|
DE B'NAI B'RITH INTERNACIONAL Marzo 1996 Queridos amigos: Me complace dar la bienvenida una vez más al grupo de representantes de B'nai B'rith Internacional. El significado de vuestra visita está en el hecho de que es una oportunidad para todos nosotros de comprometernos nuevamente a unir los esfuerzos necesarios para lograr una comprensión y una solidaridad cada vez mayores entre católicos y judíos. En un tiempo en que las esperanzas de paz han sido puestas en peligro nuevamente por los recientes ataques terroristas en Jerusalén y Tel Aviv, debemos renovar nuestra oración y nuestros esfuerzos para insistir en lo que nos une más que en lo que nos divide y separa. Un instrumento esencial para avanzar en la comprensión mutua y crear una relación cada vez más estrecha entre católicos y judíos es la educación. En esta educación, un elemento fundamental de nuestras dos tradiciones es la memoria. La memoria de nuestras respectivas tradiciones, del bien y del mal en las relaciones del pasado, debería enseñarnos la fe humilde y la esperanza confiada. Debería guiarnos en nuestro esfuerzo por "practicar la justicia, amar el bien y caminar en la presencia de tu Dios" (Mi 6,8). Esa memoria fortalecerá nuestra responsabilidad y nuestro compromiso. Este es el camino en el que estamos comprometidos, y pido al Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, nos conceda su infinita misericordia y su gracia, para que podamos verdaderamente avanzar juntos por este camino. Sobre todos vosotros invoco abundantes bendiciones divinas. |