CADA CLAVO LLEVA UN NOMBRE
Cada clavo, golpe, latigazo, insulto, cada espina lleva un nombre, pero no es un nombre anónimo. Es el mío, es el tuyo, es el nuestro y, aunque suenen todos igual, cada uno de ellos lleva una historia.
Jesucristo muere cada vez que un hombre maltrata y mata a una mujer, cada vez que unos padres abusan de sus hijos, cada vez que una navaja se clava en un cuerpo inocente, cada vez que suena un arma y una o miles de balas acaban con vidas llenas de ilusión de cosas por hacer, cada vez que estalla una bomba, cada vez que un niño muere en el vientre de su madre sin darle la oportunidad de nacer, cada embrión que es utilizado para cualquier fin que no sea darle su vida, cada vez que la injusticia, el odio, la prepotencia, el poder, la envidia, la avaricia aparecen en el corazón de los hombres.
¡Quién este libre de pecado, que tire la primera piedra!.
Y aún hay personas que no creen que Jesucristo, que Dios "sufra" con estas muertes, con estos abusos inocentes. Cuando un Padre da la vida por sus hijos, da Su Amor sin esperar nada a cambio, al contrario da la libertad absoluta, la verdadera, y estos sus hijos no saben utilizarla si no que se hacen esclavos de ella y hablan de solidaridad, de democracia, sin saber el verdadero significado de estas palabras hacen que esa libertad sea coaccionada, incluso utilizando en algunos casos la barbaridad de decir que lo hacen en su Nombre, en el nombre de Dios. ¿ Creéis que Él no sufre, que no muere con cada mártir?.
Pero Dios "aguanta y espera" el despertar de esos hijos que aun están dormidos y lo están porque para tener libertad es preciso saber amar. Frente al odio, frente al mal siempre esta el amor, que no es otra cosa que la esperanza y la confianza en Él.
Es curioso que cuando hay una muerte en el seno de una familia o de un País, los propios familiares o afectados por la tragedia- la mayoría de ellos- sean los que demuestren una serenidad mayor. Esto es sin duda por la ayuda del Señor. Y si duro es el "hasta luego" a un ser amado, imaginemos por un momento verlo morir cada vez que otro lo hace, imaginemos a Dios ver morir a su Unigénito cada vez que lo hacemos uno de nosotros, con cada mártir, con cada inocente Él muere en la cruz. Es sin duda la prueba de amor más grande que un ser humano puede tener.
¡Ánimo!. No os sintáis solos, para un Padre nadie es sustituible: mi nombre, tu nombre es único para Él, nuestras vidas son especiales para Quien las creo. Compartid ese dolor con Cristo… Él sabe mejor que nadie lo que es ser injuriado, insultado, rechazado, herido por dentro y fuera. Él lo fue antes que nosotros y lo sigue siendo cada vez que lo sufrimos pero, por muy "grande" y "fuerte" que parezca el mal, siempre triunfa el Amor, el bien. Somos seres espirituales y el espíritu nadie lo mata.
Blanca
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