque somos siervos del Señor.

Tras la Eucaristía, se pasó al Arzobispado para la celebración festiva. Intercambio de felicitaciones navideñas escritas para la ocasión, dulces de Navidad y Villancicos, animados por un improvisado coro, contribuyeron a crear un clima fraterno y de amistad, un clima de comunión. Fue en ese momento cuando se materializó el gesto de amor hacia los miembros más desfavorecidos de la comunidad cristiana.
Al terminar, un deseo ardía en nuestro corazón, suscitado por las palabras escuchadas en la Homilía: Vivir nuestra preciosa vocación de seglares, dejando al Señor que lleve la rienda de nuestras vidas, pidiendo a María que nos ayude a pronunciar su “hágase”, sabiéndonos humildes siervos del Señor
jesus

© 2011 Delegación Diocesana de Apostolado Seglar