Número 45, febrero 2004

El 2003 ha sido un año en que la falsificación reinó suprema: se falsificaron las razones para ir a la guerra, un presidente falsificado vestido como un soldado falsificado declaró un falso final de los combates y luego sostuvo en sus manos una bandeja con un pavo de utillería. Un astro de filmes de acción se convirtió en gobernador, y el gobierno comenzó a hacer sus propias películas de acción usando soldados de verdad, como Jessica Lynch, en el rol de falsos héroes, y disfrazando a periodistas de soldados falsos. El propio Sadam Hussein desempeñó un papel en este espectáculo. Se interpretó a sí mismo cuando era capturado por tropas norteamericanas. Se trata de la falsificación del año, si se le cree a The Sunday Herald de Escocia, así como a varias agencias noticiosas, que indicaron que en realidad fue capturado por una unidad de las fuerzas especiales kurdas.

Naomí Klein, Clarín,
19 de enero 2004