Lectio Divina
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Querid@ amig@: Sabes que |
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Sus palabras son palabras de doble
filo: consuelan y exigen; alimentan y provocan hambre; invitan a entrar en el
propio corazón y empujan a entregarlo a los hermanos. Hacen que tu vida
se expanda, como la cruz, hacia lo alto y hacia el horizonte. |
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Si quieres dejarte tocar por esta
extraña sabiduría, te ofrezco un itinerario utilizado desde muy
antiguo: la lectio
divina. |
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Cuando quieras sumergirte en la lectura
orante, busca un lugar donde puedas estar con tu Padre Dios. Confía en
que Él te atrae a sí para hablar a tu corazón y colmarte
de bendiciones. No digas: "No tengo tiempo", porque las horas de tu
jornada están a tu servicio, y tú no eres esclavo del reloj. |
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Invoca al Espíritu Santo, aguárdalo, sabiendo que es
Él quien abre tu inteligencia para comprender, quien engendra en tu
corazón al mismo Jesús. |
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Lee: Elige un texto y comienza a leer. Intenta comprender qué
dice el texto. Sin prisas. No leas sólo con los ojos, procura
imprimir el texto en tu corazón. Que tu lectura sea escucha. |
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Medita: Cuando empieces a comprender, rumia
las palabras en tu corazón y aplícalas a tu situación, a
tu vida. Pregúntate ¿qué me dice el texto? No
pienses hallar lo que sabes: eso es presunción; no lo que más
necesitas: eso es consumismo; ni lo que te gustaría encontrar: puedes
caer en la subjetividad. |
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Déjate atraer por |
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Ora: Habla al Dios que te besa a través de su Palabra. Confiado
y sin temor, lejos de toda mirada sobre ti mismo. Da gracias, intercede por
los hermanos, por las situaciones que el texto te haya traído a la
memoria. Da curso libre a tus capacidades creativas de sensibilidad en la
oración. |
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Contempla: Tu silencio y el silencio de Dios se
unen en una soledad acompañada, rebosante de vida. Permanece.
Déjate abrasar como la zarza ardiente que arde sin consumirse. Acepta
ser engendrado de nuevo para llegar a ser hijo de Dios. |
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Ama: Conserva lo que has visto, oído y saboreado en la lectio
divina. Que repose en tu corazón y en tu memoria mientras acompañas
a hombres, mujeres y niños. Ponte en medio de ellos y deja que rebose
de tu interior la paz y la bendición que has recibido. Actúa
con ellos para volver a reencarnar en la historia a Jesucristo, |
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Dios te necesita para construir en el
mundo "unos cielos nuevos y una tierra nueva". Vuelve a leer |
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