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GRUPOS
DE VIDA |
NOMBRES
DE LOS GRUPOS |
| Santa
Ana |
Camino |
Brotes
de Olivo |
| Sin
Nombre |
La
Vid |
María
Madre |
| Pescadores |
Senda |
Talita
Qumi |
| Sarmiento |
Navidad |
Kuipo |
| Angelines |
Esperanza |
Corazones
Abiertos |
Cristo
Rey |
Jóvenes |
Levadura |
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| Sobre
los Grupos de Vida y Fe - Documento 2004 |
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| Un
poco de historia |
El
mes de junio del año 2000 presentamos un
documento a la Asamblea Parroquial de la Asunción
de Nuestra Señora, entonces única
parroquia constituida en Colmenar Viejo. En este
documento se aprobaba de un modo provisional una
especie de línea de trabajo con relación
a los Grupos de Vida y Fe, creados en la parroquia
el año 1997. Ese documento sirvió
para poner de manifiesto un trabajo pastoral intenso
en el que han participado entre doscientas y trescientas
personas de esta Comunidad Parroquial. Después
de tan rica experiencia, por indicación del
Consejo Parroquial, y después de estudiar
la viabilidad y futuro de los Grupos de Vida y Fe
en la Parroquia, volvemos a tomar como base aquel
documento del 2000, documento de una ci4erta madurez,
para seguir avanzando en la línea de trabajo
que representan los Grupos de Vida y Fe. Es deseo
mayoritario de la Comunidad Parroquial que los Grupos
sigan existiendo, aunque se proponen algunos retoques
que vamos a estudiar entre todos de un modo consciente
y abierto.
Decía
el documento del 2000:
“Los
cristianos en los últimos siglos han estado
unidos a la Iglesia a través de una serie
de prácticas tradicionales, como la asistencia
a la misa dominical o la práctica de determinados
ritos y tradiciones, sin embargo, en este inicio
del siglo XXI, vemos que ese modo de identificación,
en una sociedad secularizada, está haciendo
agua. Compartimos todos, en esta sociedad globalizada,
la aparición de una sociedad con unos comportamientos
culturales emancipados; una sociedad que se desliga,
en gran medida, de las tradiciones que durante siglos
han sido sus señas de identidad como pueblo
cristiano. Hoy ya no se es cristiano porque el río
de la tradición y de la sociedad lleve, con
aguas crecidas, nuestra fe con una cierta inercia.
Las condiciones sociales ya no favorecen, y más
bien entorpecen, la aparición y el crecimiento
de la fe cristiana en nuestras personas y en nuestras
comunidades”.
Cuatro años después volvemos
a situarnos ante estas afirmaciones con mayor rotundidad.
La sociedad globalizada, cada vez más y con
más virulencia, nos arrastra por el camino
de la desafección con relación a la
fe recibida, a la fe cristiana. Son muchos los que
dudan sobre la validez y utilidad de la misma ante
la presión ambiental y el desarraigo generalizado
que se está produciendo entre los jóvenes
con relación a la fe en el Señor y
con relación a la Iglesia de la que formamos
parte. La crisis de identidad cristiana está
llegando a todos los creyentes, por lo que se hace
más necesario que nunca la urgencia de crear
unos medios que ayuden a los cristianos a mantener
y consolidar su fe, y colaboren, positivamente,
para adecuar la pastoral con los jóvenes,
de modo que éstos puedan incorporarse, de
un modo vivo y activo, a la vida de la Iglesia y
a la vivencia de la fe en Jesús. |
| La
situación actual |
| Continuaba
expresando el documento del 2000:
“La Iglesia no puede contentarse
hoy con ofrecer a sus hijos lo que ha sido su alimento
tradicional para el mantenimiento de una fe que
daba por bueno y suficiente el hecho de haber nacido
en unas familias y en unos pueblos determinados.
La fe hoy, para ser
vivida y mantenida en el ritmo de la vida presente,
con todas las dificultades y condicionamientos sociales
y culturales que lleva consigo, supone un grado
importantísimo de aceptación y de
adhesión personales, afectivas y comunitarias,
por lo que ha de darse, por parte de la Iglesia
un trato y un cuidado realizados con sana inteligencia
y con verdadero esmero. Y para ello, no sirven solamente
los elementos tradicionales de los pueblos en régimen
de cristiandad. El crecimiento de la fe, en una
sociedad como ésta, requiere de un esfuerzo
especial por parte de todos. La Iglesia nos ofrece:
los sacramentos, la oración, la Palabra de
Dios, su acompañamiento, etc.
En los últimos años,
en la Iglesia en general y en nuestra Parroquia
en particular, hemos vuelto los ojos hacia las fuentes
de la vida cristiana, planteando, a todos los bautizados,
la necesidad de poner nuestra atención en
los aspectos que es necesario cuidar si queremos
que la fe salga fortalecida en esta sociedad compleja
y secularizada:
- la experiencia de la fraternidad,
- la comunicación interpersonal,
- el sentido comunitario,
- la formación,
- el conocimiento de la Escritura,
- la cercanía a la Iglesia,
- el compromiso solidario,
- el trabajo por la justicia,
- la humildad ante los alejados de la fe,
- la espiritualidad,
- la oración,
- la contemplación,
- la comunión,
- el crecimiento en los valores del Reino,
- la bolsa común, la generosidad, la gratuidad,
- el servicio desinteresado,
- la humildad de vida,
- la atención a los pobres...”
Cuatro
años después seguimos viendo necesario
reafirmar nuestra fe ante la comunidad y el hombre-mujer
creyente que aparecen perfilados en los deseos aquí
descritos. Seguimos apostando fuerte por unos cristianos
nuevos, que vivan su fe en la sociedad globalizada
y que sigan siendo un testimonio vivo de que es
posible un mundo alternativo al del dios dinero
y al del progreso económico sin alma, en
el que la mayoría están llamados al
sufrimiento y a la marginación. |
| La
Fórmula de los pequeños grupos de vida
y fe |
Continuaba
el documento del 2000:
“Un
nuevo reto, que supera todo planteamiento tradicional
de la fe y que nos lleva a una seria implicación
de la vida, se nos presenta ante nuestra mirada y
ante nuestra decisión. Para hacer posible todo
esto hemos planteado la necesidad de crear una red
de pequeños grupos a los que hemos llamado:
GRUPOS DE VIDA Y FE.
En
estos Grupos se nos da la oportunidad de irnos insertando
en un ambiente y en un clima que pretende abrirnos
a los secretos de la vida comunitaria, partiendo de
un trabajo serio de madurez personal de cada uno de
los componentes de los Grupos.”
Cuatro
años después, y tras la experiencia
acumulada en ellos, seguimos creyendo firmemente
en la validez de los Grupos de Vida y Fe. Y pretendemos
reafirmar con fe y con fuerza, las que recibimos
de Dios, que los Grupos son el Medio adecuado y
justo para afrontar el crecimiento en la fe y en
la vida de nuestra Comunidad Parroquial. |
| ¿Para
qué son los grupos de vida y fe? |
| Decía
entonces el documento y seguimos afirmando en la actualidad:
“1.-
Para madurar en la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu
Santo.
2.- Para conocer y amar la persona de Jesucristo
y su Palabra.
3.- Para aprender a orar y conocer los secretos
de Dios.
4.- Para celebrar los misterios de la fe cristiana
en comunión.
5.- Para crecer psicológica y espiritualmente,
personal y fraternalmente.
6.- Para adquirir un maduro sentido eclesial, sabiendo
nuestro cuál es nuestro lugar y nuestra misión
en la Iglesia.
7.- Para ayudarnos en la vida familiar y social.
8.- Para aprender a compartir los bienes y los carismas.
9.- Para facilitar nuestro sentido de Dios y aprender
a interpretar la historia humana desde el Evangelio.
10.- Para aprender a valorar y descubrir los signos
de los tiempos.
11.- Para facilitar el aprendizaje de la humildad,
que sabe servir sin protagonismos.
12.- Para tomar conciencia de nuestro compromiso
a favor de los pobres.
En
la actualidad hay funcionando unos QUINCE GRUPOS.
Han comenzado a existir hace apenas tres años.
Siguen surgiendo nuevos grupos. La experiencia,
según el análisis de sus componentes,
es enriquecedora y supone un reto para el futuro
de la implantación de la Iglesia en Colmenar
de un modo nuevo y responsable.”
Los
grupos que han funcionado durante el curso 2003-2004,
con sus dificultades, entre otras por haberse convertido
en Grupos Sinodales durante dos cursos, han sido
dieciocho. Tras el paréntesis del Sínodo,
la Asamblea Parroquial de fin de curso y el Consejo
de Pastoral consideran que los grupos deben seguir
siendo lo que se planteó en este documento.
Ahí tenemos marcado su propio futuro. |
| ¿Cómo
funcionan los grupos? |
Decía
el documento del 2000:
“1.-
Parroquiales.
2.- Heterogéneos.
3.- Mixtos.
4.- Abiertos a cualquier persona.
5- Lejanos a todo planteamiento sectario.
6- Acompañados por algún sacerdote o
diácono, que les da un sentido de unidad con
toda la Comunidad Parroquial y con la Iglesia.
7.- Cada Grupo tiene un coordinador, elegido por todos
los miembros, cada año.
8.- Todos los hermanos participan activamente en el
Grupo.
9.- Tiene una especial inclinación a la oración,
con aprendizaje del sentido contemplativo.
10.- Tienen sentido de Iglesia, de unidad y de fraternidad.
11.- Tienen una única exigencia: entrar con
la buena voluntad de compartir la fe y la vida con
otros cristianos.
12.- Se reúnen, normalmente, cada quince días.
13.- Comparten la Palabra de Dios, partiendo siempre
de los hechos concretos de la vida.
14.- Sirven de alimento para la fe y de ánimo
para vivir con confianza absoluta en Dios en medio
de esta sociedad.
15.- Nos animan a poner nuestras cualidades y carismas
al servicio de los demás.
16.- Nos aportan esperanza y alegría.
17.- Nos abren a la realidad de la Iglesia y de los
pueblos pobres de la tierra.
18.- Están compuestos por la gente sencilla
del pueblo,
19.- Son Grupos libres que uno abandona cuando lo
cree oportuno. Si sirven para el crecimiento de la
fe se usan y si no se dejan.
20.- Son un medio para el crecimiento en el fin, que
no es otro que la fe en Jesucristo y la vivencia fraterna,
compartida y abierta a los pobres.”
Se
propone con mayor énfasis y novedad en el 2004:
1.-
Que los Grupos no sólo estén abiertos
a cualquier persona, sino que se comprometan a invitar
a todo tipo de personas a participar en la vida
del Grupo. No se ha de esperar a que alguien, desde
fuera, invite a otras personas al Grupo, sino que
cada miembro del Grupo se ha de convertir en agente
de pastoral que invita a las personas de su entorno
y a los inmigrantes a formar parte de su Grupo de
Vida y Fe, y, por lo tanto, a formar parte de la
vida activa de la Iglesia.
2.-
Que los Grupos se planteen su vida cotidiana sin
la presencia permanente de un sacerdote. Que funcionen
articuladamente con coordinadores laicos o religiosos.
Que pidan la presencia del sacerdote siempre que
lo requieran. Que lo soliciten especialmente para
celebrar los sacramentos cuando se crea necesario.
Y que mantengan el grupo abierto para que el sacerdote
pueda hacerse presente siempre que pueda.
3.-
Se pide a todos que hagan un gran esfuerzo por insertar
en los Grupos a los jóvenes, a los matrimonios
jóvenes y a los inmigrantes.
4.-
Se pide a todos los Grupos y a la Parroquia que
se respete el grupo como espacio para la Oración,
sobre todo utilizando las lecturas de la liturgia
del domingo siguiente a la celebración de
la reunión del Grupo.
5.-
Se pide a todos los Grupos que participen el los
momentos de la vida Parroquial en los que se convoque
a toda la Comunidad, para expresar y vivir gozosamente
nuestro ser eclesial. Irán subrayados en
rojo en la Agenda Parroquial.
6.-
Se pide, por último, a todos los Grupos que
se planteen un tiempo, unos primeros meses del curso,
de renovación en su ser:
a.-
bien para abrirse y convocar a nuevas personas
concretas con las que reforzar el Grupo y situarlo
en torno a las 20 o 30 personas, de modo que se
asegure, por la gran movilidad en la que vivimos,
un quórum de asistencia suficiente.
b.-
bien para disolverse e integrarse en otros Grupos
ya consolidados o parejos.
c.-
bien para plantear la unidad con Grupos similares.
d.-
bien para convertirse en punta de lanza de nuevos
Grupos destinados a acoger matrimonios jóvenes
e inmigrantes.
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| ¿Qué
metodología utilizan? |
| Continuaba
el documento del 2000: “1.-
En primer lugar, se sitúan, a través
de una oración común, en el clima
típico de un Grupo que se pone a la escucha
de Dios y de los hermanos, superando toda la superficialidad
en la que normalmente se desenvuelve nuestra vida
cotidiana.
2.-
En segundo lugar, los hermanos se abren a un primer
espacio en el que poder compartir los sucesos de
la vida semanal o quincenal transcurrida. Es fundamental
que la vida real, que vivimos cada día, se
haga presente en la comunicación entre los
hermanos. Es necesario saber situarse ante cada
hermano y eso sólo se logra mediante la comunicación.
Para que ésta no sea superficial, es necesario
que cada hermano seleccione aquel aspecto que considera
fundamental compartir con sus hermanos, bien sobre
sus preocupaciones, sus problemas o sobre lo más
significativo de lo vivido en los últimos
días. Es conveniente relacionar la vida con
un profundo sentido de búsqueda de la fe.
3.-
En tercer lugar, se pasa a escuchar al hermano que
tienen la misión de presentar desde la Palabra
de Dios lo esencial que se va a trabajar en la reunión.
Se leen y escuchan los textos de la Palabra de Dios
y los hermanos los buscan en su respectiva Biblia.
También se pueden aportar otros textos variados
y que hagan relación al tema de fondo.
4.-
En cuarto lugar, se hace un profundo silencio para
interiorizar todo lo escuchado y ver, desde el Espíritu
del Señor, cuál es la aportación
que cada hermano puede hacer al resto del Grupo.
5.-
En quinto lugar, se provoca un diálogo profundo,
desde la fe y desde la oración, buscando
siempre que todo sirva para el crecimiento de todos
los hermanos y para que todos se sientan llamados
a vivir con alegría la fe común en
medio de la vida. Se puede usar siempre un cuestionario
que ayude en la aportación común.
Los hermanos no discuten, ni se contradicen, escuchan
y con todo respeto aportan su visión, tratando
de reconducir, con paciencia, hacia conclusiones
comunes, acordes con el Evangelio y con el común
sentir de la Iglesia.
6.-
Todo lo vivido ha de tener un resultado final que
nos ayude en nuestro caminar como cristianos. Es
el momento, si se considera oportuno, de proponer
algún compromiso personal, grupal o comunitario.
7.-
Como los Grupos de Vida y Fe son parroquiales, cada
día escucharán, abiertos, las propuestas
que les vengan desde la Comunidad Parroquial, desde
los Consejos Parroquiales o desde otros Grupos.”
Consideramos
que esta aportación metodológica sigue
siendo válida en el momento presente. De
lo que se trata es que cada Grupo la adapte bien
a su situación y a sus circunstancias personales,
sin olvidar que el Grupo es el lugar del encuentro,
de la comunicación, de la escucha del hermano
y de Dios, de la oración, del alimento y
fortalecimiento de la fe y de la vida en común. |
| Algunos
datos finales |
| Y
concluía el documento del 2000:
“1.-
Cualquier persona está invitada a iniciar
esta aventura.
Se puede intentar a través de algún
Grupo ya constituido o comenzando algún grupo
nuevo, con amigos o con otros cristianos que te
podemos presentar.
Hay varios grupos en los que participan jóvenes.
Los hay de gente que se inicia y que comienza su
aventura de aproximación a la Iglesia.
2.-
Los Grupos están abiertos y animados a reunirse
en pequeñas comunidades de cuatro o cinco
grupos de vez en cuando para huir de la tentación
de absolutizar el Grupo y de enquistarse en un núcleo
de relaciones intimistas.
3.-
Todos somos conscientes de que estamos construyendo
el futuro de un modo sencillo, alegre y participativo.
Entre todos vamos haciendo la Comunidad Cristiana
de Colmenar.
TODOS LOS GRUPOS se reúnen en común,
formando lo que llamamos la COMUNIDAD CRISTIANA
DE COMENAR VIEJO, los Primeros Domingos de cada
mes, para un encuentro en el que se reza, se habla,
se hacen signos y se comparte. Lo llamamos el Café
de la Comunidad.
4.-
Estamos construyendo, poco a poco, un nuevo estilo
de Iglesia que se inserta, con sentido y con identidad
propia, en la sociedad pluralista, secularizada
y democrática en la que vivimos, de la que
nos sentimos miembros vivos y solidarios.
5.-
Dios guía nuestros pasos con sencillez de
corazón y sabiendo que estos Grupos son un
medio más para vivir la Fe, para seguir a
Jesucristo y para sentir en nuestro ser el cuerpo
común que es la Iglesia.
Caminamos
protegidos y amparados, como en el inicio de la
Iglesia, por Nuestra Señora de los Remedios.”
Y
concluimos en el 2004:
A.-
Se fortalece la coordinación entre los Grupos
mediante el Equipo de Coordinadores de Grupos, que
tendrá también la figura de un Coordinador
de todo los Grupos que alentará la puesta
en marcha de estas reformas y de cuantas se vayan
descubriendo a lo largo del proceso.
B.-
Se plantea la necesidad de crear también
un Coordinador de la VIDA COMUNITARIA PARROQUIAL,
que aliente los encuentros comunitarios comunes
y sea ‘conciencia permanente’ ante todos
los grupos de la UNIDAD Y DE LA COMUNIÓN.
Para ello se señalarán las fechas
y los momentos en los que visualizaremos la Vida
Común de toda la COMUNIDAD.
C.-
Los jóvenes tendrán que plantearse
su modo peculiar de ser Iglesia y de ser comunidad
en esta coyuntura en la que nos encontramos y en
la cual no parecen encontrar un eco suficientemente
atractivo en estos Grupos para su vida de fe. Un
nuevo Plan Pastoral tendrá que nacer de ellos
en este momento delicado para el encaje de los jóvenes
en la vida parroquial.
D.-
La Pastoral Familiar, especialmente, está
convocada a participar de lleno, en la medida que
consideren oportuna, en este nuevo proyecto de reforma
y relanzamiento de los Grupos de Vida y Fe. Los
matrimonios jóvenes, que pueden surgir de
la Pastoral Presacramental, están llamados
a entrar con todos los cuidados del mundo en este
planteamiento pastoral.
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