Boletín nº 61
Febrero 2002
     
ARCHIVO
SUMARIO

 

 

 

 

La fiesta que la Iglesia celebra el 2 de febrero, cuarenta días después del nacimiento de Jesús, une en su liturgia la Purificación de María y la Presentación del Señor, tal y como se describe en el Evangelio de San Lucas: “Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor (Lc2, 22-23). Más adelante, este mismo Evangelio recoge el momento en que Simeón, hombre justo y piadoso, tomó al niño en brazos al verlo en el templo y bendijo a Dios diciendo: “Ahora Señor puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz, porque han visto mis ojos tu salvación” (Lc 2, 29-30). Y volviéndose a María, su Madre, le dijo: “Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc 2, 34-35).

La Sagrada Familia, cuadro pintado por Kiko Argüello

 

 

Saludo del Papa

 

 

 

 

 

 

 

 


Mensaje a la Humanidad de Juan PabloII

"No hay paz sin justicia;
no hay justicia sin perdón"

Al comenzar el año 2002, Juan Pablo II ha querido transmitir un mensaje de esperanza para la Humanidad, tan necesitada de aliento sobre todo desde el pasado 11 de septiembre. “Aquel día”, dice el Papa, “se cometió un crimen de terrible gravedad: en pocos minutos, millares de personas inocentes, de diverso origen étnico, fueron horriblemente asesinadas. Desde entonces, todo el mundo ha tomado conciencia, con nueva intensidad, de la vulnerabilidad personal, y ha comenzado a mirar el futuro con un sentimiento profundo de miedo, hasta ahora desconocido. Ante estos estados de ánimo, la Iglesia desea dar testimonio de su esperanza, fundada en la convicción de que el mal, el mysterium iniquitatis, no tiene la última palabra en los avatares humanos.(...)
Muchas veces me he detenido a pensar en esta pregunta: ¿cuál es el camino que conduce al pleno restablecimiento del orden moral y social, violado tan bárbaramente?
Los pilares de la paz verdadera son la justicia y esa forma particular del amor que es el perdón. Pero ¿cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta.(...)
Pero, ¿qué significa concretamente perdonar? Y ¿por qué perdonar?
En realidad, el perdón es, ante todo, una decisión personal, una opción del corazón que va contra el instinto espontáneo de devolver mal por mal. Dicha opción tiene su punto de referencia en el amor de Dios, que nos acoge a pesar de nuestro pecado. Así pues, el perdón tiene una raíz y una dimensión divinas. No obstante, esto no excluye que su valor pueda entenderse también a la luz de consideraciones basadas en razones humanas.(...)
La respuesta del perdón es un mensaje, en cierto modo, para-dójico. En efecto, el perdón comporta siempre, a corto plazo,una aparente pérdida, mientras que, a la larga, asegura un provecho real. La violencia es exactamente lo opuesto: opta por un beneficio sin demora, pero, a largo plazo, produce perjuicios reales y permanentes. El perdón podría parecer una debilidad;en realidad, tanto para concederlo como para aceptarlo, hace falta una gran fuerza espiritual y una valentía moral a toda prueba.”
 
 

Oración ecuménica por la paz en Asís

A raíz de los acontecimientos de Nueva York, hemos visto cómo algunos periódicos, manipulando la verdad, publicaban artículos acusando a la religión de estar en el origen del terrorismo. Frente a esto, Juan Pablo II, respetuoso de todas las religiones, quiere “proclamar ante el mundo que la religión no debe ser nunca motivo deconflicto, de odio y de violencia”, y ha invitado a los representantes del Islam, Judaismo, Budismo, Hinduismo y de las iglesias ortodoxas y protestantes, a un encuentro en Asís para orar por la paz, el cual tendrá lugar el 24 de enero en la Basílica de Asis (Italia), donde reposan los restos de San Francisco.

Basílica de Asís donde reposan los restos de San Francisco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La Vigilia Pascual

La Vigilia Pascual es el momento cumbre en la vida parroquial. En medio de la noche, los cristianos reunidos en asamblea celebran con gozo que ¡Cristo ha resucitado!. Que el mismo Jesús que el Viernes Santo había muerto en la Cruz, después de una agonía atroz, ha vencido a la Muerte y ha transformado esa cruz en “árbol de la vida”. Es la cara gloriosa del Misterio Pascual que se nos ha revelado por la fe.
En el Antiguo Testamento, la Pascua es el paso del Señor por el reino de Egipto rescatando a su pueblo con brazo fuerte de la esclavitud del faraón. Ahora, en el Nuevo Testamento, es el paso de Jesucristo por el reino de la muerte resucitando con su propio poder, por ser el Hijo de Dios, y rescatando a todos los que creen en Él de las tinieblas del pecado. Jesús nos anuncia: “El Reino de Dios ha llegado ya” (Mt 4, 17).
De la Pascua de Jesús nace la Iglesia, que hoy nos llama a prepararnos para este tiempo pascual. Dios se ha comprometido con una noche para “pasar” de nuevo, para hacerse presente,para liberarnos. Esta preparación para entrar en la Pascua, para ser salvados por el Señor a su “paso” es la
Cuaresma, un tiempo de gracia que el Señor nos concede para convertirnos a Él. La Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza con el rito penitencial de la Ceniza y la Celebración de la Penitencia, y se cierra el Jueves Santo con la Celebración del Sacramento de la Reconciliación.

Celebración de la Vigilia Pascual en la Parroquia
 
 

Homenaje a Isabel Tintero

Andrea Isabel Tintero, mujer piadosa que encontró el lienzo de la Virgen de la Paloma en 1787 y que inció el culto a la misma en su propia casa, falleció en Madrid el 30 de octubre de 1813, a los 66 años de edad, y hoy sus restos descansan a los pies de la Virgen, tal y como ella dejó escrito que era su deseo, en este mismo santuario, construido en 1912 justo al lado de su casa.

Cuadro que representa a Isabel Tintero rescatando el cuadro de la Virgen

El homenaje tendrá lugar el 30 de octubre de 2002 de la forma que comunicaremos en próximo boletín.

 

La Buena Noticia

El día 14 de enero han comenzado en nuestra parroquia las catequesis para adultos y jóvenes con las que iniciamos todos los años el plan parroquial de vida cristiana, y con las que nos ponemos en marcha, después de la Navidad, hacia la Pascua del Señor. Las catequesis se imparten todos los lunes y jueves, a las ocho y media de la tarde, en el Centro Parroquial Virgen de la Paloma, calle Toledo, 98.
Para aquellos que todavía no conocéis esta predicación, quiero invitaros a que hagáis la prueba y escuchéis el anuncio de la Buena Noticia: “Jesucristo, el Hijo de Dios, se ha hecho un hombre como nosotros para mostrarnos su amor; ha muerto por nosotros para perdonar todos nuestros pecados, y ha resucitado para mostrarnos el camino de la salvación”.
No importa que hayas estado toda tu vida en la Iglesia. Si aún no conoces el amor tan grande que siente Dios por ti; si no experi-mentas en tu vida cotidiana que Dios te quiere tal y como eres, a pesar de tus pecados; si dudas de que Jesucristo ha vencido a la muerte... ¡Ven a escuchar la Buena Noticia!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


XVII Jornada mundial de la juventud

A lo largo de los próximos meses, hasta que llegue el verano, los que acudís regularmente al templo o al centro parroquial, a misa o a cualquiera de las actividades apostólicas de la pastoral, este año váis a encontraros muchas veces con grupos de jóvenes de la parroquia que os intentarán vender iconos, camisetas y toda clase de artículos de rastrillo. Aunque a veces puedan parecer pesados, no os lo toméis a mal. Estos chicos y chicas de la parroquia sólo tratan de obtener algunos euros con el fin de ayudarse a pagar el viaje a Toronto (Canadá) este verano, para ver al Papa y participar en las actividades que se celebrarán durante la XVII Jornada Mundial de la Juventud. Muchos de ellos son veteranos que ya han asistido a otras jornadas, la última de ellas en Roma en el año 2000, y que tienen tan grato recuerdo de su encuentro con Juan Pablo II y con los centenares de miles de jóvenes peregrinos que, como ellos, siguen a Jesús, que no están dispuestos a perderse este acontecimiento, cueste lo que cueste. Os animamos, por tanto, a ser generosos con ellos y a buscar la manera de colaborar en la hermosa experiencia espiritual que van a vivir allí. Estos jóvenes, como dijo el Papa al convocarlos al encuentro en Toronto, “cuando vuelvan a casa tienen la misión de ser, en esta aurora del nuevo milenio, testigos valientes del Evangelio”. Y añadió: “Vayan para contar al mundo la alegría de haber encontrado a Cristo Jesús”.