
ORACIONES DEL CRISTIANO
LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ
Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
PADRE NUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
EL AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor
es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos.
Amén.
EL CREDO (Apostólico)
Creo en Dios Padre
todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único
Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo,
nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos y está sentado a la derecha de
Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a los
muertos.
Creo en el Espíritu
Santo;
la Santa Iglesia Católica,
la Comunión de los Santos;
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne;
y la vida eterna.
Amén.
EL CREDO (Niceno)
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del Cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que, por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajo del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato:
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras
y subió al cielo
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá
fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
LA SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle
de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa,
oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
BENDITA SEA TU PUREZA
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
SEÑOR MÍO JESUCRISTO
Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser vos quien sois, bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con las
penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuera impuesta. Amén.
Acto penitencial
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa,
por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mi
ante Dios, nuestro Señor.
El Gloria
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz
a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias.
Señor, Dios, rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo Único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
tú que quitas el pecado del mundo
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre
ten piedad de nosotros.
porque sólo tú eres santo,
sólo tú Señor,
sólo tú altísimo, Jesucristo.
Con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amen.
MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificarás las fiestas.
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
El quinto, no matarás.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no hurtarás.
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentiras.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos
impuros.
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.
Estos diez mandamientos se resumen en dos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo
como a ti mismo.
MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA
El primero, oír Misa entera todos los domingos y
fiestas de precepto.
El segundo, confesar los pecados mortales al menos
una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de
comulgar.
El tercero, comulgar al menos por Pascua de
Resurrección.
El cuarto, ayunar y no comer carne cuando lo mande
la Santa Madre Iglesia.
El quinto, ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
Los sacramentos son siete
BAUTISMO
CONFIRMACIÓN
PENITENCIA
EUCARISTÍA
UNCIÓN DE LOS ENFERMOS
ORDEN SACERDOTAL
MATRIMONIOS
¿Que son los Sacramentos?
Los sacramentos son signos
sensibles, instituidos por Jesucristo y
administrados por la Iglesia, que causan la gracia y
fortalecen nuestra fe.
Los siete sacramentos fueron instituidos por
Jesucristo, quien reiteradamente usó gestos y signos
para hacer conocer a los hombres la Gracia que El
venía a traer.
Jesús quiso dejar siete signos salvadores para que
la Iglesia los repitiera a través del tiempo y
pudiera seguir realizando en el mundo la obra de la
salvación.
A través de los sacramentos visibles, recibimos la
gracia que es el don invisible de Dios que nos hace
sus hijos adoptivos. La Gracia es la presencia de
Dios en el alma. Jesús caracterizó a la Gracia como
el don de una vida nueva, la de hijos de Dios.
Además los sacramentos se encuentran situados en los
momentos fundamentales de la existencia humana: el
nacimiento, el crecimiento, el amor, el pecado, el
dolor, la muerte, etc. Jesús nos sale al encuentro y
nos acompaña así a lo largo de nuestra vida.
Los sacramentos si bien por la voluntad de Cristo
causan la Gracia, sin embargo no son ritos mágicos:
para producir su efecto exigen de quien los recibe
una actitud de fe.
BAUTISMO:
Nacemos a la vida de hijos de Dios
La palabra Bautismo proviene del griego y significa
“sumergir” o “lavar con agua”, lo cual se relaciona
con el uso simbólico del agua en este sacramento.
Por el Bautismo nos convertimos en hijos de Dios y
miembros de la Iglesia. Por ello es el primero de
los sacramentos.
CONFIRMACIÓN:
Nuestro crecimiento en la Fe
“La confirmación perfecciona la gracia bautismal, es
el sacramento que da el Espíritu Santo para
enraizarnos mas profundamente en la filiación
divina, incorporarnos mas firmemente a Cristo, hacer
mas sólido nuestro vínculo con la Iglesia,
asociarnos todavía mas a su misión y ayudarnos a dar
testimonio de la fe cristiana por la palabra
acompañada de las obras”
EUCARISTÍA: Pan
de Vida.
La Eucaristía puede definirse como el sacramento que
bajo las apariencias de pan y de vino, contiene la
presencia real, verdadera y sustancial de Jesús,
verdadero Dios y verdadero hombre, quien, sin
derramar otra vez su sangre, vuelve a sacrificarse
al Padre por nuestro Pecados. La palabra proviene
del griego y significa “acción de gracias”, lo cual
recuerda el gesto de acción de gracias de Jesús en
la Ultima Cena, antes de partir el pan.
RECONCILIACIÓN:
Sacramento del Perdón.
El sacramento de la Reconciliación (también llamado
Penitencia o Confesión) nos devuelve o nos aumenta
la amistad con Dios (=la Gracia) mediante el perdón
de los pecados que hemos cometido después de nuestro
Bautismo.
ORDEN SAGRADO:
Sacerdotes para siempre.
Es el sacramento por el cual se constituyen los
“ministros” de la Iglesia, es decir, las personas
enteramente consagradas al Señor que administran los
sacramentos en nombre de Cristo, y enseñan la
Palabra de Dios.
MATRIMONIO:
Unión para toda la vida.
Es un sacramento que santifica y perfecciona la
unión indisoluble de un hombre y una mujer que, al
casarse, han buscado ayudarse mutuamente y tener
hijos.
UNCIÓN DE LOS ENFERMOS:
Jesús nos acompaña en momentos de dolor.
La Unción de los Enfermos puede definirse como aquel
sacramento que da al enfermo una gracia especial del
Espíritu Santo para sobrellevar mejor su
sufrimiento.
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SANTO ROSARIO
Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
V/ R/
Señor mío
Jesucristo ...(Acto de contrición)
V/
Abre Tú,
Señor, mis labios.
R/
Y mi boca
proclamara tus alabanzas.
V/ Dios, ven en mi auxilio.
R/ Señor, date prisa en socorrerme.
V/
Gloria al
Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/
Como era en un principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los
misterios que corresponden a cada dia son:
Misterios de gozo
(Lunes y Sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios (Lucas 1:26-38).
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa
Isabel (Lucas 1:39-53).
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén (Lucas
2:6-19).
4. La Purificación de Nuestra Señora (Lucas
2:22-40).
5. El Niño perdido y hallado en el Templo (Lucas
2:41-52).
Misterios de luz
(
Jueves)
1. El Bautismo en el Jordán (cf. Mt 3, 17 par.)
2. La autorrevelación en las bodas de Caná (cf. Jn
2, 1-12),
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la
conversión (cf. Mc 1, 15), (cf. Mc 2. 3-13; Lc
47-48),
4. La Transfiguración (cf. Lc 9, 35 par.)
5. La
institución de la Eucaristía,
expresión sacramental del misterio pascual (Jn13, 1)
Misterios de dolor
(Martes y Viernes)
1. La Oración del Huerto (Mateo 26:36-41).
2. La Flagelación del Señor (Juan 18:36-38; 19:1).
3. La Coronación de espinas (Marcos 15:14-17; Mateo
27:24-30).
4. La Cruz a cuestas (Juan 19:17; Lucas 9:23).
5. Jesús muere en la Cruz (Juan 19:25-30).
Misterios de gloria
(Miércoles y Domingos)
1. La Resurrección del Señor (Marcos 16:6-8).
2. La Ascensión del Señor (Mateo 28:18-20; Hechos
1:9-11).
3. La Venida del Espíritu Santo (Hechos 2:1-4).
4. La Asunción de Nuestra Señora.
5. La Coronación de María Santísima.
Despues de recordar el misterio correspondiente, se
reza un padre nuestro, diez Avemarías y el gloria al
Padre… y luego la siguiente jaculatoria:
V/ R/
María,
Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos
de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amén.
Concluidos
los cinco misterios, se reza:
Dios te salve María, Hija de Dios Padre,
llena eres de gracia...
Dios te salve María, Madre de Dios Hijo,
llena eres de gracia...
Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo,
llena eres de gracia...
Letanías de Nuestra
Señora
V/ Señor, ten piedad R/ Señor, ten piedad
V/ Cristo, ten piedad R/ Cristo, ten piedad
V/ Señor, ten piedad R/ Señor, ten piedad
V/ Cristo, óyenos R/ Cristo, óyenos
V/ Cristo, escúchanos R/ Cristo, escúchanos
V/ Dios Padre celestial R/ Ten misericordia de
nosotros
V/ Dios Hijo, Redentor del mundo
V/ Dios Espíritu Santo
V/ Trinidad Santa, un solo Dios
V/ Santa María R/ Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de la Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virginal
Madre sin corrupción
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de la Sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los ángeles
Reina de los patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina elevada al cielo
Reina del Santísimo Rosario
Reina de la familia
Reina de la paz
V/ Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R/ Perdónanos, Señor.
V/ Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R/ Escúchanos, Señor.
V/ Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R/ Ten misericordia de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no
desoigas nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita.
V/ Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R/ Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Cocedenos, Señor, a nosotros, tus siervos, gozar de
perpetua salud de alma y de cuerpo y por la gloriosa
intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen
María vernos libres de las tristezas de esta vida y
gozar de las alegrías eternas. Por Jesucristo,
Nuestro Señor. Amén.
Oración (Tiempo
Pascual)
Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para
que, los que por el anuncio del Ángel, hemos
conocido la Encarnación de tu Hijo, por su Pasión y
su Cruz,
seamos llevados a la gloria de la Resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Al final también pueden añadirse las siguientes
oraciones:
Por las necesidades de la Iglesia y del Estado.
Padrenuestro. Avemaría y Gloria.
Por la persona e intenciones del Santo Padre y el
obispo. Padrenuestro. Avemaría y Gloria.
Por las benditas almas del Purgatorio. Padrenuestro.
Ave María. Descansen en paz. Amén
ÁNGELUS
-El ángel del Señor anunció a María
-Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo
Avemaría
-He aquí la esclava del Señor
-Hágase en mí según tu palabra
Avemaría
-El Verbo de Dios se hizo carne
-Y habitó entre nosotros
Avemaría
-Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
-Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Nuestro Señor Jesucristo.
Oración
Infunde Señor tu gracia en nuestras almas para que
los que por el anuncio del ángel hemos conocido la
encarnación de tu Hijo, por su pasión y su Cruz
seamos llevados a la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
REINA DEL CIELO
-Alégrate Reina del cielo; aleluya.
-Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.
-Resucitó según predijo; aleluya.
-Ruega por nosotros a Dios; aleluya.
-Gózate y alégrate , Virgen María; aleluya.
-Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.
Oración
Oh Dios que por la resurrección de tu Hijo Nuestro
Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al
mundo, concédenos que por intercesión de su Madre,
la Virgen María, alcancemos los gozos de la Vida
eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN DE LA MESA
Bendícenos Señor a nosotros y a estos alimentos que
por tu bondad vamos a tomar.
Amén.
El Rey de la eterna Gloria nos haga partícipes de la
mesa celestial.
Amén.
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso en nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones
según la fe de tus
siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
ORACIÓN AL ÁNGEL CUSTODIO
Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares,
ni de noche ni de día,
no me dejes solo que me perdería.
ACCIÓN DE GRACIAS
Te
damos gracias omnipotente Dios por todos tus
beneficios, tu, que vives y reinas, por los siglos
de los siglos.
Amén.
El Señor nos de su paz.
Y la vida eterna.
Amén.
JACULATORIAS
Las
jaculatorias son oraciones vocales breves que ayudan
a mantener la presencia de Dios a lo largo del día.
Son palabras de amor, expresión de cariño vivo que
salen espontáneamente. Puede servir aprenderse
algunas de memoria:
- Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo.
- ¡Señor mío y Dios mío!
- Corazón Dulcísimo de María, prepárame un camino
seguro.
- Auméntame la fe, la esperanza y la caridad.
- Santa María, Madre del Amor Hermoso, ayuda a tus
hijos.
- Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí que soy un
pecador.
- Corazón de Jesús, en Vos confío.
- No se haga mi voluntad sino la tuya.
- Reina de la paz, ruega por nosotros.
VISITA AL SANTÍSIMO
-Viva Jesús Sacramentado
-Viva y de todos sea amado
Padrenuestro. Avemaría. Gloria
(3 veces)
Comunión espiritual .
COMUNIÓN ESPIRITUAL
Yo
quisiera, Señor, recibiros
con aquella pureza, humildad y devoción
con que os recibió
vuestra Santísima Madre;
con el espíritu y fervor de los santos.
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LETANÍAS DE
CRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE
Kyrie, eleison,
Kyrie, eleison
Christe, eleison,
Christe, eleison
Kyrie, eleison,
Kyrie, eleison
Cristo, óyenos,
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos,
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial,
Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo, Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Santísima Trinidad, un solo Dios
Jesús, Sacerdote y Víctima
Jesús, Sacerdote eterno, según el rito
de Melquisedec
Jesús, Sacerdote a quien el Padre envió
para evangelizar a los pobres
Jesús, Sacerdote que en la última cena
instituiste el memorial de tu sacrificio
Jesús, Sacerdote siempre vivo para
interceder por nosotros
Jesús, Pontífice al que el Padre ungió
con la fuerza del Espíritu Santo
Jesús, Pontífice tomado de entre los
hombres
Jesús, Pontífice constituido a favor de
los hombres
Jesús, Pontífice de nuestro testimonio
Jesús, Pontífice de mayor gloria que
Moisés
Jesús, Pontífice del auténtico Templo
Jesús, Pontífice de los bienes futuros
Jesús, Pontífice inocente, inmaculado y
santo
Jesús, Pontífice misericordioso y fiel
Jesús, Pontífice consumido por el celo
del Padre y de las almas
Jesús, Pontífice perfecto para siempre
Jesús, Pontífice que penetraste los
cielos derramando tu propia sangre
Jesús, Pontífice que iniciaste un nuevo
camino a favor nuestro
Jesús, Pontífice que nos has amado y nos
has purificado del pecado por tu sangre
Jesús, Pontífice que te entregaste a
Dios como oblación y víctima santa
Jesús, Víctima en la que tenemos la fe
del acceso a Dios
Jesús, Víctima que vive eternamente.
Muéstrate propicio, Líbranos, Señor
De la búsqueda temeraria del ministerio
Del pecado del sacrilegio
De la falta de moderación
De los deseos deshonestos
Del abuso de los bienes de la Iglesia
Del amor del mundo y de sus vanidades
De una indigna celebración de tus
Misterios
Por tu sacerdocio eterno, Te rogamos,
óyenos
Por tu santa unción, por la que el Padre
te constituyó como Sumo Sacerdote
Por tu espíritu sacerdotal
Por aquel ministerio por el que
glorificaste en la tierra al Padre
Por la cruenta inmolación de tu cuerpo
en la cruz realizada una vez para siempre
Por aquel mismo sacrificio que se
renueva cada día en el altar
Por aquel poder divino que ejerces de
manera invisible por medio de los sacerdotes
Para que te dignes conservar en santidad
a todo el Orden Sacerdotal, Te rogamos, óyenos
Para que concedas a tu pueblo pastores
según tu corazón
Para que los llenes de espíritu
sacerdotal
Para que los labios sacerdotales guarden
tu sabiduría
Para que envíes operarios a tu mies
Para que aumentes el número de fieles
dispensadores de tus misterios
Para que les concedas paciencia en el
ministerio, eficacia en la acción y perseverancia en la oración
Para que por su medio se promueva por
doquier el culto del Santísimo Sacramento
Para que recibas en el gozo eterno a los
que han desempeñado el ministerio
Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo, Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo, Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo, Ten misericordia de nosotros
Sacerdote eterno, Cristo, óyenos, Cristo
óyenos
Sacerdote sumo y eterno, Cristo,
escúchanos, Cristo, escúchanos
ORACIÓN: Oh Dios, que cuidas y santificas a tu Iglesia, por medio de tu Espíritu,
suscita en ella dispensadores fieles e idóneos de los santos misterios,
para que por su ministerio y su ejemplo, el pueblo cristiano protegido
por ti avance por la senda de la salvación. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
No hay civilización y
podemos acudir a la tradición de todos los pueblos-- que no
celebre el banquete para expresar la unión y la alegría en una
fiesta. -¿Una fiesta de bodas sin convite?... ¿Una fiesta patria
sin el banquete de las autoridades?... ¿Un cumpleaños familiar
sin la mesa preparada?... ¿Una celebración cualquiera y que no
se piense en los buenos platos preparados cuidadosamente?...
Así ha sido y es en todas las culturas. Porque el compartir la
mesa es un lazo que estrecha los corazones y acrece la alegría.
El pueblo de Israel no fue una excepción, al contrario, lo
sintió como ninguna otra nación. Pero el banquete en Israel tenía un carácter verdaderamente
sagrado cuando se relacionaba con el banquete pascual. Aquel
cordero asado, y consumido en una fiesta tan bella, significaba
la liberación de la esclavitud de Egipto y la alianza con el
Dios libertador. Y a la vez --y esto es muy importante--
significaba al Cristo que había de venir para la liberación
total de Israel y del mundo. En el banquete pascual, Dios era el
primer comensal y el centro de la alegre celebración.
¡Un banquete!... Jesús asume la idea y quiere dejar un banquete
a su Iglesia, un nuevo banquete pascual para el nuevo Israel de
Dios. Anfitrión, servidor y manjar será el mismo Señor
Jesucristo.
El Evangelio es de lo más sublime que contiene la Biblia. Nos
dice lo máximo que Dios ha prometido y realizado como
consecuencia última de la Encarnación. Dios da al mundo su Hijo hecho Hombre.
Jesús se entrega en sacrificio por la salvación del mundo.
La carne y la sangre de esta Víctima toman la forma de pan y
vino. Y como pan y vino se entrega Jesús al mundo para que el mundo
tenga en plenitud la vida de Dios.
La Eucaristía se convierte en prenda, garantía y fuerza de la
resurrección y de la vida eterna.
En la Eucaristía, que hoy promete Jesús, se resume, se ofrece y
se nos da todo lo que Dios ha hecho por nuestra salvación.
Dándose a Sí mismo Jesús de esta manera, a Jesús no le queda ya
nada más que dar...
El discurso de la sinagoga de Cafarnaúm se desarrolla en un
diálogo casi dramático. Porque a los judíos no les cabe en la
cabeza lo que Jesús va diciendo:
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien coma de este pan
vivirá eternamente. Y el pan que yo daré es mi carne para la
vida del mundo.
El escándalo estalla violento: - Pero, ¿cómo puede éste darnos para comer su carne y su sangre?
Jesús se da cuenta de la situación penosa que crean sus
palabras. Pero no las puede negar, ni disimular, ni darles
ningún sentido equívoco. Hoy, más que nunca, tiene que ser claro
en sus expresiones. Y no atenúa para nada el sentido de lo que
profiere: ¡Sí, verdadera comida y verdadera bebida! No
interrumpamos ahora ni el pensamiento ni la palabra de Jesús,
que nos asegura: Os digo la verdad. Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre
no tendréis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo
resucitaré en el último día.
Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera
bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo
en él. Como el Padre, que tiene la vida, y yo la tengo por el
Padre, así el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado
del cielo. No como aquel que comieron vuestros padres y
murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.
Esta es la gran promesa de la Eucaristía. Negar la realidad de
la presencia real, física, personal de Jesucristo, con cuerpo y
alma en el Sacramento, es negar la palabra más seria del Señor.
Es rechazarle a Él en persona. Es retorcer sus palabras, que no
admiten otra interpretación que la literal.
Jesús se dio cuenta del desconcierto que sus afirmaciones y
promesa provocaban entre sus oyentes de la sinagoga y no se tiró
para atrás en su exposición. De tener sus palabras un sentido
diferente del que suena a la primera, el Señor hubiera sido el
responsable de la incredulidad de los judíos, del rechazo que de
Él hicieron y de la condenación a que los exponía. Y pensar
esto, ¿no sería una terrible blasfemia?...
Las palabras de Jesús nos dicen lo que es la Eucaristía. Es el
banquete de los hijos de Dios en su Iglesia. En este banquete es
comido Cristo, el alma se llena de su gracia y se nos da la
prenda de la gloria futura. Es un convite en el que todos los
comensales nos unimos en el mismo amor y en la misma esperanza.
Dios Padre ha encontrado en la Comunión la manera mejor de darse
a nosotros en su Hijo. Jesucristo no ha puesto límites en su
entrega a su amada esposa la Iglesia. Y al comernos a Cristo el
Resucitado, el Espíritu Santo se escapa por las llagas de Jesús
y se derrama en nosotros como un torrente avasallador...
Sólo un cerebro divino pudo idear semejante maravilla. Sólo de
un Corazón de Dios pudo nacer semejante generosidad. Y sólo los
hijos de Dios en su Iglesia somos los afortunados que, creyendo,
hacemos nuestra toda la vida divina y todos los bienes inmensos
que encierra la Eucaristía. OREMOS ¡Señor! Que todos crean, para que todos se sienten con nosotros
en la misma mesa tuya...AMEN
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