"A este Jesús,
Dios lo ha resucitado, y de ello somos testigos todos nosotros.
El poder de Dios lo ha exaltado, y él habiendo recibido del
Padre el Espíritu Santo prometido, lo ha derramado, como estáis
viendo y oyendo. Porque David no subió a los cielos; pero él
mismo dice: Dijo el Señor a mi señor: Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies".
Hch 2, 32-35.