DEVOCIONES
A
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
100.DEVOCIÓN DEL PRIMER VIERNES DE MES AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 101.CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 102.LETANÍA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
103.ORACIÓN AL NOMBRE DE JESÚS 104.LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS 105.SONETO A JESÚS CRUCIFICADO
106.ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN 107.SECUENCIA DEL DOMINGO DE PASCUA 108.ORACIÓN DE SAN ANDRÉS

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"Jesucristo, habiendo entrado una vez por todas en el santuario del cielo, intercede sin cesar por nosotros como el mediador" a la derecha del Padre "que nos asegura permanentemente la efusión del Espíritu Santo". No hay otro camino para llegar al Padre si no es a través de Jesucristo.'

"La oración de la Iglesia, alimentada por la palabra de Dios y por la celebración de la liturgia, nos enseña a orar al Señor Jesús. Aunque esté dirigida sobre todo al Padre, en todas las tradiciones litúrgicas incluye formas de oración dirigidas a Cristo. Algunos salmos, según su actualización en la oración de la Iglesia, y el Nuevo Testamento ponen en nuestros labios y graban en nuestros corazones las invocaciones de esta oración a Cristo: Hijo de Dios, Verbo de Dios, Señor, Salvador, Cordero de Dios, Rey, Hijo amado, Hijo de la Virgen, Buen Pastor, Vida nuestra, nuestra Luz, nuestra Esperanza, Resurrección nuestra, Amigo de los hombres..."



100.DEVOCIÓN DEL PRIMER VIERNES DE MES AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

"La oración de la Iglesia venera y honra al [Sagrado] Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados".

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es muy antigua en la Iglesia; sin embargo, fue Santa Margarita María de Alacoque quien la popularizó. Jesús se le apareció durante la octava de la fiesta de Corpus Christi y le dijo:
"Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradoramente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio".

Nuestro Señor hizo grandes promesas a aquellos que le demuestran su amor y hacen expiación por los pecados propios y ajenos: "Yo prometo en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos los que comulguen los nueve primeros viernes consecutivos la gracia de la perseverancia final: no morirán en mi desgracia ni sin recibir los Sacramentos, haciéndose mi Corazón su asilo seguro en aquella última hora" .

La gran promesa del Sagrado Corazón de Jesús es muy consoladora: la gracia de la perseverancia final y el gozo de encontrar en su Sacratísimo Corazón un refugio seguro de misericordia en nuestra última hora.

Para ganar esta gracia debemos:

· Recibir sin interrupción la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes consecutivos.
· Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
· Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

Oración
Oh Dios,
que en el corazón de tu Hijo,
herido por nuestros pecados,
has depositado infinitos tesoros de caridad;
te pedimos que,
al rendirle el homenaje de nuestro amor,
le ofrezcamos una cumplida reparación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

 

LECTURA BÍBLICA        
                                                  Juan 49:31-37
Los judíos, como era el día de la Parasceve, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el día de sábado, por ser día grande aquel sábado, rogaron a Pilato que les rompiesen las piernas y ¡OS quitasen. Vinieron, pues, los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que estaba crucificado con El; pero llegando a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; él sabe que dice verdad para que vosotros creáis; porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: "No romperéis ni uno de sus huesos". Y otra Escritura dice también:
"Mirarán al que traspasaron".

Consideraciones
(Extractos de la homilía "El Corazón de Cristo, Paz de los Cristianos" en Es Cristo que Pasa, por el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer)
 
1 El amor se nos revela en la Encarnación, en ese andar redentor de Jesucristo por nuestra tierra, hasta el sacrificio supremo de la Cruz. Y, en la Cruz, se manifiesta con un nuevo signo: uno de los soldados abrió a Jesús el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. Agua y sangre de Jesús que nos hablan de una entrega realizada hasta el último extremo, hasta el consummatum est, el todo está consumado, por amor.
 
    La plenitud de Dios se nos revela y se nos da en Cristo, en el amor de Cristo, en el Corazón de Cristo. Porque es el Corazón de Aquel en quien habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente. Por eso, si se pierde de vista este gran designio de Dios -la corriente de amor instaurada en el mundo por la Encarnación, por la Redención y por la Pentecostés-, no se comprenderán las delicadezas del Corazón del Señor.
 
2. Tengamos presente toda la riqueza que se encierra en estas palabras: Sagrado Corazón de Jesús. Cuando hablamos de corazón humano no nos referimos sólo a los sentimientos, aludimos a toda la persona que quiere, que ama y trata a los demás. Y, en el modo de expresarse los hombres, que han recogido las Sagradas Escrituras para que podamos entender así las cosas divinas, el corazón es considerado como el resumen y la fuente, la expresión y el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones. Un hombre vale lo que vale su corazón, podemos decir con lenguaje nuestro.
 
    Por eso al tratar ahora del Corazón de Jesús, ponemos de manifiesto la certidumbre del amor de Dios y la. verdad de su entrega a nosotros. Al recomendar la devoción a ese Sagrado Corazón, estamos recomendando que debemos dirigirnos íntegramente -con todo lo que somos: nuestra alma, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones, nuestros trabajos y nuestras alegrías- a Jesús.
En esto se concreta la verdadera devoción al Corazón de Jesús: en conocer a Dios y conocernos a nosotros mismos, y en mirar a Jesús y acudir a El, que nos anima, nos enseña, nos guía. No cabe en esta devoción más superficialidad que la del hombre que, no siendo íntegramente humano, no acierta a percibir la realidad de Dios encarnado.
 
3. Jesús en la Cruz, con el corazón traspasado dé Amor por los hombres, es una respuesta elocuente -sobran las palabras- a la pregunta por el valor de las cosas y de las personas. Valen tanto los hombres, su vida y su felicidad, que el mismo Hijo de Dios se entrega para redimirlos, para limpiarlos, para elevarlos. ¿Quién no amará su Corazón tan herido?, preguntaba ante eso un alma contemplativa. Y seguía preguntando: ¿quién no devolverá amor por amor? ¿Quién no abrazará un Corazón tan puro? Nosotros, que somos de carne, pagaremos amor por amor, abrazaremos a nuestro herido, al que los -impíos atravesaron manos y pies, el costado y el Corazón. Pidamos que se digne ligar nuestro corazón con el vínculo de su amor y herirlo con una lanza, porque es aún duro e impenitente. Pero fijaos en que Dios no nos declara: en lugar del corazón, os daré una voluntad de puro espíritu. No: nos da un corazón, y un corazón de carne, como el de Cristo. Yo no cuento con un corazón para amar a Dios, y con otro para amar a las personas de la tierra. Con el mismo corazón con el que he querido a mis padres y quiero a mis amigos, con ese mismo corazón amo yo a Cristo, y al Padre, y al Espíritu Santo y a Santa María. No me cansaré de repetirlo: tenemos que ser muy humanos; porque, de otro modo, tampoco podremos ser divinos.
 
    Si no aprendemos de Jesús, no amaremos nunca. Si pensásemos, como algunos, que conservar un corazón limpio, digno de Dios, significa no mezclarlo, no contaminarlo con afectos humanos, entonces el resultado lógico sería hacernos insensibles ante el dolor de los demás. Seríamos capaces sólo de una caridad oficial, seca y sin alma, no de la verdadera caridad de Jesucristo, que es cariño, calor humano. Con esto no doy pie a falsas teorías, que son tristes excusas para desviar los corazones -apartándolos de Dios-, y llevarlos a malas ocasiones y a la perdición.
 
4. Pero he de proponeros además otra consideración: que hemos de luchar sin desmayo por obrar el bien, precisamente porque sabemos que es difícil que los hombres nos decidamos seriamente a ejercitar la justicia, y es mucho lo que falta para que la convivencia terrena esté inspirada por el amor, y no por el odio o la indiferencia. No se nos oculta tampoco que, aunque consigamos llegar a una razonable distribución de los bienes y a una armoniosa organización de la sociedad, no desaparecerá el dolor de la enfermedad, el de la incomprensión o el de la soledad, el de la muerte de las personas que amamos, el de la experiencia de la propia limitación.
    Ante esas pesadumbres, el cristiano sólo tiene una respuesta auténtica, una respuesta que es definitiva: Cristo en la Cruz, Dios que sufre y que muere, Dios que nos entrega su Corazón, que una lanza abrió por amor a todos. Nuestro Señor abomina las injusticias, y condena al que las comete. Pero, como respeta la libertad de cada individuo, permite que las haya. Dios Nuestro Señor no causa el dolor de las criaturas, pero lo tolera porque -después del pecado original- forma parte de la condición humana. Sin embargo, su Corazón lleno de Amor por los hombres le hizo cargar sobre sí, con la Cruz, todas esas torturas: nuestro sufrimiento, nuestra tristeza, nuestra angustia, nuestra hambre y sed de justicia.
    El dolor entra en los planes de Dios. Esa es la realidad, aunque nos cueste entenderla. También, como Hombre le costó a Jesucristo soportarla: Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. En esta tensión de suplicio y de aceptación de la voluntad del Padre, Jesús va a la muerte serenamente, perdonando a los que le crucifican.
Precisamente, esa admisión sobrenatural del dolor supone, al mismo tiempo, la mayor conquista. Jesús, muriendo en la Cruz, ha vencido la muerte; Dios saca, de la muerte, vida. La actitud de un hijo de Dios no es la de quien se resigna a su trágica desventura, es la satisfacción de quien pregusta ya la victoria. En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz y de alegría con nuestra palabra y con nuestras obras. Hemos de luchar -lucha de paz-contra el mal, contra la injusticia, contra el pecado, para proclamar así que la actual condición humana no es la definitiva; que el amor de Dios, manifestado en el Corazón de Cristo, alcanzará el glorioso triunfo espiritual de los hombres.

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101.CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
STA. MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE

"Me entrego, y al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Me comprometo a no usar parte alguna de mi ser sino es para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente suyo y hacer todas las cosas por su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que le desagrade.

"Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Sé pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Sé fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Sé propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, sé para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mi el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que te disguste o me pueda apartar de Ti. Que tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás te olvide yo y que jamás me separe de Ti.

"Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en tu servició. Amén."

Oración

Omnipotente y sempiterno Dios,
mira al corazón de tu amadísimo Hijo
y a las alabanzas y satisfacciones
que en nombre de los pecadores te tributa,
y concede aplacado el perdón
a los que imploran tu misericordia
en el nombre de tu mismo Hijo Jesucristo,
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

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102.LETANÍA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros,
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
Dios, Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un solo Dios,
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María,
Corazón de Jesús,
unido substancialmente al Verbo de Dios,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia,
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores,
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren,
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Jesús, manso y humilde de corazón,
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ten piedad de nosotros.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Perdónanos, Señor
 
Óyenos, Señor.
 
Ten misericordia de nosotros
 
Haz nuestro corazón semejante al Tuyo.

Oración

Oh Dios,
que al contemplar el Corazón de tu Hijo amado
recordamos los beneficios de su amor para con nosotros;
concédenos recibir de esta fuente divina de gracia,
dones más abundantes.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

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103.ORACIÓN AL NOMBRE DE JESÚS

"El Nombre que todo lo contiene es aquel que el Hijo de Dios recibe en su encarnación: Jesús. El nombre divino es inefable para los labios humanos, pero el Verbo de Dios, al asumir nuestra humanidad, nos lo entrega y nosotros podemos invocarlo: "Jesús", "YHWH salva". El Nombre de Jesús contiene todo: Dios y el hombre y toda la economía de la creación y de la salvación. Decir "Jesús" es invocarlo desde nuestro propio corazón. Su Nombre es el único que contiene la presencia que significa. Jesús es el resucitado, y cualquiera que invoque su Nombre acoge al Hijo de Dios que le amó y se entregó por él

"Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrollada en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del monte Athos es la invocación: "¡Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, Ten piedad de nosotros, pecadores!" Conjuga el himno cristológico de [la epístola a los] Filipenses con la petición del publicano y del mendigo ciego. Mediante ella, el corazón se abre a la miseria de los hombres y a la misericordia de su Salvador.

"La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en "palabrerías", sino que "conserva la Palabra y fructifica con perseverancia". Es posible "en todo tiempo" porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús"

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104.LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS
 
Señor, ten piedad de nosotros                             Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros                             Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros                             Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos                                                     Cristo, óyenos.            
Cristo, escúchanos                                             Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,                                          Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Jesús, hijo de Dios vivo,
Jesús, esplendor del Padre,
Jesús, pureza de la luz eterna,
Jesús, rey de la gloria,
Jesús, sol de justicia,
Jesús, hijo de la Virgen María,
Jesús, amable,
Jesús, admirable,
Jesús, Dios fuerte,
Jesús, padre del siglo futuro,
Jesús, mensajero del plan divino,
Jesús, todopoderoso,
Jesús, pacientísimo,
Jesús, obedientísimo,
Jesús, manso y humilde de corazón,
Jesús, amante de la castidad,
Jesús, amador nuestro,
Jesús, Dios de paz,
Jesús, autor de la vida,
Jesús, modelo de virtudes,
Jesús, celoso de la salvación
Jesús, nuestro Dios,
Jesús, nuestro refugio,
Jesús, padre de los pobres,
Jesús, tesoro de los fieles,
Jesús, pastor bueno,
Jesús, verdadera luz,
Jesús, sabiduría eterna,
Jesús, bondad infinita,
Jesús, camino y vida nuestra,
Jesús, alegría de los ángeles,
Jesús, rey de los patriarcas,
Jesús, maestro de los apóstoles,
Jesús, doctor de los evangelistas,
Jesús, fortaleza de los mártires,
Jesús, luz de los confesores,
Jesús, pureza de las vírgenes,
Jesús, corona de todos los santos,
Senos propicio;                                                                              Perdónanos, Jesús.
Senos propicio;                                                                              Escúchanos, Jesús.
De todo mal,                                                                                  Líbranos, Jesús.
De todo pecado,
De tu ira,
De las asechanzas del demonio,
Del espíritu impuro,
De la muerte eterna,
Del menosprecio de tus inspiraciones,
Por el misterio de tu santa encarnación,
Por tu natividad,
Por tu infancia,
Por. tu divinísima vida,
Por tus trabajos,
Por tu agonía y Pasión,
Por tu cruz y desamparo
Por tus sufrimientos,
Por tu muerte y sepultura,
Por tu resurrección
Por tu ascensión,
Por tu institución de la santísima Eucaristía,
Por tus gozos,
Por tu gloria

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,        Perdónanos, Jesús
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,        Escúchanos, Jesús
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,       Ten misericordia de nosotros Jesús
Jesús, óyenos.                                                               Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.                                                        Jesús, escúchanos.

Oración

Te pedimos Señor, que quienes veneremos el Santísimo Nombre de Jesús disfrutemos en esta vida de la dulzura de su gracia y de su gozo eterno en él Cielo.
Por Jesucristo nuestro 'Señor.
R. Amén.

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105.SONETO A JESÚS CRUCIFICADO
ATRIBUIDO A FRAY MIGUEL DE GUEVARA
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar por que te quiera;
porque aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

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106.ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN

Señor Jesús, que me conozca a mi
y que te conozca a Ti,
Que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti.
Y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti.
Y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti.
Y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda ini confianza en Ti.
Y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti.
Y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti. Amén.
Dómine Iesu,
nóverim me, nóverim te,
Nec áliquid cúpiam nisi te.
Oderim me et amem te.
Omnia agam propter te.
Humiliem me, exáltem te.
Nihil cógitem nisi te.
Mortíficem me et vivam in te.
Quaecúmque evéniant accipiam a te.
Pérsequar me, sequar te,
Sempérque optem sequi te.
Fúgiam me, confúgiam ad te,
Ut mérear deféndi a te.
Tímeam mihi, timeam te,
Et sim ínter eléctos a te.
Diffídam mihi,
fidam in te.
Oboedíre velim propter te.
Ad nihil affíciar nisi ad te,
Et pauper sim propter te.
Aspice me, ut dílígam te
Voca me, ut vídeam te,
Et in aetérnum fruar te.
Amen.

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107.SECUENCIA DEL DOMINGO DE PASCUA
ATRIBUIDA A WIPO +1050
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte en singular batalla,
y, muerto el que es Vida,
triunfante se levanta.
¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?
A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigos, sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor,
apiádate de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
Amén. Aleluya.

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108.ORACIÓN DE SAN ANDRÉS ( O BONA CRUX)

El Apóstol San Andrés sufrió martirio, muriendo clavado en una cruz, a semejanza de su divino maestro. Tanta era su ansia de identificarse con El, que cuando fue conducido al lugar del martirio, viendo la cruz en lontananza, comenzó a exclamar:

¡Oh cruz buena, que fuiste embellecida por los miembros del Señor, tantas veces deseada, solícitamente querida, buscada sin descanso y con ardiente deseo preparada! Recibeme de entre los hombres y llévame junto a mi Maestro, para que por ti me reciba, Aquel que me redimió por ti muriendo.
Amén.
O bona crux, quae decórem et pulchritúdinem de membris Dóminí suscepísti; diu desideráta, sollícite amáta, sine intermissióne quaesíta et aliquándo cupiénti ánimo preparáta: áccipe me ab hominibus, et redde me magístro meo. Súscipe discípulum Christi, ac per te me recípiat, qui per te móriens me redémit.
Amen.

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