Encuentros con Jesús 4 y 5: Dios Padre es creador.

¡Qué bonito es el mundo!

Nos gusta mucho ir a la playa, y nos gusta mucho salir al campo y a la montaña; hay muchos animales que nos gustan y otros nos dan miedo. Las flores son preciosas, pero las verduras no siempre nos gustan. Todo eso lo hizo Dios.

Hubo un tiempo en que no había nada. Solo Dios. Pero como Dios es Amor quiso hacer muchas cosas para poder amarlas: hizo la luz e hizo la tierra y los demás planetas, hizo las estrellas, hizo los mares e hizo la tierra. En ella puso montañas altas, y valles profundos, los árboles, las flores, los pájaros, los peces y los animales terrestres.

Pero Dios, que estaba supercontento con todo lo que había hecho, seguía teniendo muchísimo Amor y necesitaba dárselo a alguien que pudiera también a amarle a Él: y Dios hizo al hombre y a la mujer.

¡Y Dios estaba más contento todavía!, porque las mujeres y los hombres podemos amarle a Él y nos podemos amar los unos a los otros, igual que Él nos ama.

Como Dios nos hizo tan parecidos a Él, el ser humano también es creador: hacemos mesas, sillas, pelotas, casas, ordenadores, etc. pero las cosas que hacemos nosotros se pueden romper, se pierden o se estropean. Las montañas, el sol y los ríos duran mucho más.

Lo primero de todo que hizo Dios es la luz. Jesús, el Hijo de Dios, es la Luz del mundo, y quiso que nosotros también fuésemos luz, quiso que brillemos en medio del mundo para que todos vean que Jesús está en nuestro corazón.

Hoy en el encuentro con Jesús cada uno hemos puesto nuestro nombre en una vela, la hemos encendido y la hemos puesto alrededor de Jesús Sacramentado.

Luz de Luz.

Con la luz de nuestra vela queremos iluminar a Jesús y darle el calor de nuestro amor, pero sabemos que la Luz y el Amor vienen de Él, por eso nos hemos puesto muy cerca, para poder recibir también su Luz y su Amor y así poder llevárselo a los demás.

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