ESPECIAL III SINODO DIOCESANO

 

La preparación de nuestro Tercer Sínodo Diocesano toca a su fin

El Cardenal de Madrid realizó  la solemne convocatoria del Tercer Sínodo Diocesano de Madrid. Lo hizo antes de finalizar la solemne celebración eucarística que en honor de la Virgen de la Almudena, Patrona de la Archidiócesis, presidió en la Plaza Mayor de Madrid, y a la que asistieron miles de fieles. Con la lectura de un texto, en el que se afirma que "es la hora del Sínodo Diocesano", y la firma del correspondiente Decreto, quedó oficialmente convocado el Tercer Sínodo de la diócesis de Madrid, cuya fase preparatoria viene celebrándose desde hace dos años. Una fase en la que han participado 30.000 madrileños, que han trabajado en los 2.000 grupos creados para la reflexión en esta etapa preparatoria.
Desde ahora, y hasta finales del mes de diciembre, se procederá a la elección de los miembros de el Asamblea Sinodal, que se inaugurará solemne con una celebración en la Catedral de Nuestra Señora la Real de la Almudena el 29 de enero de 2005, y concluirá en abril de 2005
                                                                                                                                                                                  Hemos recibido ya prácticamente las propuestas de todos los grupos. Recibimos todavía las que nos lleguen antes del 15 de octubre, correspondientes a cualquier cuaderno; difícilmente podrán ser tenidas en cuenta si llegan después.

Nuestro Cardenal Arzobispo convocará oficialmente el Sínodo -así está previsto en la Eucaristía del 9 de noviembre, Fiesta de Nuestra Señora de la Almudena. Llega, por tanto, el momento de elegir a los miembros de la Asamblea del Tercer Sínodo Diocesano.

Para ello cada grupo de consulta tendrá que designar una persona -quizá quien ha la moderación o la secretaría, pero no necesariamente-, que participen directamente en la elección de los miembros de la Asamblea y que puedan también ser elegidos como tales. Las personas designadas por los grupos parroquiales se reunirán para hacer las elecciones en su respectivo arciprestazgo. Oportunamente se indicará el lugar y el momento para las elecciones que deben hacer quienes han sido designadas os grupos
consulta no parroquiales (institutos de vida consagrada, movimientos, asociaciones, etc).
En todo caso se elegirá una persona por cada seis grupos inscritos que hayan enviado propuestas referentes al menos a tres de los cinco cuadernos. Los resultados de las elecciones deben ser comunicados a la Secretaría del Sínodo antes del 22 de diciembre.

Las reuniones de la Asamblea Sinodal tendrán lugar en sábado, a partir del 29 de enero. No habrá reunión ni el 19 ni el 26 de marzo; el último sábado de trabajo será el 23 de abril. Dentro de un par de semanas esperamos que estén disponibles los guiones de lectura de textos del Apocalipsis, según estaba anunciado. Nos mantenemos esperanzados, dispuestos a secundar lo que nos está pidiendo Dios para que el Evangelio sea mejor conocido y vivido, y sus hijos más pobres mejor amados y servidos. Que en estos tiempos no
fáciles -¿cuáles lo han sido?- el Señor nos conceda la gracia de ser sus testigos.

Fraternalmente,

Secretario General
SECRETARÍA DEL SÍNODO • BAILÉN, H • 28071 MADRID • TEL.: 91 454 64 91 • e-mail: sinodo.madrid@planalfa.es



Madrid, 1 octubre 2004.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

Sínodo significa:

* Caminos distintos que se juntan.
* Gente diversa que marcha unida.

Nuestro Sínodo Diocesano es:

* convocatoria extraordinaria de todo el Pueblo de Dios que peregrina en Madrid, reunido y presidido por su Obispo;
* acontecimiento de gracia, en el que el Espíritu Santo nos reúne y, con su luz, nos hace ver más claro a todos lo que Dios está pidiendo a la Iglesia de Madrid;
* expresión de la comunión por la que participamos, cada uno según nuestra vocación, en la única misión de anunciar el Evangelio.

Obispos, sacerdotes, laicos, consagrados y consagradas, todos los que pertenecemos a la Iglesia en Madrid, somos invitados a hacer el camino del Sínodo.

* Pueden inscribirse para formar parte de un grupo sinodal:
* los bautizados,
* mayores de 16 años (se prevé también la participación de los más jóvenes),
* que, junto con los demás miembros de la Iglesia Particular, quieren renovar su vida cristiana para dar testimonio claro y decidido del Evangelio.

La inscripción se hace en la parroquia, en el movimiento o asociación eclesial a que se pertenece.


El trabajo en los grupos, con la luz y el impulso del Espíritu Santo, consiste en:

* escuchar la Palabra de Dios,
* acoger la experiencia de fe de la Iglesia,
* percibir los problemas,
* reflexionar,
* hacer propuestas para transmitir la fe con mayor fidelidad.

1. Preparación

* Informar: qué es el Sínodo.
* Tomar conciencia: qué nos jugamos en el Sínodo.
* Sentir la necesidad: qué nos aporta el Sínodo.
* Elaborar los materiales que se utilizarán a lo largo de todo el proceso sinodal.


2. Aportación de los grupos

* Reflexionar sobre la transmisión de la fe en nuestra Diócesis, siguiendo los cuestionarios elaborados por la Comisión Preparatoria.
* Ofrecer propuestas prácticas para evangelizar mejor.

3. Asamblea sinodal

* Estudiar las ponencias que se preparen a partir de las aportaciones de los grupos y decidir las propuestas que parezcan más convenientes.
* Presentarlas al Obispo para que él, en su ministerio apostólico, pueda ofrecer a todos las orientaciones oportunas para transmitir la fe.

El Sínodo Diocesano es "camino de humilde de escucha de la Palabra de Dios"
 

Madrid, Infomadrid, 27/11/2002.- El Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, ha escrito una carta pastoral bajo el título "El tercer Sínodo Diocesano de Madrid. Algunas reflexiones teológicas y pastorales con motivo de su convocatoria". En ella, tras explicar el momento actual de los trabajos sinodales, se presentan las razones pastorales y espirituales del sínodo; se explican los diversas temas del Sínodo; y cuál es el itinerario del trabajo de los grupos sinodales como proceso auténticamente espiritual.

Comienza la Carta Pastoral explicando como "los trabajos preparatorios han llegado a su momento culminante: el de la consulta a toda la comunidad diocesana". El Cardenal de Madrid infunde entusiasmo sobre el momento en el que está viviéndose este proceso al afirmar que "Tenemos muchos motivos para poder anhelar, llenos de esperanza, el prodigio de un nuevo Pentecostés en nuestra comunidad diocesana".

Razones pastorales y espirituales del Sínodo
A continuación la Carta Pastoral presenta "las razones pastorales y espirituales del Sínodo". En primer lugar, señala que el Sínodo Diocesano implica "caminar juntos" y explica que "tomar conciencia viva y activa de la comunión eclesial en la forma extraordinaria del Sínodo Diocesano, se hace especialmente necesario cuando está en juego para la Iglesia lo más esencial de la misión que ha recibido del Señor". Es más, el Cardenal Rouco pone de relieve como "muchos hermanos nuestros se debaten hoy en Madrid en medio de una grave crisis de fe y de vida cristiana, y de ello, al menos en parte, nos sentimos responsables. Es tiempo de un sincero examen de conciencia personal y comunitario. No admite demoras. Es preciso preguntarse cuál es la voluntad de Dios respecto a nosotros, la Iglesia Diocesana de Madrid en este momento de su historia"
En segundo lugar, el Sínodo no es ni simplemente una reunión de expertos, ni tampoco una asamblea sin más, "según los modelos sociológicos y políticos vigentes". En cambio, lo que define al Sínodo es ser una asamblea: "en la que queremos ayudarnos unos a otros a ser más fieles a lo que Dios quiere para su Iglesia en Madrid en el momento actual del mundo".
En el Sínodo el papel y la responsabilidad del Obispo Diocesano son decisivos: "Como sucesor de los Apóstoles, él preside la Iglesia Particular, es su guía en la realización de la misión, garantiza que todo el trabajo evangelizador se haga en comunión con la Iglesia Universal y su Pastor, con el Papa, el Sucesor de Pedro, principio y fundamento visible de la unidad de todas las Iglesias Particulares".
Pero es obvio que en el Sínodo no está solo el Obispo. Al ejercicio de su misión se une el servicio que los demás fieles cristianos están llamados a prestar: Si los presbíteros, como dice el Concilio Vaticano II, son "colaboradores y consejeros necesarios" del Obispo, son los cristianos laicos los que "hacen crecer en la sociedad el Reino de Dios, como la levadura hace crecer la masa". De tal modo que "en el Sínodo, como en la vida ordinaria de la Iglesia, el servicio que prestan ha de adecuarse a su vocación específicamente laical, y consistirá, por tanto, en hacer presente en la comunidad cristiana la necesidad de evangelización que aprecian en el ámbito de la familia, la educación, la política, la economía, la cultura". También los consagrados y consagradas con votos de pobreza, castidad y obediencia, siendo fieles a su vocación, aportan al Sínodo "la pronta disponibilidad, la humilde y total apertura a la gracia del Espíritu y la fortaleza generosa que se requieren para anunciar el Evangelio". Por tanto, el Sínodo es ocasión para que la variedad de carismas, dones y ministerios se entiendan "no como distintos grados de honor o dignidad sino como un servicio mutuo de unos fieles a otros en la caridad de Cristo y en la cooperación de todos hacia su único objetivo, que es el anuncio auténtico del Evangelio con obras y palabras".
En definitiva, "El Sínodo es por su esencia eclesial una asamblea de todo el Pueblo de Dios, en la que fieles y pastores han de ponerse a la escucha de la Palabra de salvación con la intención primaria y el propósito eficaz de conocer la voluntad del Señor para su Iglesia en Madrid hoy; o, lo que es lo mismo, ayudándose unos a otros a acogerla con docilidad interior y exterior de modo que aprendamos a querer nosotros lo mismo que Dios quiere".

Temas del Sínodo
En la segunda parte de la carta pastoral se abordan Los temas del Sínodo. "La mayor preocupación que sentimos actualmente en nuestra diócesis es la evangelización". El Plan Trienal Pastoral preparatorio del Año Jubilar, y la percepción de los sacerdotes, los consejos pastorales y los responsables de las asociaciones laicales, así como las consultas a los distintos consejos diocesanos coinciden en que "el Sínodo debe ocuparse de la transmisión de la fe, haciendo frente a la amplitud y complejidad de la cuestión".
En un primer momento la atención debe dirigirse a "cómo acogemos y vivimos actualmente en nuestras comunidades la fe que estamos llamados a transmitir como Iglesia de Jesucristo". La segunda cuestión consiste en "cómo anunciamos el Evangelio a los que no conocen -o no reconocen- a Jesucristo como el Salvador, o viven alejados de la vida cristiana". En tercer lugar se plantea la cuestión de "cómo educar en la fe a los que se acercan a la Iglesia". En cuarto lugar se plantea la cuestión de "Cómo vivimos la comunión en la Iglesia". En quinto lugar, la Carta Pastoral plantea la cuestión de discernimiento sinodal de "Cómo nos ponemos al servicio de los pobres". Es preciso y acuciante preguntarse "cómo se pueden convertir nuestras comunidades en espacios en los que se acoge a los pobres y se comparte con ellos nuestros bienes: tanto los materiales como los espirituales".

El Sínodo es un proceso auténticamente espiritual
Participar en los grupos del Sínodo -nos dice la Carta Pastoral- equivale a decir consciente, libre y gozosamente: "Sí, soy de la Iglesia, quiero responder a la llamada de Dios, quiero contribuir a que la Iglesia en Madrid sea más fiel y generosa en el cumplimiento de la misión que le encomendó Jesucristo". Cada sesión de trabajo de los grupos sinodales comienza con la oración por el Sínodo, invocando el don del Espíritu Santo para que nos ilumine y nos transforme.
Después se reflexiona sobre las situaciones que vivimos, en relación con cada una de los puntos de cada temario. En esta parte, "no basta con fijarnos en lo exterior de los hechos o situaciones; tendremos que procurar mirar por dentro, darnos cuenta de cómo nos afectan e interpelan nuestra conciencia y hacernos cargo de lo que significan para acertar en los caminos de la conversión".
En tercer lugar Escuchamos la Palabra de Dios. A su luz "comprendemos cómo Dios por la acción del Espíritu Santo sigue hablándonos y mostrándonos los caminos de su misericordia en los tiempos actuales". Se trata "de escuchar la Palabra de Dios con sosiego y constancia".
En cuarto lugar, se expone el paso en el que se proponen los cambios concretos a realizar para responder más fielmente a la Voluntad de Dios: Las propuestas prácticas deben surgir de la escucha de la Palabra de Dios, de lo que la Palabra de Dios nos hace ver y sentir cuando dejamos que ilumine nuestra vida, del deseo de obedecer a Dios y colaborar con él en la realización de su designio salvador".

Sabiendo de quién nos fiamos
Por último, el Cardenal Rouco concluye su carta pastoral invitando a los fieles cristianos de Madrid a no perder de vista la meta del Sínodo: "hacernos más dóciles, fieles y generosos para anunciar el Evangelio a nuestros hermanos y capaces de transmitir con valentía la fe que gozosamente profesamos". Lograrlo significa mucho más que un empeño fruto de nuestro voluntarismo o del saber y poder humano. Solamente el Espíritu Santo, que nos ha enseñado a reconocer la llamada para ser servidores del Evangelio y sentir la necesidad del Sínodo, es el que nos mostrará el camino que hemos de recorrer juntos: camino de humilde escucha de la Palabra de Dios, de diálogo fraterno, de discernimiento, de conversión y de realización plena de la vida cristiana como vocación a la santidad". Y es que, "en nuestros corazones ha puesto Dios un tesoro: el conocimiento de Jesucristo y la vocación y el mandato de darlo a conocer a todos los hombres, especialmente a los que nos son más próximos. Ya sabemos que el Evangelio puede parecer escándalo o necedad. En realidad es la sabiduría y la fuerza de Dios para los que creen. Esta es nuestra fe. Por eso no nos acobardamos; sabemos de quién nos fiamos: alumbra la esperanza".
 

III SINODO DIOCESANO DE MADRID
www.archimadrid.es/sinodomadrid/default.htm