PARROQUIA DE SAN JENARO

            

 

                                                  

     

 

                    

 

 Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
jn 6, 51

 

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EQUIPO DE LITURGIA

             

Nos reunimos los últimos jueves de cada mes  para reflexionar centrando toda la actividad en CRISTO, que se hace presente en al Eucaristía, en las Celebraciones Sacramentales y en la Celebraciones de la  Palabra.  Queremos una fe viva activa y reconocida vivida en todo  y desde esta vivencia queremos llegar a la mayor participación  de la comunidad.

La hora de reunión es a las 20:30 h y somos 10 personas en el equipo.

 

ORACIONES DEL CRISTIANO

LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ                                     

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.                                     
Amén.

PADRE NUESTRO                                                 

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

EL AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

EL CREDO (Apostólico)

Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen; 
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, 
fue crucificado, muerto y sepultado; 
descendió a los infiernos, 
al tercer día resucitó de entre los muertos; 
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. 
Desde allí ha de venir a juzgar a  vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo
la Santa Iglesia Católica, 
la Comunión de los Santos; 
el perdón de los pecados, 
la resurrección de la carne; 
y la vida eterna.
Amén.

EL CREDO (Niceno)

Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
Creador del Cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que, por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajo del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato:
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras
y subió al cielo
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

LA SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. 
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa,
oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

BENDITA SEA TU PUREZA

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.  

 

SEÑOR MÍO JESUCRISTO

Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser vos quien sois, bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia
que me fuera impuesta. Amén.

Acto penitencial

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa,
por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mi
ante Dios, nuestro Señor.

 

El Gloria

Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz
a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias.

Señor, Dios, rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo Único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
tú que quitas el pecado del mundo
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre
ten piedad de nosotros.
porque sólo tú eres santo,
sólo tú Señor,
sólo tú altísimo, Jesucristo.
Con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amen.

    

MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS

El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificarás las fiestas.
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
El quinto, no matarás.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no hurtarás.
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentiras.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.

Estos diez mandamientos se resumen en dos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

 

MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA

El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto.
El segundo, confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.
El tercero, comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
El cuarto, ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.
El quinto, ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

 

Los sacramentos son siete

BAUTISMO

CONFIRMACIÓN

PENITENCIA

EUCARISTÍA

UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

ORDEN SACERDOTAL

MATRIMONIOS

 

¿Que son los Sacramentos?



Los sacramentos son signos sensibles, instituidos por Jesucristo y administrados por la Iglesia, que causan la gracia y fortalecen nuestra fe.
Los siete sacramentos fueron instituidos por Jesucristo, quien reiteradamente usó gestos y signos para hacer conocer a los hombres la Gracia que El venía a traer.
Jesús quiso dejar siete signos salvadores para que la Iglesia los repitiera a través del tiempo y pudiera seguir realizando en el mundo la obra de la salvación.
A través de los sacramentos visibles, recibimos la gracia que es el don invisible de Dios que nos hace sus hijos adoptivos. La Gracia es la presencia de Dios en el alma. Jesús caracterizó a la Gracia como el don de una vida nueva, la de hijos de Dios.
Además los sacramentos se encuentran situados en los momentos fundamentales de la existencia humana: el nacimiento, el crecimiento, el amor, el pecado, el dolor, la muerte, etc. Jesús nos sale al encuentro y nos acompaña así a lo largo de nuestra vida.
Los sacramentos si bien por la voluntad de Cristo causan la Gracia, sin embargo no son ritos mágicos: para producir su efecto exigen de quien los recibe una actitud de fe.


BAUTISMO: Nacemos a la vida de hijos de Dios
La palabra Bautismo proviene del griego y significa “sumergir” o “lavar con agua”, lo cual se relaciona con el uso simbólico del agua en este sacramento. Por el Bautismo nos convertimos en hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Por ello es el primero de los sacramentos.

CONFIRMACIÓN: Nuestro crecimiento en la Fe
“La confirmación perfecciona la gracia bautismal, es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos mas profundamente en la filiación divina, incorporarnos mas firmemente a Cristo, hacer mas sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía mas a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras”

EUCARISTÍA: Pan de Vida.
La Eucaristía puede definirse como el sacramento que bajo las apariencias de pan y de vino, contiene la presencia real, verdadera y sustancial de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, quien, sin derramar otra vez su sangre, vuelve a sacrificarse al Padre por nuestro Pecados. La palabra proviene del griego y significa “acción de gracias”, lo cual recuerda el gesto de acción de gracias de Jesús en la Ultima Cena, antes de partir el pan.

RECONCILIACIÓN: Sacramento del Perdón.
El sacramento de la Reconciliación (también llamado Penitencia o Confesión) nos devuelve o nos aumenta la amistad con Dios (=la Gracia) mediante el perdón de los pecados que hemos cometido después de nuestro Bautismo.

ORDEN SAGRADO: Sacerdotes para siempre.
Es el sacramento por el cual se constituyen los “ministros” de la Iglesia, es decir, las personas enteramente consagradas al Señor que administran los sacramentos en nombre de Cristo, y enseñan la Palabra de Dios.

MATRIMONIO: Unión para toda la vida.
Es un sacramento que santifica y perfecciona la unión indisoluble de un hombre y una mujer que, al casarse, han buscado ayudarse mutuamente y tener hijos.

UNCIÓN DE LOS ENFERMOS: Jesús nos acompaña en momentos de dolor.
La Unción de los Enfermos puede definirse como aquel sacramento que da al enfermo una gracia especial del Espíritu Santo para sobrellevar mejor su sufrimiento.


 

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SANTO ROSARIO

Por la señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.

V/  R/ Señor mío Jesucristo ...(Acto de contrición)

 

V/ Abre Tú, Señor, mis labios.

R/ Y mi boca proclamara tus alabanzas.

V/ Dios, ven en mi auxilio.

R/  Señor, date prisa en socorrerme.

V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

R/ Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.  

Los misterios que corresponden a cada dia son:

Misterios de gozo (Lunes y Sábado)

1. La Encarnación del Hijo de Dios (Lucas 1:26-38).
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel (Lucas 1:39-53).
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén (Lucas 2:6-19).
4. La Purificación de Nuestra Señora (Lucas 2:22-40).
5. El Niño perdido y hallado en el Templo (Lucas 2:41-52).

Misterios de luz ( Jueves)

1. El Bautismo en el Jordán (cf. Mt 3, 17 par.)
2. La autorrevelación en las bodas de Caná (cf. Jn 2, 1-12),
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión (cf. Mc 1, 15), (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48),
4. La Transfiguración (cf. Lc 9, 35 par.)
5. La institución de la Eucaristía,
expresión sacramental del misterio pascual (Jn13, 1)

Misterios de dolor (Martes y Viernes)

1. La Oración del Huerto (Mateo 26:36-41).
2. La Flagelación del Señor (Juan 18:36-38; 19:1).
3. La Coronación de espinas (Marcos 15:14-17; Mateo 27:24-30).
4. La Cruz a cuestas (Juan 19:17; Lucas 9:23).
5. Jesús muere en la Cruz (Juan 19:25-30).

Misterios de gloria (Miércoles y Domingos)

1. La Resurrección del Señor (Marcos 16:6-8).
2. La Ascensión del Señor (Mateo 28:18-20; Hechos 1:9-11).
3. La Venida del Espíritu Santo (Hechos 2:1-4).
4. La Asunción de Nuestra Señora.
5. La Coronación de María Santísima.

Despues de recordar el misterio correspondiente, se reza un padre nuestro, diez Avemarías y el gloria al Padre… y  luego la siguiente jaculatoria:

V/ R/  María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 
Concluidos los cinco misterios, se reza:


Dios te salve María, Hija de Dios Padre,
llena eres de gracia...
Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, 
llena eres de gracia...
Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo,
llena eres de gracia...

Letanías de Nuestra Señora
V/ Señor, ten piedad    R/ Señor, ten piedad
V/ Cristo, ten piedad    R/ Cristo, ten piedad
V/ Señor, ten piedad    R/ Señor, ten piedad
V/ Cristo, óyenos         R/ Cristo, óyenos
V/ Cristo, escúchanos   R/ Cristo, escúchanos
V/ Dios Padre celestial  R/ Ten misericordia de nosotros
V/ Dios Hijo, Redentor del mundo
V/ Dios Espíritu Santo
V/ Trinidad Santa, un solo Dios
V/ Santa María             R/ Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de la Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virginal
Madre sin corrupción
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de la Sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los ángeles
Reina de los patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina elevada al cielo
Reina del Santísimo Rosario
Reina de la familia
Reina de la paz
V/ Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R/ Perdónanos, Señor.
V/ Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R/ Escúchanos, Señor.
V/ Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
R/ Ten misericordia de nosotros.


Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desoigas nuestras súplicas en las necesidades,
antes bien líbranos de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita.
V/ Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R/ Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Cocedenos, Señor, a nosotros, tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y de cuerpo y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María vernos libres de las tristezas de esta vida y gozar de las alegrías eternas. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

 


Oración (Tiempo Pascual)
Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que, los que por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo, por su Pasión y su Cruz,
seamos llevados a la gloria de la Resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Al final también pueden añadirse las siguientes oraciones:

Por las necesidades de la Iglesia y del Estado. Padrenuestro. Avemaría y Gloria.

Por la persona e intenciones del Santo Padre y el obispo. Padrenuestro. Avemaría y Gloria.

Por las benditas almas del Purgatorio. Padrenuestro. Ave María. Descansen en paz. Amén

 

 ÁNGELUS

-El ángel del Señor anunció a María
-Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo
 Avemaría

-He aquí la esclava del Señor
-Hágase en mí según tu palabra
 Avemaría

-El Verbo de Dios se hizo carne
-Y habitó entre nosotros
 Avemaría

-Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
-Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Infunde Señor tu gracia en nuestras almas para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su Cruz seamos llevados a la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

REINA DEL CIELO

-Alégrate Reina del cielo; aleluya.
-Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

-Resucitó según predijo; aleluya.
-Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

-Gózate y alégrate , Virgen María; aleluya.
-Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.

Oración
Oh Dios que por la resurrección de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por intercesión de su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la Vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor.
Amén.

 

BENDICIÓN DE LA MESA

Bendícenos Señor a nosotros y a estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar.
Amén.

El Rey de la eterna Gloria nos haga partícipes de la mesa celestial.
Amén.

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso en nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.  

 


ORACIÓN AL ÁNGEL CUSTODIO

Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares,
ni de noche ni de día,
no me dejes solo que me perdería. 

ACCIÓN DE GRACIAS

Te damos gracias omnipotente Dios por todos tus beneficios, tu, que vives y reinas, por los siglos de los siglos.
Amén.
El Señor nos de su paz.
Y la vida eterna.
Amén. 

JACULATORIAS

Las jaculatorias son oraciones vocales breves que ayudan a mantener la presencia de Dios a lo largo del día. Son palabras de amor, expresión de cariño vivo que salen espontáneamente. Puede servir aprenderse algunas de memoria: 
- Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo. 
- ¡Señor mío y Dios mío!
- Corazón Dulcísimo de María, prepárame un camino seguro.
- Auméntame la fe, la esperanza y la caridad.
- Santa María, Madre del Amor Hermoso, ayuda a tus hijos.
- Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí que soy un pecador.
- Corazón de Jesús, en Vos confío.
- No se haga mi voluntad sino la tuya.
- Reina de la paz, ruega por nosotros.
 

VISITA AL SANTÍSIMO

-Viva Jesús Sacramentado
-Viva y de todos sea amado
 Padrenuestro. Avemaría. Gloria
 (3 veces)
Comunión espiritual .

COMUNIÓN ESPIRITUAL

Yo quisiera, Señor, recibiros
con aquella pureza, humildad y devoción
con que os recibió
vuestra Santísima Madre;
con el espíritu y fervor de los santos.

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LETANÍAS DE CRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE

 

Kyrie, eleison, Kyrie, eleison

Christe, eleison, Christe, eleison

Kyrie, eleison, Kyrie, eleison

Cristo, óyenos, Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios, Padre celestial, Ten misericordia de nosotros

Dios, Hijo, Redentor del mundo

Dios, Espíritu Santo

Santísima Trinidad, un solo Dios

Jesús, Sacerdote y Víctima

Jesús, Sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Jesús, Sacerdote a quien el Padre envió para evangelizar a los pobres

Jesús, Sacerdote que en la última cena instituiste el memorial de tu sacrificio

Jesús, Sacerdote siempre vivo para interceder por nosotros

Jesús, Pontífice al que el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo

Jesús, Pontífice tomado de entre los hombres

Jesús, Pontífice constituido a favor de los hombres

Jesús, Pontífice de nuestro testimonio

Jesús, Pontífice de mayor gloria que Moisés

Jesús, Pontífice del auténtico Templo

Jesús, Pontífice de los bienes futuros

Jesús, Pontífice inocente, inmaculado y santo

Jesús, Pontífice misericordioso y fiel

Jesús, Pontífice consumido por el celo del Padre y de las almas

Jesús, Pontífice perfecto para siempre

Jesús, Pontífice que penetraste los cielos derramando tu propia sangre

Jesús, Pontífice que iniciaste un nuevo camino a favor nuestro

Jesús, Pontífice que nos has amado y nos has purificado del pecado por tu sangre

Jesús, Pontífice que te entregaste a Dios como oblación y víctima santa

Jesús, Víctima en la que tenemos la fe del acceso a Dios

Jesús, Víctima que vive eternamente.

Muéstrate propicio, Líbranos, Señor

De la búsqueda temeraria del ministerio

Del pecado del sacrilegio

De la falta de moderación

De los deseos deshonestos

Del abuso de los bienes de la Iglesia

Del amor del mundo y de sus vanidades

De una indigna celebración de tus Misterios

Por tu sacerdocio eterno, Te rogamos, óyenos

Por tu santa unción, por la que el Padre te constituyó como Sumo Sacerdote

Por tu espíritu sacerdotal

Por aquel ministerio por el que glorificaste en la tierra al Padre

Por la cruenta inmolación de tu cuerpo en la cruz realizada una vez para siempre

Por aquel mismo sacrificio que se renueva cada día en el altar

Por aquel poder divino que ejerces de manera invisible por medio de los sacerdotes

Para que te dignes conservar en santidad a todo el Orden Sacerdotal, Te rogamos, óyenos

Para que concedas a tu pueblo pastores según tu corazón

Para que los llenes de espíritu sacerdotal

Para que los labios sacerdotales guarden tu sabiduría

Para que envíes operarios a tu mies

Para que aumentes el número de fieles dispensadores de tus misterios

Para que les concedas paciencia en el ministerio, eficacia en la acción y perseverancia en la oración

Para que por su medio se promueva por doquier el culto del Santísimo Sacramento

Para que recibas en el gozo eterno a los que han desempeñado el ministerio

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros

Sacerdote eterno, Cristo, óyenos, Cristo óyenos

Sacerdote sumo y eterno, Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

ORACIÓN:
Oh Dios, que cuidas y santificas a tu Iglesia, por medio de tu Espíritu, suscita en ella dispensadores fieles e idóneos de los santos misterios, para que por su ministerio y su ejemplo, el pueblo cristiano protegido por ti avance por la senda de la salvación.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
  

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Yo soy el pan vivo bajado del cielo.

No hay civilización y podemos acudir a la tradición de todos los pueblos-- que no celebre el banquete para expresar la unión y la alegría en una fiesta. -¿Una fiesta de bodas sin convite?... ¿Una fiesta patria sin el banquete de las autoridades?... ¿Un cumpleaños familiar sin la mesa preparada?... ¿Una celebración cualquiera y que no se piense en los buenos platos preparados cuidadosamente?...

Así ha sido y es en todas las culturas. Porque el compartir la mesa es un lazo que estrecha los corazones y acrece la alegría.

El pueblo de Israel no fue una excepción, al contrario, lo sintió como ninguna otra nación.
Pero el banquete en Israel tenía un carácter verdaderamente sagrado cuando se relacionaba con el banquete pascual. Aquel cordero asado, y consumido en una fiesta tan bella, significaba la liberación de la esclavitud de Egipto y la alianza con el Dios libertador. Y a la vez --y esto es muy importante-- significaba al Cristo que había de venir para la liberación total de Israel y del mundo. En el banquete pascual, Dios era el primer comensal y el centro de la alegre celebración.

¡Un banquete!... Jesús asume la idea y quiere dejar un banquete a su Iglesia, un nuevo banquete pascual para el nuevo Israel de Dios. Anfitrión, servidor y manjar será el mismo Señor Jesucristo.

El Evangelio es de lo más sublime que contiene la Biblia. Nos dice lo máximo que Dios ha prometido y realizado como consecuencia última de la Encarnación.
Dios da al mundo su Hijo hecho Hombre.
Jesús se entrega en sacrificio por la salvación del mundo.
La carne y la sangre de esta Víctima toman la forma de pan y vino.
Y como pan y vino se entrega Jesús al mundo para que el mundo tenga en plenitud la vida de Dios.

La Eucaristía se convierte en prenda, garantía y fuerza de la resurrección y de la vida eterna.

En la Eucaristía, que hoy promete Jesús, se resume, se ofrece y se nos da todo lo que Dios ha hecho por nuestra salvación. Dándose a Sí mismo Jesús de esta manera, a Jesús no le queda ya nada más que dar...

El discurso de la sinagoga de Cafarnaúm se desarrolla en un diálogo casi dramático. Porque a los judíos no les cabe en la cabeza lo que Jesús va diciendo:

 Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

El escándalo estalla violento:
- Pero, ¿cómo puede éste darnos para comer su carne y su sangre?

Jesús se da cuenta de la situación penosa que crean sus palabras. Pero no las puede negar, ni disimular, ni darles ningún sentido equívoco. Hoy, más que nunca, tiene que ser claro en sus expresiones. Y no atenúa para nada el sentido de lo que profiere: ¡Sí, verdadera comida y verdadera bebida! No interrumpamos ahora ni el pensamiento ni la palabra de Jesús, que nos asegura:
 Os digo la verdad. Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre no tendréis vida en vosotros.
Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre, que tiene la vida, y yo la tengo por el Padre, así el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo. No como aquel que comieron vuestros padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.

Esta es la gran promesa de la Eucaristía. Negar la realidad de la presencia real, física, personal de Jesucristo, con cuerpo y alma en el Sacramento, es negar la palabra más seria del Señor. Es rechazarle a Él en persona. Es retorcer sus palabras, que no admiten otra interpretación que la literal.

Jesús se dio cuenta del desconcierto que sus afirmaciones y promesa provocaban entre sus oyentes de la sinagoga y no se tiró para atrás en su exposición. De tener sus palabras un sentido diferente del que suena a la primera, el Señor hubiera sido el responsable de la incredulidad de los judíos, del rechazo que de Él hicieron y de la condenación a que los exponía. Y pensar esto, ¿no sería una terrible blasfemia?...

Las palabras de Jesús nos dicen lo que es la Eucaristía. Es el banquete de los hijos de Dios en su Iglesia. En este banquete es comido Cristo, el alma se llena de su gracia y se nos da la prenda de la gloria futura. Es un convite en el que todos los comensales nos unimos en el mismo amor y en la misma esperanza.

Dios Padre ha encontrado en la Comunión la manera mejor de darse a nosotros en su Hijo. Jesucristo no ha puesto límites en su entrega a su amada esposa la Iglesia. Y al comernos a Cristo el Resucitado, el Espíritu Santo se escapa por las llagas de Jesús y se derrama en nosotros como un torrente avasallador...

Sólo un cerebro divino pudo idear semejante maravilla. Sólo de un Corazón de Dios pudo nacer semejante generosidad. Y sólo los hijos de Dios en su Iglesia somos los afortunados que, creyendo, hacemos nuestra toda la vida divina y todos los bienes inmensos que encierra la Eucaristía.
 OREMOS
¡Señor! Que todos crean, para que todos se sienten con nosotros en la misma mesa tuya...AMEN

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