PARA MEJORAR LA CELEBRACIÓN PRECES-EXAMEN DE CONCIENCIA PISTAS PARA LA SATISFACCIÓN


PARA MEJORAR LAS CELEBRACIONES

A: En general

B: El lugar y los gestos corporales de la penitencia.

C: Organizar tiempos y personas.

PRECES -EXAMEN DE CONCIENCIA

1

SOBRE LOS MANDAMIENTOS

Padre Nuestro, te pedimos perdón:

2

SOBRE EL PADRENIIESTRO

Padre, te pedimos perdón:

3

SOBRE LAS BIENAVENTURANZAS

Hermanos, meditando las bienaventuranzas, examinemos nuestra conducta, reconozcamos nuestros pecados y pidámosle a Dios perdón.

Bienaventurados los pobres de espíritu

Por dejarnos llevar de la pasión del dinero y del ansia de ser, poseer y disfrutar por encima de los demás.
Por nuestra resistencia a compartir con los menos favorecidos nuestros bienes de toda clase.

Bienaventurados los mansos

Por nuestras iras y animosidades; nuestra colaboración a mantener los odios, crear rencillas; alimentar antipatías e intolerancias contra los que no piensan como nosotros:
por nuestros deseos de revancha y falta de generosidad para olvidar y perdonar de corazón, para responder el mal con el bien.

Bienaventurados los que lloran

Por nuestra rebeldía contra el dolor, la enfermedad, las dificultades y las pruebas y nuestra ceguera para descubrir en ellas la parte que nos corresponde de la cruz del Señor;
por nuestra dureza de corazón para reconocer nuestros pecados personales y colectivos y nuestra desidia para hacer penitencia por ellos.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia

Por nuestra incuria respecto a nuestros deberes y compromisos para con Dios, con la Iglesia y nuestra conciencia religiosa personal y colectiva.
Por nuestra dejación en la tarea de construir un mundo nuevo más de acuerdo con el Evangelio.
Por escamotear nuestro apoyo moral y efectivo a los marginados y oprimidos o necesitados de nuestra ayuda.

Bienaventurados los misericordiosos

Por nuestra insensibilidad ante los sufrimientos ajenos, nuestra resistencia consciente e inconsciente para compartirlos, nuestra falta de generosidad para aliviarlos eficazmente.
Por nuestra dureza para criticar a los demás, por nuestros dogmatismos e intransigencias para la justa libertad ajena, por nuestros rencores y juicios temerarios.
Por nuestra mezquindad de mente y corazón.

Bienaventurados los limpios de corazón

Por nuestra torpeza culposa para descubrir las trampas del mundo, del demonio y de la carne.
Por nuestra frivolidad personal y colectiva.
Por nuestra contribución a la marea de erotismo y ansia de placer.
Por nuestra falta de pulso para luchar contra el egoísmo propio y ajeno, las faltas de honestidad personales y colectivas.

Bienaventurados los que trabajan por la paz

Por nuestra desidia para buscar los verdaderos caminos de la reconciliación personal con el Señor, con la Iglesia y con las personas de nuestro entorno.
Por nuestra resistencia a comprometernos en pro de la justicia y la paz a todas las escalas y niveles.
Por nuestra inhibición ante la organización de la injusticia, la violencia, la carrera de armamentos, las guerras y guerrillas, la explotación de hombres y pueblos.

Bienaventurados los que padecen persecución a causa de la justicia.

Por nuestras cobardías personales y colectivas para salir en defensa de los oprimidos, marginados o injustamente perseguidos.
Por nuestra falta de energía y perseverancia junto a los pobres ante las dificultades que les presentan las estructuras injustas.
Por nuestros respetos humanos y «espantadas» a la hora de comprometer nuestra situación personal o social a favor de una empresa noble, ante d temor de que nos acarreará persecución, impopularidad, daños y perjuicios.

PISTAS Y SUGERENCIAS PARA LA SATISFACCIÓN

¿Qué es la satisfacción?

La verdadera confesión se realiza con la satisfacción por los pecados, el cambio de vida y la reparación de los daños. El objeto y cuantía de la satisfacción debe acomodarse a cada penitente, para que así cada uno repare el orden que destruyó y sea curado con una medicina opuesta a la enfermedad que le afligió. Conviene, pues, que la pena impuesta sea realmente remedio del pecado cometido y, de algún modo, renueve la vida.

Así, el penitente «olvidándose de lo que queda atrás» (Fil. 3, 13) se injerta de nuevo en el misterio de la salvación y se encamina de nuevo hacia de los bienes futuros.

La seriedad y la recuperación de sentido de la obra penitencial, o satisfacción, es una tarea que pide esfuerzo de imaginación. Para que pueda ser signo de una renovación de vida, y comienzo de una nueva etapa, tiene que tratarse de algo realmente adaptado a la situación del penitente, tanto en la línea de superación personal como en la del servicio a los demás. Sin quitar nada al valor de ser impuesta por el ministro, puede ser sugerida por el penitente, o considerada por ambos. La oración es indudablemente una de las formas de expresar y fortalecer la conversión; sin embargo, no debe imponerse la recitación de oraciones, en mayor o menor cantidad, como recurso normal para satisfacción, con un criterio simplista de facilidad.

Defectos que hay que evitar:

PISTAS PARA LA SATISFACCIÓN

1) Contrarrestar los malos efectos del pecado

Por ejemplo:

2) Imponerse actos de vencimiento en:

3) Aportar o contribuir a las Obras o a las Campañas:

4) Desarrollar la personalidad por medio:

5) Superarse ante:

6) Mortificar (= dar muerte) el egoísmo, para vivir la caridad (=resucitar):

 

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