Comentario al Informe sobre la RU 486 de "Acción Familiar"
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La RU 486 no es un medicamento, sino un preparatorio sintético que actúa como poderosa alternativa al aborto quirúrgico. Tiene el enorme atractivo a ojos del profano de "eliminar el problema mediante la simple ingestión de cuatro pastillas sin pasar por el quirófano". Asimismo, consigue salvar el escollo que plantea el rechazo mayoritario de los médicos en España a practicar el aborto. Para los promotores de la misma supone un éxito indiscutible, porque convierte un tema altamente controvertido en algo banal. Según se deduce de la rigurosidad y la minuciosidad con que se autoriza en los hospitales franceses, la RU 486 tiene riesgos y contraindicaciones serios en países industrializados, lo que significa que resulta de extrema peligrosidad en los sanitariamente subdesarrollados aunque sólo sea por la exigencia de un centro hospitalario como condición imprescindible para su administración. Se asegura que la RU 486 disminuye los traumas psíquicos que produce el aborto quirúrgico a la gestante, lo que implícitamente reconoce que dichos traumas son reales. Los psiquiatras que aprecian en sus consultas la existencia de tales traumas, consideran que al no eliminar la causa de los mismos sino solamente cambiar el procedimiento, se mantendrán los efectos que conlleva el aborto quirúrgico y es posible que aumenten porque: El aborto químico no evita totalmente la posibilidad de ingreso en un quirófano, que se hace imperativo en el 5% de los casos en que no resulta eficaz. Si se comprueba que la expulsión del contenido uterino ha sido sólo parcial, se requiere de un legrado.
Si toneladas de cocaína y otras drogas prohibidas cruzan fronteras, entran en los domicilios y hasta se introducen en las cárceles, es completamente ilusorio presumir que con estas pequeñas píldoras, a pesar de su control administrativo y burocrático en hospitales, no se vaya a generar un comercio ilegal de proporciones enormes.
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