"A
este Jesús, Dios lo ha resucitado, y de ello somos testigos todos
nosotros. El poder de Dios lo ha exaltado, y él habiendo recibido del
Padre el Espíritu Santo prometido, lo ha derramado, como estáis viendo y
oyendo. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo
el Señor a mi señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus
enemigos como estrado de tus pies". Hch 2, 32-35.
Última actualización:
martes, 24 de agosto de 2010