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¡RODEADO DE GENTE Y ESTOY SOLO!

CONTENIDO DEL ARTÍCULO

  1. A menudo olvidamos que no tratamos con "cosas", sino con "personas"
  2. Ese fluir continuo del ser humano "espíritu-corporal"
  3. Obedecer, estar a la escucha
  4. Espíritu de servicio
  5. Penetrar en el misterio del otro.
  6. Si somos respetuosos, debemos pedir a los demás que nos respeten
  7. ¡Cuidado con determinadas actitudes en las relaciones de familia y amistad!
  8. Nunca echar en cara a los demás lo que hacemos por ellos
  9. El ser humano se curte en las dificultades
  10. Pero, ¿y el espíritu?

¿Qué le pasa a mi familia? ¿Por qué no tengo verdaderos amigos?

Muchos padres se preguntan qué hacer para educar adecuadamente a sus hijos. Muchos hijos se preguntan qué hacer para tolerar a sus padres. Nuestros amigos son unos perfectos desconocidos. Nos queremos y necesitamos, aunque simplemente nos soportamos.

La primera escuela de relaciones humanas es la propia vida, el entorno cercano de la familia y la amistad.

Cosecha de amor

1. Sello (1K) A menudo olvidamos dolosamente que no tratamos con "cosas", sino con "personas", por tanto, seres espirituales. Podemos intentar mantener siempre un objeto material en su sitio. Habitualmente tendemos a ello. El ser humano es muy inseguro, porque sabe en el fondo de su corazón que está de paso, que es peregrino. Por eso, procuramos dominar siempre el devenir de nuestra historia personal y mantener nuestro entorno lo más estable posible. Esto se puede hacer con los muebles de casa o la oficina, el coche, incluso con los papeles del escritorio en perfecto desorden organizado. Lo malo es cuando pretendemos hacer lo mismo con aquellos seres que previamente hemos permitido que entraran en nuestro círculo personal (familia y amigos). El pájaro estará siempre en su jaula, nuestros seres queridos no. No podemos encerrar en una celda a los que habitualmente nos rodean. Son como son, no como nosotros queremos que sean.
Por tanto, el primer principio es el respeto mutuo. Podemos caminar juntos, pero nunca querer aprisionar al otro. En la relación humana es preciso que, si uno camina demasiado aprisa, aceleremos el paso. A su vez, el otro, deberá decelerarlo, esperar. Si queremos hacer una fotografía de los demás, para guardarlos en la cartera, siempre nos saldrá velada y, si conseguimos archivarla, al momento será vieja.
Tenemos el deber de ayudar al otro para que, cuando se ha desviado gravemente, corrija su ruta pero siempre respetando su libertad y procurando entrar con delicadeza por la puerta de atrás, no a saco.
Por ejemplo, muchos padres se enfrentan con el fracaso escolar desde su propia frustración. Su actitud no es constructiva. La vía adecuada no es nunca echar la bronca o el castigo despótico, sino la búsqueda de soluciones constructivas. Para ello es preciso el diálogo porque, muchas veces, el propio  chaval desconoce la raíz del problema. Ponerle la etiqueta de "vago" es la vía más cómoda. La sociedad actual puede llevarnos a exigir a nuestros jóvenes lo que nosotros no somos capaces de hacer, rechazando la comprensión de las debilidades del otro, porque no comprendemos y escondemos las nuestras.

Cuadro de texto: Deja de mirarte el ombligo.

2.  Sello (1K)  Ese fluir continuo del ser humano "espíritu-corporal" implica también el empleo de todo el tiempo posible. Muchos son los espacios que dedicamos al día a la incomunicación, y pocos a relacionarnos. Parece que en la medida en que nos rodeamos de más personas, debilitamos nuestra relación con ellas. Por eso, cada vez hay más soledad. Por ejemplo, los adolescentes necesitan ser escuchados, ¡pero a su tiempo y a su modo!. En innumerables ocasiones salta en medio de la familia la expresión, "calla, que no me dejas oír la Tele". Muchos padres pretender establecer el diálogo o la actividad compartida en la hora y lugar exactos que ellos determinan, cuando han finalizado sus muchas tareas, incluido el fútbol... El joven nunca se dejará enredar en esta madeja. Cuando nos queramos dar cuenta, nuestros hijos serán unos perfectos desconocidos. No es extraño, porque también lo serán el resto de los que nos rodeen.

3.  Sello (1K) Es necesario practicar con frecuencia el verbo latino ob–audire (obedecer, estar a la escucha). A menudo el ser espiritual utiliza el lenguaje del silencio, el susurro o el velado gesto. Para captar esa realidad profunda hace falta estar muy atento, eliminando los ruidos externos y los internos (las letras del frigorífico, ensueños utópicos, la nostalgia del pudo ser y no fue, los mañana tengo invitados a comer y no sé que voy a poner). Debemos adelantarnos a las necesidades de los demás, eso sí, respetando su intimidad. Que siempre sepan que estamos abiertos y a la escucha. Una buena escuela es la "voluntad de beneplácito": estar dispuestos a cambiar nuestros planes inmediatos ante la llamada explícita, "o implícita" de las personas que están cerca, o eventualmente se nos acercan.

4.   Sello (1K)  Espíritu de servicio. Servir a los demás, en lugar de "servirnos" de ellos. Darnos sin esperar nada a cambio. La gente -incluidos nuestros seres queridos-, anhela atención, cariño y respeto, no palabras vacías o roles sociales. La mayor parte de las veces, no solo tendemos a dominar a los demás, sino que les manipulamos buscando nuestros propios intereses. Disfrazamos de amor el egoísmo con un arte maquiavélico que aprendemos desde niños.

A los seres humanos nos curte el sacrificio, que es la más plena manifestación del amor . Se ama verdaderamente, no tanto en los momentos de gozo, cuanto en los que duele amar, cuando hacemos por el ser querido lo que nos supone sacrificio.

5.   Sello (1K)   Acercarnos al "personalismo". Penetrar en el misterio del otro. Tras la mirada se esconde un universo infinito. Tratamos a los demás como "cuerpos". Toda una vida es insuficiente para explorar el misterio del ser querido. Hace falta tiempo, mucho tiempo...ilusión renovada. Sorprendernos cada día. Nunca acostumbrarnos. Luchar contra la rutina en las relaciones personales. Para ello, muchas veces hará falta el ingenio y cierta juventud de espíritu. En el diálogo con los hijos esto es fundamental.

Multitud de parejas, mantienen la relación de forma estática. Se han llegado a aburrir mutuamente hasta extremos insospechados. Si permanecen juntos se debe a razones tan peregrinas como el "quién me planchará las camisas" o el "dónde voy yo a esta edad". Tal vez les une solo el miedo a lo desconocido.

Cuadro de texto: ORACIóN DE SAN FRANCISCO

Esta situación comporta serios problemas a los hijos, al igual que sucede con la violencia en el hogar, sea física o psíquica. Ellos son como "esponjas" que absorben todo, incluida la desilusión por un proyecto en común. Evitarán en el futuro por todos los medios iniciarlo.

Las palabras se las lleva el viento. Los seres humanos aprendemos del " testimonio", el buen ejemplo (como también lo hacemos del malo). Los hijos esperan mucho de nosotros, aunque no lo digan. Nuestra ausencia de valores, fortaleza y compromiso es el caldo perfecto de cultivo para futuros problemas. En primer lugar, porque seguirán nuestros pasos. En segundo, porque no tendremos autoridad moral para ayudarles a evitarlo.

6.   Sello (1K)   Si somos respetuosos, debemos pedir a los demás que nos respeten. Muchos problemas familiares surgen por una dejación de nuestros derechos (que, en el fondo, son obligaciones). Los padres son "padres", no amiguetes de sus hijos. Jamás deben renunciar a su autoridad fundamentada en el amor, que les viene dada por delegación de lo Alto. La confianza no está reñida con el respeto. Precisamente, defraudamos a nuestros hijos cuando no actuamos como padres. De la crisis actual del principio de autoridad en el seno de la familia, han surgido situaciones graves de falta de respeto y desprecio hacia los superiores "morales": ancianos, profesores, autoridades civiles, e incluso a Dios.

Decimos autoridad fundamentada en el amor, la sabiduría, la experiencia, el servicio y respeto. El déspota o tirano, no puede reclamarla.

7.   Sello (1K)  ¡Cuidado con determinadas actitudes en las relaciones de familia y amistad!:

8.   Sello (1K)   Debemos evitar vender el producto a nuestros clientes más cercanos. Nunca echar en cara a los demás lo que hacemos por ellos; ni siquiera insinuarlo. Esta actitud crea rechazo automático en todas las personas, pero con mucha más intensidad en los jóvenes. No digamos cuando nuestra postura es empalagosa; demasiado cercana. Si les ayudamos, hagámoslo sin que se den cuenta.

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9.   Sello (1K)   El ser humano se curte en las dificultades. La valía de las personas se comprueba en los momentos en que han de afrontar circunstancias complejas imprevistas. Procurar que los hijos aprendan a valorar las cosas y proyectos, luchar por ellos. Si les damos "todo", y "todo hecho", les inhabilitamos para el sacrificio, la renuncia, el compromiso, e incluso la ilusión. Muchos padres utilizan los bienes materiales como sustitutos de la falta de atención, dedicación y tiempo hacia sus hijos. Siempre podemos encontrar pretextos adecuados: "como yo no lo tuve, que lo tengan ellos". Pero el problema, recordemos, no está en tener, sino en ser. A veces nos olvidamos.

10.   Sello (1K)   Lo hemos dejado para el final, pero no es lo menos importante; al contrario. Los nueve puntos anteriores, se fundamentan en este. últimamente andamos demasiado preocupados por tener "cuerpos danone". Pero, ¿y el espíritu?. Está bien alimentar y educar a nuestros hijos en lo somático. Pero realmente, ¿hay algún padre que crea que su hijo sea meramente un saco de huesos, tendones y neuronas?. ¿Dónde está, pues, la preocupación de muchos padres por la formación espiritual?. Cuando vivimos preocupados meramente en lo material, terminamos "cosificando" todo, también a los que se acercan a nosotros. Les tratamos como "cosas". Esto mismo sucede en las relaciones de amistad. Pero éste, es un tema que desarrollaremos en profundidad en otra ocasión. Por el momento, basta con plantearlo, y que cada uno haga su propio examen de conciencia. Además, no olvidemos que Dios es "el Padre" y, Jesucristo, el Hermano. Si queremos aprender en esta escuela, debemos contar con su consejo.


PEDRO RODRIGUEZ FERNANDEZ

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"para que crezcan en sabiduría, en edad y en gracia
ante Dios y ante los hombres" (Lc. 2, 52)

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