


El infante don Luis de Borbón nació en
Madrid el 25 de julio de 1727. Era el más pequeno de los hijos varones de
Felipe V e Isabel de Farnesio. Su hermano mayor, Carlos 111, fue rey de Nápoles
y Sicilia, y luego rey de España. Felipe, su otro hermano, obtuvo el ducado de
Parma. Debido a que no quedaban más territorios para repartir entre sus hijos,
la reina Isabel de Farnesio consiguió del Papa Clemente XII el Arzobispado de
Toledo para su benjamín.
Tenía
entonces diecinueve años y las ganas de vivir le hervían en la sangre. Con
frecuencia conseguía escaparse de la vigilancia de su ayo, el Marqués de
Scotti, para buscar interesantes divsiones, propias de su juventud.
Reiteradamente
comprobado que el voto de castidad no estaba hecho para él, en 1754 reunció a
todas sus dignidades y prerrogativas eclesiásticas.
El cardenal-infante y la iglesia madrileña de los Santos Justo y Pastor
sonbeneficios
económicos que ello llevaba consigo
Un niño
convertido en cardenal
El nombramiento se hizo efectivo el 9de septiembre de 1732. Poco después, el 9de diciembre, se le designaba cardenal.En aquel momento el infante don Luistenía tan sólo cinco años.
En 1741, al cumplir los catorce años, umentó sus títulos eclesiásticos con elArzobispado de Sevilla.
Ya desde su adolescencia mostró sanaatracción hacia las bellas mujeres,lo quele llevó a caer con frecuencia en tentaciones poco compatibles con la púrpura cardenalicia.
Tras la muerte en 1746 de su padre,Felipe V, vivió en La Granja con sumadre, Isabel de Farnesio, trasladándosecon frecuencia a Madrid, para informarsede cuanto sucedía en la Corte de su hermanastro Fernando VI.ha quedado en Madrid una obra maestra de la arquitectura barroca: la iglesia de los Santos Justo y Pastor, que ahora conocemos como basílica pontificia de San Miguel. Su ayo, el marqués de Scotti, que era el hombre de confianza de Isabel de Farnesio, encargó en 1739 los planos de la iglesia al arquitecto Giacomo Bonavia, cuando el infante don Luis tenía doce años. La construcción del templo fue dirigida por Virgilio Ravaglio, quien, poco

En la página opuesta: En el entorno del Palacio del infante don Luis, en Boadilla del Monte, se conserva el impresionante bosque de encinas que hacía del lugar uno de los escenarios preferidos del cardenal-infante y de su hermano, el rey Carlos III, para disfrutar de la afición común a la caza. Tras el matrimonio morganático de don Luis, las relaciones con su hermano quedaron cortadas, y la familia del infante vivió alejada de la Corte, en este palacio y en el de Arenas de San Pedro.tiempo después, proyectaría el palacio de caza de Riofrío, para Isabel de Famesio.
La vida de don Luis se complicaría con la llegada al trono, en 1759, de su hermano Carlos 111, que venía con algunos de sus hijos desde Nápoles, donde había sido rey desde 1734, tras la victoria del Conde de Montemar sobre los austriacos.
Don Luis y la
línea sucesoria
La ley
sucesoria dictaba que los reyes debían haber nacido y ser criados en España.
Como los hijos de Carlos 111 habían nacido en Nápoles, el primero en la línea
sucesoria era el infante don Luis. Esto no complacía en absoluto al rey Carlos
111, quien ideó una serie de argucias, posiblemente inmorales, para que fuese
su hijo Carlos, y no su hermano Luis, quien obtuviese los derechos sucesorios.
Era tal la desconfianza del rey que invitaba a don Luis a acompañarle en todas
las cacerías, con el fin de evitar intrigas.
El pintor Luis
Paret y Alcázar, confidente del infante Don Luis, fue desterrado a Puerto Rico
por Carlos III, con el pretexto de servirle de enlace en sus citasamorosas.
Si el infante
Don Luis se hubiese casado con su sobrina M' Josefa, hija de Carlos 111, los
varones nacidos de este enlace hubieran tenido preferencia sucesoria sobre los
hijos de Carlos 111, por haber nacido éstos en Nápoles.
El rey
solucionó el tema de forma sibilina, permitiendo que su hermano tomara por
esposa a una joven dama sin sangrereal.
Sin embargo, la postura oficial mantenía que el rey que estaba en contra de este enlace morganático con María Teresa deVallabriga, hija de don Ignacio Vallabriga y de la Condesa de Torresecas.
En marzo de 1776 se proclamó la Pragmática, por la que se privaba a cualquier mujer de rango inferior a los infantes y a sus descendientes, de títulos, honores y prerrogativas, así como de cualquier derecho de sucesión.
El destierro
de la familia del Infante Don Luis
El enlace
matrimonial entre Don Luis y Teresa de Vallabriga se celebró el 27 de junio de
1776. El infante y su esposa fueron obligados a vivir fuera de la Corte. En las
visitas de don Luis a su hermano Carlos 111 no podía acompañarle su esposa.
Residieron
primero en el castillo de Villaviciosa de Odón y en el palacete de Cadalso de
los Vidrios, antes de trasladarse al palacio de Arenas de San Pedro, en las
faldas de la sierra de Gredos, proyectado por Ventura Rodríguez y terminado en
1782.
El palacio de
Boadilla del Monte había sido concebido como un pabellón de caza para el
infante don Luis en 1763, cuando aún era soltero. La leyenda cuenta que el
bello palacio y sus laberínticos jardines fueron escenario de alegres
encuentros amorosos.
La construcción
es un inmenso prisma de base rectangular, en cuyos extremos sobresalen dos
torres que atrapan la luz del sol hacia el interior del palacio.
En estos
jardines se encontraba la Fuente de las Conchas, antes de ser trasladada en el
XIX al Campo del Moro, a los pies del Palacio Real. La fuente fue inicia~ da por
el escultor Felipe de Castro y terminada por Manuel Alvarez.
El jardín
estaba compuesto por una serie de terrazas que se adaptaban a la
pendiente del
terreno. Entre ellas, las magníficas escalinatas proyectadas por Ventura Rodríguez,
han vencido la erosión del tiempo y se mantienen como testigos mudos de
aquellos años de esplendor, cuando la arquitectura evolucionaba del barroco al
neoclasicismo.
Los interiores
del palacio fueron saqueados durante la Guerra Civil y tan sólo la capilla, las
cocinas y la escalera permanecen, permitiéndonos imaginar la antigua belleza
del palacio.
La capilla
tiene bóveda de casetones, muy semejante a las trazadas por Ventura Rodríguez
en el interior de la iglesia del convento madrileño de La Encarnación.
En la capilla
se encuentra el monumento funerario a la Condesa de Chinchón, la hija del
infante don Luis que se casó con don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz. El
autor,Valeriano Salvatierra (Toledo 1789-Madrid 1836), era hijo del escultor de
la catedral de Toledo, Mariano Salvatierra, a quien sucedió en el cargo. En
esta catedral realizó Valeriano el sepulcro del hermano de la Condesa de Chinchón,
Cardenal Borbón y Vallabriga. Para el Museo del Prado talló las doce figuras
alegóricas que adoman los espacios adintelados de la planta baja y ayudó
|
L |
uis
Antonio Jaime de Borbón [Madrid -1727, Arenas de san Pedro-1785], infante de
España, cardenal y arzobispo de Toledo y Sevilla, XIII conde de Chinchón y
protector de numerosos artistas.
Fue
el menor de los hijos varones de Felipe V y de su segunda esposa Isabel de
Farnesio y tuvo por hermanos a Fernando VI (1713-1759), Carlos III (1716-1788),
María Ana (1718-1781, reina de Portugal), Felipe (1720-1765, duque de Parma),
María Teresa (1726-1746, esposa del delfín de Francia) y María Antonia
(1729-1785, reina de Cerdeña) y a los entonces ya fallecidos: Luis I
(1707-1724), Felipe (1709,=), Felipe Pedro (1712-1719) y Francisco (1717,=).
Infancia
(0-7 años), la familia.
El
25 de julio de 1727 nació Luis Antonio en el palacio del Buen Retiro de Madrid,
le pusieron de nombre Luis en honor a su hermano Luis I fallecido en 1724,
siendo apadrinado por su hermano Fernando (entonces príncipe de Asturias) y
amamantado, durante dos años, por tres nodrizas manchegas especialmente
buscadas al efecto.
En
1728 su padre sintiéndose enfermo (perdía en ciertos momentos totalmente la
cabeza) intento dejar la Corona a su hijo Fernando (VI), cosa que logro impedir
Isabel de Farnesio, que tuvo que retirarle al Rey la tinta y el papel para que
no lo intentara de nuevo.
En
1729 se separaron de la familia su hermana María Ana Victoria (Mariannina)
casada con el heredero de la corona portuguesa José de Braganza y su
hermanastro Fernando, al que Isabel casó el 19 de enero con Bárbara de
Braganza, dos años mayor, enfermiza, voluminosa y con el rostro surcado por
profundas cicatrices de viruela, dejándoles como residencia el vetusto Alcázar
madrileño.
El
27 de enero de 1729 y con objeto de mejorar la depresión del Rey, la familia
real se traslada a Sevilla, en donde poco a poco se fue reponiendo Felipe V.
Desde allí partió a finales de 1731 su hermano Carlos a hacerse cargo de los
ducados de Parma, Toscana y Plasencia. Entonces Luis Antonio contaba con cuatro
años y no volvería a ver a su hermano hasta 28 años más tarde, ya como
Carlos III.
A
principios de 1733 estalla el conflicto por la sucesión al trono polaco y
viendo la posibilidad de aprovechar tal guerra para recuperar los reinos de Nápoles
y Sicilia, decidieron volver a Madrid (ante la urgencia de las decisiones y la
proximidad de los consejos y tribunales), instalándose en mayo en el Real Sitio
de Aranjuez. Allí pasó Luis Antonio el resto de su infancia, en compañía de
su madre, y de sus hermanos Felipe, María Teresa y María Antonia.
En
1734 en plena guerra europea su hermano Carlos conquisto los reinos de Nápoles
y Sicilia, pero perdió los ducados italianos. El mismo año ardió el Alcázar
de Madrid y Fernando (VI) y Bárbara hubieron de trasladarse al palacio del Buen
Retiro. También se conoció en las cortes de España y Francia la imposibilidad
física de engendrar por parte del príncipe Fernando (VI).
Joven
y cardenal (7-27 años)
Luis
Antonio había pasado sus primeros 7 años al cuidado de las mujeres, conforme
marcaban las reales costumbres. Al cumplir los siete años se le puso cuarto
aparte y paso a ser cuidado por los hombres de su cámara, siendo su ayo Aníbal
Scotti. Durante esos años aprendió geografía, historia, religión, música,
dibujo, francés, italiano, castellano y todo cuanto debía de saber un infante
de la época.
El
príncipe Fernando (VI) seria el futuro rey de España, el príncipe Carlos ya
era rey de Nápoles, aún existían esperanzas de recuperar los ducados
italianos de Parma y de Toscana para el príncipe Felipe (pues la reina era la
heredera legal tanto de los Farnesio como de los Medicis) ¿Para Luis Antonio
que quedaba? En 1734 murió el cardenal y arzobispo de Toledo Diego de Astorga y
Céspedes y la Reina vio claro el futuro el menor de sus varones: seria la máxima
autoridad eclesiástica en España, pues lo más parecido a una corona era una
mitra.
Felipe
V mostró al Papa su deseo de que el arzobispado pasara al infante. Clemente XII
puso obstáculos, arguyendo la escasa edad del infante (y muy molesto con los
Borbones por sus reclamaciones en Italia); no obstante, el 10 de noviembre de
1735 nombra a Luis Antonio administrador perpetuo en lo temporal de la diócesis
de Toledo y el nueve de diciembre del mismo año, le concede el capelo
cardenalicio (a los ocho años de edad) como cardenal-diácono de la Santa
Romana Iglesia de Santa María de la Scala.
Concluida
la guerra por la sucesión polaca en 1736, la Corte pareció entrar en una época
pacifista. La Reina temiendo que el Rey volviera a caer de nuevo en la melancolía
convino en hacer obras de embellecimiento en los palacios reales, prepara
partidas de caza y organiza conciertos y bailes, el 13 de marzo de ese año Luis
Antonio toma, oficialmente, posesión de la diócesis de Toledo, el 26 de
noviembre del año siguiente, Clemente XII le otorga también la administración
espiritual de la misma.
Felipe
V cayo en uno de sus peores momentos de depresión e Isabel de Farnesio,
conociendo que solo el canto calmaba sus arrebatos, mando llamar a Farinelli. El
25 de agosto, recién llegado a la Granja, cantó Farinelli para Felipe produciéndose
una milagrosa curación. Ocupose también la reina de buscar esposas para sus
hijos. Así caso en 1738 a Carlos con María Amalia de Sajonia y en agosto de
1739 a Felipe con la primogénita de Luis XV de Francia. Fue una época muy
feliz para Luis Antonio, el palacio de Aranjuez bullía en actividades
cortesanas y culturales.
En
octubre de 1939 muere el emperador austriaco y toda Europa vuelve a la guerra
(por la sucesión). El 19 de noviembre de 1741 Luis Antonio es investido
Arzobispo de Sevilla, administrador in temporalibus. En febrero de 1742 su
hermano Felipe (Pippo) parte para Italia con objeto de conseguir los ducados
reclamados por su madre, Luis no le volvería a ver nunca más.
Los
días 12, 13 y 14 de febrero de 1743 se celebró en Madrid la concesión de
capelo cardenalicio a Luis Antonio, con fuegos artificiales y gran solemnidad,
tras la celebración es su hermana María Teresa la que parte para Francia,
casada con el Delfín para asegurar el apoyo francés en la guerra italiana.
El
estatus de Luis Antonio y el monto de sus bienes rayaban en lo más alto, para
satisfacción de la reina. Durante su minoría de edad las dos sedes
arzobispales estuvieron en manos de administradores. Continuando Luis residiendo
en la corte y no mostrando inclinación alguna ni por la iglesia ni por la vida
religiosa, no ordenándose nunca sacerdote y empezando a albergar serias dudas
de conciencia.
Luis
Antonio no era especialmente brillante, con una madre absorbente y posesiva y
una educación que dejaba mucho que desear, salió adocentado, irresponsable,
callado y, por el momento, poco interesado por el mundo de las artes. Su interés
fundamental era la caza a la que dedicaba casi todo su tiempo libre.
En
1746 muere su padre Felipe V y su madre Isabel de Farnesio es recluida (debido a
su incurable propensión a la intriga y el entrometimiento) en el Real sitio de
la Granja de San Ildefonso, por su hijastro el nuevo rey Fernando VI. Con ella
permanecieron sus hijos Luis Antonio y María Antonia, así como la esposa de su
hijo Felipe, Luisa Isabel.
A
los 24 años Luis Antonio aún estaba bajo la tutela de su anciano ayo Aníbal
Scotti, encontrándose su casa en el mayor desorden administrativo. El rey
Fernando le tenia en gran estima y Luis solía frecuentar la corte de Madrid,
con lo que podía mantener puntualmente informada a su madre de todo lo que
acontecía en la Corte.
En
1748 finaliza la guerra y el tratado de Aquisgran concede a Felipe los ducados
de Parma, Plasencia y Guastala y Luisa Isabel parte para reunirse con su esposo.
En diciembre de 1749 María Antonia se casa con Víctor Amadeo, heredero al
Trono sardo, afianzando los tronos de los infantes Felipe y Carlos. Luis Antonio
se queda solo con su madre.
En
1754, con 27 años de edad, prescindiendo de la opinión de su madre, consciente
de su falta de vocación religiosa y de su fuerte inclinación por el sexo, Luis
Antonio decidió presentar a Fernando VI y a Benedicto XV su renuncia a todos
los cargos eclesiásticos.
Escribiendo
años más tarde a su hermano Carlos III: Debo confesaros que el único motivo
que tuve, en otros días para renunciar al gobierno de las mitras, fue la íntima
convicción en que estaba de que no tenía vocación para el estado eclesiástico,
y antes bien, de sentirme con inclinaciones incompatibles de aquel santo estado.
El
Papa acepto su renuncia el 18 de diciembre de 1754 y le concedió, como
compensación, una pensión anual de 946.107 reales sobre las rentas del
arzobispado de Toledo.
Emancipado
y soltero (27-49 años)
Durante
1756 los reyes y el infante son retratados por Francesco Battaglioli en el
castillo de Villaviciosa de Odón. Donde suelen acudir de cacería con bastante
frecuencia.
El
27 agosto de 1758 murió de un terrible cáncer de Utero la reina Bárbara de
Braganza y el rey, desolado, partió el mismo día, con Luis Antonio al palacio
de Villaviciosa de Odón. Allí hablando continuamente de su difunta esposa,
preso de serios desequilibrios mentales y durmiendo en un jergón con terribles
pesadillas, falleció el 10 de agosto de 1759, nombrando sucesor a su hermano
Carlos.
Desde
Villaviciosa partió Luis a Guadalajara, siguiendo las directrices maternas, a
recibir a su hermano Carlos, que no llegaría hasta diciembre. Su madre en silla
de ruedas y casi ciega, se siente triunfante y regenta el estado, con la ayuda
de Luis Antonio, hasta la llegada de Carlos.
Al
heredar Carlos la corona española, conforme al tratado de Aquisgran, debería
dejar el reino de Nápoles a su hermano Felipe y este debería devolver los
ducados a Austria y Cerdeña. No obstante Carlos consiguió que estos (en guerra
con Prusia e Inglaterra) aceptarán una indemnización y consintieran que
cediese el trono de Nápoles a su hijo Fernando.
El
19 de julio de 1759 Carlos III fue investido rey y su hijo Carlos (IV) de once años,
fue reconocido como príncipe de Asturias. No obstante el propio Carlos III sabía
que ninguno de sus hijos tenía derecho a ser su heredero, por haber nacido y
sido educados fuera de España, conforme a la Ley de Sucesión dictada por
Felipe V y su subordinación a la ley de Toro. El infante Luis Antonio era él
legítimo sucesor de Carlos III.
Los
dos hermanos se alegraron del reencuentro y compartieron, desde entonces, cacerías
y entretenimientos, más aún cuando en 1760 murió la reina María Amalia.
Pero, a pesar del afecto, Luis Antonio pronto comenzó a verse forzado al
celibato, pues su hermano Carlos le cerraba el paso a cualquier proyecto de
matrimonio con princesas extranjeras, para evitarse problemas sucesorios.
Luis
Antonio no contaba con bienes propios que poder dejar a sus descendientes, pero
recibía importantes rentas de muchísimas encomiendas militares, que le suponían
el control de extensísimas propiedades rurales por toda la mitad sur de la península,
pues había sido investido, ya desde pequeño, con los hábitos de las cuatro
ordenes militares. Procedió pues ha hacerse con un patrimonio propio.
En
1761 Luis Antonio compro el señorío de Boadilla a la señora de Mirabel, por
1.200.000 reales que aumento con compras a los concejos de Boadilla y Pozuelo de
Alarcón, a los premonstratenses de San Joaquín de Madrid, y a las monjas de
Santa Clara de Boadilla y el mismo año compro a su hermano Felipe (por catorce
millones de maravedís) el extenso condado de Chinchón, que se encontraban próximos
al señorío de Boadilla y a la corte de Madrid.
Realizadas
las compras, emprendió obras de mejora en todos sus estados y ordenó al
arquitecto Ventura Rodríguez, con quien entablaría estrecha relación, la
construcción en Boadilla de un palacio de estilo Neoclásico (1763-1765), donde
comenzaría a reunir una rica pinacoteca y una amplia colección de libros,
relojes, muebles y objetos variados. En los siguientes 15 años el palacio de
Boadilla se convirtió en una pequeña corte ilustrada con la presencia de gran
numero de artistas y grandes festejos.
En
1766, tras el motín de Esquilache, Carlos III se retira a Aranjuez, donde muere
su madre Isabel. Luis Antonio heredo de su madre, entre otros objetos de valor,
una extensa y valiosa colección de pintura que deposito en su palacio de
Boadilla. Pero la muerte de su madre hizo más obvia su falta de familia propia
y ello le llevó a reflexionar de forma decidida sobre la posibilidad de
contraer matrimonio. Pero seguía Carlos III empecinado en que se mantuviese célibe
para evitar problemas sucesorios. Con lo cual, tuvo don Luis que buscar amor y
sexo lejos de la corte y en las mujeres del pueblo llano que no pusiesen en
peligro su alta posición.
Primero
hubo una mujer llamada Mariquita García, de la que probablemente tuvo un hijo,
quien fue rápidamente desterrada a Palencia por el presidente del Consejo de
Castilla.
No
dudes escribía el infante al presidente del consejo, que está preñada y también
es seguro que no es de otro, pues no ha visto a nadie sino a mí. Adiós y ten
en cuenta a esa infeliz.
Luego
vinieron Antoñita María Rodríguez (con la que posiblemente tuvo en 1769, un
hijo llamado José de Flores) y un largo etcétera, lo que trajo el contagio de
una enfermedad venérea (posiblemente sífilis).
Luis
Antonio tenía a su servicio desde los 7 años lo que se conocía como el Cuarto
del Infante, pequeña corte dotada de una numerosa servidumbre nombrada por el
rey o directamente por el propio infante, en la que había capellanes, médicos,
sangradores, cirujanos, tapiceros, sastres, pintores, escultores, relojeros,
arcabuceros, cerrajeros, etc., así como un buen número de personal para
proveer de todo lo necesario para la caza.
El
violinista Francisco Landini, natural de Bolonia, estuvo al servicio del infante
desde 1746 hasta 1782. El infante solía tener seis o siete músicos fijos a su
servicio, no obstante la agrupación se ampliaba con otros instrumentistas que
acudían a las academias que éste organizaba, como es el caso del violinista
José Bonfanti.
Desde
1770 (Real Decreto de 8 de noviembre) y hasta la muerte del infante en 1785,
estuvo a su servicio a Luigi Boccherini el compositor italiano conocido por sus
obras de música de cámara y por haber sido uno de los primeros grandes
virtuosos del violonchelo. Componiendo en Boadilla del Monte entre 1771 y 1772
su famoso Minueto.
Desde
1757 el pintor genovés Francesco Sasso fue profesor de dibujo de Luis Antonio
en La Granja. En 1766 tras la muerte de Isabel de Farnesio, Sasso pasa al
servicio del infante como su pintor de Cámara. También gozaron de la protección
del infante Jacinto Gómez Pastor (desde 1776), como Manuel de la Cruz (desde
1772), Antonio Giovanni Barbazza (desde 1777), Charles Joseph Flipart, Antonio
Ponz Piquer o las pintoras Ana María Mengs y Francisca Menéndez.
En
1774 el pintor Paret y Alcázar además de granjearse la protección del infante
don Luis (le pensiono sus estudios en Roma), gana también su amistad y
confianza en asuntos más íntimos; le preparaba las continuas correrías
amorosas (trascendiendo algunas de ellas por el carácter escandaloso que
tomaron).
Enterado
Carlos III de las aventuras del infante y la parte que en ellas había tenido el
pintor, desterró a Paret a Puerto Rico (1775) y alejo al infante de la corte.
La enemistad del severo y desagradable padre Eleta "Alpargatilla",
confesor de Carlos III, determinó la condena con más fuerza.
Escribió
el embajador de Francia a Versalles: El infante don Luis tiene una predilección
muy violenta por las mujeres. Hace tres o cuatro años que el rey, su hermano,
informado de estas citas secretas, trato de poner fin a ello sin escándalos; el
infante se hizo curar de una cierta enfermedad muy común en España y todo pasó
bien; pero este príncipe, impulsado por su temperamento, se había buscado los
medios para disponer de tres chicas a las que veía alternativamente durante los
días de caza en el bosque, en los momentos en que estaba alejado del rey, a
quien acompañaba siempre (...) en cuanto a las chicas y sus parientes, han sido
echados y perseguidos
Luis
Antonio pidió disculpas al rey y volvió a pedirle autorización para casarse:
Escribió
más tarde Luis: Como se difirió mi enlace, he cometido, faltas que lamento,
especialmente a causa del pesar que ha debido ocasionar al rey, mi hermano; pero
a fin de evitar en lo sucesivo semejantes recaídas y no exponerme a afligir al
rey, lo cual, después de la ofensa a Dios es para mí el más doloroso de todos
los pesares, no hallo medio ninguno más que el casarme (...).
Matrimonio
y destierro (49-58 años)
El
rey se vio finalmente en la obligación moral de proporcionar matrimonio a su
hermano, aunque sin dejar de proteger los intereses de sus herederos. Le propuso
así matrimonio con su propia hija María Josefa, con quien por ser pequeña y
contrahecha, seguramente no tendría descendencia. Aunque en un principio la
infanta acepto, después rechazo la oferta por temor a que su tío no se hubiera
curado del todo de la enfermedad venérea.
En
1776, abortado el proyecto de boda con su propia hija y ante la urgencia de su
hermano, Carlos III accedió por fin a su boda pero como no quería dejar el
menor resquicio, que a su muerte, pudiese aprovechar su hermano Luis Antonio (o
sus hijos) para reclamar el trono. Dicto una pragmática mediante la cual se
apartaba del trono a todo infante que se casara con persona que no fuera de
sangre real o cuyo matrimonio no fuere consentido por el rey. Y en el caso de
que tal matrimonio se produjera, los hijos del infante no heredarían ni el
apellido ni las armas de los Borbones.
Luis
Antonio no discutió los términos de la pragmática, dado su poco carácter y
su escasa ambición y solicito a Carlos la licencia real de matrimonio. La cual
fue redactada del siguiente modo:
No
permitiendo las circunstancias actuales el proporcionar matrimonio al infante Dn
Luis mi hermano con persona igual a su alta esfera, y no pudiéndose por lo
mismo convinar con el bien del estado el casamiento a que su vocación le llama:
Vengo a
concederle permiso para que pueda contraer matrimonio de conciencia, esto es,
con persona desigual, según él me lo ha pedido: pero deberá ser ésta
escogida en la clase a lo menos de caballeros particulares distinguidos y
honrados; y será de la obligación del infante el comunicarme antes quién es
la persona que eligiese, acuya circunstancia queda ligado este permiso general
que ahora doy.
Luis
Antonio no estaba enamorado de dama alguna y la tan deseada esposa fue buscada
entre las más idóneas. Inmediatamente florecieron las propuestas de jóvenes
damas (una hija del duque de Parque, una sobrina del marques de Campo Real,
etc.) y la elección recayó finalmente, en una modesta sobrina del marqués de
San Leonardo, que vivía recogida en la casa de este en La Granja, siendo su tía
la marquesa quien velando por los intereses de la joven, había aireado su
candidatura.
Según
el marques: de buena cara, buena índole, sumo recogimiento, mucho
entendimiento, mucha inocencia y gran educación.
María
Teresa de Vallabriga y Rozas había nacido en Zaragoza el 6 de noviembre de 1759
(era treinta y dos años más joven que le infante) y solo se habían visto de
forma esquiva en los jardines de la Granja. Le regalo el infante muchas y
valiosas joyas (entre ellas un collar en lazo con 1.114 diamantes, que costó
143.410 reales).
La
boda se celebró en la capilla del palacio de los duques de Fernandina en Olías
del Rey, el 27 de junio de 1776 (registrado en Aranjuez por el notario Don
Antonio Martínez de Salazar). Como único efecto brillante hubo una serenata
compuesta por Boccherini.
Pasaron
la luna de miel en el palacio de los condes de Altamira en Velada (donde
llegaron el 3 de julio) y tomaron residencia en una finca de la localidad,
mientras el rey les buscaba un emplazamiento más definitivo, lejos de la corte.
De
allí partieron a Cadalso de los vidrios, donde se hospedaron en el palacio de
Villena. Allí les nació el primer hijo, Luis María, el 22 de mayo de 1777.
Los servidores del palacio trataron de modo altanero a los vecinos del pueblo
(un incidente con la mujer de su maestro de caza) y estos acabaron apedreando el
palacio y forzando a la familia a buscar un nuevo emplazamiento.
La
nueva residencia elegida fue Arenas de San Pedro, que placía a don Luis por ser
un lugar muy aventajado para la caza, pues don Luis ya había pernoctado en la
casa de los señores Lletget (hoy casa de los Cejudos), en una de sus cacerías.
En 1778 fijaron su residencia en Arenas, en el Palacio Viejo (casa de los Frías)
y ocupando su séquito un buen número de casonas y corrales.
En
arenas nació, el 6 de marzo de 1779, un segundo hijo llamado Antonio María,
siendo apadrinado por el obispo de Avila Don Miguel Fernando Merino. Pero el niño
murió en diciembre del mismo año.
El
ayuntamiento de Arenas les cedió algunas tierras para la realización de un
nuevo palacio a cambio de la financiación de ciertas obras publicas (la fuente
de la Regala, canalización del arroyo Guisete a su paso por el pueblo, etc.) y
en 1780 se acometió la construcción del palacio de la Mosquera.
Su
hermana y reina de Portugal María Ana le visita en Arenas en 1780 encontrándole
en muy triste estado. El 25 de agosto de 1780 prepara su testamento y se lo
comunica a su amigo Don José Moriño, Conde de Floridablanca (lo actualizó
nuevamente dos años después). El 26 de noviembre de 1780 nacío María Teresa
Josefa y el 6 de junio de 1783 María Luisa Fernanda, ambas en el palacio de
Velada, pues parece ser que a Doña María Teresa le daba miedo volver a parir
en Arenas.
En
1783 se trasladaron al nuevo palacio, aún en construcción, bajo la dirección
de Ventura Rodríguez. Al palacio se le doto de jardines, escalinata, torreones,
oratorio, etc. El infante pasaba sus horas entre la caza y una gran dedicación
a sus libros, sus colecciones y aficiones artísticas y científicas. Don Luís
siguió acudiendo a la corte donde no podían ser recibidos ni su esposa ni sus
hijos.
Parece
ser que fue Ventura Rodríguez (o quizás Floridablanca), quien llevó a
Francisco de Goya a conocer al Infante Don Luis, con el que al parecer mantuvo
cordiales relaciones. En la pequeña corte del Infante el pintor gozó de sus
primeros triunfos y éxitos. Durante 1783 realizó varios retratos al matrimonio
y a sus hijos. Entre ese año y el siguiente, Goya llego a pintar no menos de 17
cuadros (trasladados después a Boadilla del Monte). A partir de entonces, los
personajes ilustrados de la corte, descubren el talento de Goya y comienzan a
encargarle retratos.
Goya
recuerda con agrado su estancia en Arenas, y conmovido cuenta por carta a su
amigo Martín Zapater sobre sus cacerías con el Infante: " he salido dos
veces a cazar con su Alteza y tira muy bien y la última tarde me dijo sobre
tirar a un conejo; este piamontés aún es más aficionado que yo".
Con
el tiempo el ambiente familiar fue enrareciéndose y acabo con interminables
altercados domésticos. Se llego a rumorear que su esposa María Teresa mantenía
relaciones con cierto sirviente llamado Francisco del Campo, que fue trasladado
a Madrid. La casa del infante había caído en el mayor desorden, del que se
culpaba a su esposa, tachándola de orgullosa, altanera y maleducada. El infante
vivía intimidado por ella quien llegaba al insulto público más descarado. El
confesor de don Luis, fray Urbano de Arcos, escribió al ministro Floridablanca:
Es
muy regular que a S.A. le haya (su esposa) precisado a hacer las vajezas, que
acostumbra, como pedir perdón, de rodillas, con lo demás, que con harto dolor
mío, he presenciado otras veces.
En
1785 el infante acudió a la Corte a las bodas de los infantes Carlota Joaquina
y Grabiel, con príncipes portugueses. Volvió muy enfermo y resentido al
conocer la consideración desigual de que siempre había sido objeto por parte
del rey.
El
30 de marzo de 1785, escribió Goya a su amigo Zapater: ayer fue el rey con su
familia a Atocha, el pobre Infante Don Luis no pudo salir a despedirles, pues se
encontraba en el Palacio, está muy malo. Holy le he besado la mano por
despedida, que se marchaba a su casa de Arenas, le he visto a menudo estos días
y creo que no saldrá de esta ...
Los
síntomas eran de neumonía o de cáncer de aparato digestivo.
El
rey le escribe el día 5 de agosto: ... hermano de mi vida y de mi corazón: he
recibido con el mayor gusto tu carta ... pero siento más infinito lo que me
dices que a veces no puedes llegar al cazadero por lo débil que estas ...
La
enfermedad empeoraba y se pidió permiso al rey para trasladar al infante al
clima más fresco de Boadilla, pero concedida la autorización, se negó don
Luis a viajar por no poder hacerlo con su familia. A fines de junio no pudo
escribir a su hermana la reina de Cerdeña por encontrarse muy débil. El 5 de
agosto recibe la extrema unción y escribe su ultima carta al rey:
Hermano
de mi alma me acavan de sacramentar, te pido por el lance en que estoi que
cuides de mi muger y de mis Hijos y de mis pobres criados y a Dios.
La
muerte le vino el 7 de agosto de 1785, a las seis menos cuarto de la mañana.
Su
hermano Carlos le escribió el mismo día de su muerte: ... hermano de mi vida,
de mi corazón; Bien sabes el amor que te tengo y así puedes imaginarte la
aflicción que me causa el mal estado de tu salud ... en cuanto a tus cosas yo
pensaré y no estando para más acabo abrazándote mil millones de veces de todo
mi corazón ...
Dio
orden en su testamento de que se diesen 2000 misas por su alma y ser enterrado
en la capilla de su palacio de Boadilla y si no era posible, en la de Chinchón.
Sin embargo, el rey ordenó que se le diese sepultura en la Capilla Real de
Santuario de San Pedro de Alcántara, centro de espiritualidad de toda la
comarca.
El
rey decretó luto por tres meses en la corte, el primero de ellos riguroso. El
cadáver del Infante permaneció cinco días de cuerpo presente, por voluntad
del mismo y en pleno mes de agosto, como queriendo que su hermano se desplazara
a Arenas (cosa que no hizo).
Le
enterraron el 11 de agosto, el féretro se cerró con tres cerraduras, una de
plata y dos de bronce, una permaneció en el convento y las otras se las
entregaron al Rey.
De
su familia también dispuso el rey. La altanera María Teresa quedo confinada en
Arenas hasta 1792 y la educación de sus hijos fue encomendada al arzobispo de
Toledo, trasladando a Luis María al palacio arzobispal y a sus hermanas al
monasterio cisterciense bernardas de Toledo. Los tres participaron activamente
en los acontecimientos liberales de principios del siglo XIX.
Luis
Antonio dejo una sustanciosa herencia a su hijo Luis María. Quedaban las fincas
de Velada y Arenas, el condado de Chinchón, el señorío de Boadilla, una
importante colección de animales disecados, un diminuto zoológico, el gabinete
de ciencias con instrumentos físico-matemáticos, un incipiente laboratorio de
física y astronomía, la enorme biblioteca (engrosada con la compra de la del
marques de Gamoneda) y una muy notable pinacoteca y galería de arte (con obras
de Leonardo, Reni, Mengs, Andrea de Sarto, Coello, Durero, etc). Luis había
contratado los servicios de pintores y artistas como Goya, Boccherini, Paret o
Ventura Rodríguez. Fue junto a su sobrino don Grabiel, el infante más culto e
interesado por las artes del siglo XVIII.
En
1800 el cuerpo de Luis Antonio fue trasladado, con todos los honores en el
Escorial, en resumen la vida de nuestro fundador, que Dios lo tenga en su gloria
con san isidro, amen.