damedebeber
VOLVER AL INDICE DE LA REVISTA


Conciencia

Siempre me he preguntado por que hay cosas que se deben o no se deben hacer. Hay cosas que es patente que no hay que hacerlas, como matar al vecino por que nos gusta más su casa o por que nos gusta su señora. Por el contrario, hay cosas que sabemos que debemos hacer, como respetar a los padres, o cuidar de los bebés cuando no se valen por sí mismos. Pero, a veces, no termino de entender algunas de las obligaciones que me impone el ser católica aunque ahora que soy ya madura las acato, la mayoría de las veces por obediencia. La verdad, es que miras la televisión y ves una relajación de la moral tan grande... y sales a la calle por la noche y ves de nuevo esa misma relajación de la moral... Y hasta tal punto esto es así, que hay un momento en que dudas; dudas si realmente no te estarás quedando anticuada, si realmente no tendrán razón todos los demás y hay que tener relaciones sexuales como los bichos, "libremente", sin ataduras emocionales, y abortar cuando el niño no viene, cuando nos parece o no es como nos apetece, y hacer cualquier cosa para ganar dinero y hacer ostentación de riqueza, aunque haya que pasar por encima del cadáver de 4.000 millones de individuos y consumir los recursos aunque sea a costa de desquiciar el planeta o crear tal cantidad de desperdicios que ya no sabemos dónde tirarlos o como eliminarlos... porque reciclarlos sale muy caro...

Una noche, me quedé dormida pensando por qué era esto así, porque a algunos nos pesaba tanto la conciencia si hacíamos estas cosas y a otros al parecer no les afectaba en absoluto. Pensaba cuánto me gustaría no tener conciencia a veces, no tener remordimientos por nada... y me desperté recordando una especie de cuento, y os lo voy a contar:

"El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que tenía dos hijos. El uno era un muchacho normal, bastante inteligente, pero el otro, por un lamentable accidente al nacer tenía sus facultades mentales seriamente dañadas. El padre educó con esmero a ese hijo inteligente y en él depositó toda su confianza para el futuro de su hacienda. Le envió a colegios privados, a la universidad... en fin, lo que cualquiera llamaría una buena formación. Mientras tanto, el otro hermano no tuvo una buena educación porque no había forma de dársela. No asimilaba nada la criatura. Deambulaba por la casa unas veces con ropa y otras sin ella, perseguía a las muchachas del servicio, y se le consentían caprichos que despertaron una envidia terrible en el otro hermano, que terminó enfrentándose con el padre diciéndole: -Me he pasado la vida estudiando, el futuro que me espera, es más que nada de esfuerzo y trabajo, y mientras, este hace lo que le da la gana, se acuesta con quien quiere,... ¡Yo quiero ser como el tonto!-".

¿Moraleja? ¡Me siento tan patética!... A veces se me olvida el modelo del Hijo de Dios y quiero ser como el hijo tonto del cuento.

E.l.Sanz

¿Podemos vivir sin Amor?

gorditos (18K)


La inteligencia sin amor, te hace perverso.

La justicia sin amor, te hace implacable.

La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.

El éxito sin amor, te hace arrogante.

La riqueza sin amor, te hace avaro.

La docilidad sin amor, te hace servil.

La castidad sin amor, te hace orgulloso.

La pobreza sin amor, te hace mezquino.

La belleza sin amor, te hace ridículo.

La verdad sin amor, te hace hiriente.

La autoridad sin amor, te hace tirano.

El trabajo sin amor, te hace esclavo.

La sencillez sin amor, te envilece.

La oración sin amor, te hace introvertido.

La ley sin amor, te esclaviza.

La política sin amor, te hace ególatra.

La fe sin amor, te hace fanático.

La cruz sin amor, se convierte en tortura.

La vida sin amor, no tiene sentido.
masgorditos (21K)



PARA DARNOS TU OPINION REDACCION DE DAMEDEBEBER


DDB
Sello (1K)