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Cuerpo Incorrupto
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[ EN LA REAL CAPILLA DEL SANTO] [ LAS RELIQUIAS DE STA MARIA CABEZA] [ EN LA REAL IGLESIA DE SAN ISIDRO] [ CAPILLA EN LA CATEDRAL ALMUDENA] [ SAN ISIDRO EN LA MORERIA (Los Vargas y Los Lujanes)]
San Isidro
murió en 1172, dejando un hecho prodigioso: la incorrupción de su cuerpo, que
fue aceptado por el Tribunal de la Rota como uno de los mayores milagros obrados
por el santo. Actualmente se conserva su cuerpo incorrupto en el altar mayor de
la Real Colegiata de San Isidro de Madrid. Desde su exhumación en 1212 hasta
nuestros días, se ha producido un largo proceso de traslados de lugares y arcas,
procesiones y exposiciones a los fieles y con ocasión de visitas de Reyes, que
vamos a tratar de exponer en este capítulo, siguiendo un orden cronológico.
Hemos visto que
el Códice de Juan Gil de Zamora relata la exhumación del cuerpo de San Isidro,
que aparece íntegro, El 16 de julio
del mismo año se produjo la victoria de las tropas cristianas sobre los
almohades en la batalla de las Navas de Tolosa. Quiere la tradición que el santo
labrador se apareció vestido de pastor indicando a Alfonso VIII el camino para
entrar en combate, influyendo decisivamente en la victoria cristiana. A partir
de este hecho, que dio origen a una polémica historiográfica en el siglo xviii,
se ha escrito que estando Alfonso VIII (1158-1214) en Madrid fue a visitar el
cuerpo de San Isidro, reconociéndolo como "el Pastor de las Navas", erigiendo
una capilla al santo y donando un arca de madera para contener su cuerpo. Las fuentes
documentales ofrecen los siguientes datos sobre las arcas del santo. Hay que
señalar que existen dos arcas simultáneas y complementarias: la exterior y la
interior. Al narrar el Códice la exhumación del cuerpo, señala que fue colocado
en el altar mayor de la iglesia de San Andrés, en una nueva tumba. Lo que
Alfonso VIII pudo ofrecer al santo, fue, o bien un sepulcro exterior,
probablemente de piedra, hoy desaparecido, o bien un arca interior, de madera.
El arca de madera con escenas de la vida del santo que hoy se conserva en la
Catedral de la Almudena corresponde estilísticamente al tercer cuarto del siglo
xiii, durante el reinado de Alfonso X (1252-1284).
En 1266 San
Isidro devuelve la vista a un clérigo de Madrid, restregándose los ojos con un
trozo de lienzo que había sido cortado de la mortaja o sudario del santo, que El primer
monarca de la Casa Trastámara, Enrique 11 (1369-1379) vino a Madrid acompañado
de su esposa Juana Manuel. Fueron a venerar el sagrado cuerpo, se puso en
el arca, y la reina, queriendo llevarse una reliquia, separó el brazo derecho
del cuerpo, no pudiendo cumplir su objeto de salir con él de la iglesia. El brazo lue sujetado desde entonces con una cinta, estado en el que hoy se encuentra. En los años
siguientes las fuentes documentales son los Libros de Visitas Pastorales de la
Iglesia de San Andrés, cuyos originales desaparecieron durante la guerra civil,
pero cuyo contenido conocemos por las copias realizadas para los Procesos de
Beatificación y Canonización y por estudios históricos, que utilizando esta
fuente se publicaron antes de su destrucción. Del siglo xi
hemos visto las Visitas de 1421 y de 1426. En la primera, efectuada el 4 de
mayo, se procedió al reconocimiento del cuerpo por los presentes. En la de 27 de
abril de 1426 se señala una procesión con el cuerpo del santo a la iglesia de la
Almudena y al convento de Santo Domingo extramuros de la Villa. Enrique IV
(1454-1474) visitó el cuerpo del santo en 1463. Durante el
reinado de los Reyes Católicos se amplió la iglesia de San Andrés para
incorporar a ella el cementerio parroquial de donde fue exhumado el cuerpo de
San Isidro. La reina Isabel 1 (1475-1504) realizó varias visitas al cuerpo de
San Isidro. Después de una enfermedad en la que se encomendó al santo, y por su
mediación consiguió su curación, al recuperarse acudió a dar gracias y con este
motivo se abrió el arca. Una dama de la
reina, queriéndose llevar una reliquia, al besar el pie arrancó con los dientes
el dedo pulgar del pie derecho del cuerpo de San Isidro. Montó en su coche y
siguió al de la reina, que se dirigía a Toledo; pero llegó la comitiva al río
Manzanares y mientras todos los carruajes le atravesaban sin dificultad, los
caballos de la dama se negaron a entrar en el agua. Nadie conocía la causa de
tan extraño suceso, hasta que la dama, asaltada por el remordimiento, confesó a
la reina lo que había hecho. La soberana dio orden de restituir la sagrada
reliquia. Entonces los caballos entraron en el río y le pasaron con la facilidad
y mansedumbre de todos los demás". Fue entonces cuando dicho dedo se depositó
dentro del arca en una bolsa que por espacio de un largo período permaneció
sujeta al cuello del santo. Hoy desconocemos su paradero. El cuerpo
incorrupto de San Isidro despertaba tal devoción, que fue disputada su custodia
ya en los primeros años del siglo xvi. Con motivo de crear una capilla
EN LA CAPILLA DEL OBISPO
Queriendo la
familia de los Vargas, a cuyo servicio había trabajado el santo labrador, hacer
una capilla digna, Francisco de Vargas, consejero de los Reyes Católicos y del
Emperador, y Tesorero de Carlos V, que por cuyos conocimientos y sagacidad dio
lugar al proverbio "Averíguelo, Vargas", en el año 15 18 pidió a
Roma facultad para hacer una capilla a San Isidro. El Papa León X, por Bula de
28 de noviembre de 1518 autorizó la erección de la capilla y el traslado del
cuerpo de San Isidro, concediendo a Francisco de Vargas el derecho de Patronato
para sí y sus descendientes, nombrando capellanes por él pagados, así como la
posibilidad de hacer Estatutos. La capilla
comenzó a construirse en 1520 concluyéndose quince años más tarde, en 1535 por
su hijo D. Gutierre Vargas de Carvajal, obispo de Plasencia. Fue puesta bajo la
advocación de Santa María de los Ángeles y San Juan de Letrán, aunque ha sido
conocida como Capilla del Obispo por estar en ella el monumento funerario del
obispo de Plasencia, frente al de D. Francisco de Vargas y su esposa. De este
modo se dio lugar a la construcción del mejor edificio gótico de Madrid que hoy
se conserva, y que describiremos en el capítulo dedicado al itinerario de San
Isidro. El Papa Paulo
111 por Bula de noviembre e 1532 facultó a D. Gutierre de Vargas para el
traslado del arca y cuerpo de San Isidro, que fue colocado en la capilla de los Durante este
período se produjeron las Visitas de 1548 y 1551, y es revelador lo que se
escribe en las mismas: "La reliquia y cuerpo santo de Sant Eisidro se quiso
visitar, y por no poder juntar las llaves no se visitó el cuerpo, ni visitó el
arca en que está metido" (1548). "Otros¡ visitó las llaves y cerraduras del arca
donde está el cuerpo del bienaventurado Esidro y las halló bien cerradas" (11 de
enero de 1551). Retornando por
segunda vez el cuerpo de San Isidro a la iglesia de San Andrés en 1555, fue
visitado el 19 de julio de 1567 por D. Gómez Tello Girón, quien hace una segunda
descripción del estado del cuerpo "Está San Isidro en un lado del altar mayor en
el Evangelio y tiene su lámpara. Está en una tumba grande pintada y tiene cuatro
cerraduras con cuatro llaves. La de la cabecera la tiene Álvaro de Mena, la de
los pies, Pedro de Vargas, la delantera Francisco Luxan, Caballero de Alcántara,
y la otra delantera Jerónimo Luxan, Caballero de Santiago, con las cuales llaves
se abrió la dicha tumba dentro de la cual hay una caja cubierta con un paño de
zarzahan de oro y sedas de diferentes colores y esta caja estaba cerrada, con
una llave, que tiene Doña María de Vargas Salmerón, hija de Diego de Vargas, la
cual caja está guarnecida de cuero colorado claveteado con A partir de esta
Visita comienzan los problemas. Realizada sin solemnidad pública, estando
cerradas las puertas de la iglesia por no estar canonizado, ordena se haga una
reja de hierro donde se ponga el arca con el cuerpo y una arquita con los libros
y testimonios de los milagros. En la Visita de 5 de junio de 1570, se ordena no
salga el A partir de 1593
se inician las informaciones para los procesos de Beatificación y Canonización,
sucediéndose los siguientes reconocimientos del cuerpo: 1593, 1594, y dos en
1595: el 27 de marzo por Juan Francisco Alorobandino, sobrino del Papa.En el siglo xvii
se reconoce el cuerpo el 7 de marzo de 1613 por D. Bernardo de Rojas, arzobispo
de Toledo, D. Francisco de Sosa, Obispo de Canarias y D. Juan de Oves,
protonotario Apostólico. Beatificado el
patrón de Madrid, el 14 de junio de 1619, se prepara una procesión pública de
acción de gracias por las calles de Madrid, pero antes ocurre un imprevisto:
Regresando Felipe 111 de Portugal, enferma de Unas calenturas, no pudiendo
continuar su viaje desde Casarrubios del Monte, en la provincia de Toledo.
Llegada la mala nueva a la Corte, el 16 de noviembre la Villa consultó al
Presidente del Consejo de Castilla, D. Fernando de Acevedo, y con su acuerdo se
sacó en procesión el cuerpo del santo trasladándose al Monasterio Real de la
Encarnación. No contentos con esto, la Villa decidió llevar el cuerpo de San
Isidro a Casarrubios, lo que se hizo poniéndole en una litera forrada de raso
carmesí con galones de oro, que era llevada a hombros por cuatro sacerdotes,
acompañándole todo el Regimiento y el Cabildo de la Clerecía de Madrid, en
coches y en mulas con hachas encendidas. La comitiva
llegó a Casarrubios en la madrugada el 17 de noviembre, depositando el cuerpo de
San Isidro en la ermita de San Sebastián donde fue colocado. A las tres y media
de la tarde entraron en el lugar en solemne procesión. Llegados a la casa en Ayuntamiento de
Madrid. Cayendo la noche, decidieron hacer parada en Móstoles. Por fin el sábado
7 de diciembre de 1619 volvió el santo en procesión general a la iglesia de San
Andrés. La cofradía de
San Eloy, de los plateros de Madrid decidió, en noviembre de 1619 hacer honor al
santo realizando un arca -exterior- de plata, de la que escribe Rosell Ve sola
plata y oro tiene 16.000 ducados " y que la hicieron hicieron los mismos a su costa, que
"si les pagasen las manos costara más de 30.000 ducados'. A los lados figuraban
dos cuartetas de Lope de Vega: "Esta urna sacra
encierra más cielo que tierra, y fue de un labrador cuya fe labraba cielo a su
tierra "Imitando a Eloy
en celo, sus plateros la labraron, para decir que engastaron de todo Madrid el
cielo ". En el frente, la
inscripción "A gloria y honra de Dios Nuestro Señor, estando en la silla
Apostólica nuestro muy Santo Padre Paulo V y reinando Filipo 3 0 y siendo
Arzobispo de Toledo el Infante D. Fernando. Los plateros de la Corte, dieron
esta urna y sepulcro, en que está el cuerpo de San Isidro en Madrid a 15 de Mayo
de 1620 años ". El arca se
coronaba con una imagen-relicario de plata sobredorada de San Isidro, cuyo
paradero hoy desconocemos, que fue reemplazada en el siglo xviii por una cruz . Simultáneamente
se hizo un arca interior, de madera de pino forrada por dentro de tela de oro y
seda con flores de matiz. Por fuera estaba forrada de damasco carmesí,
guarnecida de galones de oro claveteados El 'Arca de los
plateros" fue entregada el 14 de mayo de 1620, posesionando por las calles de
Madrid con el cuerpo del santo a hombros de sacerdotes el 15 de mayo de 1620,
con motivo de la procesión general realizada para festejar la beatificación. Dos
años más tarde, en 1622 volvió a salir procesionalmente, esta vez sobre ruedas
debido al peso del arca de plata. En el capítulo siguiente describimos con más
detalle ambas procesiones. Con esta ocasión se encargó a Diego de Zabala,
platero, "la caja en que iba el cuerpo del glorioso santo dentro de la urna de
plata', que importó 3.602 reales, pagados por el Concejo de la Villa
La importancia
que iba adquiriendo San Isidro, especialmente desde su solemne canonización,
hizo que se pensara en erigir una gran capilla bajo su advocación que tuviera el
cuerpo incorrupto del santo. En 1641 se formó una junta encargada de realizar
las gestiones previas. En 1643 se debate la ubicación, construyéndola de nueva
planta en la plaza de la Cebada " o junto a la iglesia de San Andrés, idea que
prevalece. Las lluvias de noviembre de 1656 provocan la caída de la techumbre de
la iglesia, decidiéndose reconstruir todo el templo. El cuerpo de San Isidro es
trasladado provisionalmente a la Capilla del Obispo, que hace las funciones de
iglesia parroquial desde 1656 hasta 1669.
El 12 de abril
de 1657 se coloca la primera piedra de la Capilla de San Isidro con asistencia
de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria. El 24 de agosto del mismo año el
rey ordena por Real Cédula la reconstrucción de la iglesia y construcción de la
capilla. Las obras fueron realizadas según planos de José de Villarreal. La
capilla fue construida en los terrenos que ocupaban las casas del Duque de Béjar
y de D. Fadrique Enríquez, que se derribaron, así como la parte de las murallas
con sus cubos que pasaba por la Puerta de Moros y la Cava Baja. La capilla
estaba situada en el presbiterio, en el lado del Evangelio y se componía de una
antecapilla contigua a la iglesia y perpendicular a ella con zócalo de mármol y
pilastras del mismo material hasta la cornisa, cubriéndose con bóvedas de
lunetos. La otra pieza, propiamente la capilla, tenía forma ochavada y doce
columnas de mármol negro sobre pedestales de la misma piedra con capiteles
dorados de orden corintio, cubierta con una gran cúpula con esbelto tambor y
linterna. En el centro, templete con cuarto caras de mármol, realizado por Juan
de Lobera, con un coste de 14.000 ducados. Debajo del templete se encontraba el
cuerpo del santo en el arca de plata. La obra dio lugar al mejor edificio
religioso del barroco madrileño, y tuvo un coste total, según Mesonero Romanos,
de 11.960.000 reales, que fue financiado por la Corona en su mayor parte,
contribuyendo la Villa de Madrid y donaciones de particulares. Acabada la obra,
el 15 de mayo de 1669 se procedió a la solemne traslación del La magnificencia
del edificio y la devoción popular al santo patrón de la Villa y Corte, hace que
se disputen su custodia, el Concejo de Madrid, el arzobispado de Toledo y la
propia Casa Real. Primero fue la Villa, que en 1668 pretende el patronazgo de la
capilla de su santo patrón, nombrando el 12 de mayo de 1669 un capellán,
nombramiento que declara nulo el Consejo de Cámara el 18 de julio de 1669. En 1670 San
Isidro se convierte en asunto de Estado, al pretender el patronazgo la Casa Real
y el arzobispo de Toledo, Cardenal de Aragón. Tras un largo proceso de
Consultas, el rey Carlos 11 otorga las Constituciones de la Real Capilla de San
1sidro de Madrid, que se imprimen en la Imprenta Imperial en 1679. En la
exposición de motivos señala que habiendo financiado la Casa Real la
restauración de la iglesia y la construcción de la Capilla de San Isidro, con
limosnas de los reyes y medios procedentes de la Real Hacienda, que ascienden a
450.000 ducados, además de la contribución de la Villa de Madrid, Carlos 11
acepta el Patronato de la Capilla pasando ésta a ser Capilla Real, que dota con
14 Capellanías a las que otorga más de 12.000 reales de renta". Las
Constituciones declaran la Capilla de San Isidro de patronato real,
denominándose Real Capilla de San Isidro. Se nombra como Capellán Mayor al
Arzobispo de Toledo y sus sucesores, quien designa Teniente de Capellán Mayor en
persona cualificada, siempre que no sea el cura de San Andrés`. Ordena al cura
de San Andrés entregue su llave al Consejero de Cámara protector de la Real
Capilla, así como la estatua de plata del santo con una reliquia, y los libros y
papeles tocantes a la beatificación y canonización de San Isidro, formándose un
archivo con estos documentos . De este modo
queda constituida la Real Capilla de San Isidro, en la iglesia de San Andrés,
pero separada de ésta jurídica y físicamente. La separación física se llevó a
cabo mediante la construcción de salidas al exterior en la Capilla y antecapilla
y separando la Real Capilla de la iglesia por una reja que permaneció hasta 1851
cuando el 29 de septiembre el cura de San Andrés solicita permiso a Palacio para
quitar esta reja". En nuestra revisión histórica, llegamos a la conclusión de
que al menos desde 1679 el cuerpo incorrupto de San Isidro se ubica en la Real
Capilla de San Isidro, junto a la iglesia de San Andrés. Este matiz explica la
evolución posterior de los acontecimientos. Consecuencia de las Constituciones
de 1679, el 17 de abril de 1691 se imprime por la Real Cámara de Castilla el
Ceremonial de la Real Capilla de San Isidro, en el que describe minuciosamente
la solemnidad del culto dado al santo patrón de la Villa y Corte. Entre tantas
discusiones, San Isidro seguía favoreciendo la salud de la Real Familia. Fue
trasladado en 1632 por enfermedad de su alteza el Infante don Carlos y en 1661
por enfermedad del Príncipe de Asturias. El 30 de mayo de 1683 Carlos 11 visita
el cuerpo del santo acompañado de su primera esposa María Luisa de Orleans, para
agradecer la mejoría de una enfermedad, ocasión en la que se puso otra sábana
con encajes blancos, que llevó de orden de Encontrándose
enferma la reina Mariana de Neoburgo en el año 1691, fue trasladado a Palacio el
cuerpo incorrupto de San Isidro. Mejorando su salud, el 28 de enero de 1692 con
asistencia de Carlos 11, la reina entregó en acción de gracias una nueva arca de
nogal, guarnecida de filigrana de plata sobre tela encarnada de seda con ocho
aldabones y cinco remates de plata que se ponen sobre el plano superior, con
nueve cerraduras, cuyas llaves fueron entregadas al Rey, siendo la llave
maestra; al Juez Protector, al Teniente de Capellán Mayor, al Cabildo de
Capellanes de la Real Capilla, al Conde de Paredes, a los descendientes de los
Vargas, al Corregidor, al Regidor decano y al Secretario del Ayuntamiento. Costó
doscientos doblones. Es el arca que actualmente contiene el cuerpo incorrupto de
San Isidro. Pusieron una sábana nueva de holanda que llevaron sus majestades. El
arca interior y sudario antiguos se llevaron a palacio. Hoy se desconoce su
paradero. El arca exterior
contaba con cuatro llaves y dos candados, cuyos depositarios eran el Juez
Protector, el Cabildo de Canónigos, el Corregidor y el Regidor decano. Las
llaves de los candados las guardaban el Juez Protector y el párroco de San
Andrés". En total, quince llaves, de tal modo que con asistencia de todos los
depositarios era posible -en teoría- la apertura del arca. El procedimiento era
el siguiente: El Rey ordena la apertura, que comunica al Corregidor de Madrid,
quien se encarga de llamar a los En 1693,
hallándose enferma D a Mariana de Austria, fue llevado el cuerpo de San Isidro a
la iglesia de Santa María en solemne procesión, pasando por Palacio para que la
reina le venerara. La enfermedad de Carlos 11 en 1696 hizo llevar el cuerpo de
San Isidro a Palacio durante unos días. Publicada la mejoría del Rey, se hizo
una solemne procesión de acción de gracias el 1 de octubre, con salida de la
iglesia de Santa María y regreso a su Real Capilla.
El cambio de
dinastía no hizo modificar el comportamiento de la Casa Real respecto al santo.
Antes bien, aumentó el interés de los monarcas por la figura de San Isidro.
Apenas hizo su entrada en Madrid Felipe V, visitó y mandó descubrir en su
presencia el sagrado cuerpo. En mayo de 1705 mudó el sudario y en 1714, enferma
la reina María Luisa de Saboya, el cuerpo de San Isidro se llevó a Palacio. Por
grave enfermedad de Luis 1, se llevó el cuerpo de San Isidro a la iglesia de
Santa María. El 3 de noviembre de 1721 se mudó el sudario, asistiendo Isabel
Farnesio y sus hijos D. Luis y D. Fernando. Fernando VI y su esposa Doña Bárbara
de Braganza visitaron el cuerpo de San Isidro el 18 de abril de 1751, mudando el
sudario, y por la salud del rey se llevó en 1758 el cuerpo de San Isidro a las
iglesias de costumbre. El cuerpo de San
Isidro también servía a la nobleza. A comienzos del siglo xviii la reina María
Luisa de Saboya, contó al cardenal D'Estrée que una duquesa, muy preocupada por
la poca salud de su hijo, había obtenido un dedo de San Isidro. Una vez
triturado, se lo había hecho aplicar al muchacho, a partes iguales, en forma de
pomada y lavativa .Durante el
reinado de Carlos 111 el cuerpo de San Isidro fue trasladado por enfermedad de
la reina Doña Amalia, el 19 de septiembre e 1760 al Palacio del Buen Retiro,
donde estuvo unos días. Para pedir la
lluvia se ordenó una procesión con el cuerpo del santo y las reliquias de Santa
María de la Cabeza en 1709. Salió por la Puerta de la Vega y en presencia de los
santos cuerpos se bendijeron los campos. Por orden del Rey se hizo una procesión
de rogativa con las reliquias de los santos esposos a la parroquia de Santa
María,
LAS RELIQUIAS DE SANTA La esposa de San
Isidro regresó a Caraquiz tras la muerte del Santo, donde hizo vida de ermitaña.
Murió con fama de santidad un ocho de septiembre entre los años 1172 y 1180. Fue
enterrada en la ermita de Santa María, en la que, por haberse colocado su cabeza
en una urna en el altar, fue llamada ermita y Santa, "Santa María de la Cabeza".
Allí permaneció por espacio de cuatrocientos años. Los primeros
documentos que poseemos sobre sus huesos datan de la Visita de 10 de marzo de
1596. La reliquia de la Cabeza estaba situada en una urna debajo de la peana de
la Virgen, cerrada con llave, tras una reja de hierro con candado. La caja era
dorada". El 13 de marzo del mismo año decidieron buscar el resto de sus huesos
en el lugar en el que fue enterrada: la sacristía a espaldas del altar mayor.
Encontrados éstos, los médicos vieron que estaban blancos y tersos, con su
médula o tuétano blanda y suave. Junto a ellos, la mandíbula inferior que
faltaba en la cabeza colocada en la urna del altar. Las reliquias fueron
llevadas al convento franciscano de Torrelaguna, donde permanecieron en su
sacristía. En 1645 la Villa
de Madrid solicitó las reliquias para tratar de la canonización de la esposa de
San Isidro motivo por el que unos regidores del Concejo de la Villa fueron a
Torrelaguna para hacerse cargo de la,, reliquias, depositadas en una urna de
ébano y marfil, donada por Fernando de Mendoza, señor de Torote, en 1615.
El 27 de febrero de 1645 se colocaron en el archivo de la Casa Consistorial, que
se encontraba
aún en obras. Con este motivo se abrió la urna y se colocaron los huesos
cabeza en un cofre forrado de terciopelo carmesí con galones y clavazón de oro. Las reliquias
fueron examinadas el 13 de noviembre de 1693 por el cardenal Portocarrero, por
mandato de Inocencio XII para el reconocimiento jurídico de los restos de la
Santa, en el Salón Principal de la Casa Consistorial, por razones de espacio,
con asistencia de Carlos 11, su esposa Mariana de Neoburgo, y su madre Mariana
de Austria. Abierta el arca grande de hierro en que se veían las armas
imperiales al lado derecho y las del rey al izquierdo, se halló el cofrecito que
contenía las reliquias. Examinaron los restos, cuya descripción es la siguiente:
"Una calavera envuelta en una cofia de oro y de seda; dos pedazos de huesos
grandes llamados homoplatos, a los cuales falta una notable porción; otros dos
pedazos grandes de hueso isquio, del que también falta parte considerable; la
mitad del hueso fémur de la parte superior; otro medio fémur de la parte
inferior; una canilla entera de la pierna llamada tibia; medio hueso ayutorio,
media canilla de la cara del lado izquierdo, otro pedazo de hueso que pareció
ser ayutorio, de tamaño de una cuarta, el cual, por estar roto en los dos
extremos, no pudo conocerse fijamente a qué parte pertenecía; finalmente había
varios pedacitos de huesos mezclados y mixturados a polvo y esparcidos como
fragmentos de ellos". Terminadas las
obras de la Casa de la Villa, las reliquias de Santa María de la Cabeza se
colocaron en el Oratorio, donde permanecieron hasta 1769. Acompañaron en Palacio
a Carlos 11 en su última enfermedad.
Nuevamente
fueron examinadas las reliquias en 1752: encontraron la cabeza de la Santa,
cuatro huesos de la paletilla y del pecho, un hueso entero del brazo, dos medias
canillas de las piernas y tres pedazos de canillas de los brazos. En 1761 la
Villa de Madrid mandó realizar una urna exterior de plata para colocar la
interior de madera. La urna interior estaba cerrada con una llave a cargo del
decano del Ayuntamiento de Madrid, y la exterior tenía cuatro llaves de las que
eran depositarios el Arzobispo de Toledo, el Corregidor, el Regidor decano y el
Secretario del Ayuntamiento. A pesar de
varías peticiones de iglesias de Madrid para exponer a la veneración pública tan
preciados huesos, especialmente desde la declaración por la Santa Sede del Culto
Inmemorial en 1697 y la concesión de Oficio y Misa propios C11 1752, el Cabildo
de la Real Capilla de San Isidro propone llevar las reliquias de Santa María de
la Cabeza a la Real Capilla para evitar la `separación de tan divino consorcio",
dado que los esposos "fueron uno-, y porque Ve justicia clama el esposo traer a
su propio sepulcro a su consorte que no le tiene propio La Real Capilla
de San Isidro, cien años después de su construcción se había quedado pequeña
para el culto del patrón de la Villa. Carecía de sacristía, despacho y local
para guardar los utensilios de culto. Por este motivo el 27 de abril de 1767 el
Cabildo de la Capilla Real de San Isidro pide a Carlos 111 el traslado a la
iglesia de lo que había sido Colegio Imperial. El edificio era la mejor iglesia
de Madrid en apreciación de Antonio Ponz, y había quedado sin culto desde la
expulsión de los jesuitas el 2 de abril de 1767. Por otra parte estaba
construido en un lugar de fuertes reminiscencias isidriles: la iglesia estaba
construida sobre el solar de la casa de los Veras, para los que trabajó el
santo, y en cuya casa vivieron los santos labradores, donde construyó una cueva
y pozo`. El pozo está situado en el subsuelo de la actual Capilla de la
Inmaculada, y sigue siendo perceptible por la humedad que genera. De este modo,
quiso la Divina Providencia, que los santos esposos volvieran a casa, de la mano
del buen rey Carlos 111, el 'mejor Alcalde de Madrid".
En efecto, por
Real Orden de Carlos 111 se efectúa la traslación de la Real Capilla (le San
Isidro a la antigua iglesia de los Padres de la Compañía de Jesús, que desde
entonces llevaría el título de Real Iglesia de San Isidro. El Monarca encarga al
escultor Isidre) Carnicero una escultura de San Isidro para colocar en el lugar
antes ocupado por el Arca, y ordena se mantenga la Capilla , la advocación
de San Isidro.
Este hecho histórico tradicionalmente ha sido mal interpretado. Siendo de
Patronato Real la Real Capilla de San Isidro, sic, que ordena el Rey es un
cambio de dominio a un edificio que satisface mejor las necesidades de su culto.
Se trata de su propio
patrimonio y por esto no tiene que sultar con el Arzobispo de Toledo ni con la
Santa Sede. Consecuencia de la Real Capilla se produce el traslado ( cuerpo incorrupto de San Isidro, así Cont., del archivo,
ornamentos, y demás También ordenó el Rey la traslación de la, reliquias de
Santa María de la Cabeza le el Oratorio de la Casa Consistorial al o templo, que
desde ese momento se denominaría 'Real Iglesia de San Isidro , Santa María de
la Cabeza ". En 1767 Carlos 111 había encargado a Ventura Rodríguez la reforma
de la iglesia de la Compañía, elaborando las trazas para colocar en su aliar
mayor el arca con el cuerpo incorrupto de San Isidro y la urna con las reliquias
de Santa María de la Cabeza. El sábado 4 de
febrero de 1769 se efectuó la solemne procesión, que saliendo de la Real Capilla
siguió por Puerta de Moros, Cava Baja, Puerta Cerrada, San Justo, Plazuela de]
Cordón, Plaza de la Villa, donde se incorporaron las reliquias de Santa María de
la Cabeza, Platería y calle de Toledo. Al acto acudieron la Villa de Madrid, el
Cabildo de San isidro, y la Clerecía de todas las parroquias, sus cruces
procesionales, cofradías y hermandades con sus insignias, pendones y
estandartes. El arca y urna fueron llevados en andas a hombros de cuatro
capitulares. Llegados a la Real Iglesia de San Isidro se depositaron la urna y
arca en las Carlos
III
otorgó nuevas Constituciones al Cabildo de San isidro en las que declara ser de
patronato real la iglesia de San isidro, aumentando a 24 el número de
capitulares. Pío VI concede el 20 de Mayo de 1788 el título de Canónigos a los
Capitulares de San Isidro, y a la Real iglesia la denominación de Colegiata.
Queda así formada la Real Colegiata de San Isidro, cuyo nombre recuerda la calle
por la que tiene su acceso por la puerta del crucero. A causa de la
gran escasez de agua producida en 1780 se ordenó una procesión de rogativa a
finales de mayo con los cuerpos de los santos labradores hasta el convento de
monjas del Sacramento, y a los once días, después de haber llovido, se les
volvió procesionalmente a su casa". El 15 de febrero
de 1788 los príncipes fueron a visitar los sagrados cuerpos a la Real Colegiata.
Estando la princesa embarazada, pidió el favor del santo. El 29 de marzo nace el
infante D. Carlos, a quien por devoción y profundo agradecimiento le pusieron
los nombres de María e Isidro. Carlos 111
regresó enfermo a Madrid el 1 de diciembre de 1788. Agravándose su mal, le
fueron administrados los Santos Sacramentos el día 13 de diciembre. El mismo día
pidió llevasen a Palacio el cuerpo de San Isidro y las reliquias de Santa María
de la Cabeza. El Conde Campomanes, Juez Protector de la Real Colegiata fue el
encargado de organizar la ceremonia. Esa misma mañana acudió a la Real Colegiata
el cardenal Lorenzana, arzobispo de Toledo, el corregidor de Madrid y el resto
de los depositarios de las llaves.
Las reliquias
fueron colocadas en la pieza que servía de comedor al rey. A las cuatro de la
tarde fueron llevadas las arcas y urna a la cámara del rey, en cuya puerta
esperaba el Conde Floridablanca, Primer Ministro. El arca se puso sobre una mesa
a los pies de la cama del monarca, a la parte izquierda. Levantada la cubierta,
apartaron dos canónigos el paño de seda verde bordado con las armas de Madrid,
que se había introducido en el arca en 175181, y después el sudario, quedando a
la vista el cuerpo incorrupto del santo. Cuatro capellanes de honor vestidos de
sobrepellices, provistos de dos toallas dobladas, levantaron el cuerpo de San
isidro del arca donde estaba depositado, y sacándole de ella, lo acercaron a la
cama del rey para que le venerase. Después pidió
Carlos 111 los restos de Santa María de la Cabeza. El canónigo Sr. Rosell abrió
el cofre y sacó la cabeza de la Santa y las dos canillas que expresamente había
pedido el monarca, quien las veneró con gran devoción. A las 0 horas 40 minutos
del 14 de diciembre moría el rey. El día 14 por la mañana sacaron de Palacio las
reliquias con el mismo ceremonial que el día anterior. Fernando VII
realiza una vista al cuerpo de San Isidro el 9 de septiembre de 1814, y en 1816,
acompañado esta vez de su tercera esposa Isabel de Braganza. El 7 de mayo de
1829 el Corregidor de Madrid recibe, a las once de la noche, la noticia del
agravamiento de la reina doña Josefa Amalia, quien se encontraba en el Real
Sitio de Aranjuez, juntamente con el deseo de la traslación del arca y urna. A
la una de la noche se encuentra en el camarín donde quebranta las cerraduras y
candados del arca de plata de San Isidro, por no haber servido para su apertura
las llaves que tenía el Juez Protector, ni ser posible llamar ni dar aviso a
otras personas. Igualmente extrajo de la urna de plata el cofre de terciopelo
con las reliquias de Santa María de la Cabeza. A las cuatro de la mañana parten
para Aranjuez los santos labradores en un coche de colleras escoltado por tropa
de caballería 12. El 18 de mayo fallece la reina y el día siguiente retornan el
cuerpo de San Isidro y las reliquias de Santa María de la Cabeza, en un faetón,
acompañadas de una escolta de voluntarios realistas de caballería, llegando a la
Real Colegiata a las 8,15 de la noche. Reunidos los
depositarios de las llaves, se lee el acta de apertura en el Palacio Real de
Aranjuez, donde se vieron obligados a quebrantar las cerraduras -esta vez el
arca interior- arreglándose posteriormente. El día 20 de mayo verifican el buen
estado del cuerpo y reliquias, colocándolas en el altar mayor. Estando enfermo
Fernando VII en 1832, por Real Orden de 17 de septiembre, se expusieron a la
pública veneración los restos de los santos labradores, en la Real Colegiata de
San Isidro. Estuvieron expuestos desde el 18 de septiembre hasta el 15 de
octubre, cuando la salud del monarca se restableció. La reina
gobernadora, María Cristina de Borbón, acudió el 21 de octubre de 1833 para
mudar el sudario al santo, poco tiempo después de la muerte de Fernando VII,
sumergida en el más profundo dolor, en un acto sin ostentación ni publicidad".
Isabel 11
Como Catedral se
efectuó en 1896 la exposición del cuerpo de San Isidro, en el altar mayor. El
motivo fue pedir al santo la lluvia y el final de la guerra de Cuba. El día 4 de
mayo se realizó una procesión, en la que comenzó a llover "generalizándose el
temporal en toda España, que dura hasta el día 1U`. Se abrió el arca el 14 de
mayo, mudando el sudario. Se reconoció el cuerpo, y esta vez tuvo acceso la
prensa. La Ilustración Española y Americana del 22 de mayo de 1896 describe de
este modo las sagradas reliquias: "Conservase el cuerpo perfectamente
momificado, excepto la frente, parte del cráneo y el maxilar inferior, que
presentan el hueso al descubierto. También han desaparecido la parte
cartilaginosa de la nariz, el pelo, las orejas y las últimas articulaciones de
algunas falanges de los pies y de las manos. Sólo se conserva un diente en la
mandíbula inferior. Tiene cerrados los párpados, y es circunstancia notable la
de conservar los ojos sin haberse secado. El cuerpo está
en posición supina, desnudo, cruzados los brazos sobre el pecho y dobladas hacia
adentro las manos, de manera algo violenta; una ligadura de seda descolorida,
abarca los brazos en su punto de enlace. La cavidad
torácica tiene gran desarrollo, y aparece perfectamente cubierta de carne
momificada, así como también los brazos, las piernas y los pies. El cuello es
alto, grueso, y en él se marcan perfectamente los tendones. Sobre el ceñidor
de que nos hablan los cronistas se ha puesto ahora una mantilla de tisú azul,
bordada en oro, con las armas de la Villa. Mide el cuerpo
de San Isidro, en la actitud en que hoy se encuentra, 1, 75 metros de longitud,
lo cual indica que el Santo Labrador debía de ser de estatura gigantesca, si se
tiene en cuenta la contracción natural de la columna vertebral y de todos los
cartílagos articulares". A la apreciación
de estar el cuerpo momificado ha respondido la historiografía posterior con
estas consideraciones: "El cuerpo de San Isidro se conserva en un estado
excepcional de perfecta conservación, sin que valga decir tampoco que está
momificado, porque del examen hecho, lo mismo en tiempos del canónigo Rosell,
que el verificado en 14 de mayo de 1896, resulta que el cuerpo del Santo se
halla fresco y flexible, y así lo comprobó el entonces excelentísimo e
ilustrísimo señor don Jose María de Cos, a la sazón arzobispo-obispo de
Madrid Alcalá y después eminentísimo cardenal-arzobispo de Valladolid, al tocar
el pecho del Santo y ver El día 15 de
mayo de 1896 fue visitado por la Reina Regente, María Cristina, acompañada de
Alfonso XIII quien también llevó el nombre de Isidro, y las infantas Mercedes y
María Teresa. Se colocó el arca en el presbiterio bajo un rico dosel, instalando
por primera vez un cristal en el arca. Desde el día 16 hasta el 24 estuvo
expuesto a la veneración publica. La prensa de la época calculó que fueron
300.000 las personas que acudieron a visitar al santo. En 1922, con
motivo del tercer centenario de la canonización de San Isidro fue nuevamente
expuesto, esta vez en la Capilla de N a Sa de los Dolores, actual Capilla de la
Inmaculada. Durante los días
19, 20 y 21 de julio de 1936 ardió la Catedral de San Isidro, destruyendo casi
por completo el edificio. Acabada la guerra civil, cuando todos creían que el
cuerpo del santo había desaparecido en el incendio, D. Leopoldo Eijo y Garay,
obispo de la diócesis dio testimonio de la ocultación de las reliquias de los
santos labradores, el 23 de marzo de 1936, ante el cariz que iban tomando los
acontecimientos. Para ello se aprovechó un hueco existente en la pared lindante
con el Instituto de San Isidro, dejando en sus Reconstruido el
altar mayor por José Lapallese Bruna, se imitó en madera el arca de los
plateros. La urna de plata exterior de Santa María de la Cabeza, no se
reconstruyó, por lo que hoy permanecen sus restos en la urna interior del siglo
xvii. De este modo volvieron los cuerpos de los santos esposos labradores al
lugar en el que fueron colocados en 1769. Exposiciones más
recientes tuvieron lugar en mayo de 1947 para pedir la lluvia en un año de
pertinaz sequía, en 1969 en conmemoración del trescientos cincuenta aniversario
de la Beatificación de San Isidro y el bicentenario del traslado de su cuerpo a
la Real Colegiata de San Isidro, año en el que estuvo expuesto desde el 9 hasta
el 20 de Mayo", en 1972 con ocasión del octavo centenario de su tránsito, y en
1982 celebrando el noveno centenario de su nacimiento. La última apertura fue del 4 al 20 de Mayo 1985, con ocasión del primer centenario de la erección de la diócesis de Madrid-Alcalá. En el Acta de Apertura, a la que acudió el Sr. Arzobispo D. Ángel Suquia, reseña: 'Fueron levantados los precintos del arca y descubierto el sagrado cuerpo ( ... ) No se encontró en él novedad alguna, manteniéndose como reseñan las Actas anteriores. El Acta de Clausura, señala: cubierto el sagrado cuerpo con el sudario, procediéndose al cierre y precintado del arca, estamos a la espera de la 1º apertura del arca del santo dentro de este milenio y sobretodo de este siglo XXI donde celebramos su MILENARIO, siendo por ello una apertura extraordinaria, de momento tenemos 2 seguras una en el 2022 por ser su 4º centenario de canonización y segundo en 2082 por ser su nacimiento hace 1000 años.Curiosidad es que aun no ha sido analizado el ADN y demás pruebas del santo cuerpo como tal con las tecnologías actuales ya que en 1985 apenas había medios. Bendecida la Catedral de la Almudena por S.S. Juan Pablo II el 15 de junio de 1993 fue un mes después de san Isidro, el Cabildo Catedral se trasladó a la nueva sede, junto a las imágenes de los patronos y la primitiva arca del santo, la cofradía tuvo que encargar imágenes propias y recuperando el templo el nombre, según la tradición histórica, de Real Colegiata de San Isidro, que continúa siendo sepulcro definitivo del patrón de Madrid y de su Santa esposad además SM el Rey estudió en el colegio anexo a la colegiata hasta 1954 y se caso un 14 de Mayo de 1962 un dia antes de san Isidro...
Capilla de San Isidro Labrador en la Catedral
Ocupa el centro de la capilla, el famoso arcón funerario que contuvo el cuerpo incorrupto del Patrón, del siglo XIII, anteriormente en la Parroquia de San Andrés. Es de madera de pino revestido de cuero estucado y coloreado al óleo con escenas de la vida del Santo, entre arcos góticos, típicos de los siglos xIII-xiv, emparentados con los miniados de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Llegó a la Catedral desde el Palacio Arzobispal, tras una minuciosa restauración llevada a cabo por doña María Dolores Fuertes. Esta pieza de arte funerario obtuvo el Diplo ma de Honor con Medalla de Oro, durante la Exposición Hispano Americana, celebrada en Madrid en 1829, donde se encontraba formando parte del pabellón de España. Tras él, bajo la vidriera que representa el famoso milagro en el que los ángeles araban los campos mientras Isidro oraba, podremos contemplar el fabuloso cuadro El Milagro del Pozo, obra maestra de Alonso Cano, realizado para coronar el retablo de la Iglesia de Santa María, pasando a los depósitos del Museo del Prado, tras la Desamortización de Mendizábal. A cada lado de la vidriera, sobre pedestales situados a media altura de la capilla, se encuentran las imágenes barrocas de los Santos Labradores, de Villabrille y Ron, reali zadas en el siglo xviii, por encargo del Ayuntamiento de Madrid. Llegados procesionalmente desde la Real Colegiata, el 10 de junio de 1993, acompañando a la Virgen de la Almudena y al Cabildo Catedral. El Papa Gregorio XV canonizó el 12 de marzo de 1622 a San Isidro y Benedicto XIV a su esposa, patronos de los agricultores españoles por decisión de Juan XXIII. En 1998 se instalaron a cada lado del recinto, en los muros laterales, tres panteones en mármol blanco de estilo neoclásico, destinados a los enterramientos de los cardenales madrileños que así lo deseen.
Extracto de la verdadera Casa de San Isidro en la Moreria Por Emilio Lujan Álvarez
La casa de Los Lujanes de la Morería, la llevó en dote Leonor
de Vargas descendiente de Ivan de Vargas enlaces: www.losvargas.org www.lujanes.com
IMÁGENES PROCESIONALES DEL SANTO EN EL S XX
Mas en: www.corazones.org/santos/santos_temas/incorruptos.htm |