Archidiócesis de Madrid
Los sacramentos en la enfermedad
El Departamento Nacional de Pastoral de la Salud, de la Conferencia Episcopal Española presenta una nueva Campaña del Día del Enfermo para este año de 1994. Es la décima, desde que surgió esta iniciativa pastoral en 1985, y, año tras año, hemos ido comprobando cómo las sucesivas cam¬pañas iban calando poco a poco en la conciencia de las comunidades cristianas, y suscitando en ellas un interés renovado por la Pastoral Sanitaria. A tal interés creciente han contribuido sin duda los temas que aquéllas proponían y que, a modo de recordatorio, mencionamos a continuación:El tema que este año presenta la Campaña en nada desmerece de los anteriores, en cuanto a su importancia pastoral: La celebración de los sacramentos en la enfermedad. Tras la evangelización, es ésta la segunda gran tarea que la Iglesia debe realizar semper et ubique, en todo momento y lugar, para ser fiel a la misión encomendada por Jesucristo. Pero su puesta en práctica comporta la superación de no pocos malentendidos, deformaciones, rutinas y otros defectos de los que adolece la celebración de todos los sacramentos y, en particular de los destinados especialmente al tiempo de la enfermedad.
- Estuve enfermo y me visitaste.
- La familia del enfermo.
- Los enfermos nos evangelizan.
- La comunidad cristiana y los enfermos.
- La humanización de la asistencia.
- Iglesia y Salud.
- Los enfermos más necesitados y desasistidos.
- Iglesia y Sanidad.
- Vivir el morir.
Para quienes desarrollamos nuestra labor en el ámbito de la Pastoral Sanitaria, no es éste un tema nuevo. Sin embargo, a pesar de haberlo tratado con frecuencia en nuestras reuniones de uno u otro tipo, echábamos de menos la posibilidad de contar con un planteamiento más amplio y detenido. Y ahora se nos ofrece tal oportunidad. Quiera el Señor que hagamos todo lo posible por aprovecharla.
La Campaña del Día del Enfermo 1994 es un reto dirigido a la responsabilidad cristiana y a la seriedad pastoral de todas las comunidades cristianas. Quizá el primer fruto de esta Campaña deba ser crear, al compás de una más esmerada celebración de los sacramentos, una mayor conciencia de comunidad en los enfermos, en sus familiares, en los profesionales sanitarios y en el voluntariado asistencial. Quizá éste sea el tiempo propicio para que los presbíteros se dediquen más intensa y cuidadosamente al servicio de la Palabra y de la celebración del Misterio, y busquen más decididamente en los religiosos y laicos cristianos la colaboración para otras tareas que, siendo necesarias, no son de su estricta responsabilidad. Quizá éste sea el momento propicio para que más y más religiosas/os y laicos dejen de ser meros consumidores de servicios litúrgicos y más con-celebrantes, por tanto, más colaborantes. Quizá, todos caigamos más en la cuenta de que es la Iglesia entera la que ha de preparar y celebrar los sacramentos destinados al tiempo de la enfermedad. A la mayor gloria de Dios y testimonio de Jesucristo, su Hijo, el médico de nuestras almas y nuestros cuerpos, en el Espíritu de ambos.
TEMAS
- La sacramentalidad de la vida y del ser humano.
- La sacramentalidad, huella de Dios en la vida humana.
- Jesucristo, el sacramento originario.
- La Iglesia, sacramento de Cristo.
- La sacramentalidad del ser humano.
- Los sacramentos, encuentros sanadores con Jesucristo en el seno de la Iglesia.
- La comunidad cristiana que asiste celebrando.
- El bautismo, regeneración a la vida nueva de Jesucristo
- La Penitencia, sacramento del restablecimiento de la vida cristiana.
- La Eucaristía, reunión con Cristo de su Cuerpo asistencial.
- La comunión de los enfermos.
- El Viático, alimento para el último tramo de la vida del cristiano.
- La Unción de los enfermos, sacramento del restablecimiento.