EN LOS LUGARES, donde sean laicos y religiosos / as, los que comienzan el grupo, que se presenten al Sacerdote y soliciten su ayuda. PROPUESTAS
En pocas propuestas expresar lo que se ha de asegurar en Pastoral de la Salud, sector Parroquias.
- Crear en las Parroquias un don sanador y sanante.
- Sensibilización de la comunidad Parroquial a todos los niveles, aprovechando todas las oportunidades, desde las reuniones de preparación para los Sacramentos, hasta la conexión con los grupos Parroquiales.
- Conexión con los servicios religiosos y médicos de los hospitales y Centros de Salud.
- Formación detallada de los enfermos.
- Integración de los enfermos en la comunidad.
- En relación con la formación de agentes de Pastoral de la salud:
+ Integrar la Pastoral de la Salud en las Escuelas de Teología.
+Creación de escuelas de Pastoral de la Salud.
- Presencia de la Iglesia en asociaciones civiles de enfermos.
- Abrirnos y adaptarnos a las nuevas realidades.
- Materiales adecuados para distintas edades.
LINEAS BASICAS PARA UN PROYECTO COMPARTIDO
¿Cómo puedes impulsarla desde la Parroquia?
- Pasar de una Pastoral de Enfermos a una Pastoral de la Salud.
- De una Pastoral de Sacramentos a una Pastoral de evangelización.
- De una Pastoral de la muerte a una Pastoral de vida.
- De una Pastoral de la compasión a una Pastoral de la Justicia.
- De una Pastoral del Enfermo ordinario a una Pastoral de los enfermos màs necesitados y desatendidos.
- De una Pastoral de la “visita” a una Pastoral del acompañamiento fraterno.
- De una Pastoral de la improvisación a una Pastoral de proyecto compartido.
LA PASTORAL DE LA SALUD EN LA PARROQUIA
Líneas básicas para un proyecto compartido.
La Parroquia es el marco normal donde la mayoría de los cristianos viven y alimentan su fe. por otra parte, las Comunidades Parroquiales están llamadas a testimoniar y difundir el evangelio en la sociedad actual.
Una Parroquia sana y sanadora. la comunidad Parroquial adquirirá una profundidad evangelizadora nueva si se entiende la Parroquia como “fuente de salud integral”.
La Parroquia puede ser hoy un lugar privilegiado de evangelizar siendo “foco de vida” mas saludable y humana en medio de nuestros pueblos y ciudades.
Si queremos dar un rostro nuevo a las Parroquias, más evangélico y evangelizador es necesario un esfuerzo decidido por hacer a los enfermos un sitio más real y significativo en la vida de la comunidad Parroquial.
¿Cómo puedes impulsar una Pastoral de salud que contribuye eficazmente a construir Parroquias más sanas y sanadoras de los enfermos?
He aquí unas líneas básicas que nos permitan dar pasos aunque sea pequeños y humildes en la dirección adecuada.
Pasar de una Pastoral de enfermos a una Pastoral de la Salud
La Iglesia y las comunidades Cristianas han centrado su atención a los enfermos traduciendo esa sensibilidad en ayuda y asistencia caritativa.
Estos últimos años se ha tomado conciencia de que la actualización evangelizadora de Jesús no ha consistido en curar enfermos, sino en irradiar de muchas maneras fuerza salvadora y sanante.
El paso de una Pastoral de enfermos a una Pastoral de la Salud expresa mejor la orientación y el contenido de esta Pastoral en la comunidad Parroquial.
Todo esto no es algo teórico sino una llamada a desarrollar poco a poco todas las posibilidades que encierra esta Pastoral como lo es defender la salud, promover costumbres más saludables, difundir una concepción más saludable de la vida, promover una vejez más sana, luchar contra el alcoholismo, prevenir la droga y buscar iniciativas contra la depresión, etc.
De una Pastoral de sacramentos a una Pastoral de Evangelización
La Pastoral de los enfermos se ha identificado con frecuencia con la asistencia religiosa y la administración de los sacramentos. Esta pastoral tiene el riesgo de olvidar fácilmente el resto d ela problemática del enfermo y centrarse especialmente en la atención a los enfermos practicantes o ya cercanos a la muerte.
Sin duda, los Sacramentos tienen un papel terapéutico y sanante que no debemos descuidar. De ahí la necesidad de renovar profundamente la Celebración de los Sacramentos de los enfermos desarrollando todas sus posibilidades. El Sacramento de la Reconciliación con toda su fuerza terapéutica, la eucaristía celebrada por una Comunidad cercana al enfermo, la Unción celebrada comunitariamente, son un ofrecimiento expresivo y eficaz de la gracia de cristo.
sin descuidar la adecuada celebración de los sacramentos en una sociedad cada vez más secularizada, la Pastoral de la Salud ha de hacer presente la fuerza salvadora y humanizadota del evangelio en la existencia frágil y dolorosa del ser humano.
Desde la Parroquia la Pastoral de la Salud ha de desarrollarse desde una línea evangelizadora haciendo presente la buena noticia de Jesús y la fuerza humanizadota del Reino de dios desde múltiples formas: Defensa de la dignidad de todo enfermo, atención integral al enfermo en todas sus necesidades, solidaridad y apoyo a la familia y a cuantos sufren las consecuencias de la enfermedad, humanización progresiva del mundo de la salud, etc.
De una Pastoral de la Muerte a una Pastoral de la vida
La Iglesia se ha preocupado siempre de ayudar a personas a enfrentarse al misterio de la muerte desde una actitud de solidaridad y acompañamiento con cercanía y lleno de esperanza.
La Pastoral de la Salud ha de cuidar sin duda, una pastoral que ayude al hombre actual a afrontar la muerte de manera más digna y esperanzada. en una sociedad en que el morir se está convirtiendo en un acontecimiento solitario y despersonalizado, confiado en la técnica y en los profesionales, y sin la ayuda humana y religiosa adecuada, la Pastoral de la Salud ha de contribuir a que desde la Parroquia se defienda el derecho a una muerte humana digna.
Esta Pastoral de la Salud ha de impulsar hoy una Pastoral de la vida dirigiendo su atención no solo a acompañar a los enfermos graves y terminales, sino promover la calidad de vida digna de enfermos crónicos, ancianos, minusválidos físicos, enfermos psíquicos, etc.
Además de una sociedad donde se difunde la cultura “anti-vida”, que tiende a favorecer el aborto y la eutanasia, la Pastoral de la Salud, ha de impulsar la defensa de la vida toda y de los valores que la protegen.
Así mismo, ha de estimular todo lo que esté al servicio de la vida promoviendo la cultura de la donación de órganos, la prevención de enfermedades, la lucha contra el deterioro de la vida, etc., por medio de la sensibilización, la educación y el ejemplo.
De una Pastoral de la compasión a una Pastoral de justicia.
Siguiendo el ejemplo del mismo Jesús, la Iglesia ha querido estar cerca de los enfermos en una actitud de servicio y de amor caritativo. La parábola del buen samaritano habla elocuentemente de ésta compasión que la Pastoral de la Salud ha de seguir desarrollando. Sin embargo siendo fieles a todo dinamismo evangelizador de Jesús, esta Pastoral ha de desarrollar con más decisión la dimensión profética de la justicia.
La Pastoral de la Salud ha de cuidar que desde las Parroquias se viva esta actitud de compasión y solidaridad con el enfermo, sobre todo cuando es pobre y esta solo y desasistido, no hemos de olvidar que cuando coincide enfermedad y pobreza los enfermos son el “tercer mundo”, aún dentro de las sociedades Occidentales, y la Iglesia ha de estar cerca de su dolor, su impotencia y su pobreza.
La Pastoral de la salud debe luchar contra todo tipo de cosificación o instrumentación del enfermo y de sus derechos, de denuncia de abusos por parte de los profesionales, de discriminación o manipulación del servicio de intereses ajenos a la salud y el bien general del enfermo.
La Pastoral de la Salud, ha de contribuir a que la Parroquia se convierta en “conciencia critica” frente a abusos y actuaciones injustas, siendo la voz de quienes no tienen voz, defendiendo a los enfermos más débiles y marginados, ayudando a estos últimos a defender sus derechos, y pedir una atención de la sociedad y de los responsables públicos hacia los problemas desatendidos.
De una Pastoral del enfermo ordinario a una Pastoral de los enfermos más necesitados y desatendidos.
Los enfermos a que Jesús se acerca, representan sin duda, el sector social más discriminado y marginado hoy. no hemos de minusvalorar en absoluto lo que se hace entorno a los enfermos ordinarios, mas o menos conocidos en la Parroquia durante su enfermedad o convalecencia. pero sin descuidar eso, la Pastoral de la Salud desde la comunidad Parroquial debe inculcar la preocupación por hacerse presente en el mundo de los más desvalidos y excluidos, enfermos sin hogar, ancianos solos, enfermos psíquicos crónicos, enfermos terminales olvidados, depresivos, abandonados, etc.
Estos son los primeros enfermos que han de ser conocidos por la comunidad cristiana a los que primero nos hemos de acercar ya estén en sus casas, hospitalizados, vivan recluidos en un centro de readaptación, o deambulen por la calle.
DE UNA PASTORAL DE LA “VISITA” A UNA PASTORAL DEL ACOMPAÑAMIENTO FRATERNO
En muy pocas Parroquias no han desarrollado las dimensiones de las que venimos hablando. Esta Pastoral gira todo en torno a la visita del enfermo y al grupo de los llamados visitadores. Hemos de valorar la importancia de esta visita al enfermo, y la Pastoral de la Salud, ha de cuidar y mejorar el sentido de esta visita, como un gesto de la comunidad Parroquial hacia sus enfermos.
Es necesario en muchos casos una revisión y reflexión sobre el sentido que ha de tener esta visita dependiendo del enfermo, su contenido sanador, las personas más adecuadas para hacerla, el carácter diferente de la visita dependiendo del enfermo, si son depresivos, crónicos, graves, así como si el enfermo es alejado o indiferente a su Parroquia y Comunidad Parroquial. No solo se trata de conocerlos, eso es el primer gesto para acercarse a ellos. La Pastoral de la Salud ha de desarrollar una Pastoral que ayude a los enfermos a encontrar su lugar en la comunidad Parroquial. Además la Pastoral de la Salud, ha de ayudar a la Parroquia para que está Pastoral sea reconocida, estimulada y facilitar su participación sobre todo en las celebraciones litúrgicas y otras actividades. la presencia y el testimonio de creyentes que viven su enfermedad o minusvalía con espíritu cristiano es siempre interpeladota y difunde salud evangélica en la comunidad Parroquial.
DE UNA PASTORAL AISLADA A UNA PASTORAL COORDINADA
A veces la Pastoral de la Salud termina siendo una acción demasiado aislada llevada a cabo por un grupo de personas sin la debida relación con el resto de la comunidad Parroquial. No se ha de olvidar que toda la comunidad es la responsable de evangelizar y de evangelizar sanando. La Pastoral de la Salud no ha de actuar como un grupo cerrado que lleva a cabo sus actividades a titulo particular y ni han de ser fruto de sus gustos o preferencias particulares sino de una concreción y testimonio de la voluntad y del espíritu evangelizador de una Parroquia. Por lo tanto hay que tener una relación y colaboración con los que sirven en el campo de la celebración litúrgica, con los que trabajan en la acción catequética, con quienes están comprometidos en una Pastoral de servicio a los necesitados.
DE UNA PASTORAL DE LA IMPROVISACIÒN A UNA PASTORAL DE PROYECTO COMPARTIDO
Con frecuencia, nuestra acción pastoral se inspira en la buena voluntad de los colaboradores y queda a merced de la improvisación este tipo de Pastoral corre el riesgo de no ver el futuro, ser poco realista y ofrecer respuestas parciales y desarticuladas en el mundo de la salud y la enfermedad. Además esta Pastoral fácilmente cae en la rutina, el desaliento y la dispersión de fuerzas. Hoy la Iglesia necesita el testimonio de proyectos compartidos y no de acciones individuales dispersas. Un proyecto compartido de Pastoral de la Salud en la Parroquia supone:
- Tener en cuenta de laguna manera, el espíritu del programa que la Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud, con sus líneas básicas, ha señalado.
- Debe concretar los objetivos pastorales que se pretenden lograr poco a poco en la Comunidad Parroquial.
- Debe precisar las fuerzas y los medios que se quieren poner en marcha para lograr los objetivos.
- Debe asegurar la debida evaluación en el momento oportuno para mantener vivo el dinamismo vivo del proyecto.
P.D. Ricardo García Díaz de León.
Bibliografía:
- Artículo de José A. Pagoda
Revista Labor humana Nº 259
2001.
- Tras las huellas de cristo Médico
Manual de Teología de la Pastoral de la Salud.
P. Ángelo Brusco / Sergio Pintor.
Consejo Episcopal Latinoamericano.
Colección Autores Nº 28
Bogotá, D.C., Colombia.
- Guía de la Pastoral de la Salud para América Latina y el Caribe
Consejo episcopal Latinoamericano
Ediciones Camilianas.
Bogotá, Colombia.
El Evangelio de la Salud