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La
Virgen María, elegida por Dios para ser la Madre de Jesús,
fue concebida sin pecado original. El Espíritu Santo preparó
a María con su gracia, porque convenía que fuese "llena
de gracia" la madre de Aquel en quien "reside toda la Plenitud
de la Divinidad corporalmente". Con María se inició
la nueva creación y fue ella la que nos trajo al Salvador, Jesucristo.
Esto
es lo que dice el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado
por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, y esto es lo que
celebraremos el próximo miércoles día 8 con una
Misa solemne a la 1 de la tarde en honor de la Virgen Santísima.
TIEMPO
DE ADVIENTO
A
partir del domingo 28 de noviembre entramos en el tiempo litúrgico
de Adviento, un tiempo que abre el nuevo Año litúrgico,
el cual tendrá como vértice y culmen la Pascua de Resurrección.
El Adviento significa espera, venida, llegada, y es un tiempo que nos
prepara también al Nacimiento del Señor.Este año
tiene una significación especial, ya que celebramos el año
2000 del Nacimiento de Jesús. Es por ello Año Jubilar.
Pues bien, en este año jubilar os damos una extraordinaria noticia:
El
Cardenal D. Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid ha
aprobado la Coronación canónica de la Virgen de la Paloma,
que realizará el mismo Sr. Cardenal el día 27 de mayo,
sábado, a las 8 de la tarde.
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Esto
supone que tenemos que hacer la corona de la Virgen y la haremos lógicamente
entre todos, es decir, por aportación popular. La aportación
puede hacerse bien en metálico o entregando oro, con el que se
confeccionará la corona. Podéis entregar vuestros donativos
en la sacristía, en el despacho parroquial o mediante ingreso
en la cuenta que os indicamos en la última página.
La
aportación empieza ya y hemos de terminarla antes de Navidad,
para dar tiempo a la confección de la corona y porque cuando
vengan los Reyes Magos a la Parroquia, el día 4 de enero, se
la ofrecerán ellos al Niño Dios.
Entre
las gracias que el Señor quiere conceder a nuestra Parroquia
con motivo del Jubileo del año 2000, hay una de la que ya tenemos
constancia. Nos fue comunicada a últimos de septiembre mediante
la siguiente carta, que nos llenó de gozo, y que dice textualmente
así:
"Nos,
Dr.D. ANTONIO MARÍA, del título de S. Lorenzo in Dámaso,
Cardenal ROUCO VARELA, Arzobispo de Madrid
Atendiendo
a las razones expuestas por D. Luis Garayalde, Presidente de la Congregación
de la Virgen de la Paloma, de Madrid, avaladas por Mons. Jesús
Higueras, Cura Párroco de San Pedro el real, Parroquia
en la que radica dicha Congregación, y visto el informe favorable
de nuestro Delegado Diocesano de Liturgia, por el presente, gustosamente
aprobamos
LA
CORONACIÓN CANÓNICA DEL CUADRO DE LA VIRGEN DE LA PALOMA
esperando
que esta Coronación canónica, que tendrá lugar
dentro de los actos del Año Jubilar 2000, sea de gran fruto espiritual
para los congregantes y acreciente la devoción que el pueblo
de Madrid profesa
a la Santísima Virgen bajo la advocación de `La Paloma´.
Dado
en Madrid a veintiuno de septiembre de mil novecientos noventa y nueve."
La
coronación la realizará el Sr. Cardenal el día
27 de mayo, sábado, a las 8 de la tarde. Como preparación
inmediata a esta fiesta tendremos
un TRIDUO que estará presidido cada día por uno de los
Obispos auxiliares.
Para
una ocasión tan especial como ésta teníamos también
que poner a la Virgen más guapa si cabe, y hemos procedido a
la restauración del cuadro. La están realizando, en el
mismo templo, especialistas de Bellas
Artes de la Comunidad Autónoma de Madrid y estará terminada
para antes de Navidad.
La
corona será costeada por suscripción popular y en su confección
emplearemos el oro que donéis. Mejor destino no podéis
dar a vuestras joyas que integrarlas en la corona de la Virgen. Pero
hay más todavía. Como estamos en el 2000 cumpleaños
del Hijo de la Virgen, hemos
de darle a Él también un aguinaldo especial. Como Jesús
nos ha dicho que Él está presente principalmente en los
pobres, la mitad de lo que se recaude será para la corona y la
otra mitad para los pobres.
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II Sínodo
de Europa
La anemia espiritual del continente
europeo
Entre
los días 1 y 23 de octubre se han reunido en Roma 197 obispos europeos,
presididos por Juan Pablo II, y cerca de 50 auditores y delegados, para
celebrar el II Sínodo de Europa. Significativamente, en la mayoría
de las intervenciones coinci-dieron en señalar el gran problema
de hoy en nuestro continente: el gran vacío espiritual que se aprecia
en la gente. Un agnosticismo intelectual, amnesia cultural, anemia
ética, axfisia religiosa, anemia espiritual, como decía
el cardenal Paul Poupard, copresidente de la asamblea sinodal.
En el Sínodo
se ha hablado claro y con valentía. Simplemente, había que
partir de reconocer que la realidad de hoy es muy dura: que gran parte
de la sociedad europea ha perdido el norte y vive de espaldas a Dios o
enfrentada a Él. Ya en el texto que leyó ante los padres
sinodales, previo al debate, el cardenal Rouco Varela planteaba unas preguntas
cruciales: ¿Sobre qué construir la vida y la ciudad?
-cuando todo parece haber sido ensayado ya- ¿Sobre qué verdad,
qué valores morales,qué motivaciones vitales? La respuesta
parece ser hoy,con preocupante frecuencia, la siguiente: sobre ninguna
verdad (pues no se confía ya nisiquiera en la verdad del hombre);
sobre ningún valor permanente (pues se piensa que no existen);
sobre ningún ideal que no sea el del disfrute inmediato de lo que
la vida puede ofrecer de placentero (pues no se confía ya ni en
el progreso como meta de humanidad). (...) ¿Cuál es la situación
de la Iglesia en este contexto? ¿Cómo recorre ella el camino
por el que van sus contemporaneos de hoy? ¿Qué servicio
les presta? ¿Cuál será su aportación de verdadera
humanidad a los europeos de este tiempo crucial?
A responder a estas
preguntas habremos de orientar el trabajo de es-tos días. Queremos
abrirnos generosamente a la gracia del Espíritu Santo y escuchar
su testimonio para comprender la multiforme riqueza de la presencia de
Cristo en su Iglesia. Este es nuestro tesoro. No tenemos otra cosa que
ofrecer a quien nos pide ayuda. recordad el episodio de Pedro que nos
narran los Hechos de los Apóstoles: No tengo plata ni oro; pero
lo que tengo te doy: en nombre de Jesucristo Nazareno, ponte a andar (Hch
3,6). (...) No son pocas las dificultades que la cultura secularista,
dominante en la Europa de nuestros días, presenta para la vida
de los hombres y para el anuncio del Evangelio. Pero no son menos las
razones para la esperanza. La naciente Iglesia apostólica no tenía
las cosas más fáciles. Pero ella venía de Pentecostés.
Ahora bien, Pentecostés no es sólo un hecho del pasado,
sino que sigue presente en nuestros días, en particular, gracias
al Concilio Vaticano II. Esta mos convencidos de ello. Por eso continuaremos
trabajando sin desmayo en la nueva evangelización. Europa ya no
está hoy tan paténtemen te dividida por muros e ideologías
totalitarias. Pero persiste en ella una división más profunda,
entre los bautizados que viven su fe en Dios y los que se han alejado
de su fe bautismal o no la han profesado nunca.
La
nueva evangelización como única respuesta
En su
homilía de la eucaristía de clausura del Sínodo,
Juan Pablo II dijo a los Obispos de Europa Después de veinte
siglos, la Iglesia se presenta en el umbral del tercer milenio con este
anuncio que constituye su único tesoro: Jesucristo es el Señor;
en Él y en ningún otro está la salvación:
Él es el único ayer, hoy y siempre(...) La fuente de esperanza,
para Europa y para el mundo entero, es Cristo, el Verbo hecho carne, el
único mediador entre Dios y el hombre. Con firme convicción,
la Iglesia repite a los hombres y a las mujeres del 2000, y, en especial,
a los que viven inmersos en el relativismo y en el materialismo: ¡acoged
a Cristo en vuestra existencia! Quien lo encuentra conoce la Verdad, descubre
la Vida haya el Camino que a ella conduce. Este anuncio de esperanza,
esta Buena Noticia es el corazón de la evangelización. Esta
es antigua en lo que concierne a su nucleo esencial, pero nueva en lo
relativo al método y a las formas de expresión apostólica
y misionera(...) ¡María, Madre solícita de la Iglesia,
ven a nuestro encuentro y muéstranos a tu Hijo! Sentimos que la
Virgen responde a nuestra confiada imploración indicándonos
a Jesús y diciéndonos, como a los siervos de las bodas de
Canaá: Haced lo que Él os diga. Con la mirada fija en Cristo
volved, queridísi-mos hermanos y hermanas, a vuestras comunidades,
fortalecidos por la seguridad de que Él vive en la Iglesia, fuente
de esperanza para Europa.
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