|
Recuerda:
"QUIEN
COME EL PAN Y BEBE EL CÁLIZ DEL SEÑOR
INDIGNAMENTE SERÁ REO DE LA
CARNE Y SANGRE EL SEÑOR"
(I Corintios 11,27)
Nunca debemos acercarnos a recibir al
Señor si hay una duda fundada de haber cometido un pecado grave
de pensamiento, palabra o de obra.
|