DISCURSOS DEL PAPA A LOS REPRESENTANTES
DE LAS COMUNIDADES JUDÍAS
DE FRANCIA Y BRASIL CON OCASIÓN
DE SUS VIAJES A DICHAS NACIONES

1 de junio 1980


DISCURSOS DEL PAPA A LOS REPRESENTANTES DE LAS COMUNIDADES JUDÍAS

DE FRANCIA Y BRASIL CON OCASIÓN DE SUS VIAJES A DICHAS NACIONES


París, 1 de junio 1980

Queridos hermanos: Siento una gran alegría al recibir a los representantes de la numerosa y floreciente comunidad de Francia. Esta comunidad tiene, efectivamente, una larga y gloriosa historia. ¿Es necesario recordar aquí a los teólogos, a los exégetas, a los filósofos y a los hombres públicos que la han distinguido en el pasado y la siguen distinguiendo ahora? Es verdad también, y no quiero dejar de mencionarlo, que vuestra comunidad tuvo que sufrir mucho durante los años oscuros de la ocupación y de la guerra. Rindo homenaje a esas víctimas cuyo sacrificio sabemos que no fue infructuoso. De allí surgió gracias al valor y a la decisión de algunos adelantados, como Jules Isaac, el movimiento que nos ha conducido hasta el diálogo y colaboración actuales, inspirados y promovidos por al Declaración Nostra aetate del Concilio Vaticano II.

Este diálogo y esa colaboración son muy sinceros y muy activos aquí en Francia. Y yo me felicito por ello. Entre el Judaísmo y la Iglesia hay una relación, judíos, como ya dije en otra ocasión a representantes judíos, una relación a nivel mismo de sus respectivas identidades religiosas (Alocución del 12-3-1979). Esta relación debe todavía profundizarse y enriquecerse más por el estudio, el conocimiento mutuo, la enseñanza religiosa de una y otra parte, el esfuerzo para superar las dificultades todavía existentes. Esto nos permitirá actuar conjuntamente en pro de una sociedad libre de discriminaciones y de prejuicios, donde pueda reinar el amor y no el odio, la paz y no la guerra, la justicia y no la opresión. Hacia este ideal bíblico nos conviene mirar siempre, puesto que tan profundamente nos une.

Y aprovecho esta feliz ocasión para reafirmarlo una vez más ante vosotros y expresaros mi esperanza de proseguirlo juntos.