SECCIONES FIJAS:

ESTE MES
No queda nada
Mideur

¡Vanidad de vanidades!
-dice Qohélet-:
¡Todo es vanidad!
Eclesiastés 12, 8


No queda nada.

De la terrible angustia y de los duelos,
del regocijo loco y la alegría,
no queda nada.

De las torpes verdades que nos mueven,
de la mentira a que nos entregamos,
no queda nada.

De los tiernos amores y los besos,
de los odios mortales y sus iras,
no queda nada.

De los grandes afanes y proyectos,
de las pequeñas gestas cotidianas,
no queda nada.

De los tercos dolores lacerantes,
del placer fugitivo y sus intrigas,
no queda nada.

No. No queda nada.
Mi vida se debate, como el fuego,
entre la duda sorda y la esperanza.

En esa nada estoy, mirando al cielo,
ávido de tu amor y tu consuelo,
Dios del perdón y la misericordia.