Archidiócesis de MadridXXIII Conferencia Internacional del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios
La pastoral en el cuidado de los niños enfermos
Ciudad del Vaticano, 13 - 15 noviembre 2008
Del 13 al 15 de noviembre, se ha realizado en Vaticano, Aula Nueva del Sínodo, la XXIII Conferencia Internacional, promovida por el Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, sobre el tema: «La pastoral en el cuidado de los niños enfermos».
Expertos de fama mundial y personas directamente comprometidas con la infancia en dificultad han tratado de poner en evidencia la compleja situación en que se encuentra un considerable número de niños en amplias regiones de la tierra y ver en perspectiva cuales son las intervenciones necesarias para brindarles ayuda. El Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo, ha presentado un amplio panorama sobre el particular, proporcionando los siguientes datos: “Hace cincuenta años la mortalidad infantil se calculaba en 20 millones cada año. Gracias a Dios, los números hoy son considerablemente más bajos”. En efecto, un reciente informe de UNICEF revela la disminución de las muertes anuales de niños con menos de cinco años a 9,7 millones. “Aunque se haya logrado evidentes progresos – ha subrayado el Purpurado – aún estamos lejos de la meta: basta pensar que cada año mueren 4 millones de recién nacidos en los primeros 26 días de su vida”.
La mortalidad de los niños sigue siendo elevada y sus patologías son causadas por múltiples factores, que son diferentes en los países occidentales (p.e. obesidad, asma, diabetes, cardiopatías, a las que se añade la disgregación de la familia, formas de violencia psicológica, diversas formas de dependencia, depresión), con respecto a aquellos en vías de desarrollo (p.e. infecciones, difusión del SIDA, formas diarreicas, malnutrición, escasa higiene, carencia de agua, guerras, pobreza, trabajo de menores, degrado social, comercio sexual). Todo esto constituye para la Iglesia “un problema pastoral urgente” al que nuestra Conferencia Internacional ha tratado de dar un aporte válido.
En la primera parte – realidad – hemos iniciado dando una mirada histórica sobre los cuidados de los niños enfermos. Seguidamente, hemos considerado las principales enfermedades que afectan a los niños de hoy, evaluando si la globalización constituye una oportunidad o un riesgo para los niños enfermos. En lo que se refiere a los orígenes de las enfermedades infantiles, a partir del aspecto personal hemos tratado sobre el estilo de vida y de la alimentación; desde el punto de vista técnico y científico hemos focalizado los cambios tecnológicos e industriales sobre las modernas ciencias pediátricas y sobre los nuevos medicamentos para los niños. En lo que concierne el aspecto político hemos estudiado los actuales cambios políticos, las legislaciones, los sistemas sanitarios, los seguros, el papel que desarrolla la familia y el tiempo libre. Con calificadas intervenciones de los representantes de la Organización Mundial de la Salud y de UNAIDS se ha puesto en evidencia la importancia del aspecto ecológico para la salud de los niños.
En la segunda parte – luz – hemos examinado la realidad de los niños enfermos en la óptica de la Revelación, en la Sagrada Escritura y en los Padres de la Iglesia. Seguidamente, hemos escuchado los testimonios sobre algunos santos que han consagrado su vida a la asistencia de los niños enfermos. Asimismo, hemos reflexionado sobre estos datos a la luz de las tres virtudes teologales, insistiendo sobre la responsabilidad de los cristianos para con los pequeños sufrientes. En esta perspectiva, ha sido interesante el punto de vista interreligioso, como lo han demostrado los representantes del Hebraísmo, del Islamismo, del Hinduismo y del Budismo. Una reflexión final de esta sección, dedicada al pensamiento postmoderno, ha revelado las horribles propuestas de algunos legisladores europeos, que están tratando de aplicar la ley sobre la eutanasia incluso a los niños enfermos terminales.
En la tercera parte – acción – referente a la praxis pastoral, hemos tratado de responder a las siguientes interrogantes: ¿Qué tipo de catequesis y de formación en la fe es necesaria para asistir a los niños enfermos? ¿Cómo proceder a nivel sacramental para con ellos? ¿De qué modo emplear las ciencias psicológicas en el cuidado de los niños enfermos? Además, hemos tomado en consideración los fármacos, la nutrición, el estilo de vida de los niños, las Instituciones sanitarias, los buenos cuidados médicos y el seguimiento de los niños enfermos. Desde el punto de vista socio-político, hemos analizado la función que deben tener los medios de comunicación social los sistemas sanitarios nacionales e internacionales, las legislaciones, el problema de las migraciones, los recursos económicos, científicos, tecnológicos, las políticas de alimentación y la higiene social. Como conclusión de estas consideraciones, se ha puesto en evidencia que en la pastoral y en el cuidado de los niños enfermos, nadie tiene el derecho de estar ausente, y cada uno tiene el deber de desarrollar un papel insustituible: ante todo la familia, luego el personal sanitario, así como los sacerdotes, los religiosos y los voluntarios laicos. Como ha subrayado el Secretario del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, S.E. Mons. José Luis Redrado, la Iglesia en sus múltiples manifestaciones como Diócesis, Parroquia, Congregación religiosa o Asociación de fieles, está llamada “a una presencia continua, discreta, no invadente, una presencia organizada y coordinada que acentúe los puntos fuertes de necesidad de las personas en el hospital: el niño enfermo en el centro y en torno a él sus padres y el personal sanitario”.
Un momento de gran significación ha sido la Audiencia que el Santo Padre ha concedido en la Sala Clementina al término de los trabajos de la Conferencia. Durante su discurso, Benedicto XVI ha expresado palabras de auspicio a fin de que los días de reflexión y confrontación sobre un tema tan actual contribuyan a “sensibilizar a la opinión pública sobre el deber de reservar a los niños todas las atenciones necesarias para su armónico desarrollo físico y espiritual”. Asimismo, el Papa ha afirmado con fuerza que “a cada niño, don y bien precioso para la sociedad, hay que reconocer aquella dignidad humana que posee plenamente desde cuando, aún no nacido, se encuentra en el seno materno… es necesario ocuparse siempre de él con amor, para ayudarlo a afrontar el sufrimiento y la enfermedad, incluso antes del nacimiento, en la medida adecuada a su situación”.
La XXIII Conferencia Internacional ha contado con la participación de más de 500 personas, provenientes de 67 países diferentes: Cardenales, Obispos, religiosos(as) y laicos, entre los cuales el Ministro de Salud de Portugal, hombres de ciencia, médicos y enfermeros y muchas personas comprometidas, bajo diferente título, en el ámbito sanitario, así como alumnos de las escuelas de medicina, de ciencias de enfermería, de bioética y de pastoral sanitaria.
Mons. Dariusz Giers
Oficial del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios