Boletín nº 66
Mayo 2003
ARCHIVO


SUMARIO

 

La Iglesia conmemora en este día la visita que realizó la Virgen María a su prima Santa Isabel después de haber recibido el anuncio del ángel de que había sido elegida por Dios para ser la Madre de su Hijo. Llena de alegría, María se puso inmediatamente en camino para comunicar a su prima la Buena Noticia. Sólo recibir el saludo de María, el niño de Isabel saltó de gozo en su vientre y ésta exclamó: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno” (Lc 1, 42). Y dijo María: “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 46-48).

En nuestra parroquia, con motivo de esta fiesta mariana, la Congregación de Nuestra Señora de la Paloma celebra una Eucaristía en honor de la Virgen.


 

 

ARCHIVO
"Ante la visita de Juan Pablo II a España" (Febrero 2003)
"Juan Pablo II, mensajero incansable de la Buena Noticia" (Dic 2002)
"Juan PabloII, el misionero que no desfallece" (Agosto 2002)
"Mensaje a la Humanidad de Juan Pablo II" (Febrero 2002)
"XV Jornada Mundial de la Juventud" (Agosto 2000)
"Fracasa campaña contra el Vaticano en la ONU" (Agosto 2000)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARCHIVO
"Tambores de guerra en el mundo" (Febrero 2003)
"En Belén no había posada para Jesús" (Febrero 2003)
"Paz en Tierra Santa" (Mayo 2002)
"Jesucristo: el único camino para la paz" (Diciembre 2001)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Este Papa es un lujo, y tenemos que pedirle a Dios que nos lo conserve mucho tiempo. Es la única conclusión a la que podemos llegar después de ver cómo es verdad que se le quiere donde quiera que va. En el encuentro con los jóvenes, en Cuatro Vientos, era un joven más, aunque tenga 83 años. ¡Qué más da! Como gritaban encantados centenares de miles de chicos y chicas de todas partes: “Ésta es la juventud del Papa” “Quédate” "Te queremos".

Ha sido la quinta visita y, probablemente, en la que más haya sentido nuestro calor y afecto, al igual que nosotros nos hemos sentido profundamente queridos por él. El sábado, en Cuatro Vientos, la fiesta comenzó con alegres cantos y testimonios de jóvenes que han encontrado en Jesucristo la respuesta a las grandes incógnitas que nos planteamos todos a esa edad: ¿Para qué vivimos? ¿Qué sentido tiene el hambre y las guerras? ¿Por qué tenemos que morir?. Hablaron tres jóvenes para dar testimonio de la obra que está realizando el Espíritu Santo en sus vidas. Una monja de 28 años, de la congregación fundada por Sor Ángela de la Cruz, que manifestó estar feliz por dedicar su vida a Jesucristo y no añorar nada de lo que otros jóvenes tienen a su edad. Un diácono de 27 años, que está en el seminario, dijo algo parecido,y agradeció al Papa el valeroso testimonio de su presencia entre nosotros. Por último, el joven Guillermo Blanco, que perdió a su hermano de sólo 12 años en un atentado terrorista, afirmó:“He aprendido que el rencor no sirve de nada. Yo perdono de corazón. Tras el atentado, y después de una época de dolor, logré recuperar la fe y la esperanza. Aprendí a ver que, detrás del dolor, la vida debía continuar. Para mí fue una llamada, un toque de atención para volver a creer”.

Al día siguiente, durante la Eucaristía en la plaza de Colón, el Papa dijo, refiriéndose al temor de muchos cristianos a la hora de practicar su fe o darla a conocer en un medio hostil: “Pedro, una vez recibido el Espíritu Santo en Pentecostés, tiene la valentía de proclamar ante el pueblo la resurrección de Jesús”. El Papa señaló que, “desde entonces, la Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo, sigue proclamando esta noticia extraordinaria a todos los hombres de todos los tiempos”.


El niño de 12 años Ali Ismail Abbas sufrió quemaduras en todo el cuerpo y amputación de ambos brazos en el bombardeo de Bagdad
Ali Ismail Abbas, 12 años. El día 30 de marzo lo perdió todo: su padre y su madre, sus hermanos, sus brazos... Probablemente sea sólo uno más de los daños colaterales provocados por esta guerra, pero, para mí, Alí es la imagen que quedará grabada para siempre en mi memoria como símbolo de la Guerra, la atrocidad más grande que han inventado los humanos. De esta guerra, que aparentemente ha terminado, y de las demás guerras, las que no tienen cámaras que las filmen porque carecen de interés periodístico. Ya no podrá separarse nunca de mí su rostro de incredulidad, dolor, espanto y desasosiego. ¿Cómo podré olvidar su indefensión, el ultraje cometido en su cuerpo, su injusta condena a una vida de horror? ¿Por qué? ¿Para qué?

No me vale ninguna respuesta. No acepto ningún argumento. No quiero ir tampoco tras las pancartas de los que dicen “No a la guerra” pero llevan odio en sus venas, aprueban el aborto o justifican la violencia cuando ésta la cometen los de su bando.


Para empezar, ¿es que ha existido algún periodo de tiempo en la historia de la humanidad en el que no haya habido al menos una guerra activa? (Y no vamos a hablar de las guerras solapadas ni de los preparativos de guerra, siempre latentes en alguna parte del mundo). Si no, ¿a qué viene que el negocio de las armas sea probablemente el más lucrativo del mundo? Como tantas veces, quien mueve los hilos detrás de la escena son siempre los mismos grandes hipócritas de corazón de hielo acostumbrados a sacar ventajas (políticas, económicas o culturales, cuando no de las tres a la vez) de cualquier tragedia que sucede. La guerra es siempre un horror, no sólo cuando las lleva a cabo el prepotente imperialismo americano. La guerra es también un horror, aunque no sean televisadas en directo: cuando las promueven los traficantes de armas en cualquier rincón del mundo; cuando las financian los bancos que lavan el dinero del narcotráfico; cuando las instrumentalizan los fanáticos iluminados de las religiones que juegan con la credulidad y la buena fe de la gente, o cuando, por aferrarse al poder, se lavan las manos los políticos de turno, sin escrúpulos por habérselas manchado antes de sangre. La paz es mucho más que gritar "¡no a la guerra!". La paz es un sentimiento más profundo de alguien que está dispuesto a perder algo si hace falta, antes que hacer daño a un semejante, incluso aunque la violencia sea sólo psicológica. ¿Cómo podrán romper judios y palestinos, según todos la clave oculta de esta guerra, la cadena de venganzas y odio que les ata desde tiempo inmemorial? Precisamente, allí, en su tierra, vino una vez al mundo alguien que traía un mensaje de verdadera paz, que pronunció la palabra mágica capaz de realizar el milagro, perdón, que traía un mensaje de amor que hablaba de no devolver el golpe, la única forma de detener el torbellino de la violencia. Todos sabemos como acabó, pero no por eso podemos descalificar su mensaje. Si ningún pacto, acuerdo, programa o proyecto ha dado nunca hasta ahora resultado alguno, ¿por qué no seguir las huellas de quien se dejó matar para no hacer daño, de quien traía tanto amor? ¿No habrá que dejar de esperar tanto de los políticos, aunque se pongan la careta pacifista de la ONU, y empezar a volver los ojos a Jesucristo?

Antonio Serrano


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Parroquia evangelizadora

Recientemente, en el boletín de diciembre pasado, publicábamos la noticia del envío en misión del padre Jaime Mestre, hasta entonces coadjutor de la Parroquia, al Seminario Redemptoris Mater de Viena (Austria) como Director espiritual. Hoy tenemos que comunicar el nombramiento del padre Vicente Inza, también presbítero de nuestra parroquia, que se ordenó de sacerdote en 1990 siendo miembro de las Comunidades Neocatecumenales, como párroco de Nuestra Señora del Tránsito, cuyo templo se encuentra en la carretera de Canillas, número 40. Antes de su ordenación, entre 1975 y 1978, estuvo destinado en Málaga y Granada como misionero seglar itinerante, siendo enviado luego a Burundi, donde permaneció hasta 1983, año en que volvió a Madrid y entró en el Seminario. Después de ordenarse estuvo varios años de coadjutor en la Parroquia de San Jaime, en Villaverde, y luego de Director Espiritual del Seminario Redemptoris Mater de Madrid hasta su nombramiento actual de párroco.


Página web de la Parroquia

En nuestra página web hemos abierto una sección especial dedicada a la visita apostólica que el Santo Padre acaba de realizar a nuestro país. En ella podréis encontrar información abundante no sólo referida a este viaje sino también a los cuatro anteriores, así como enlaces a otras páginas que con este motivo han aportado documentos gráficos inéditos y numerosos detalles de la rica personalidad de Juan Pablo II.


Vida Ascendente

Este Movimiento Internacional de la Iglesia empezó hace 50 años como una necesidad ante la soledad de los cristianos jubilados, y por ello hoy se le conoce como Movimiento Cristiano de Jubilados.

El año pasado se celebró en Madrid la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento y poco después en Asia (Bangkok) tuvo lugar la 5ª Asamblea Internacional de Vida Ascendente, con asistencia de los responsables de estos grupos de 40 paises. Son grupos de mayores, seglares y cristianos, dirigidos por ellos mismos, abiertos a todos los cristianos mayores sin distinción de su ambiente económico o cultural y que se reunen con tres finalidades: la amistad, la profundización en el Evangelio y el compromiso de ayudar a los demás. La amistad, para no sentirse solos, para ayuda mutua, para encontrarse con sus iguales, donde puedan hablar y ser escuchados con cariño. La lectura del Evangelio del domingo, con meditaciones y conclusiones que podamos sacar de la Palabra de Dios para nuestra vida particular.

El Papa Juan Pablo II ha reconocido el valor de este Movimiento y ha destacado las grandes riquezas de la edad avanzada, que pueden ser como su autoretrato: la sabiduría de la experiencia, la visión plenamente cristiana de la vida, el lazo de unión con otras generaciones, el don gratuito de sí mismos, la serenidad, la fortaleza en las pruebas, el testimonio de un amor fiel, la interioridad y la esperanza en el más allá de la vida. Los grupos, de pequeño número, de 10 a 15, con uno que hace de animador para estimular a que todos vayan participando en los comentarios, se reúnen un día a la semana, durante una hora aproximadamente, sin normas fijas ni obligatorias, evitando discusiones y protagonismos.

En nuestra Parroquia nos reunimos los jueves a las seis de la tarde, a no ser que sean festivos. Os esperamos, jubilados, prejubilados, mayores de 50 años, hombres y mujeres.


 

 

 

 

 

 

El padre Vicente Inza en su toma de posesión como párroco de Ntra. Sra. del Tránsito