Los hijos de Sergio y Alicia en Holanda.

Carta del 23 de Agosto.

Querido Padre Ignacio:

Somos Sergio y Alicia, y como sabe, estamos en Holanda desde hace casi 1 mes con nuestros 7 hijos y con la abuela.

Hemos llegado a Den Helder, al Norte de Holanda, como familia en misión, enviados por la Iglesia, con el fin de anunciar a Jesucristo y como dijo el Papa Francisco: «misión es dar voz al amor fiel de Dios, seguir sus propias palabras es anunciar que el Señor nos quiere mucho y no se cansa jamás de nosotros».

El tiempo previo de preparación a la misión ha sido muy intenso. Este tiempo desde que nos ofrecimos como familia para evangelizar en cualquier parte del mundo y la partida, fue un tiempo en el que hemos comprobado que es Señor quien certifica esta llamada.

Fue a finales del pasado mes de octubre cuando sentimos que «este era el momento propicio» y después de hacer memoria de todo lo que habíamos vivido y de todo en lo que nos había cuidado el Señor en nuestra familia, vimos que era el momento de ofrecer nuestras vidas a la evangelización.

Asistimos a una convivencia en enero en Italia, donde por sorteo nos dieron destino a la misión. Ese destino se materializaba: era Holanda y más concretamente Den Helder.

Después de buscar en internet donde se situaba exactamente el lugar y alguna característica, el Señor ha ido confirmando dia a dia el deseo de llegar hasta aqui.

Uno de los «grandes momentos» de este cambio ha sido como el Señor ha ayudado a Sergio en su trabajo: como decir que lo dejaba todo para ir a la misión.

El es ingeniero y en su trabajo ha tenido que hablar con muchas personas estos meses. Algunas no entendían nada: » si aqui lo tienes todo: una casa estupenda, un buen trabajo, estabilidad,… porqué os vais ahora «.

Y tenemos claro que nuestra seguridad esta en Dios, El nos ha dado todo y hemos sentido la llamada de Dios para dar a los demás lo que El nos ha dado, en un lugar donde hay mucho laicismo, y a evangelizar a gente que nunca entrarían en una Iglesia.

Nuestra misión aqui es vivir, estar aqui.  Y es vivir cada día y vivir nuestra fe.

Es sacar la Iglesia fuera del templo y de hacer llegar a Dios a gente que no se lo plantearía de otra manera.

Es dificil de explicar, pero en este tiempo, la sensación de libertad que hemos vivido ha sido grande. Estamos agradecidos sobre todo viendo las maravillas que el Señor esta haciendo en nuestras vidas.

Es un salto que parece hacemos «sin red» para los que no conocen a Jesucristo, pero no para nosotros que tenemos la certeza de que esta el primero en esta historia y que la llevara a cabo.

Durante este tiempo hemos hablado con muchas personas que se interrogaban (en el colegio de los chicos, amistades, familia,…) y nuestra respues es esta: asi es como siempre ha evangelizado la iglesia, es asi como lo hicieron los primeros cristianos.

Partir sin seguridades de ningún tipo, es lo que nos hace llevar lo importante: a JESUCRISTO, y «lo llevamos en vasos de barro», como bien sabeis los que nos conoceis…

El día 23 de junio Monseñor Martinez Camino, realizó el envio de nuestra familia a la misión, porque estamos apoyados en la iglesia, sabemos que no vamos solos.

Y el día 26, parte de la familia estábamos de viaje hacia aquí.

La organización de este viaje también nos ha resultado complicada, parecía que todo «salia mal».

La semana anterior a tenerlo todo preparado, la empresa que nos haría la mudanza con las cosasimprescindibles, cambió todos los plazos, adelantando días, y cambió prácticamente todos nuestros planes. Eso desestabilizo todo y fueron unos días difíciles, donde vimos que algo grande estaríaesperándonos para que Dios permitiese tantos contratiempos.

Y por fin llegamos aquí. Después de varios días en los que viajaron el resto de la familia, ya todos juntos, estamos comprobando la manera de vivir en esta zona, tan diferente a nuestra vida en las tablas.

Comenzando por el clima, tan húmedo y frio y casi lloviendo a diario y siguiendo por el idioma que tan complicado parece, sabiendo que la historia la lleva el Señor.

Acompañados de las palabras de Santo Padre que pudimos escuchar toda la familia en Roma en mayo: «hay que acompañar y esperar, recordando que el camino del otro no es idéntico al mio».

En este tiempo hemos visto que en la misión «para anunciar es necesario renunciar» a nuestra vida estupenda que dejamos en Madrid, sabiendo que El Señor nos estaba esperando aquí, en Den Helder.

Un abrazo enorme,

Sergio y Alicia, y toda la familia.

Marcar el Enlace permanente.

Comentarios cerrados.