Resumir en breves líneas en qué consiste la santidad, no es una tarea fácil. Si quisiéramos dar una definición podríamos decir que un santo es aquel cristiano que ha imitado a Nuestro Señor Jesucristo a través de una vida que se caracteriza por el cumplimiento en su vida del amor a Dios, que se concreta en la práctica de las virtudes o del acto supremo del martirio. La práctica del amor a Dios y de las virtudes, se realiza fundamentalmente en el ámbito en el que a cada uno le ha tocado vivir, siendo en el mismo un ejemplo para todos aquellos que le rodean.

 

Para la santidad canonizada se requiere que la forma de vivir sea de tal categoría que la persona tenga una verdadera fama de santidad o que la muerte se haya producido  en una entrega de la vida por Jesucristo, lo cual requiere que por parte de los que la produjeron hubiese un odio a la fe, con todo lo que ello supone de ir en contra o bien de la persona del Salvador o bien de una de las virtudes cristianas, y que la persona haya muerto perdonando.