¿TURISTAS O PEREGRINOS?
Acabo de venir de la Peregrinación que ha organizado
nuestra parroquia por los Santuarios Franceses y tengo que decir
que he pasado unos días inolvidables en los que he
compartido con mis compañeros de viaje experiencias y
situaciones que no se dan en un viaje turístico normal. Yo
conocía casi todos los monumentos y lugares que hemos
visitado, pero al hacerlo como peregrino, lo he vivido de una
forma totalmente nueva y diferente y he sentido algo muy grande
que ha trascendido dentro de mi y ha creado un lazo especial con
el resto del grupo. Así, entre risas y discusiones, hemos
compartido frío y madrugones, maletas, nieve, videos,
compras, prisas y sobre todo hemos compartido oraciones,
celebrando la Eucaristía y hemos pedido por aquellos que
se habían encomendado a nuestras oraciones, hemos creado
un ambiente distinto… y es que, cuando Nuestro
Señor va con nosotros y ponemos nuestra vida en sus manos,
todo se vuelve distinto y la vida cobra sentido. Esto es lo que
diferencia al peregrino del mero turista que se pasea por los
santos lugares, admirando la belleza arquitectónica o
monumental y sin ver la verdadera belleza de estos lugares, donde
El Señor o su Madre, han elegido para encontrarse con
nosotros a través de los Santos.
Pi
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