Encuentro con Jesús 3: La cruz de Jesús.

En el último encuentro con Jesús aprendimos que hay un gesto especial para saludar a Jesús que es la señal de la cruz. Con nuestra mano dibujamos una cruz sobre nosotros.

La cruz es el símbolo de Jesús. La cruz es la señal de los cristianos.

Jesús llevó la cruz sobre sus hombros y Él murió en ella por cada uno de nosotros. Desde la cruz nos salvó a todos y nos dio a su madre como Madre de todos.

Cuando Jesús llevaba su cruz en el camino hasta el monte Calvario se agarraba a ella dejando plasmadas sus huellas. La cruz de Jesús lleva las huellas de las manos de Jesús. Pero Jesús no pudo subir solo la cruz, estaba demasiado cansado y necesito que un amigo llamado Simón le ayudara a llevarla. De ese modo Simón también puso la huella de sus manos en la cruz de Jesús. Cuando ayudamos a Jesús a llevar su cruz dejamos la huella de nuestra mano en su cruz. Es como si firmáramos en su cruz: yo ayudo a Jesús a llevar su cruz, aquí está mi huella. Por eso hoy nos hemos pintado las manos y hemos puesto nuestra huella en la cruz de Jesús. De esa forma queremos decirle que somos sus amigos y que su cruz es nuestra cruz, y que queremos siempre ayudarle a llevarla.

Además hemos escrito nuestro nombre junto a nuestra mano, porque Jesús conoce la huella de cada uno. Desde la cruz piensa en cada uno de nosotros. Las huellas de las manos pueden parecer todas iguales, pero Jesús reconoce cada una de las huellas. Él ha estado en la cruz por cada uno de nosotros como si fuéramos la única persona el mundo, como si solo nosotros tuviéramos un sitio en su corazón. Nos unimos a la cruz de Jesús poniendo nuestra huella y le decimos “puedes contar conmigo” poniendo nuestro nombre.

Somos amigos en su cruz.

Desde la cruz Jesús nos dijo que la Virgen María era también nuestra Madre, por eso cuando pensamos en la cruz pensamos también en la Virgen María. Cada jueves cantamos y rezamos a la Virgen María, porque sabemos que a las madres les gusta mucho oír cuánto les queremos y queremos darle las gracias por ser la madre de Jesús, por querernos tanto y porque queremos que nuestro amor le ayude a soportar un poquito el dolor de ver a su hijo en la cruz.

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